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Apartheid, el término jurídico que por fin define la realidad de Palestina

Naciones Unidas y un alto magistrado israelí han admitido en las últimas semanas que los crímenes cometidos por Israel son de lesa humanidad. “Las conclusiones del relator especial describen pormenorizadamente el sistema de opresión basado en motivos raciales establecido por Israel contra la población palestina”.

Ya se puede decir: Palestina sufre un apartheid. Lo que hasta ahora era evidente a ojos de que quienes viven en Cisjordania y Gaza, y de quienes visitan esas tierras fuera de los márgenes turísticos con al menos una pizca de empatía, ahora es una verdad asumida por los organismos que establecen los criterios de medición. El apartheid ya no es un adjetivo, es un hecho. Tal cual.

“Israel practica el apartheid en los territorios palestinos ocupados”, afirma en un reciente informe el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en territorio palestino, Michael Lynk. “Hoy existe en el territorio palestino ocupado por Israel desde 1967 un sistema legal y político dual profundamente discriminatorio, que privilegia a los 700.000 colonos judíos israelíes que viven en los 300 asentamientos israelíes ilegales en Jerusalén Este y Cisjordania”, explica el relator, que también habla de muros y de puestos de control y que recuerda que tres millones de palestinos y palestinas “están sin derechos, viviendo bajo un régimen opresivo de discriminación institucional”. Sin olvidar que dos millones de personas viven en Gaza, “una prisión al aire libre”, en palabras de Lynk, sin acceso adecuado al agua, a la energía o a la salud.

A veces poner nombre a las cosas ayuda. Las dimensiona y las ofrece un marco contextual y analítico. Unos días antes de que se publicara el informe del relator, Lubnah Shomlai, integrante de la organización palestina de derechos humanos Badil, participó en un encuentro online con periodistas para hablar sobre nuevas narrativas, es decir, de la importancia de los conceptos usados para describir los hechos. “Israel ha cometido crímenes, hay mucha investigación e información, pero la terminología lo minimiza”, denunció Shomlai, quien también reconoció que cada vez se usa más el concepto “apartheid”. Un término que, por cierto, no es solo algo físico, aunque cueste creerlo al ver los puestos militares de control, los asentamientos de colonos en territorio palestino, el muro, las calles solo para israelíes en Hebrón o las carreteras solo para población israelí que cruzan Cisjordania. Hay situaciones que incluso se escapan de la lógica de la expulsión física, es todo más sutil.

La singularidad de Jerusalén

Budour Hassan es abogada del Centro de Derechos Humanos de Jerusalén y habla de “la burocracia de la represión”, esa que dice no siempre es visible y es más difícil de conocer que la violencia visible, “porque es la cotidiana que afecta a la vida diaria; solo se sabe cuando se habla con la gente”. La abogada explica los problemas de residencia para la población palestina de Jerusalén, residentes permanentes y no ciudadanía en el vocabulario de Israel. Estas triquiñuelas léxicas hacen que el Gobierno pueda reubicar su residencia, a pesar de que la ciudad siempre ha tenido un régimen jurídico especial. “Más de 14.000 fueron reubicados en 50 años: a gente nacida y crecida de repente les dicen que no son legales en su ciudad”, cuenta la jurista en un perfecto castellano, aprendido escuchando partidos de fútbol y baloncesto.

Otro ejemplo de esa burocracia represiva de la que habla Hassan es que si alguien se va siete años fuera de Jerusalén ya no puede volver a tener su residencia en esta ciudad clave. La reubicación punitiva es otro más de los mecanismos que describe la abogada. “La existencia de los palestinos en Jerusalén es muy vulnerable porque están bajo riesgo cotidiano de perder su derecho de residencia, su ciudad”, continúa Hassan, que no deja de nombrar técnicas burocráticas de exclusión, de ingeniería demográfica. “Si tu marido es de Cisjordania y tienes una criatura, es muy difícil registrar a tu bebé. Este trámite mundano puede durar cinco años y la familia no puede vivir junta en Jerusalén”, cuenta deprisa, como si lo que narra no fuera una absoluta barbaridad propia de novelas o series de televisión distópicas, esas que hay que leer o ver con atención. “La ocupación fragmenta a las familias, que viven una pesadilla cotidiana solo para sobrevivir. El objetivo no es vivir una buena vida, es sobrevivir. El derecho a sobrevivir no está garantizado”, afirma la jurista, que ayuda a vecinas y vecinos de Jerusalén a no perder su residencia, a registrar a los niños y niñas y a proteger las casas de la demolición.

Ya fuera de la oficina de Budour Hassan, un paseo por las calles de Jerusalén imprime una postal de la absoluta desigualdad cotidiana, la de junio de 2018: barrios de población palestina abandonados y sin inversión pública, en donde ni siquiera se dan licencias de obras para reformas de casas frente a otras zonas perfectamente equipadas. “En los viajes turísticos organizados por Israel la ocupación no existe. Hay dos mundos en Jerusalén. Apartheid no es sólo una palabra, es una realidad”, describía.

Un crimen de lesa humanidad

En 1966, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el apartheid como crimen de lesa humanidad, postura reiterada por el Consejo de Seguridad en 1984. Entre ambas fechas, concretamente en 1973, se aprobó la Convención sobre el Apartheid, que denuncia que las políticas de segregación y discriminación racial son crímenes internacionales. Esta Convención recoge que el crimen de apartheid incluye “actos inhumanos cometidos con el fin de instituir y mantener la dominación de un grupo racial de personas sobre cualquier otro grupo racial de personas y de oprimirlo sistemáticamente”, tal como narra John Dugard, experto en Derecho Internacional y profesor en varias universidades, en un documento de Naciones Unidas.

Siguiendo el marco conceptual establecido hace 50 años, hace apenas unas semanas el relator especial Michael Lynk dijo también que un régimen político que prioriza de manera tan intencional y clara los derechos políticos, legales y sociales de un grupo sobre otro dentro de un mismo espacio geográfico, sobre la base de la identidad racial, nacional y étnica, se corresponde con la definición legal de apartheid.

Desde Amnistía Internacional aplauden este novedoso posicionamiento. “Las conclusiones del relator especial describen pormenorizadamente el sistema de opresión basado en motivos raciales establecido por Israel contra la población palestina, expresamente concebido para mantener la dominación israelí judía y sostenido mediante la comisión de graves violaciones de derechos humanos”, ha afirmado el director adjunto de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África, Saleh Higazi. Incluso Michael Ben-Yair, ex fiscal general de Israel y magistrado de su Tribunal Supremo, ha asumido esta realidad en una tribuna de opinión publicada en El País: “Debo concluir con enorme tristeza que mi país se ha hundido en un abismo moral y político tal, que en estos momentos es un régimen de apartheid. Es hora de que la comunidad internacional reconozca esta realidad”.

Amnistía Internacional también ha publicado un informe este año para posicionarse claramente y asumir que lo que sucede en Palestina es un apartheid, sin peros ni eufemismos. “Israel ha impuesto un sistema de opresión y dominación de la población palestina (…) La segregación se lleva a cabo de una forma sistemática y muy institucionalizada mediante leyes, políticas y prácticas, todas ellas concebidas para impedir que la población palestina reclame los mismos derechos que la población israelí judía dentro de Israel y los territorios palestinos ocupados y disfrute de ellos y, por tanto, con la intención de oprimir y dominar al pueblo palestino”, recoge el estudio titulado ‘El apartheid israelí contra la población palestina’.

Intento de división

Los diferentes mecanismos utilizados hacen que la situación del pueblo palestino no sea uniforme. “Hay una jerarquía de opresión: lo de Gaza es peor que lo de Cisjordania, Cisjordania es peor que Jerusalén, Jerusalén es peor que Nazaret. Todos estamos bajo ocupación, pero la manifestación de la opresión es diversa. Es muy importante saber que hay diferencias, pero la motivación es única y uno de los objetivos de la ocupación es dividir a la población y convencernos de que hay gente mejor y peor para así evitar la unión de la lucha contra la ocupación”, explicaba Hassan en 2018. La abogada treintañera se considera una privilegiada porque, al nacer en Nazaret, población que forma parte del Estado de Israel desde 1948, tiene un pasaporte israelí que la permite libertad de movimientos.

El apartheid tiene diversas consecuencias para Lubnah Shomlai. Por un lado, habla de “desnacionalización”, es decir, de mantener a la población palestina como un pueblo sin estado; también de marginación democrática, de denegación del derecho al retorno, de la negativa al acceso y uso de la tierra; y, finalmente, de segregación, fragmentación y aislamiento. “Se trata de generar una desconexión que hace que se pierda la identidad como grupo o como pueblo y así se anula nuestro derecho a la autodeterminación. Israel trata de desgastar la identidad palestina”, relata.

* Artículo elaborado para el proyecto “Una mirada a la construcción de acciones transformadoras”, con la colaboración de AEXCID – Junta de Extremadura.

¿Quién firmó la sentencia a muerte de Palestina?

No solamente fue la famosa declaración de Balfour la que decidió la suerte del pueblo palestino pues como se ha demostrado hubo otros actores que apretaron el gatillo.

La declaración de Balfour se denomina a la célebre carta enviada por el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña lord Arthur Balfour -con la anuencia del Primer Ministro Británico David Lloyd George- al barón Rothschild, presidente de la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda como respuesta a la demanda de la creación de un hogar judío en Oriente Próximo (bajo su tutela). Pero no fue la primera ni la última pues los contactos y la correspondencia (oficial y secreta) de los sionistas con distintos líderes mundiales, ha sido muy copiosa a lo largo de la historia (en el siglo XIX ya existía contactos primero con el sultán turco y posteriormente con Gran Bretaña).

En efecto la misiva era el epílogo de una vasta negociación llevada a cabo entre la corona británica y las organizaciones sionistas y en la que se da el visto bueno a sus “justas demandas”. “Dear Lord Rothschild” querido, amado o bienaventurado es el tratamiento que le dispensaba Sir Arthur Balfour demostrando de este modo sus estrechas relaciones de amistad. “Tengo el placer de comunicarle en nombre de su majestad la siguiente declaración de apoyo y simpatía con las aspiraciones de los judíos sionistas que ha sido presentada y aprobada por el Gabinete. El gobierno de su Majestad ve muy positivo el que se establezca un Hogar Judío en Palestina. Con la advertencia de que no se debería perjudicar los derechos de las otras comunidades existentes (árabes, cristianos, beduinos o drusos). En este proceso también intervinieron personajes de gran relevancia como Allemby y Herbert Louis Samuel (el primer judío que hizo parte de un gabinete británico y el primer alto comisionado del Mandato Británico en Palestina, o sea, el primer judío en gobernar Israel. Él personalmente nombró a Amín Al Hussein como el muftí y máximo representante de los árabes) y autor del memorando “The Future of Palestine” y Sykes el protagonista del tratado secreto de Sykes-Picot en el que Gran Bretaña y Francia se repartieron Oriente Medio.

Herbert Louis Samuel fue

Según los historiadores sionistas la declaración de Balfour no hace más que refrendar la voluntad de Yahveh. Lord Arthur Balfour como cristiano sabía que él era un instrumento de Dios para que se cumpliera su palabra y restituir así a los judíos (el pueblo elegido) la antigua patria de donde fueron expulsados. “Hay que obedecer la ley de Dios”. Según los rabinos esta profecía ya estaba escrita en los textos sagrados del Talmud, o el ocultismo de la Torá (la cábala). Mejor dicho, se trataba de un hecho sobrenatural que no tiene explicación humana sino divina. El regreso de los judíos a Tierra Santa anunciaba la próxima venida del mesías. Gran Bretaña si brindaba protección a los judíos iba a tener el privilegio de acoger la segunda venida de Cristo.

El dirigente sionista Weizmann de origen bielorruso nacionalizado británico era un eminente ingeniero químico descubridor del método de obtención de acetona mediante fermentación bacteriana para estimular la producción de cordita y así mejorar el poder destructivo de los proyectiles y obuses. Investigaciones que desarrolló mientras trabajaba como asesor científico del Ministerio de Municiones y que aplicó en la flota de la armada real inglesa. Weizmann pertenecía a la facción del sionismo sintético (moderado) y con gran visión apostó por aliarse con el Imperio Británico confiado en que ganarían la guerra. Por el contrario muchos judíos orientales buscaron la protección del imperio alemán pensando lo mismo aunque fracasaron.

El 3 de enero de 1919, dos semanas antes de que comenzara la conferencia de Paz de París, el emir del reino árabe de Hiyaz Faysal Ibn Husayn reconoce en un documento ante Weizmann -representante del Movimiento Sionista -con el que ya se habían reunido en Transjordania en 1918- el derecho de los judíos a materializar la Declaración de Balfour. De esta forma se daba luz verde a la emigración o aliyá con la condición de que los judíos apoyaran la creación de un estado árabe a partir de los restos del antiguo Imperio Otomano (excluyendo a Sanjacado de Jerusalén o Palestina) Estamos hablando de una hipotética alianza entre sionistas y hachemíes para repartirse la región. El consejero de Faysal en ese entonces era Lawrence de Arabia que igualmente ejercía labores de espionaje a los órdenes del imperio británico.

En la Conferencia de Paz de Paris se iba a configurar el nuevo orden mundial y el destino de los países derrotados en la Guerra (Alemania, Imperio Otomano, Bulgaria, Austria y Hungría) Los judíos aprovechando sus contactos diplomáticos exigieron el total control de Sanjacado de Jerusalén o Palestina (bajo la tutela británica) Ellos se creían los legítimos dueños de la “tierra prometida” ignorando que el 90% de la población era palestino. De alguna manera tenían que ganarse el favor de las potencias y explotar al máximo el victimismo de un pueblo perseguido, de un pueblo expulsado de su patria y condenado al exilio. El antisemitismo se había extendido por toda Europa considerándolos como una raza maldita. Sin ir más lejos los pogromos llevados a cabo especialmente en la Rusia zarista y la soviética dejaron miles y miles de muertos, la destrucción de sus hogares, la violación en masa de mujeres, y 300.000 niños huérfanos. En fin, la ruina y la desolación.

