Trabajadores, jubilaciones y tecnología

Para comenzar con la nota, citamos un texto como introducción:

«Son los ahorros de millones de estadounidenses los que propician las inversiones en las nuevas tecnologías. Los fondos de pensiones son, en la actualidad, los mayores grupos de inversión en la economía nacional. Estos fondos, con más de cuatro billones de dólares, representan los ahorros de millones de trabajadores americanos. Los fondos de pensiones representan el 74% de los ahorros netos individuales, alrededor de un tercio de la totalidad de las acciones de las empresas y cerco del 40% de la totalidad de los bonos de las empresas en circulación. Los fondos de pensiones representan cerca de un tercio de la totalidad de los activos financieros de la economía de los Estados Unidos. Tan solo en 1993, estos fondos realizaron nuevas inversiones por un valor comprendido entre un billón y un billón y medio de dólares. Los activos en manos de estos fondos superan, en la actualidad, la totalidad de los activos en manos de la banca comercial de los Estados Unidos, convirtiéndolos en una formidable herramienta de inversión.

Por desgracia, los trabajadores tienen poco o nada que decir sobre cómo son invertidos sus ahorros. En consecuencia, durante más de cuarenta años, los bancos y las compañías de seguros han invertido miles de millones de dólares de los fondos de los trabajadores en nuevas tecnologías que permiten el ahorro de tiempo y mano de obra, tan solamente para eliminar los puestos de trabajo de aquellos cuyo dinero está siendo empleado».

(El fin del trabajo. Jeremy Rifkin. 1994)

El resumen es sencillo: los trabajadores han estado costeándose durante décadas su propio despido, subvencionando la investigación en tecnologías destinadas a hacerlos prescindibles, que significan la automatización de sus puestos de trabajo, con la agravante de que los beneficios económicos de los aumentos de la productividad derivados de su desempleo se han ido quedando en manos de los empresarios, es decir, de aquellos que utilizaban los fondos de pensiones de sus trabajadores para encontrar la forma de prescindir de su trabajo.

Obscenamente paradójico, ¿no?

Para quienes estéis pensando que esto que Rifkin decía en los años 90 solo es aplicable a EEUU, pensad que la tecnología tiene un ámbito global. No importa el país en el que se invente; las empresas lo aplican sin consideraciones fronterizas.

Lo curioso es que esto lleva a un posible callejón sin salida: a mayor automatización, menos trabajadores, por lo tanto, menos consumidores capaces de comprar todo lo que esas empresas automatizadas producen, así que: ¿para quién producirán? Ya estamos viendo hoy que debido a las enormes tasas de paro y a la bajada de los salarios, el consumo interno en España está completamente deprimido. ¿Nos imaginamos esta situación extendida a todo el área occidental?

¿Dónde está el problema? El problema no está en el crecimiento tecnológico que remplaza la mano de obra. Tarde o temprano casi todos los empleos serán remplazados por máquinas, haciendo del trabajo, algo obsoleto en el futuro. El problema está en el sistema capitalista, monetarista y mercantilista y en algunas de sus reglas.

Hoy en día nos basamos en formatos privativos de empresas, con estructuras democráticas piramidales, poco participativos. Por lo tanto, mientras la maquinaria remplaza al hombre, sus trabajos no son requeridos y deben ser eliminados bajo los sistemas actuales. Para complicaciones, en muchas compañías sus representantes no administran los recursos humanos capacitándolos para servir en otras áreas que requieran personal para el crecimiento de la empresa. De algo estamos seguros, los únicos que no remplazan las máquinas, son a los dirigentes de la empresa que ejecutaran medidas arbitrarias contra el personal e inclusive contra el buen funcionamiento de la empresa.

Mientras se elimina el sistema capitalista, monetarista y mercantilista y se aplica una Economía Basada En Recursos en su totalidad, como propone Proyecto Venus lo propone. Debemos pensar en proyectos intermedios utilizando algunos factores actuales, de eso se trata el método sistémico-holístico. Unas de esas alternativas intermedias para solucionar parte del problema, es sin dudas eliminar los sistemas privativos empresariales por completos y eliminar las licencias privativas. Únicamente permitir las licencias libres y de código abierto y las creaciones de cooperativas abiertas con sistemas de estatutos democráticos horizontales.

Para lograr dar los primeros pasos, hay que promocionar las patentes libres y de código abierto para ir concienciando a las personas, educándolas a la contribución y cooperación y no al individualismo propuesto por las patentes privativas. Es necesario prohibir las patentes privativas en todos los aspectos sociales, ya sea en investigaciones científicas y tecnológicas, productos y servicios, etc. Esta medida garantizará que los usuarios puedan acceder a la información de las distintas características que contiene cada producto y a sus investigaciones científicas, En base de esta acción el usuario conocerá si un producto es malo para la salud y el medio ambiente y podrá sugerir cambios para mejorar el producto. No solamente será un beneficio para la empresa, sino también para el avance de la sociedad.

Posteriormente, se puede avanzar eliminando algunas razones sociales comerciales, como por ejemplo las Sociedades Anónimas, Sociedades de Responsabilidad Limitadas, etc. Proponer prohibir que las compañías vendan las acciones a terceros, las compañías deberán repartir sus acciones por igual a sus empleados; si un empleado es echado de la compañía, lo mismo será dueño de las acciones de la compañía y podrá obtener beneficios de la empresa, también obligaciones hacia la misma y garantizara su participación dentro de la empresa. Si una empresa cierra por su quiebra, podrá recibir el pago de su liquidación para su compensación.

Seguidamente, transformar las compañías en cooperativas abiertas, bajo estatutos de democracia participativa directa o cyber democracia directa, que otorgara horizontalidad y descentralización a las decisiones y, por lo tanto, eliminara los sistemas de poder y la arbitrariedad en la cooperativa. Los sindicatos ya no serán necesarios porque no existirán medidas arbitrarias de grupos de poder, sino por la voluntad de los trabajadores en su totalidad. El empleado al no perder su poder de decisión y estar en igualdad de condiciones que otros empleados, podrá tener la libertad de capacitarse y trasladarse a otra área que sea requerido más personal para el crecimiento de la cooperativa, por si es remplazado en sus actuales funciones por una máquina. El empleado seguirá teniendo participación en la cooperativa y seguirá obteniendo beneficios de la misma y otras ventajas más.

Para que esto suceda, seguramente se necesitara actuar sobre áreas como la política, la economía y la educación social para transmitir estas ideas. Se puede concretar esto desde varios puntos, realizando acciones sociales, educación y otros que lleven estas medidas para su aprobación. Destacaré como una parte muy importante las acciones sociales, se pueden crear ONG o Fundaciones que promocionen estos cambios sociales y eduquen a la sociedad sobre las ventajas de este tipo de medidas, se pueden empezar a crear cooperativas con estas reglas que sirvan de ejemplo a otros y promover la creación de redes cooperativas para restar el poder de las empresas, se puede promover boicots económicos educativos y sociales a empresas que dañen el medio ambiente y violen los derechos de los trabajadores y los usuarios, etc.

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Notas complementarias:

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