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Investigadora Canadiense prueba que los árboles se comunican entre ellos

Durante años distintos investigadores han estudiado la flora. Generalmente estos estudios apuntaron a estudios individuales o grupos de especies. Los investigadores relacionados con el área de ecología en la Universidad de Columbia Británica, Canadá, han realizados estudios más amplios y holísticos. Entre los hallazgos realizados, encontraron evidencia de que los árboles se comunican entre sí, así como con otros seres vivos.

Las redes debajo de la tierra

Las redes micorrícicas (MN) son hifas fúngicas que conectan las raíces de al menos dos plantas o más. Sus estudios demostraron que estas redes son ecológicamente pertinentes porque pueden facilitar la transferencia de recursos entre plantas y mejorar la dinámica de la regeneración. En los estudios se investigaron los efectos de las redes micorrícicas en la supervivencia de las plántulas, el crecimiento y las respuestas fisiológicas, la transferencia de recursos entre plantas (carbono y nitrógeno) y la colonización fúngica ectomicorrícica (EM) de las plántulas por parte de los árboles en los bosques interiores secos de abeto Douglas (Pseudotsuga menziesii var. Glauca ).

En un sitio grande, recientemente cosechado, que retenía algunos árboles más viejos, se estableció 160 parcelas aisladas que contenían pares de árboles más viejos “donantes” de abeto Douglas y se sembraron manualmente las semillas y se plantaron plántulas “receptoras” de abeto Douglas. Las plántulas cultivadas en semillas e invernaderos se sembraron y plantaron en cuatro tratamientos de malla que sirvieron para restringir el acceso al MN (es decir, plantadas en bolsas de malla con poros de 0,5-, 35-, 250-μm, o sin malla). Los árboles más viejos fueron marcados con carbono (13CO2) y nitrógeno (15NH415NO3) para cuantificar la transferencia de recursos. Después de dos años, las plántulas cultivadas a partir de semillas en el campo tuvieron una mayor supervivencia y recibieron mayores cantidades de carbono transferido (0,0063% de los fotoasimilados del donante) y nitrógeno (0,0018%) donde se cultivaron sin malla; sin embargo, las plántulas que fueron plantadas no se vieron afectadas por el acceso a las raíces e hifas de los árboles. El tamaño de los árboles “donantes” estaba inversamente relacionado con la cantidad de carbono transferido a las plántulas. El potencial de formación de MN era alto (basado en la gran similitud de las comunidades EM entre los huéspedes), y la colonización mediada por MN parecía ser importante solo para las plántulas cultivadas a partir de semillas en el campo. Estos resultados demuestran que los MN y las raíces micorrícicas de los árboles pueden ser ecológicamente importantes para la regeneración natural en los bosques secos.

Posteriormente se analizaron más especies donde se comprobaron que también estaban conectados entre sí por las redes micorrícicas, e incluso se corroboró que especies de diferente diversidad también se comunican entre sí.

Cómo funciona esta red de comunicación

De acuerdo con la ecóloga forestal Suzanne Simard, las plantas interactúan y se comunican a través de una red subterránea de pequeñas partículas como hongos que une a las plantas con el ecosistema circundante. A través de esta simbiosis, las plantas pueden contribuir al desarrollo y crecimiento mutuo y ayudar a los diferentes ejemplares del bosque.

El descubrimiento se produjo a partir de la observación de las pequeñas bandas de color blanco y amarillo de hongos identificados en el suelo de los bosques. En una entrevista con Ecology.com, Suzanne explicó lo que los científicos fueron capaces de averiguar a través del análisis microscópico. Los hongos están conectados a las raíces del árbol. A partir de esta conexión, los árboles pueden intercambiar carbono, agua y nutrientes e información, según sea necesario.

“Los grandes árboles proporcionan subsidios a los más jóvenes a través de esta red de hongos. Sin esta ayuda, la mayoría de las plántulas no se desarrollarían”, explicó el científico.

Los árboles más antiguos, ya desarrolladas y grandes, son considerados como «plantas madre». Ellos se encargan de la gestión de los recursos de una comunidad de plantas a través de los hilos de hongos. Esta conexión es tan fuerte que, según la investigación del equipo de Simard cuando se corta un árbol de este tamaño, la tasa de supervivencia de los miembros más jóvenes del bosque o selva se reduce drásticamente. La conexión existente entre las plantas es comparable con la sinapsis de las neuronas humanas.

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