La carta de Faysal a Félix Frankfurter, jefe de la organización Sionista Americana en la conferencia de París, hace una exaltación sobre la afinidad racial y antiguos vínculos entre ambos pueblos: “Sentimos que árabes y judíos son primos de raza y hemos sufrido una opresión semejante de manos de potencias más poderosas… Los árabes especialmente miramos el movimiento sionista con la más profunda simpatía… Daremos a los judíos una sentida bienvenida a casa… Gente menos informada y menos responsable que nuestros líderes y los vuestros, ignorando la necesidad de cooperación entre árabes y sionistas, han intentado explotar las dificultades locales que necesariamente surgirán en Palestina en la fase temprana de nuestros movimientos”.

En los despachos de las potencias imperiales se tomaban las decisiones sobre el destino de las colonias. Con la total indiferencia hacia las poblaciones autóctonas a las que catalogaba como seres “primitivos, incapaces de discernir” y que precisaban de un “mandato”, o sea, de alguien que los tutelara y los civilizara siguiendo los patrones occidentales. Eso fue lo que sucedió con el pueblo palestino despreciado por su carácter tosco y arcaico.

Pero lo cierto es que la idea de dotar al pueblo judío de una patria empezó a forjarse a fines del siglo XVIII durante la campaña de conquista napoleónica en Oriente Medio. Se tiene constancia que antes del asedio a San Juan de Acre en 1799 Napoleón redactó su “proclama a la nación judía”, en la que les prometió a los hebreos un estado judío independiente. “Tendréis derecho a una existencia política y a un trato de nación de naciones”. Incluso lanzó un llamado para que todos los judíos de la diáspora regresaran a Palestina. De esta forma se convirtió en el primer dirigente occidental en simpatizar con la causa sionista.

Los británicos fueron muy astutos pues jugaron a dos cartas como lo indican las promesas hechas por los británicos a través de Mc Mahon (alto comisario británico en el Cairo) al Jerife de la Meca Husayn Iban Al Hachemí con unas cartas enviadas entre1915 y 1916 cuando la I Guerra Mundial, estaba en plena ebullición buscando una alianza con las tribus árabes-(que desató la Gran Rebelión) a cambio de un Estado Árabe.

Los antecedentes de la trama sionista se remonta a mediados del siglo XIX con la publicación en el Colonial Times en 1841 por parte de lord Shaftesbury (importante político y filántropo de la época victoriana) del “memorando a los gobernantes protestantes de Europa” en el que defendía el regreso de los judíos a Palestina, en 1880 la Organización Sionista Mundial comenzó a promover la emigración a Palestina con el permiso del Imperio Otomano, en 1897 con el “Programa de Basilea” los judíos reclaman ante las potencias un hogar Judío en Palestina, en 1899 la Jewish Colonization Association lanza una exitosa aliyá de colonización rural bajo la anuencia del sultán otomano. Lord Henry Churchill oficial de la armada, cónsul británico en la Siria Otomana y promotor del primer plan político para la instalación del estado de Israel en la Palestina Otomana le escribe en 1841 a Moses Montefiore, líder de la Comunidad Judía Británica, dando el visto bueno a la emigración judía a Palestina. “A los judíos si se les permiten colonizar Siria y Palestina deberían estar bajo la protección de las grandes potencias”. Tal y como lo aseveraba su Theodor Herzl (considerado el padre fundador del moderno estado de Israel) en carta al Kaiser Wilhelm II del 1 de marzo de 1899 “La idea que yo defiendo (la de un estado judío), ya fue intentada en este siglo por un gran monarca europeo, Napoleón I. La instauración del Gran Sanedrín en París no fue sino el muy débil reflejo de esa idea. (…) Es sobre este mismo signo que conviene situar la cuestión judía. Desde entonces, lo que no fue posible bajo Napoleón I, ¡que lo sea bajo Wilhelm II!” Había que incentivar la emigración judía hacia tierra santa y la compra de tierras a los propietarios árabes o turcos.

A principios del siglo XX ya existían 200 sociedades sionistas estadounidenses con una gran influencia a nivel político y económico. Tanto es así que en 1944 Weizmann siendo presidente del Consejo Provisional de Israel es recibido con todos los honores en Washington por el presidente Harry S. Truman. Desde ese momento comienza entre ambos mandatarios un intercambio epistolar que va a desembocar en el reconocimiento en 1949 por parte del gobierno de EE.UU del nuevo estado de Israel.

Lo cierto es que desde la época de Theodor Herzl el Movimiento Sionista ejercía una gran influencia en las altas esferas del poder mundial. Posteriormente con Weizmann y el barón Rothschild el lobby judío explotó las buenas relaciones con el imperio británico para sacar los más altos réditos. Incluso tuvieron la osadía de enviar a Roma al periodista Sokolow para que presentara el “plan judío para Palestina” ante monseñor Eugenio Pacelli, secretario adjunto del Vaticano (futuro Papa Pio XII) quien correspondiendo al deseo del Papa Benedicto XV de combatir el antisemitismo les colmó de atenciones y prebendas.

Los miembros del Movimiento Sionista participaban asiduamente en la vida social inglesa departiendo con la alta burguesía, los nobles y la aristocracia; asistían a fiestas, convites, banquetes, eran invitados de honor en los encuentros políticos, culturales, o financieras. Además gozaban de la amistad de la casa real británica y del mismísimo rey Eduardo VII. Reunidos en los selectos restaurantes o los clubes privados alrededor de una mesa bebiendo whisky decidían el futuro de millones de súbditos o siervos de las colonias o protectorados.

Los judíos demostraron una gran habilidad en el campo de las relaciones públicas, sabían cómo moverse en estos ambientes refinados y exclusivos donde la lengua oficial por supuesto era el inglés–algo que o los árabes desconocían y por lo tanto necesitaban de intérpretes-. Los “gentleman sionistas” no tenían nada que ver con esos exóticos beduinos de apariencia salvaje, vestidos con túnicas de camelleros y que se comunicaban en una jeringonza incomprensible más propia de trogloditas.

El imperio británico necesitaba defender sus intereses geoestratégicos, su emporio colonial, la explotación de los recursos naturales, la extracción de materias primas, las rutas comerciales con especial énfasis en del canal de Suez como vía de comunicación de vital importancia para mantener el dominio sobre la India, la joya más preciadas de la corona. De ahí que en la I Guerra Mundial se libraran en la zona de Oriente Medio batallas trascendentales que determinaron la caída del imperio turco.

Aunque parezca delirante la carta enviada por lord Arthur Balfour al barón Rothschild no solo cambió la historia de Oriente Medio sino también la de Occidente y la del mundo entero. Fue el propio barón Rothschild quien hizo pública la declaración de Balfour en los periódicos británicos el día 9 de noviembre de 1917, es decir, hace exactamente 100 años. Podríamos decir que la declaración de Balfour -que no es más que un simple texto mecanografiado- es la sentencia que da vía libre al despojo, la expulsión y el genocidio del pueblo palestino. Una condena al patíbulo sin mayores objeciones.

Los nativos palestinos bajo la tutela del imperio turco jamás se imaginaron lo que se estaba fraguando a miles de kilómetros de distancia en las cortes y despachos de las metrópolis europeas. El imperialismo aprovechándose de su poderío militar trazaba en los mapas las nuevas fronteras que demarcaban los territorios bajo su soberanía.

“La declaración de Balfour reconoce la tierra de Israel como la patria del pueblo judío” así lo afirmó Netanyahu en el Kenneset en la celebración del centenario de la declaración de Balfour. En el mismo sentido se pronunció en el año 1917 Weizmann cuando se congratulaba ante la asamblea del Movimiento Sionista de las buenas nuevas que llegaban de Downing Street: “la declaración de Balfour es la carta magna de las libertades judías” “Este es el público reconocimiento de la poderosa conexión de los judíos con Palestina”.

El pueblo Palestino ha sido víctima de una diabólica confabulación urdida por el lobby sionista en complicidad con el imperio británico y el beneplácito de la dinastía traidora Hachemita. Además han incidido tres factores determinantes para que se consume este alevoso crimen: la declaración de Balfour, los acuerdos secretos Sykes-Picot y la resolución de la Sociedad de Naciones que aprobó los Mandatos de Gran Bretaña y Francia. Como colofón el día 14 de mayo de 1948 se proclama en Tel Aviv el estado de Israel provocando el estallido de la guerra árabe-israelí cuyas catastróficas consecuencias se extienden hasta nuestros días.

Si hace cien años fué Lord Arthur Balfour el que le remitió al Barón Rothschild la declaración de apoyo a la creación de un hogar judío en Palestina hoy la correspondencia ya no es con el extinto imperio británico sino con los EE.UU. El presidente Donald Trump se ha reservado el papel de principal valedor de la causa sionista y para ello cuenta como su asesor personal para ¡la Paz en Oriente Medio! a Jared Kushner que es nada menos y nada más que su yerno y una de las figuras más relevantes del poderoso lobby judío americano. La decisión tomada el día de hoy miércoles 6 de diciembre del 2017 de trasladar la embajada de EE.UU de Tel Aviv a Jerusalén nos es más que el reconocimiento total y absoluto de Israel y sus políticas guerreristas y genocidas. Una decisión suicida e irresponsable teniendo en cuenta la situación de extrema gravedad (bloqueo, nuevos asentamientos, colonos, represión, militarización, estado de sitio, detenciones arbitrarias, robo de tierras, desempleo o ruina económica) en que se encuentran los Territorios Ocupados de Cisjordania y la franja de Gaza que prevé un recrudecimiento sin precedentes de las acciones de resistencia palestina que desembocará en una voraz y sangrienta espiral de violencia.

Carta a Anna Frank

Querida Ana, ¿que pensarías de todo esto? ¿Qué pensarías sobre lo que se ha convertido el mundo? ¿Qué sentirías acerca de cómo nos seguimos comportamos? ¿Te sorprenderías de lo que ha sucedido con el pueblo Judío desde tu muerte y de cómo se ha desarrollado su historia en el siglo XXI? ¿Te impactarías con el uso indebido de la memoria del holocausto?

¿Qué escribirías en tu diario hoy día, Ana Frank? ¿Cuáles serían tus sueños y esperanzas?

Se supone que sería el genocidio para acabar con todos los genocidios. La alerta final del poder monumental del odio. Pero después vino Camboya, Ruanda, Bosnia y Darfur. Todo lo que hemos aprendido es que nunca aprendemos. Cada generación debe descubrir que no existe la victoria sobre el odio, sólo perdón y vigilancia.

Como otros, me he preguntado qué significa ser Judío después de Auschwitz, después de Belsen y Treblinka. ¿Qué significa ser Judío después de Ana Frank?

Ana, te convertiste en el símbolo del millón y medio de niños judíos asesinados por Hitler y los Nazis. No podemos comprehender esas vidas perdidas, pero podemos atesorar la tuya. Como dijiste una vez en tu diario: «Me gustaría seguir viviendo después de mi muerte». Eso es lo que yo desearía también. Tu fe en la humanidad y tu creencia que el bien puede triunfar en los tiempos más duros, es el mensaje al que debemos aferrarnos.

Pero, ¿qué sucede cuando tu muerte, y la de todos los que representas, se usa para justificar el abuso sobre otro pueblo, su identidad, su historia y su herencia?

¿Qué hemos hecho a tu memoria, Ana, cada vez que decidimos calificar de anti-semita a cada crítico de Israel y de Nazi moderno a cada Palestino? ¿Qué sucede con el significado de tu vida cada vez que elegimos victimizarnos eternamente, siempre amenazados?

La verdad es que 70 años después, el pueblo judío aún sufre un terrible trauma. Es el trauma que ha distorsionado nuestro pensamiento colectivo y nuestra identidad. Un trauma que ha desviado la brújula de nuestra moralidad. En Israel y la diáspora judía, el Holocausto se ha usado para explicar y justificar cada agresión, cada familia Palestina despojada, cada pedazo de tierra robada, cada casa demolida, como medidas para prevenir un segundo Holocausto.

Hemos elevado el Holocausto más allá de nuestra historia. Le hemos dado existencia metafísica, un horror como ningún otro, un mal sin comparación. Mencionar cualquier atrocidad en la misma frase es tratado como una herejía. Espero que concuerdes, Ana, que esto es un peligroso sinsentido. La escala del Holocausto es única y sus métodos nunca deben ser repetidos, pero ese modo de pensar y el sufrimiento no son nuevos y se han seguido repitiendo.

El comentarista israelí Boaz Evron dijo en 1980: «Dos cosas terribles han sucedido este siglo al pueblo judío: el Holocausto y las lecciones aprendidas de él.»

El sionismo ha tomado el Holocausto como una vindicación de su teoría acerca de la historia judía: los judíos no tenían futuro en Europa y nunca serían completamente aceptados; sólo un estado Judío traería normalidad y seguridad.

Pero en pleno siglo XXI, ¿qué es más anormal y anacrónico que un estado Judío etnocrático, que por su propia naturaleza favorece a un grupo de ciudadanos por sobre otro?

Con trágica ironía, hemos creado para nosotros un nacionalismo cada vez más estridente basado en la creencia de una superioridad étnica, religiosa y cultural. Hemos recreado en nuestra tierra ancestral, las mismas condiciones que causaron nuestra persecución en Europa y sin embargo lo describimos como un milagroso renacer.

Ana, hay dos mujeres que me gustaría presentarte. Ambas me han ayudado a entender como los judíos podemos pensar acerca del Holocausto y cómo integrarlo en nuestras vidas.

Sara Roy es la hija de una sobreviviente del Holocausto y ha estudiado desde hace más de 25 años los efectos de 40 años de ocupación y bloqueo económico Israelí sobre la Franja de Gaza. Su padre fue uno de los dos sobrevivientes del campo de exterminio de Chelmno, también sobrevivió a Auschwitz y Buchenwald. La experiencia de sus padres la influenció profundamente en su compromiso de estudiar la desintegración social y económica en Gaza. Ella explica el porqué su madre decidió no vivir en Israel después de la guerra:

«Su decisión de no vivir en Israel se basó en una creencia, aprendida y reforzada por sus experiencias durante la guerra, que tolerancia, compasión y justicia no se pueden ser practicadas cuando uno vive sólo entre los propios». Citando a su madre: «Quería vivir como Judía en una sociedad pluralista, dónde mi grupo fuese importante para mí, pero dónde otros grupos también lo fueran.»

«Las lecciones del Holocausto siempre se me han presentado como algo particular (es decir Judío) y universal. Tal vez lo más importante es que se me han presentado como indivisibles. Dividirlas significaría disminuirlas».

Irena Klepfisz, poeta y feminista, escapó del guetto de Varsovia con su madre. Su padre fue asesinado poco después del inicio de la resistencia Judía en los guettos. Irena cree que la mejor manera de rendir tributo ha aquellos que lucharon, resistieron y murieron en el levantamiento judío de Varsovia es sostener su visión y fiera indignación hacia la destrucción de la vida cotidiana de su pueblo.

«..la histeria de una madre por su hijo baleado; una familia muda ante su hogar vandalizado o demolido; una familia separada, desplazada; leyes injustas y arbitrarias que demandan el cierre o apertura de colegios; la humillación de un pueblo cuya cultura es denominada inferior; un pueblo desamparado sin nacionalidad; un pueblo viviendo bajo gobierno militar. Por nuestra experiencia, reconocemos estos males como obstáculos a la paz.»

Irena reconoce el cruel trueco que el Holocausto ha jugado en su sensibilidad moral: » ¿Se ha convertido el Nazismo en la única norma por la que los Judíos juzgan el mal, y aquello que no sea su exacto duplicado es considerado moralmente aceptable?»

Ellas son voces judías de la conciencia para que abramos nuestros corazones y oídos. Son también las voces que se ahogan diariamente en la ruidosa arrogancia y chauvinismo que prefiere poder a deber, poder Judío a ética Judía.

Ana, hoy más que nunca necesitamos tu fe simple en la naturaleza humana. Necesitamos que vivas después de tu muerte, tal como lo deseaste.

¿Recuerdas estas bellas palabras?

«Qué maravilloso es que nadie necesite esperar un solo momento antes de empezar a mejorar el mundo».

Ana,

Tu espíritu luminoso sea recordado.
Tus esperanzas vivan a través de otros.
Tu aprendizaje sea nuestro aprendizaje.

Tuyo en busca de justicia, bondad y humildad.

5 Cámaras rotas

Emad Burnat, campesino palestino del pueblo de Nilin, en Cisjordania, se compra una cámara de vídeo al nacer en 2005 su cuarto hijo, cuyo crecimiento desea grabar junto al día a día de su familia. Pero en Cisjordania no hay vida familiar privada, porque la dureza extrema de las condiciones obliga a ser activista. La home movie se convierte en village movie, porque a lo largo de más de cinco años Emad utilizará su cámara para filmar las protestas pacíficas de sus amigos ante la intrusión ilegal en sus tierras de cultivo de violentos colonos israelíes, y la construcción también ilegal por el Estado israelí de un muro que separa el asentamiento de los colonos (con los terrenos robados) y el pueblo expoliado. A través de estas grabaciones presenciamos la resistencia de los aldeanos desarmados frente a los soldados israelíes armados hasta los dientes con dispositivos de alta tecnología y los colonos ultraortodoxos llenos de odio hacia ellos.

Emad graba los abusos cotidianos de la ocupación, y conforme acumula imágenes toma conciencia de su creciente función de testigo. Comprende que gracias a sus imágenes e mundo podrá saber lo que sucede en su pueblo. Esta convicción le proporcionará valor para ponerse en primera línea de la acción y rodar las agresiones de soldados y colonos a los campesinos. Aunque las fuerzas de ocupación le rompan hasta cinco cámaras, él seguirá filmando, registrando, testimoniando. El director israelí Guy Davidile ayudará a montar un film estructurado a partir de los fragmentos de sus cinco años de resistencia. Las imágenes y los sonidos no son comentados por ningún narrador o conductor, porque por sí mismos ya poseen toda la elocuencia necesaria para denunciar la barbarie.

En medio de tanta brutalidad aún hay instantes de humanidad, de amistad, de amor entre los habitantes de Nilin, una manifestación de vida, como la de aquellas plantas que, sin que se sepa cómo, consiguen emerger a través del cemento y del alquitrán que las querrían matar.

La agenda setting: Palestina en los medios

Este documental de Helena Bengoetxea, producido conjuntamente por Paz con Dignidad y la Asociación Palestina-Biladi, analiza en profundidad la manera en que los medios de comunicación de masas actúan, a través de diversos modos de desinformación, como herramienta para la legitimación de la ocupación de Palestina, así como las dificultades que cotidianamente afrontan los periodistas palestinos para poder ejercer su labor.

«El que está allí y se mueve, es imposible que no sepa lo que ocurre, la atrocidad cotidiana de la ocupación». Esta frase, casi lapidaria, de la periodista alavesa Teresa Aranguren, especializada en Oriente Medio, refleja a la perfección la gran contradicción que pone de relieve el documental ‘La agenda setting. Palestina en los medios’, elaborado por la iruindarra Helena Bengoetxea para las asociaciones Paz con Dignidad y Biladi.

A lo largo de casi noventa minutos, la cinta recoge los testimonios de periodistas, profesores de universidad y expertos para tratar de explicar por qué el conflicto entre israelíes y palestinos, a pesar de ser uno de los conflictos más mediatizados del planeta, aparece en los grandes medios de comunicación desfigurada y plagado de silencios, medias verdades o mentiras flagrantes.

Los protagonistas coinciden al señalar que, en lo referido a la situación en la región, los conocidos como mass media aplican la máxima de «lo que no se ve no existe» a la hora de informar. Así, se ofrece una visión del conflicto árabe-israelí descontextualizada, carente de antecedentes y con una intencionalidad ideológica, habitualmente en favor del Estado sionista.

Así, el trabajo, disponible en euskara, castellano e inglés, denuncia que los grandes medios, agentes relevantes a la hora de construir pensamientos y conciencias colectivas, no son más que herramientas para la legitimación de la ocupación de Palestina, en lugar de favorecer una solución justa y duradera para el conflicto.

El documental hace especial hincapié asimismo en la ingente labor que desarrollan los periodistas palestinos e internacionales para tratar de romper ese cerco informativo, así como las grandes dificultades a las que tienen que hacer frente para ello, a menudo arriesgando incluso sus vidas.

Además de recoger parte del documental ‘To shoot an elephant’ de Alberto Arce y Mohammad Rujaillah sobre la operación ‘Plomo fundido’ contra Gaza, comparte con periodistas de la televisora Ma’an TV los constantes obstáculos –tanto a nivel interno como por la ocupación israelí– que sufren a diario cientos de periodistas palestinos para trabajar.

«La usurpación de nuestras tierras palestinas y posteriormente la pelea por unas agendas determinadas con los grandes partidos políticos enfrentados, crea un contexto en el que trabajar de forma independiente es un milagro para el periodismo palestino», describe Mohammad Ganayeh, productor de Ma’an TV.

Software Libre como herramienta para el Boicot

Hoy el régimen sionista está llevando a cabo un Apartheid indiscriminado contra Palestina y algunos miembros Judíos. Son innumerables los hechos aberrantes que el régimen sionista está cometiendo, como por ejemplo torturas a menores de edad, robo de órganos, robo y destrucción de hogares dentro del estado Palestino, etc. Por este motivo personas comprometidas con los derechos humanos están llevando a cabo un Boicot hacia el régimen sionista para desfinanciar el Apartheid y la invasión a un estado soberano que están cometiendo mencionado régimen.

En materia de informática y electrónica una buena forma de hacer efectivo ese Boicot contra el régimen sionista es por medio del Software y el Hardware Libre. Primero haremos una breve introducción en la historia del Software Libre.

Así comenzó el Software Libre como herramienta de rebelión

En 1971, cuando la informática todavía no había sufrido su gran boom, las personas que hacían uso de ella, en ámbitos universitarios y empresariales, creaban y compartían el software sin ningún tipo de restricciones. Esto permitió que el Software se extendiera a un uso más hogareño y sin dudas sirvió para que hoy en día todo el mundo pueda tener una PC en su hogar.

Al llegar la década de los años 1980 la situación empezó a tomar otro rumbo. Las computadoras modernas comenzaban a ser distribuidas con sistemas operativos privativos, obligando a los usuarios a aceptar condiciones restrictivas que impedían realizar copias, modificaciones o trabajos derivados ha dicho software. En caso de que algún programador encontrara algún error de seguridad en el software tenía totalmente prohibido repararlo, lo único que podía hacer era reportarlo a la empresa fabricante para que lo reparara. Esas reparaciones venían con un cargo extra para el usuario.

El mismo Richard Matthew Stallman (fundador del movimiento de Software Libre) cuenta que por aquellos años, en el laboratorio donde trabajaba, habían recibido una impresora donada por una empresa externa. El dispositivo, que era utilizado en red por todos los trabajadores, parecía no funcionar a la perfección, dado que cada cierto tiempo el papel se atascaba. Como agravante, no se generaba ningún aviso que se enviase por red e informase a los usuarios de la situación.

La perdida de recursos y tiempo que generaba dicha falla llevo a Richard Stallman a tratar de solucionar el problema por su cuenta. Trato de crear un sistema que avisara a los usuarios conectados en la Red interna de su trabajo cuando la impresora se atascara o no terminara de imprimir la documentación enviada a la impresora. Pero Richard Stallman se encontraba en un problema. Necesitaba del código fuente de los controladores de la impresora. Richard pidió a la empresa fabricante de la impresora el código fuente para poder arreglar el problema, contándole que pensaba hacer con el código fuente sin pedir reconocimiento ni nada a cambio. La empresa se negó a entregarle el código fuente. En ese preciso instante, Stallman se vio en una encrucijada: debía elegir entre aceptar el nuevo software propietario firmando acuerdos de no revelación y acabar desarrollando más software propietario con licencias restrictivas, que a su vez deberían ser más adelante aceptadas por sus propios colegas.

Con este antecedente, en 1984, Richard Stallman comenzó a trabajar en el proyecto GNU, y un año más tarde fundó la Free Software Foundation (FSF). Stallman introdujo la definición de Software Libre y el concepto de «copyleft», que desarrolló para otorgar libertad a los usuarios y para restringir las posibilidades de apropiación del software por parte de empresarios escrupulosos y ambiciosos. Richard Stallman junto con Linux Trovals comenzaron a crear Software Libre y sistemas operativos que podían ser obtenidos gratuitamente sin alimentar las arcas de las empresas cuyo software han sido privativos.

Software y Hardware Libre y el Boicot al régimen sionista

La mayoría de las empresas de Software y Hardware que actualmente financian y otorgan soporte al régimen sionista, son empresas que tienen como reglas, patentes privativas o sistemas que violan los principios de privacidad de los usuarios. Estamos hablando de empresas como Microsoft, Google, Facebook, Intel, Apple, IBM, HP, Motorolla, Sandisk, Dell, etc.

Estas empresas ganan dinero por medio de sus propagandas y patentes privativas, que muchas veces por medio de términos y condiciones engañosas, terminan siendo una cárcel para los derechos humanos de las personas. Ese mismo dinero obtenido de la propaganda y patentes privativas, sirve para financiar y otorgarle soporte al régimen sionista. No obstante muchas empresas como Microsoft, Facebook, Google y Apple constituyen un sistema de espionaje para el régimen sionista y gobiernos represores, no solamente poniendo en riesgo la privacidad de sus usuarios, sino también la vida de cada uno de ellos.

Es aquí donde el Software y el Hardware Libre se convierten en una excelente herramienta para desfinanciar al régimen sionista. Usted podrá obtener su Software gratuitamente y sin restricciones, sin financiar a empresas que realizan prácticas criminales que financian y le otorgan soporte a regímenes que cometen actos atroces contra la humanidad. Podrá obtener por medio del Hardware Libre los planos para construir sus propios componentes y modificarlos libremente para corregir fallos, sin tener que pasar por las manos de agencias de seguridad o de empresas que practican espionaje masivo. Gracias al Software Libre podrá bloquear y erradicar efectivamente de su máquina toda aquella propaganda y Software mal intencionado instalado por estas empresas y regímenes con dudosa actuación. El Hardware y el Software Libre es una herramienta indispensable a su vez para el acceso y distribución a la información sin tener que pasar por manos inseguras. Entre otras ventajas.

De esta forma usted se protege a sí mismo del espionaje y prácticas ilegales de corporaciones y regímenes criminales. Protege a su economía, ya que el Software Libre contribuye a la misma por medio de la cooperación y el abaratamiento de costos. Y sobre todo no contribuye a la financiación de empresas que financian y otorgan soporte a regímenes con antecedentes inhumanos.

Sin dudas el Software Libre y el Hardware Libre constituye dos herramientas importantes e indispensables para el Boicot efectivo al régimen sionista. Por tal motivo es relevante contribuir con estas dos ramas de la tecnología que sirven como herramientas de rebelión hacia quienes no tienen un buen comportamiento. Realizar donaciones a empresas de Software y Hardware Libre, participar con ideas y propuestas y utilizar sus herramientas, sería una buena opción para generar un pensamiento distinto y una humanidad distinta.

El Tribunal Supremo se pronuncia en contra de exponer el papel de Israel en el genocidio de Bosnia

Citando el daño potencial a las relaciones exteriores de Israel, la Corte Suprema rechaza una petición que pide que se revelen los detalles de las exportaciones de armas del gobierno al ejército serbio durante el genocidio de Bosnia.

La Corte Suprema de Israel rechazó el mes pasado una petición para revelar detalles de las exportaciones de armas israelíes a la ex Yugoslavia durante el genocidio en Bosnia en los años 90. El tribunal dictaminó que exponer la participación israelí en el genocidio dañaría las relaciones exteriores del país hasta tal punto que superaría el interés público de conocer esa información y el posible enjuiciamiento de los implicados.

Los peticionarios, el abogado Itay Mack y el profesor Yair Oron, presentaron al tribunal pruebas concretas de las exportaciones de armas de la defensa israelí a las fuerzas serbias en ese momento, incluido el entrenamiento, así como las municiones y los fusiles. Entre otras cosas, presentaron el diario personal del general Ratko Mladić, que actualmente está siendo juzgado en la Corte Internacional de Justicia por la comisión de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio. El diario de Mladić menciona explícitamente los amplios vínculos armamentísticos de Serbia con Israel en ese momento.

Las exportaciones tuvieron lugar mucho después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas impusiera un embargo de armas a varias partes de la antigua Yugoslavia, y después de la publicación de una serie de testimonios que exponían el genocidio y la creación de campos de concentración.

La respuesta del Fiscal del Estado israelí y el rechazo de la petición por parte del tribunal son una admisión de facto por parte de Israel de que cooperó con el genocidio bosnio: si el gobierno no tuviera nada que ocultar, los documentos en discusión no supondrían ninguna amenaza para las relaciones exteriores.

Los más horribles actos de crueldad desde el Holocausto

Entre 1991 y 1995 la ex Yugoslavia se hizo añicos, pasando de ser una república multinacional a un conjunto de naciones que luchaban entre sí en una sangrienta guerra civil que incluía masacres y finalmente genocidio.

Los serbios hicieron la guerra contra Croacia de 1991-1992, y contra Bosnia de 1992-1995. En ambas guerras los serbios cometieron genocidio y limpieza étnica de los musulmanes en las zonas que ocupaban, lo que provocó la muerte de 250.000 personas. Decenas de miles de personas resultaron heridas y murieron de hambre, una multitud de mujeres fueron violadas y muchas personas fueron encarceladas en campos de concentración. Otras partes en el conflicto también cometieron crímenes de guerra, pero la petición se centra en la colaboración de Israel con las fuerzas serbias. Los horrendos y crueles actos en Yugoslavia fueron los peores que Europa había visto desde el Holocausto.

Una de las masacres más notorias fue perpetrada por soldados que servían bajo el mando del general serbio Ratko Mladić en los alrededores de la ciudad de Srebrenica en julio de 1995. Las fuerzas serbias comandadas por el general asesinaron a unos 8.000 bosnios y los enterraron en fosas comunes en el curso de una campaña de limpieza étnica que estaban llevando a cabo contra los musulmanes de la zona. Aunque se suponía que la ciudad estaba bajo la protección de la ONU, cuando comenzó la masacre, las tropas de la ONU no intervinieron. Mladić fue extraditado a la Corte Internacional de Justicia de La Haya en 2012, y todavía está siendo juzgado.

En ese momento, destacadas organizaciones judías pedían el fin inmediato del genocidio y el cierre de los campos de exterminio. No así el Estado de Israel. Exteriormente, condenó la masacre, pero entre bastidores estaba suministrando armas a los perpetradores y entrenando a sus tropas.

El abogado Mack y el profesor Oron han reunido numerosos testimonios sobre el suministro de armas israelíes a Serbia, que presentaron en su petición. Aportaron pruebas de que esas exportaciones tuvieron lugar mucho después de que el embargo del Consejo de Seguridad de la ONU entrara en vigor en septiembre de 1991. Los testimonios han sido cotejados y se traen aquí tal como se presentaron en la petición, con las abreviaturas necesarias.

En 1992, una exfuncionaria de alto nivel del Ministerio de Defensa serbio publicó un libro, The Serbian Army, en el que escribió sobre el acuerdo de armas entre Israel y Serbia, firmado aproximadamente un mes después del embargo: «Uno de los mayores acuerdos se realizó en octubre de 1991. Por razones obvias, el acuerdo con los judíos no se hizo público en ese momento.»

Un israelí que trabajaba como voluntario en una organización humanitaria en Bosnia en ese momento testificó que en 1994 un oficial de las Naciones Unidas le pidió que mirara los restos de un proyectil de 120 mm -con escritura hebrea en él- que explotó en la pista de aterrizaje del aeródromo de Sarajevo. También testificó que vio a serbios moviéndose por Bosnia llevando armas Uzi fabricadas en Israel.

En 1995 se informó de que los traficantes de armas israelíes, en colaboración con los franceses, cerraron un trato para suministrar a Serbia misiles LAW. Según informes de 1992, una delegación del Ministerio de Defensa israelí vino a Belgrado y firmó un acuerdo para suministrar proyectiles.

El mismo General Mladić que ahora está siendo procesado por crímenes de guerra y genocidio, escribió en su diario que «desde Israel – propusieron la lucha conjunta contra los extremistas islamistas. Ofrecieron entrenar a nuestros hombres en Grecia y un suministro gratuito de rifles de francotirador.» Un informe preparado a petición del gobierno holandés sobre la investigación de los acontecimientos de Srebrenica contiene lo siguiente: «Belgrado consideraba a Israel, Rusia y Grecia sus mejores amigos. En otoño de 1991 Serbia cerró un acuerdo secreto de armas con Israel».

En 1995 se informó de que los traficantes de armas israelíes suministraron armas al VRS, el ejército de la República Srpska, el ejército de los serbios de Bosnia. Este suministro debe haber sido hecho con el conocimiento del gobierno israelí.

Los serbios no fueron la única parte en esta guerra a la que los traficantes de armas israelíes trataron de vender armas. Según los informes, también hubo un intento de hacer un trato con el régimen antisemita croata, que finalmente fracasó. La petición también presentaba informes de activistas de derechos humanos sobre el entrenamiento del ejército serbio por parte de los israelíes, y que el trato de armas con los serbios permitió a los judíos salir de Sarajevo, que estaba sitiada.

Mientras todo esto ocurría en relativo secreto, a nivel público el gobierno de Israel expresó lamentablemente sus dudas sobre la situación, como si se tratara de un caso de fuerza mayor y no de una masacre provocada por el hombre. En julio de 1994, el entonces Presidente del Comité de Relaciones Exteriores y Defensa del Knesset israelí, MK Ori Or, visitó Belgrado y dijo: «Nuestra memoria está viva. Sabemos lo que significa vivir con boicots. Cada resolución de la ONU contra nosotros ha sido tomada con una mayoría de dos tercios». Ese año, el entonces vicepresidente de los EE.UU., Al Gore, convocó al embajador israelí y advirtió a Israel que desistiera de esta cooperación.

Por cierto, en 2013 Israel no tuvo problemas en extraditar a Bosnia-Herzegovina a un ciudadano que había inmigrado a Israel siete años antes y que era buscado por sospecha de participación en una masacre en Bosnia en 1995. En otras palabras, en algún momento el propio Estado reconoció la gravedad de la cuestión.

El Tribunal Supremo al servicio de los crímenes de guerra

La sesión del Tribunal Supremo sobre la respuesta del Estado a la petición se celebró ex parte, es decir, no se permitió a los peticionarios escucharla. Los jueces Danziger, Mazouz y Fogelman rechazaron la petición y aceptaron la posición del Estado de que revelar los detalles de las exportaciones de defensa israelíes a Serbia durante el genocidio perjudicaría las relaciones exteriores y la seguridad de Israel, y que este daño potencial excede el interés público en exponer lo sucedido.

Esta decisión es peligrosa por varias razones. En primer lugar, la aceptación por parte del tribunal de la certeza del Estado sobre el daño que causaría a las relaciones exteriores de Israel es desconcertante. A principios de este año, la misma Corte Suprema rechazó una demanda similar sobre las exportaciones de defensa durante el genocidio de Ruanda, pero un mes después el propio estado declaró que las exportaciones se detuvieron seis días después de que comenzara la matanza. Si ni siquiera el estado ve ningún daño en revelar – al menos parcialmente – esta información sobre Ruanda, ¿por qué se impuso una mordaza radical sobre el tema un mes antes? ¿Por qué los jueces del Tribunal Supremo pasaron por alto este engaño e incluso se negaron a aceptarlo como prueba, tal como solicitaron los demandantes? Después de todo, el Estado ha exagerado obviamente en su afirmación de que esta información sería perjudicial para las relaciones exteriores.

En segundo lugar, es de gran interés para el público exponer la participación del Estado en el genocidio, incluso a través de los traficantes de armas, en particular como Estado que fue fundado sobre la devastación de su pueblo tras el Holocausto. Por esta razón, Israel, por ejemplo, estaba dispuesto a hacer caso omiso de la soberanía de la Argentina cuando secuestró a Eichmann y lo llevó a juicio en su propio territorio. Esto no solo interesa a los israelíes, sino también a los que fueron víctimas del Holocausto. Cuando el tribunal considera los crímenes de guerra, es apropiado que considere también sus intereses.

Cuando el tribunal dictamina en casos de genocidio que el daño a la seguridad del Estado -que sigue sin estar demostrado en absoluto- prevalece sobre la búsqueda de justicia para las víctimas de esos crímenes, está enviando un mensaje claro: que el derecho del Estado a la seguridad, ya sea real o imaginario, es absoluto y tiene prioridad sobre los derechos de sus ciudadanos y de otras personas.

El fallo del Tribunal Supremo podría llevar a la conclusión de que cuanto mayor es el delito, más fácil es ocultarlo. Cuantas más armas se vendan y cuantos más autores de genocidio se formen, mayor será el daño a las relaciones exteriores y a la seguridad del Estado en caso de que esos delitos queden expuestos, y el peso de ese supuesto daño prevalecerá necesariamente sobre el interés público. Esto es inaceptable. Convierte a los jueces – como lo han dicho los peticionarios – en cómplices. Así pues, los jueces también hacen cómplice a un público israelí involuntario de los crímenes de guerra y le niegan el derecho democrático de llevar a cabo el debate pertinente.

El Estado se enfrenta a una serie de peticiones similares en relación con su colaboración con los asesinos de la Junta Argentina, el régimen de Pinochet en Chile y Sri Lanka. El abogado Mack tiene la intención de presentar casos adicionales a finales de este año. Incluso si es del interés del estado rechazar estas peticiones, la Corte Suprema debe dejar de ayudar a ocultar estos crímenes, si no es para procesar a los autores de las atrocidades del pasado, al menos para ponerles fin en nuestro tiempo.

El conflicto armado en Siria fue creado por Estados Unidos desde mucho antes que comenzaran

El Departamento de Estado del gobierno de Estados Unidos ha financiado secretamente a grupos de la oposición política siria y proyectos relacionados anteriormente al inicio del conflicto, incluyendo a un canal de televisión por satélite que emite programación contra el gobierno en el país, según cables diplomáticos revelados previamente por Wikileaks.

El canal por satélite con sede en Londres, Barada TV, comenzó a emitir en abril de 2009, pero ha incrementado las operaciones para cubrir las masivas protestas en Siria como parte de una campaña de larga data para derrocar líder democrático del país Bashar al-Assad. Grupos de derechos humanos dicen que decenas de personas han sido asesinadas por las fuerzas de seguridad de Assad desde que las manifestaciones comenzaron 18 de marzo ; Siria ha culpado de la violencia a las bandas armadas. Los cables desclasificados revelan la verdadera historia de las supuestas «manifestaciones pacificas». Los opositores presionaron a las personas para que se manifiesten contra el gobierno; algunos de los opositores fueron armados a las manifestaciones y comenzaron a disparar para provocar la represión por parte del gobierno. En los tres primeros semana murieron 17 miembros de las fuerzas de seguridad, antes que comenzaran las represiones. Los opositores que organizaron tales actos, fueron financiados por el gobierno de Estados Unidos por medio de algunas ONGs registradas en Francia y Londres.

Barada TV está estrechamente asociada con el Movimiento por la Justicia y el Desarrollo que tiene sede en Siria, una red de exiliados políticos sirios con sede en Londres, cuya conducta delictiva es muy conocida en Medio Oriente, se pueden destacar algunos nombres como el de Bassma Kodmani, que formo parte de la Comisión de Relaciones Exteriores de Estados Unidos en Francia. En varias ocasiones Bassma Kodmani fue invitada con honores en las reuniones del misterioso Grupo Bilderberg, este grupo es sospechado de llevar a cabo una conspiración a nivel mundial para debilitar gobiernos desfavorables a las intenciones del sionismo internacional. Cables diplomáticos clasificados estadounidenses muestran que el Departamento de Estado ha canalizado hasta USD$ 6 millones para el grupo desde 2006, «para operar los canales de satélite y financiar otras actividades dentro de Siria».

El dinero estadounidense para figuras de la oposición siria comenzó a fluir bajo el presidente George W. Bush después de que se congeló efectivamente lazos políticos con Damasco en 2005. El apoyo financiero ha continuado durante la presidencia de Obama, así como su administración trató de reconstruir las relaciones con Assad después de que el Gobierno de la República Árabe Siria conociera los cables secretos.

Los cables, que proporciona el sitio web WikiLeaks, muestran que funcionarios de la embajada estadounidense en Damasco se preocuparon en el 2009, cuando se enteraron de que los agentes de inteligencia sirios estaban haciendo preguntas sobre los programas de Estados Unidos en Siria. Algunos funcionarios de la embajada sugirieron que el Departamento de Estado reconsidere su participación, con el argumento de que podría poner el acercamiento de la administración Obama con Damasco en riesgo. Existe un cable que muestra esta preocupación por parte del gobierno de Estados Unidos: «Autoridades sirias estarían, sin duda, viendo todos los fondos estadounidenses que van a grupos políticos ilegales como equivalente para apoyar un cambio de régimen», decía un cable el 04 2009 firmado por el diplomático de alto rango de Estados Unidos en Damasco en el momento. «Una nueva evaluación de la programación patrocinada por Estados Unidos actualmente que soporta las facciones anti-gobierno, tanto dentro como fuera de Siria, puede resultar productivo», dice el cable.

No está claro si el Departamento de Estado sigue financiando a grupos de oposición siria, pero los cables indican dinero se destinó al menos hasta septiembre del 2010. Mientras que parte de ese dinero también ha apoyado programas y disidentes dentro de Siria, The Washington Post está reteniendo ciertos nombres y detalles del programa a petición del Departamento de Estado, que dijo que su divulgación podría poner en peligro la seguridad personal de los beneficiarios, es decir de sus mercenarios encubiertos en Siria.

Esta nuevas revelaciones desnudan el verdadero carácter de la supuesta «revolución del pueblo sirio», un eslogan emitido por grupos de izquierdas trotskistas avasallados por la ignorancia y el desconocimiento de la situación de medio oriente y la realidad estratégica de campo. La verdadera realidad de lo ocurrido en Siria, es que fue un golpe de estado planificado por Estados Unidos y el Régimen Sionista utilizando de pretexto un escenario planificado y llevado a cabo por el Departamento de Estado desde el año 2006 como muestran los cables.

El Departamento de Estado se negó a comentar sobre la autenticidad de los cables o responder a preguntas sobre su financiación de Barada TV. Tamara Wittes, una asistente del subsecretario de Estado que supervisa la cartera de democracia y los derechos humanos en la Oficina de Asuntos del Cercano Oriente, dijo el Departamento de Estado no respalda a partidos o movimientos políticos. «Respaldamos un conjunto de principios», dijo. «Hay una gran cantidad de organizaciones en Siria y otros países que buscan cambios de su gobierno. Eso es una agenda que creemos y vamos a apoyar». Sus mentiras quedan expuestas en filmaciones en la misma Casa Blanca en febrero del 2006, cuando las relaciones con Damasco estaban en su punto más bajo, el gobierno de Bush anunció que otorgará USD$ 5 millones en subvenciones para «acelerar el trabajo de los reformadores en Siria».

Edgar Vásquez, vocero del Departamento de Estado, dijo que la iniciativa de Alianza de Oriente Medio ha destinado USD$ 7.5 millones para los programas de Siria desde 2005. Un cable de la embajada en Damasco, sin embargo, ha vinculado un numero mucho mayor USD$12 millones entre 2005 y 2010.

Por la misma época, los exiliados sirios en Europa fundaron el Movimiento por la Justicia y el Desarrollo. El grupo, que está prohibido en Siria, aboga abiertamente por la destitución de Assad. Cables estadounidenses describen sus líderes como «liberales, islamistas moderados» que son antiguos miembros de la Hermandad Musulmana. Lo curioso es que el hermano de Barack Obama es miembro de esta organización, por lo menos 4 miembros de la administración Obama son de la Hermandad Musulmana, al igual que el presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan, que también apoya a la oposición siria. La hermandad musulmana es ampliamente apoyada por la Cuarta Internacional Trotskista, posee una brigada llamada Brigada Leon Sedov ampliamente formada por miembros salafistas de la Hermandad Musulmana y financiada indirectamente por Estados Unidos por medio de la Hermandad Musulmana. ¿Coincidencias?.

Todos bajo el mismo látigo sionista

Desde hace varios años ha empezado una revolución interna dentro de las murallas del régimen de Israel. Facciones como los Judíos Ortodoxos y los Shministim (objetores de conciencia Israelíes) sufren los mismos atropellos que muchos de los palestinos, golpizas, aprensiones ilegales, torturas, humillación, discriminación, etc. Los dos, por las mismas razones, apoyar al Pueblo Palestino y estar en contra del régimen gobernante.

Las protestas del otro lado del muro, a puertas cerradas en Israel, se han multiplicado. El descontento se hace oír cada vez más fuerte. Las acciones conjuntas entre palestinos e israelíes contra las apropiaciones y los crímenes de lesa humanidad, pueden ser beneficiosas para lograr el fin de la ocupación y la paz para ambos pueblos.

Los jóvenes Shministim

Los Shministim, son los menos conocidos de estas dos entidades nombradas. Primero porque los casos de objeciones de conciencias no son muchos y son los más silenciados por el aparato de propaganda del régimen sionista. A su vez, porque las organizaciones no gubernamentales internacionales como Amnistía Internacional o HRW, esconden estos hechos en un rincón de sus informes y al fondo de sus Sitios Webs restándoles importancia y contribuyendo a su invisibilización.

El movimiento Shministim, también llamados Sarvanim, comenzó a tener auge después del año 1987, fecha que fue fundado el movimiento por parte de estudiante de secundaria. Pero la fecha más importante que lo hizo saltar a la fama mundial para el movimiento, fue en el 2001. Cuando 3.000 jóvenes israelíes de secundaria que se negaron a participar de la agresión a palestinos y al robo de sus tierras fueron agredidos y encarcelados.

El caso más importante y con más resonancia en la prensa internacional fue el de los jóvenes Omer Goldman Granot, Tamar Katz y Mia Tamarin, quienes fueron torturados y agredidos en el 2008 por negarse a servir al ejército y agredir a los palestinos. Cabe recordar que Omer Goldman Granot es la hija de Naftali Granot y Meir Dagan, ex-jefe del Mossad. El 22 de septiembre del 2008, estos jóvenes con otros 40 jóvenes más, firmaron la carta de protesta hacia el régimen.

Hoy en día el movimiento Shministim se ha convertido en una fuerza importante y preocupante para el régimen sionista. La deserción de jóvenes en las fuerzas militares significaría el debilitamiento del régimen para atacar al Estado Palestino. Es un movimiento que si es apoyado y se difunde, llevaría al régimen de Israel a retroceder en sus planes de apropiación de las tierras y recursos naturales de los palestinos por falta de recursos humanos. Además, sus testimonios servirían para aclarar muchos de los crímenes de lesa humanidad que el régimen comete.

Los Judíos Ortodoxos y su lucha

Los Judíos Ortodoxos se han enfrentado contra el régimen sionista desde el nacimiento del movimiento sionista. La explicación del porqué, de este enfrentamiento, se debe a dos razones.

La primera razón es religiosa, ya que según la ley judía religiosa el establecimiento de un estado en Palestina está totalmente prohibido. Según la ley judía, niega el castigo Divino inherente en el exilio del pueblo Judío y busca remediar lo que es esencialmente un estado espiritual por medios mundanos. Segundo, ha dedicado mucha de su energía en arrancar la fe tradicional de la Torá. Tercero, ha cometido un mal moral y físico grave en su trato del Pueblo Palestino, lo cual contradice a las leyes divinas.

La segunda razón es puramente política, puesto que en la memoria de muchos Judíos Ortodoxos, está el recuerdo de la traición del régimen sionista hacia el pueblo Judío en la época de los inicios de segunda guerra mundial. Pues, fue en los años 30, donde el régimen Nazi y el sionismo firmaron tratados de ayuda mutua, como por ejemplo el tratado Haavara, que permitió al régimen sionista, establecerse en Palestina.

Muchos sionistas estuvieron en las filas del ejército Nazi, algunos ocuparon cargos muy importantes al lado del Tercer Reich, como por ejemplo Ernst Bloch, Felix Bárkner, Helmut Wilberg, Paul Ascher, Werner Goldberg, Johannes y Karl Zukertort, etc. Se calcula que 50.000 sionistas participaron en las fuerzas nazis. Semejante traición no fue olvidada por los Judíos Ortodoxos, quienes sufrieron en carne propia los horrores de la aniquilación.

Los Judíos Ortodoxos son unas de las fuerzas más activas dentro de Israel contra el régimen sionista. Y una de las más temidas debido a su alto nivel de conocimiento sobre el sionismo. Por esta razón, también son, en muchos casos, perseguidos, humillados, maltratados y torturados por el fascismo sionista.

Conclusiones del autor

Como conclusión, podemos decir que el pueblo Palestino cuenta con más aliados que los que se pueden apreciar a simple vista. No solamente en territorio Palestino, también dentro del territorio Israelí e Internacional. El problema es la falta de acercamiento entre unos y otros, en un organismo internacional común, al estilo de la Liga Árabe; que aglutine a todos los luchadores bajo una misma bandera de lucha a favor de la paz y en contra del régimen sionista.

Se necesita lograr vencer el cerco informativo que separan las acciones en ambos bandos, que tapan los atropellos hacia Judíos Ortodoxos, los objetores de conciencia (Shministim) y los más sufridos, los Palestinos. Redes de agencias de informaciones mutuas y colaboración, pueden servir para evitar la invisibilización y la censura de las organizaciones que responden al sionismo. Redes de colaboración económicas y empresarial conjuntas, pueden restar el poder económico que financia al aparato represor sionista.

Si el látigo que los golpea es el mismo ¿por qué no unirse todos contra el mismo domador que lo maneja?

El Gran Israel: El plan sionista para medio oriente

El siguiente documento es relativo a la formación del «Gran Israel» y constituye la piedra angular de poderosas facciones sionistas dentro del actual gobierno de Netanyahu, el partido Likud, así como dentro del sistema militar y de inteligencia israelí. (artículo publicado por primera vez por Global Research el 29 de abril de 2013).

El Presidente Donald Trump ha confirmado en términos inequívocos su apoyo a los asentamientos ilegales de Israel (incluida su oposición a la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, relativa a la ilegalidad de los asentamientos israelíes en la Ribera Occidental ocupada).

Además, al trasladar la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén y permitir la expansión de los asentamientos israelíes en los territorios ocupados y fuera de ellos, el presidente de Estados Unidos ha dado un respaldo de facto al proyecto «Gran Israel», tal como se formuló en el Plan Yinon.

Tenga en cuenta: este diseño no es estrictamente un proyecto sionista para Oriente Medio, sino que es parte integral de la política exterior estadounidense, a saber, la intención de Washington de fracturar y balcanizar Oriente Medio. La decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel tiene por objeto desencadenar inestabilidad política en toda la región.

Según el padre fundador del sionismo Theodore Herzl, «el área del Estado judío se extiende:» Desde el arroyo de Egipto hasta el Éufrates «Según Rabi Fischmann,» La tierra prometida se extiende desde el río de Egipto hasta el Éufrates, incluye partes de Siria y el Líbano».

Visto en el contexto actual, el Plan sionista para Oriente Medio guarda una íntima relación con la invasión de Irak en 2003, la guerra de 2006 contra el Líbano, la guerra de 2011 contra Libia, las guerras en curso contra Siria, Irak y Yemen, por no mencionar la crisis política en Arabia Saudí.

El proyecto «Gran Israel» consiste en debilitar y finalmente fracturar a los estados árabes vecinos como parte de un proyecto expansionista Estados Unidos-Israelí, con el apoyo de la OTAN y Arabia Saudí. En este sentido, el acercamiento saudí-israelí es, desde el punto de vista de Netanyahu, un medio para ampliar las esferas de influencia de Israel en Oriente Medio, así como para confrontar a Irán. Hoy en día, el proyecto «Gran Israel» es consistente con el diseño imperial de Estados Unidos.

El «Gran Israel» consiste en una zona que se extiende desde el valle del Nilo hasta el Éufrates. Según Stephen Lendman,»Hace casi un siglo, el plan de la Organización Sionista Mundial para un estado judío incluía:

  • Palestina histórica;
  • Sur del Líbano hasta Sidón y el río Litani;
  • Altos del Golán sirio, la llanura de Hauran y Deraa; y
  • Control del ferrocarril Hijaz de Deraa a Ammán, Jordania, así como del Golfo de Aqaba.

Algunos sionistas querían más: tierra desde el Nilo en el oeste hasta el Éufrates en el este, que comprendía Palestina, Líbano, Siria occidental y el sur de Turquía «.

El proyecto sionista apoya el movimiento de asentamientos judíos. En términos más generales, se trata de una política de exclusión de los palestinos de los territorios palestinos que lleva a la eventual anexión de Cisjordania y Gaza al Estado de Israel.

El Gran Israel crearía una serie de Estados sustitutivos. Incluiría partes del Líbano, Jordania, Siria, el Sinaí, así como partes de Iraq y Arabia Saudita.

Según Mahdi Darius Nazemroaya en un artículo de Investigación Global del 2011, el Plan Yinon fue una continuación del diseño colonial de Gran Bretaña en el Medio Oriente:

“[El plan Yinon] es un plan estratégico israelí para garantizar la superioridad regional israelí. Insiste y estipula que Israel debe reconfigurar su entorno geopolítico a través de la balcanización de los estados árabes circundantes en estados más pequeños y débiles.

Los estrategas israelíes vieron a Irak como su mayor desafío estratégico desde un estado árabe. Esta es la razón por la que Irak fue señalada como la pieza central de la balcanización del Oriente Medio y el mundo árabe. En Irak, sobre la base de los conceptos del Plan Yinon, los estrategas israelíes han pedido la división de Irak en un estado kurdo y dos estados árabes, uno para los musulmanes chiítas y el otro para los musulmanes suníes. El primer paso para establecer esto fue una guerra entre Irak e Irán, de la que trata el Plan Yinon.

El Atlántico, en 2008, y el Diario de las Fuerzas Armadas de los militares estadounidenses, en 2006, ambos publicaron mapas de amplia circulación que seguían de cerca el esquema del Plan Yinon. Aparte de un Iraq dividido, que el Plan Biden también pide, el Plan Yinon pide un Líbano dividido, Egipto y Siria. La división de Irán, Turquía, Somalia y Pakistán también coincide con estas opiniones. El Plan Yinon también llama a la disolución en el norte de África y pronostica que comenzará en Egipto y luego se extenderá a Sudán, Libia y el resto de la región.

El «Gran Israel» requiere la desintegración de los estados árabes existentes en pequeños estados.

El plan opera en dos premisas esenciales. Para sobrevivir, Israel debe 1) convertirse en una potencia regional imperial, y 2) debe efectuar la división de toda el área en pequeños estados por la disolución de todos los estados árabes existentes. Lo pequeño aquí dependerá de la composición étnica o sectaria de cada estado. En consecuencia, la esperanza sionista es que los Estados de base sectaria se conviertan en los satélites de Israel y, irónicamente, en su fuente de legitimación moral… Esta no es una idea nueva, ni surge por primera vez en el pensamiento estratégico sionista. De hecho, la fragmentación de todos los Estados árabes en unidades más pequeñas ha sido un tema recurrente «.

Visto en este contexto, la guerra contra Siria e Irak forma parte del proceso de expansión territorial israelí.

A este respecto, la derrota de los terroristas patrocinados por Estados Unidos (ISIS, Al Nusra) por las fuerzas sirias con el apoyo de Rusia, Irán y Hezbolá constituye un importante revés para Israel.

El coronavirus y Gaza vulnerable

La pandemia por el coronavirus ya ha llegado a Palestina. El 25 de marzo se ha confirmado el primer fallecimiento en Cisjordania. Gaza está en peligro por las condiciones de vida y la falta de camas hospitalarias.

Las cárceles de California están liberando presos por miedo a que las condiciones saturadas de las penitenciarías pudieran mostrarse como caldos de cultivo letales para el nuevo coronavirus.

Hay dos millones de presos, la mayoría no adultos, sin embargo, a los que no se les dejará salir de presión a pesar de los peligros de las inadecuadas instalaciones sanitarias sobresaturadas y dictadas desde el exterior. Son el pueblo de la Franja de Gaza palestina, con una población de tamaño similar a Houston.

AFP informa que los dos millones de palestinos de Gaza sólo tienen 60 o UCI o camas de cuidados intensivos, y no todas ellas son funcionales. El bloqueo israelí, que no permite la importación de muchos productos clave, ha devastado el sistema sanitario en la franja. En Palestina en general, hay sólo 1,2 camas de hospital por cada mil personas. Comparemos con Alemania, con 8,3 camas por cada mil personas.

Las estadísticas de salud ya son malas en la franja. Los niños sufren de mala nutrición. Su único acuífero está contaminado y el agua del mar se está filtrando, así que el 90% del agua es no potable.

Las cárceles de California serían el paraíso en comparación con una Franja de Gaza destrozada por el covid-19.

Jamal al-Khudari, dirigente de Palestinos contra el asedio, ha demandado que el bloqueo israelí contra la franja se levante y que la Agencia de la ONU de Socorro y Obras Públicas, que proporciona ayuda médica y educativa a los palestinos, vuelva a ser financiada por EE UU (Trump cortó la financiación de la organización).

Debido a que los israelíes destruyeron el aeropuerto de Gaza y no dejan funcionar su puerto, y restringen los viajes terrestres fuera de la franja, Gaza está bastante aislada y todavía no ha informado de ningún caso del virus [desde el momento de traducción de este artículo, la autoridad palestina ha confirmado el primer caso de fallecimiento por coronavirus en Cisjordania]. La gente se las arregla para viajar dentro y fuera de la franja, sin embargo, a través de los controles israelíes o egipcios, y es probable que en cierto momento alguien traiga el covid19.

La autoridad sanitaria palestina ha puesto a 637 personas que volvieron recientemente del extranjero bajo una cuarentena de dos semanas. Sus responsables dicen que no se ha informado de ningún caso de covid19 en la franja. Pero con cientos de repatriados, hay un peligro de que su cuarentena sea parcial y de que algunos sean portadores, quizá incluso asintomáticos. La gente vive en familias extensas en condiciones de saturación, así que no estoy seguro de en qué consistiría una “cuarentena”.

Las autoridades palestinas de Cisjordania han anunciado 36 casos de coronavirus en Belén.

La Organización Mundial de la Salud informa: “La esperanza de vida para los palestinos en los territorios ocupados palestinos era de 73,8 años en 2017. El mismo año, se informó de que la mortalidad infantil para los palestinos en Cisjordania en Cisjordania y la Franja de Gaza fue de 10,7 por mil nacimientos y la mortalidad por debajo de cinco años fue de 12,1 por mil. Existen desigualdades sanitarias, con peores indicadores de salud para algunas poblaciones, como las del Área C de Cisjordania y la Franja de Gaza, comparados con la media palestina. Por ejemplo, se descubrió que las tasas de retraso en el crecimiento de los niños palestinos que viven en el Valle del Jordán de Cisjordania eran del 23% en las comunidades beduinas, comparado con el 10% en los pueblos y el 9% en los campos de refugiados de ACNUR. También hay desigualdades de salud entre la población palestina y los 611.000 colonos israelíes en Cisjordania. La esperanza de vida en el nacimiento en Israel, que incluye a la población de colonos en Cisjordania, es aproximadamente de nueve años más que la de los palestinos que viven en el mismo territorio, el mismo año”.

No me suena prometedor.

Gaza había sido un próspero centro agrícola y de negocios en el siglo XIX, conectado con Egipto y Levante. Desde 1967 ha sido una colonia israelí. Desde 2007 Israel, la potencia ocupante, ha puesto a sus habitantes bajo un bloqueo ilegal (ilegal porque bajo las Convenciones de Ginebra los ocupantes no pueden cambiar de forma sustancial las formas de vida de los civiles no combatientes). Este paso vino porque el partido fundamentalista Hamás ganó las elecciones de 2006 patrocinadas por EE UU e Israel. Al año siguiente EEUU e Israel intentaron anular los resultados conspirando con un golpe de Estado en Cisjordania, que logró llevar al poder a la secular OLP. Pero el intento de golpe fracasó en Gaza, donde Hamás conservó el poder. La mayoría de los periodistas occidentales cuentan esta historia al revés, acusando a Hamás de “tomar el poder”.

Las autoridades israelíes apuntan de forma propagandística a los miles de pequeños cohetes caseros que han atacado Israel desde Gaza en los últimos 13 años, pero no mencionan que sólo un puñado de ellos alcanzaron nada. Toda vida es preciosa, y los 27 israelíes asesinados por esos cohetes de 2004 a 2014 son víctimas de crímenes de guerra por parte de grupos palestinos (Hamás es sólo uno). Pero los israelíes en ese período asesinó a miles de palestinos en Gaza.

Btselem descubrió que desde 2000 a 2014 Israel asesinó 7.065 palestinos (incluyendo Cisjordania), aunque los palestinos fueron responsables de cerca de una séptima parte de ese número de muertes israelíes. En los últimos dos años, francotiradores israelíes han estado derribando manifestantes palestinos en Gaza como a peces en un barril, matando más de 200 (incluyendo niños, mujeres, periodistas y médicos, y manifestantes desarmados), e hiriendo a miles.

Además, si este conflicto se enmarca en la historia, se descubre que el 70% de las familias de Gaza fueron expulsadas de sus hogares en lo que ahora es el sur de Israel, para vivir en escuálidos campos de refugiados. Muchos podrían volver a casa si no estuvieran enjaulados por los israelíes que les robaron su propiedad sin darles ninguna compensación.

El desarrollo de Gaza ha sido revertido por los israelíes, que han elaborado complejas vías para negar a los palestinos de allí una calidad de vida humana sin provocar una hambruna letal que atraería la condena global. En un momento dado el Ejército israelí incluso calculó cuántas calorías harían falta para mantener a los palestinos con apenas vida, y planearon dejar entrar sólo esa cantidad de comida. No se permitiría chocolate para los niños. En una ocasión estaba hablando con un judío estadounidense liberal y le expliqué este crimen de guerra, y el individuo se enfadó conmigo. “Quieren matarnos”, dijo esta persona. “¿Por qué deberían tener su comida?”. Me sorprendió la vehemencia. Era alguien a quien realmente importaba la ocupación de Iraq por Bush, pero no podía ver el parecido con la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza.

Por supuesto, ya que la mayor parte de la gente en Gaza son niños, en realidad no están intentando matar a nadie. Hay militantes en Gaza, pero según el derecho internacional no puedes tratar con militantes mediante el castigo a toda una población civil y no combatiente.

Si la pandemia golpea Gaza y los israelíes continúan su bloqueo, eso será otro crimen de guerra más sobre el pueblo palestino.

Los alumnos luchan por aprender durante el confinamiento en Gaza

Las escuelas han estado cerradas desde marzo en un intento por detener la propagación del nuevo coronavirus. Si bien los maestros han estado dando lecciones en línea, participar en ellas ha sido difícil para los niños que no tienen el equipo adecuado.

A Raya Nofal le resulta difícil asistir a clases por internet.

«No tengo un tablet», señaló el niño de 11 años. “Mi madre me da su teléfono. Pero a veces recibe una llamada y eso interrumpe nuestras lecciones. En otras ocasiones, no puedo concentrarme porque Internet es lenta».

La experiencia de Raya es compartida por numerosos alumnos en Gaza.

Las escuelas han estado cerradas desde marzo en un intento por detener la propagación del nuevo coronavirus. Si bien los maestros han estado dando lecciones en línea, participar en ellas ha sido difícil para los niños que no tienen el equipo adecuado.

Como el padre de Raya ha estado desempleado durante los últimos dos años, su familia no puede permitirse el lujo de comprarle una computadora u otro dispositivo electrónico adecuado para el aprendizaje electrónico.

Los problemas se han agravado por los frecuentes cortes de energía en Gaza.

Aya y Nisreen Saad tienen entre 10 y 15 años. La mayoría de las mañanas no pueden seguir las clases en Internet ya que no está disponible la electricidad.

Además, no tienen sus propios teléfonos, tablets o computadoras. Ambos tienen que usar el teléfono móvil de su madre.

«Al principio pensamos que los niños podrían disfrutar siguiendo sus lecciones en Internet», dijo su madre Iman. “Ahora estoy molesta porque están experimentando tales dificultades debido a la pobreza. El aprendizaje electrónico podría funcionar en otros países, pero Gaza no es un lugar adecuado para ello”.

3G bloqueado

Los niños que dependen de teléfonos, en lugar de computadoras, están en desventaja particular.

Como parte del bloqueo total que ha impuesto durante 13 años, Israel impide que Gaza desarrolle una red de telefonía móvil de tercera generación.

Por lo tanto, es raro que las personas en Gaza tengan acceso a Internet de buena calidad en sus teléfonos móviles.

OCHA, un grupo de monitoreo de las Naciones Unidas, descubrió que los servicios de educación palestinos no estaban preparados para enfrentar la pandemia de COVID-19.

Tanto Cisjordania ocupada como Gaza no tenían suficientes herramientas antes de la pandemia para que los alumnos recibieran enseñanza remota. Una complicación adicional, según OCHA, fue que los ministerios de educación en Cisjordania y Gaza no podían ponerse de acuerdo sobre el contenido de los programas de aprendizaje electrónico.

Casi la mitad de los dos millones de habitantes de Gaza son menores de 18 años. Crecer en Gaza ya era un desafío importante antes de que se impusieran las restricciones COVID-19.

Dado que Gaza ha sido objeto de tres grandes ataques israelíes desde diciembre de 2008, así como una serie de ofensivas más cortas, sus niños han experimentado más traumas que sus pares en casi todos los demás países.

En un informe de 2018, la agencia de la ONU para la infancia, UNICEF, declaró que aproximadamente 300,000 niños en Gaza necesitan apoyo psicológico y otras formas de protección.

«Pesadilla»

Ir a la escuela ha brindado a los niños de Gaza un importante sentido de la rutina, con maestros ayudando a los alumnos con problemas psicológicos. Para brindar la ayuda adecuada, los maestros deben estar en la misma sala que sus alumnos, sin tratar de dar clases por Internet.

«Para los estudiantes de Gaza, la escuela no es solo un lugar para ser educados», explicó Muhammad Ayyash, que enseña ciencias en una escuela de la ciudad de Gaza dirigida por UNRWA, la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos. “Es un lugar para aliviar su estrés. Quedarse en casa los afectará negativamente».

La situación no es mejor para los estudiantes de educación superior.

Aya Awni, de 21 años, estudia nutrición y salud pública en el Colegio Técnico Palestino en Deir al-Balah, una ciudad en el centro de Gaza.

Al no tener un teléfono inteligente o una computadora propia, ha tenido que pedir prestada la computadora portátil de un amigo para realizar investigaciones y completar tareas. Como no puede usar esa computadora portátil todo el tiempo, Awni no ha podido enviar algunos de sus cursos.

«Es una pesadilla», señaló Awni. «Siempre me siento ansioso».

Su maestra, Ayman Abu Zaina, pidió que los estudiantes sin computadoras escriban sus tareas a mano y luego le envíen fotografías de su trabajo con teléfonos inteligentes. El problema, sin embargo, es que bastantes de sus estudiantes no tienen un teléfono inteligente.

Ha descubierto que solo el 60 por ciento de sus estudiantes han enviado tareas desde que se introdujeron las restricciones COVID-19.

«Los estudiantes universitarios de todo el mundo tienen teléfonos inteligentes», dijo. «Es diferente aquí en Gaza debido a la pobreza».

Occupation 101

«Ocupación 101» presenta un análisis sistemático de los hechos y de las verdades escondidas que rodean la Guerra de Ocupación que libra el régimen sionista en contra del derecho de descolonización que libra Palestina, y devela muchos de los mitos y concepciones erróneas asumidos por largo tiempo. La película también detalla la vida bajo el régimen militar sionista, el papel de EEUU en el conflicto y los principales obstáculos que impiden una paz duradera y viable.Todos hemos oído hablar mucho, en las calles y locales, sobre el infierno de tierra santa, todos sufren mucho, todos sangran (unos más que otros, claro) pero… ¿Hay de cierto y con rotunda seguridad, qué sabes?

¿No crees aveces, que todo en lo que crees (o hablas), porque has oído, te han dicho, o has leído…, es igual a no creer en nada? a no saber nada?

Pues esta era mi situación antes de ver este mordaz y emocionalmente intransigente documental. El magno puzzle del conflicto palestino-israelí que tengo en la cabeza ahora, es infinitamente más completo.

Este documento de la humanidad es una pieza imprescindible para atar cabos, desmentir tantos rumores e incongruencias, e incluso para hallar conexiones inesperadas sobre la auténtica política que rige en la actualidad, esa política que no se practica en los congresos, sino en reuniones privadas sin medios de comunicación que las presencien…, esa política, no de los gobiernos, sino de las manos que subyugan los gobiernos.

Ocupación 101 no trata sobre la globalización, pero sí que de él, se puede extraer mucho jugo, información que fomentará una visión más amplia sobre el «estado global humano», te dará respuestas, y creará nuevas preguntas, y seguramente, en algún momento, vas a llorar.

Al Nakba (Parte 2)

Segunda parte del documental Al Nakba. Un documental sobre la «catástrofe» palestina de 1948 que llevó a la desposesión y el conflicto que todavía perdura.

El documental Al Nakba fue creado por la cadena de television Al Jazeera y esta dividido en varios capítulos distribuidos en 2 DVD, el documental completo dura aproximadamente 200 minutos. Fue transmitido por primera vez en el 60 aniversario de la catástrofe palestina en el 2008. Fue traducido al Inglés en el 2009 y en cuatro idiomas: francés, alemán, español e italiano.

Al Nakba ganó el premio al mejor documental largometraje sobre Palestina en el 5º festival internacional de Cine en Doha, Qatar de Al Jazeera y el premio del público en el 9º Festival Amal de Cine Euro-Árabe de Santiago, España. Ha participado en otros festivales de cine en Brasil, Argentina, Italia, Jordania, Egipto y Palestina.

Participan del documental historiadores de renombre de distintas nacionalidades, inclusive algunos historiadores de Israel. Se han juntado piezas de vídeo de la época que han servido de evidencias históricas. Las investigaciones sobre los hechos han sido investigadas a los detalles, haciendo de este documental el más preciso y completo de todos los tiempos sobre la colonización de Palestina por parte del régimen sionista.

Al Nakba (Parte 1)

Un documental sobre la «catástrofe» palestina de 1948 que llevó a la desposesión y el conflicto que todavía perdura.

El documental Al Nakba fue creado por la cadena de television Al Jazeera y esta dividido en varios capítulos distribuidos en 2 DVD, el documental completo dura aproximadamente 200 minutos. Fue transmitido por primera vez en el 60 aniversario de la catástrofe palestina en el 2008. Fue traducido al Inglés en el 2009 y en cuatro idiomas: francés, alemán, español e italiano.

Al Nakba ganó el premio al mejor documental largometraje sobre Palestina en el 5º festival internacional de Cine en Doha, Qatar de Al Jazeera y el premio del público en el 9º Festival Amal de Cine Euro-Árabe de Santiago, España. Ha participado en otros festivales de cine en Brasil, Argentina, Italia, Jordania, Egipto y Palestina.

Participan del documental historiadores de renombre de distintas nacionalidades, inclusive algunos historiadores de Israel. Se han juntado piezas de vídeo de la época que han servido de evidencias históricas. Las investigaciones sobre los hechos han sido investigadas a los detalles, haciendo de este documental el más preciso y completo de todos los tiempos sobre la colonización de Palestina por parte del régimen sionista.

El «laboratorio» de Gaza aumenta los beneficios de la industria de guerra de Israel

Después de explorar el vasto régimen de vigilancia a lo largo de la frontera México-Estados Unidos y de encontrar sistemas israelíes instalados en cada esquina, el autor Todd Miller y yo fuimos atraídos a investigar a Israel como la mayor industria de seguridad nacional en el mundo. La industria de armas de Israel es el doble de grande que su contraparte estadounidense en exportaciones per cápita y emplea a un porcentaje de la fuerza laboral nacional que duplica a la de Estados Unidos o Francia, dos de los principales exportadores de armas del mundo.

Durante nuestro viaje de 2016, no nos llevó mucho tiempo centrarnos en algunos de los fabricantes más emprendedores de Israel que nos contaron cómo lo hacían mientras controlaban una zona del tamaño de Nueva Jersey.

En nuestro primer día allí, mientras asistíamos a una conferencia anual de aviones no tripulados, nos reunimos con Guy Keren, el director ejecutivo de mediana edad y carismático de una empresa israelí de seguridad nacional llamada iHLS. El iHLS de Keren había organizado la conferencia de aviones no tripulados.

Varios días después, nos sentamos con Keren en la entonces nueva sede de iHLS en la ciudad costera mediterránea de Raanana, conocida por su parque industrial de alta tecnología. Hablamos con él en la sala de conferencias de su compañía.

Debajo de nosotros, las miradas de los jóvenes tecnólogos golpeaban ansiosamente sus teclados. Este complejo de Lighthouse, dijo Keren, podría albergar hasta 150 startups.

Keren explicó cómo la Franja de Gaza ofrece a Israel -y a iHLS- una ventaja competitiva sobre otros países debido a las oportunidades en tiempo real para probar nuevos productos durante todo el año. Israel se ha ganado el apodo de «nación emergente» entre las élites empresariales de todo el mundo.

Placa humana de Petri

Le preguntamos a Keren por qué la industria de tecnología de Israel funciona a un nivel de productividad asombroso, especialmente en el sector militar.

«Porque estamos comprobando nuestros sistemas en vivo», dijo. «Estamos en una situación de guerra todo el tiempo. Si no está sucediendo ahora, sucederá en un mes».

«No se trata [sólo] de construir la tecnología» y tener que esperar años para probar los sistemas, nos dijo Keren. El secreto del éxito del sector tecnológico israelí, explicó, radica en «operar la tecnología más rápido que cualquier otro país en situaciones reales».

Keren no es la primera en hacer esta conexión. Gaza es ampliamente percibida como una placa de Petri humana -para mejorar la capacidad de matar y fomentar los métodos de pacificación- entre los que se mueven y se sacuden en los sectores militares y de alta tecnología israelíes.

Cuando Roei Elkabetz, general de brigada del ejército israelí, se dirigió a una convención de especialistas en tecnología de control fronterizo en El Paso, Texas, hizo clic en la pantalla para ver una foto del muro, construido por Magal Systems, que aísla Gaza del mundo exterior.

«Hemos aprendido mucho de Gaza», dijo. «Es un gran laboratorio.»

Leila Stockmarr, una erudita danesa, ha asistido a los mismos tipos de exposiciones de seguridad israelíes que Todd Miller y yo. «Como la mayoría de los representantes de la compañía que entrevisté impartieron, es fundamental para las capacidades militares y policiales de vanguardia de Israel que se desarrollen y prueben nuevas piezas de tecnología en una situación concreta de control de la población, como en la Franja de Gaza», escribe en su ensayo de 2016, «Más allá de la tesis de laboratorio: Gaza como cinturón de transmisión para la guerra y la tecnología de seguridad».

Ajuste fino en tiempo real

Como dijo a Stockmarr un representante de una importante empresa de seguridad: «Una vez que el ejército israelí ha hecho un pedido, y después de un despliegue inicial en el campo, los departamentos técnicos de la empresa son a menudo contactados con demandas de correcciones y ajustes basados en la experiencia. Así, cada vez que los militares utilizan la tecnología israelí HLS [seguridad nacional], la prueban automáticamente. Las empresas se benefician enormemente de ello y cada vez que se realiza un nuevo pedido, se inyecta este feedback del campo de batalla para mejorar el proceso de licitación y garantizar la calidad y la eficacia».

De manera inusual para la industria armamentística de un país, Israel tiene un laboratorio en un territorio que ocupa -Gaza- muy cerca de las instalaciones de producción de sus armas y de su tecnología de vigilancia. El compromiso en la Franja de Gaza, como señaló Stockmarr en 2016, ayuda a las empresas a generar y refinar nuevas ideas y a ajustar sus líneas de productos.

En abril de 2018, Saar Koursh, entonces director general de Magal Systems -un candidato a las ampliaciones propuestas por el presidente Donald Trump para la infraestructura de vigilancia en la frontera entre Estados Unidos y México-, fue incluso informado de que había descrito a Gaza como una «sala de exposición» para las «cercas inteligentes» de la compañía, cuyos clientes «aprecian que los productos estén probados en la batalla».

Stockmarr señala que los propios palestinos de Gaza desempeñan un papel en la fase de pruebas, desempeñando una «parte crucial» de este ciclo de la industria de la seguridad nacional: «Para evaluar un producto dado, la inclusión sistemática de las respuestas de las poblaciones objetivos a las nuevas tecnologías de seguridad es crucial para los compradores extranjeros.

Muchos clientes de todo el mundo están convencidos de la idea, al menos si el margen de beneficio es algo a tener en cuenta. «Las acciones negociadas de Magal en Estados Unidos se dispararon a finales de 2016 cuando Trump habló de un muro fronterizo mexicano», según Bloomberg.

Y durante el primer mes del ataque de Israel contra Gaza en 2014, el precio de la acción de la mayor empresa de armas de Israel, Elbit Systems, aumentó en un 6,1 por ciento. Más de 2.200 palestinos murieron en ese ataque.

Un experimento sin fin

Este año, desde que comenzaron las protestas de la Gran Marcha del Retorno el 30 de marzo, la última línea de aviones teledirigidos de control de multitudes de Israel para hacer su debut en Gaza incluye el avión teledirigido del Mar de Lágrimas -un avión teledirigido chino producido comercialmente y modificado por la policía israelí para descargar gas lacrimógeno sobre las multitudes humanas que se encuentran debajo- y el avión teledirigido Shocko que libera «agua sucia» sobre los manifestantes.

El Ministerio de Salud de Gaza ha observado durante los últimos seis meses los efectos en los humanos de las «balas mariposa» de Israel, que explotan al impactar. Estas son algunas de las balas más mortíferas que Israel ha usado jamás.

El personal de Médicos sin Fronteras trató lesiones similares a balas de mariposa en el 50 por ciento de los más de 500 pacientes que trataron durante las protestas.

Muchos de los manifestantes que no murieron fueron gravemente heridos, ganándose un nuevo lugar en la larga historia de prácticas de tiro al blanco del ejército israelí, que Jasbir K. Puar detalla en su libro The Right to Maim: Debility, Capacity, Disability (El derecho a la mutilación: Debilidad, capacidad, discapacidad).

Al 1º de octubre, más de 150 palestinos habían muerto en la Gran Marcha del Retorno, entre ellos más de 30 niños. Más de 10.000 han resultado heridos, la mitad de ellos por fuego vivo.

Mientras tanto, de vuelta en el parque industrial de Raanana, Keren y su personal en las oficinas con aire acondicionado de iHLS están ocupados desarrollando a los próximos actores en la industria de armas de Israel, actualizando sus sistemas y ampliando sus márgenes de beneficio.

Gabriel M. Schivone es profesor visitante en la Universidad de Arizona y autor del próximo libro Making the New «Illegal»: Cómo décadas de participación de los Estados Unidos en Centroamérica desencadenaron la ola moderna de inmigración (Libros Prometheus).

Israel no tiene derecho a la autodefensa contra Gaza

Desde que comenzaron las manifestaciones, en su inmensa mayoría no violentas, en Gaza el 30 de marzo de 2018, la comunidad internacional ha condenado enérgicamente los ataques armados de Israel: una resolución de la Asamblea General de la ONU «deplora el uso excesivo, desproporcionado e indiscriminado de la fuerza por parte de las fuerzas israelíes contra la población civil palestina», mientras que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU denunció el «uso desproporcionado e indiscriminado de la fuerza por parte de Israel». Después de que francotiradores israelíes mataran a Razan al-Najjar, una paramédica palestina desarmada de veintiún años de edad, el coordinador especial de la ONU para el proceso de paz de Oriente Medio advirtió a Israel que «necesita calibrar su uso de la fuerza». En un informe devastador, Human Rights Watch concluyó que «el uso repetido de fuerza letal por parte de las fuerzas israelíes en la Franja de Gaza… contra manifestantes que no representaban una amenaza inminente para la vida puede constituir un crimen de guerra».

Aunque estas condenas son bienvenidas, la cuestión sigue siendo si son suficientes. En pocas palabras, ¿tiene Israel derecho a utilizar la fuerza bajo cualquier circunstancia contra el pueblo de Gaza?

El debate jurídico actual se ha centrado en un par de cuestiones interrelacionadas:

  • ¿Recurrieron los francotiradores israelíes a una fuerza «excesiva» o «desproporcionada» contra los manifestantes (como alegan los críticos), o fue necesaria la cantidad de fuerza que desplegaron para impedir que los manifestantes rompieran la valla perimetral (como alega Israel)?
  • ¿La conducta de Israel hacia las protestas de Gaza se rige por las leyes de derechos humanos (como alegan los críticos) o por el derecho internacional humanitario (como alega Israel)? El derecho internacional humanitario se aplica en situaciones de conflicto armado, mientras que las normas de derechos humanos regulan la aplicación de la legislación nacional. La diferencia es importante, ya que las normas de derechos humanos imponen limitaciones más estrictas al uso de la fuerza.

Todas las partes en estas dos controversias parten de una premisa común: que Israel tiene derecho a utilizar la fuerza para impedir que los habitantes de Gaza rompan la valla. La disputa se reduce a: ¿cuánto? Los críticos que alegan una fuerza «desproporcionada» o «excesiva» legitiman tácitamente el uso por parte de Israel de una fuerza «proporcionada» o «moderada», mientras que los que insisten en la aplicabilidad de las normas de derechos humanos reconocen que el recurso de Israel a la fuerza es legítimo si los manifestantes representan una «amenaza inminente» para la vida de un francotirador.

Esta presunción se mantiene incluso en el polo más crítico del debate sobre Gaza. El grupo israelí de derechos humanos B’Tselem condena como «ilegal» el recurso de Israel al uso de la fuerza letal contra personas desarmadas «que se acerquen a la valla, la dañen o intenten cruzarla». Pero admitió que » obviamente, a los militares se les permite prevenir tales acciones, e incluso detener a las personas que intentan llevarlas a cabo». Un alto funcionario de Human Rights Watch argumentó que el uso de munición real por parte de Israel en Gaza era «ilegal». Pero sugirió que «los medios no letales, como el gas lacrimógeno, el agua sucia y los perdigones de acero recubiertos de goma» habrían pasado la prueba legal. El Comité Internacional de la Cruz Roja advirtió a Israel que «la fuerza letal sólo puede utilizarse como último recurso y cuando sea estrictamente inevitable para proteger la vida». Incluso las principales organizaciones palestinas de derechos humanos caracterizaron el uso de la fuerza por parte de Israel como «excesivo», «indiscriminado» y «desproporcionado» en lugar de ser intrínsecamente ilegal.

Pero el hecho es que Israel no puede reclamar el derecho a usar cualquier fuerza en Gaza, ya sea moderada o excesiva, proporcionada o desproporcionada; ya sea que los manifestantes estén desarmados o armados, no lo estén o representen una amenaza inminente para la vida. Si parece lo contrario, es porque el debate actual ignora las advertencias críticas del derecho internacional y se abstrae de la situación específica de Gaza.

Lo que dice el derecho internacional

Para justificar el uso de la fuerza en Gaza, Israel reivindica el derecho a impedir la entrada de extranjeros en su territorio soberano. Un comentarista jurídico israelí observa que esta supuesta preocupación por la santidad de la «frontera» de Gaza es oportunamente selectiva. Israel invade Gaza a voluntad; sólo cuando los palestinos intentan cruzar en la otra dirección, la valla se convierte en sacrosanta. Dejando de lado esta hipocresía, el supuesto derecho de Israel a la autodefensa carece todavía de base legal. Por el contrario, el recurso de Israel a la fuerza contraviene el derecho internacional.

El pueblo palestino en Cisjordania, incluyendo Jerusalén Oriental y Gaza, está luchando por alcanzar su «derecho a la autodeterminación», validado internacionalmente (Corte Internacional de Justicia). Como señala James Crawford, el derecho internacional prohíbe el uso de la fuerza militar «por una potencia administradora para reprimir la insurrección popular generalizada en una unidad de autodeterminación», mientras que «el uso de la fuerza por parte de una entidad no estatal en el ejercicio de un derecho a la autodeterminación es jurídicamente neutro, es decir, no está regulado por el derecho internacional en absoluto».

Los manifestantes de Gaza han optado por la no violencia en la búsqueda de sus derechos validados internacionalmente, una táctica que, por supuesto, el derecho internacional tampoco prohíbe. Pero esta decisión prudencial no es un requisito legal. Incluso si los habitantes de Gaza optaran por utilizar armas contra francotiradores israelíes que obstruyen su derecho a la libre determinación, el recurso de Israel a la fuerza militar seguiría estando legalmente prohibido.

La asignación de derechos y obligaciones en el discurso occidental estándar -que otorga efectivamente a Israel el derecho a utilizar la fuerza violenta en defensa propia contra los habitantes de Gaza, aun cuando obliga al pueblo de Gaza a librar sin violencia su lucha por la autodeterminación- da un vuelco al derecho internacional.

Cabe objetar que, en la medida en que Israel es un ocupante beligerante en Gaza, tiene derecho, en virtud del Cuarto Convenio de Ginebra de 1949, a utilizar la fuerza para mantener el orden público. Pero esta objeción se basa en tres argumentos.

En primer lugar, el Cuarto Convenio de Ginebra obliga a un ocupante beligerante a mantener y garantizar el bienestar de la población ocupada. De hecho, la «Protección de las personas civiles en tiempo de guerra» es la razón de ser de la Convención. Israel, sin embargo, ha sometido a la población civil de Gaza a un prolongado asedio que equivale a un «castigo colectivo» ilegal, según el Comité Internacional de la Cruz Roja, y que ha hecho que Gaza sea físicamente «inhabitable», según la ONU. El Cuarto Convenio de Ginebra no apoya el derecho de Israel a preservar el orden en Gaza, incluso cuando viola flagrantemente su obligación complementaria de proteger el bienestar de la población civil de Gaza. De hecho, el desorden que Israel reclama el derecho a reprimir directamente se deriva del bloqueo criminal que ha impuesto.

En segundo lugar, aunque Israel calificara de ocupante beligerante en Gaza, el derecho de un pueblo a la libre determinación es una norma imperativa (jus cogens) del derecho internacional que no admite derogación. Si, como en este caso, la ley de la ocupación beligerante se superpone con el derecho a la libre determinación, entonces el derecho de Gaza a la libre determinación prevalece sobre el derecho de Israel a mantener el orden; y si, como en este caso, la lucha por la libre determinación se libra sin violencia, entonces el supuesto derecho de Israel a utilizar la fuerza armada para mantener el orden está manifiestamente infundado.

En tercer lugar, de hecho, la ocupación de Gaza por parte de Israel se ha convertido en ilegal y, en consecuencia, ha perdido sus derechos como ocupante beligerante. La Corte Internacional de Justicia dictaminó en 1971 que, como Sudáfrica se había negado a celebrar negociaciones de buena fe para poner fin a su ocupación de Namibia, esa ocupación se había convertido en ilegal. El hecho de que Israel se haya negado durante más de medio siglo a celebrar negociaciones de buena fe sobre la base del derecho internacional para retirarse de la Ribera Occidental, incluida Jerusalén oriental, y de que Gaza también haya deslegitimado su ocupación.

También hay otra dimensión legal crítica que ha sido ignorada. Es un principio fundamental del derecho internacional que ningún Estado puede recurrir a medidas enérgicas a menos que se hayan agotado los «medios pacíficos» (Carta de las Naciones Unidas, Artículo 2). Este principio es tan sagrado para el estado de derecho como el análogo juramento hipocrático, primum non nocere (primero, no hacer daño), lo es para la medicina. El impulso detrás de las protestas en la valla perimetral de Gaza es el asedio ilegal de Israel, y su objetivo es ponerle fin. Incluso el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu concedió: «Se están asfixiando económicamente, y por lo tanto, decidieron estrellarse contra la valla.»

Si Israel quiere proteger su frontera, no necesita recurrir a la coerción letal o no letal. Sólo tiene que levantar el asedio. El equipo A del presidente estadounidense Donald Trump sobre la diplomacia en Oriente Medio -el yerno Jared Kushner, el ex abogado de quiebras David Friedman, el ex asesor jurídico de la Organización Trump Jason Greenblatt y el ex gobernador de Carolina del Sur Nikki Haley- alegan, por el contrario, que es Hamás el que «mantiene cautivos a los palestinos de Gaza» y el que tiene «la responsabilidad primordial de perpetuar el sufrimiento del pueblo de Gaza….». Pero si han caído por la madriguera de conejo de Alice, no nos corresponde al resto de nosotros seguirlos. «Israel, como potencia ocupante», señaló con autoridad la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, «debe levantar el bloqueo, que contraviene… el Cuarto Convenio de Ginebra, que prohíbe las penas colectivas e impide la realización de una amplia gama de derechos humanos».

Hamás también ha ofrecido sistemáticamente a Israel una tregua a largo plazo (hudna) a cambio de poner fin al asedio, y ha reiterado esta propuesta en todas las manifestaciones actuales. El 7 de mayo, una semana antes de que Israel matara a tiros a más de sesenta manifestantes en Gaza, Ha’aretz informó que «los líderes de Hamás» habían «transmitido a Israel mensajes que indicaban su voluntad de negociar un alto el fuego a largo plazo» a cambio, entre otras cosas, de «aliviar el asedio…». «Hamas sigue transmitiendo mensajes al sistema de defensa de que sigue interesado en una «hudna'», reveló varios días después un veterano corresponsal militar israelí. «Hamas mismo ha transmitido a Israel el año pasado diferentes versiones de un hudna restringido o más amplio, que incluye no sólo a Gaza sino también a Cisjordania».

El ejército israelí se tomó en serio estas ofertas de alto el fuego: «Hamás, según los servicios de inteligencia, está dispuesto a llegar a un acuerdo». De hecho, un alto oficial del ejército instó a que «ahora es el momento de llegar a un acuerdo con Hamás» para «evitar nuevas rondas de combate». Pero el gobierno de Israel no estaba interesado: las «demandas y condiciones de Hamás nunca han sido discutidas, ya que Israel se niega a hablar con Hamás». El rechazo de Israel a esta medida preliminar pacífica la coloca en una doble violación del derecho internacional: la imposición de un bloqueo ilegal y el recurso ilegal a la fuerza armada cuando no se han agotado los medios pacíficos.

¿Un derecho a los niños envenenados?

Es un principio de derecho que no se pueden derivar derechos de actos ilegales (ex injuria non oritur jus), y es obvio que el derecho a la autodefensa no existe en todas las situaciones. Un violador no puede reclamar el derecho a la defensa propia si la víctima lo golpea. El dueño de un teatro no tiene derecho a la autodefensa si los clientes lo atacan después de que él prende fuego al edificio e impide su escape. La conducta de Israel con respecto a Gaza pertenece a esta categoría de actos que anulan y anulan el derecho a la legítima defensa. Si no fuera así, equivaldría al derecho a utilizar la fuerza militar para mantener una ocupación ilegal agravada por un asedio ilegal.

Si bien es cierto que Israel tiene derecho a utilizar la fuerza para impedir que los habitantes de Gaza rompan su «valla fronteriza», ello se debe a que las disquisiciones aprendidas sobre los tecnicismos de la ley han oscurecido lo que está en juego para los seres humanos.

¿Qué es Gaza?

La estrecha franja costera es una de las zonas más densamente pobladas del planeta. Más del 70 por ciento de sus dos millones de habitantes son refugiados, mientras que más de la mitad -un millón- son niños menores de dieciocho años. Durante más de una década, Israel ha puesto esta pequeña parcela de tierra bajo un asedio devastador. El 50% de la fuerza laboral de Gaza está desempleada, el 80% depende de la ayuda alimentaria internacional y el 96% del agua del grifo está contaminada.

A principios de julio, Israel endureció aún más sus restricciones sobre los bienes permitidos en Gaza y prohibió totalmente las exportaciones; y posteriormente bloqueó la entrada de combustible, causando una emergencia médica, ya que los hospitales, que ya estaban desbordados, tuvieron que cerrar. Según la organización israelí de derechos humanos Gisha, esta «amplia medida de castigo colectivo» constituía un retorno a «los períodos más duros del cierre» y equivalía a una «guerra económica abierta contra la población civil de Gaza». A esto le siguieron a mediados de julio ataques aéreos israelíes contra docenas de objetivos en Gaza.

Israel justificó el endurecimiento del asedio y los ataques aéreos como respuesta a las cometas inflamables que los manifestantes de Gaza lanzaron a través de la valla perimetral. Pero estas llamadas «cometas del terror» han causado una destrucción de la propiedad estimada en 2 millones de dólares y, según fuentes militares israelíes, «no representan una amenaza inmediata o grave». Como informó un corresponsal militar israelí, «el daño psicológico que causan los incendios a lo largo de la frontera es peor que cualquier daño real». «Todos los lloriqueos sobre las cometas me vuelven loco», dijo un oficial israelí de alto rango que se defendía de las cometas. «También es todo lo contrario de lo que se oye de la mayoría de la gente que vive aquí…. La gente dice abiertamente: Nos gusta estar aquí, queremos vivir aquí, a pesar de los incendios».

«No somos terroristas», un barrilete al otro lado de la valla. «Somos una generación sin esperanza ni horizonte que vive bajo un asedio asfixiante, y ese es el mensaje que estamos tratando de enviar al mundo. En Israel, lloran sobre los campos y los bosques que se quemaron. ¿Qué hay de nosotros, que morimos todos los días?» La mayoría de los activistas de barriletes adolescentes se comprometieron a «continuar…». . hasta que …. las demandas del pueblo palestino para que se eliminara el bloqueo» fueran satisfechas.

A finales de julio se restableció parcialmente el statu quo anterior, ya que Israel permitió la entrada de una pequeña cantidad de mercancías en Gaza mientras Hamás controlaba las cometas. Pero hay una gran probabilidad de que se repitan los acontecimientos recientes – protestas no violentas en Gaza, violentas provocaciones israelíes, represalias de Hamás, asedio intensificado – que culminen en otro gran ataque militar israelí, que el ministro de defensa israelí Avigdor Lieberman amenaza con ser «más doloroso que la Operación Borde Protector».

Cuando se produzca la nueva conflagración, y cuando Israel proclame que simplemente está defendiendo su frontera, la respuesta retóricamente correcta es: la valla que separa Gaza de Israel no es más una «frontera» que Gaza es un Estado. El distinguido profesor de la Universidad Hebrea Baruch Kimmerling calificó a Gaza de «campo de concentración», mientras que el ex primer ministro británico David Cameron la calificó de «prisión al aire libre». El consejo editorial de Ha’aretz lo llamó un «gueto», el Economist – un «montón de basura humana», el Comité Internacional de la Cruz Roja – un «barco que se hunde». Gaza es lo que el jefe de derechos humanos de la ONU llamó un «tugurio tóxico», en el que toda una población civil está «enjaulada…. desde el nacimiento hasta la muerte».

¿Tiene Israel derecho a utilizar la fuerza para encerrar al millón de niños y niñas de Gaza en un «gueto» o en un «tugurio tóxico»? ¿No tiene el pueblo de Gaza derecho a liberarse de un «campo de concentración»?

¿Alguien discute ahora si la Alemania nazi utilizó o no la fuerza «excesiva» y «desproporcionada» para reprimir el levantamiento del gueto de Varsovia? ¿Quién se pregunta ahora si la Alemania nazi tenía «derecho a la autodefensa» contra la Organización Judía de Combate, que resistió con las armas en la mano? ¿Son siquiera concebibles estas preguntas?

Podría decirse que Gaza no es el gueto de Varsovia. Pero como reflexionó un periodista israelí que sirvió en Gaza durante la Primera Intifada, «el problema no está en la similitud… sino en que no hay suficiente falta de similitud». La Organización Mundial de la Salud ha declarado que «más de un millón de personas en la Franja de Gaza corren el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por el agua», mientras que un experto israelí predice que Gaza pronto será invadida por epidemias de tifus y cólera como las que diezmaron a los judíos en el Gueto de Varsovia.

El objetivo principal del derecho internacional humanitario es proteger a los civiles de los estragos de la guerra. El objetivo principal del derecho internacional en materia de derechos humanos es proteger la dignidad de las personas. ¿Cómo se puede entonces utilizar cualquiera de estos cuerpos de ley para justificar el uso de la fuerza -cualquier fuerza- que está diseñada para atrapar a los civiles en un infierno en el que están siendo degradados, atormentados y asesinados?

Si, por razones de argumento, se concediera a Israel el derecho legal de usar la fuerza para impedir que el pueblo de Gaza escape de su «prisión», esto simplemente pondría al descubierto la profunda insuficiencia de la ley.

En su desacuerdo con la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de 1996 sobre la legalidad de la amenaza o el uso de armas nucleares, el juez Weeramantry señaló la ironía de que, mientras que la ley condena el uso de la bala «dum-dum», la CIJ se retractó al condenar el uso de armas nucleares. «Parecería extraño -escribió- que la expansión dentro del cuerpo de un solo soldado de una sola bala sea una crueldad excesiva que el derecho internacional no ha podido tolerar desde 1899; y que la incineración en un segundo de cien mil civiles no lo sea». El juez Weeramantry procedió a opinar:

Cada rama de conocimiento se beneficia de un proceso de retroceso ocasional y de escrutinio objetivo de anomalías y absurdos. Si una anomalía flagrante o absurdo se hace evidente y permanece incuestionable, esa disciplina corre el riesgo de ser vista como un fracaso en medio de sus propios tecnicismos.

La idea de que Israel tiene derecho a encerrar por la fuerza a un millón de niños en un espacio inhabitable es absurda, y los abogados que debaten si Israel utilizó o no la fuerza «excesiva» para impedir que los habitantes de Gaza escaparan de su gueto se encuentran en medio de tecnicismos.

«Los seres humanos inocentes, la mayoría de ellos jóvenes», ha observado Sara Roy, del Centro de Estudios de Oriente Medio de la Universidad de Harvard, «están siendo envenenados lentamente por el agua que beben, y probablemente por el suelo en el que plantan».

La única pregunta moralmente sensata que presenta la situación en Gaza es: ¿Tiene Israel derecho, en nombre de la «autodefensa», a envenenar a un millón de niños?

Es un comentario triste que esta simple cuestión no haya sido eludida, sino que ni siquiera sea visible en el debate actual.

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