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Los siete puntos para un ambiente sano

El sistema socioeconómico predominante nos está llevando medianamente a nuestro propio apocalipsis. En parte por culpa de nuestro propio comportamiento humano. Estamos en la era del antropocentrismo, nos falta conciencia de lo que estamos haciendo con nuestro entorno.

Debemos tomar un enfoque nuevo bajo las normas de la responsabilidad comunitaria, cambiar nuestros hábitos de consumo como una herramienta de transición hacia un nuevo pensamiento socioeconómico más equilibrado como la Economía Basada En Recursos.

Mientras cada ser humano se autoconstruya internamente para lograr la transición hacia una economía basada en recursos, podemos aplicar diversos consejos para tener pautas de consumo más sustentables, justas y respetuosas. Necesitamos ponernos como base los siguientes puntos: Reflexionar, rechazar, reducir, reutilizar, reciclar, redistribuir y reclamar. Cada ser humanos que logra asumir estos siete puntos, están contribuyendo a preservar el ambiente, lograr un mundo más equitativo y ahorrar una cantidad de recursos que posteriormente será beneficioso para toda la humanidad.

Con ustedes el lema de las 7 erres:

Reflexionar

No podremos mantener un ambiente sano si no tenemos un pensamiento científico, reflexivo y critico. Debemos reconocer que los seres humanos, como los demás seres vivos, forman parte de un todo interrelacionado: el cual llamamos naturaleza, ambiente o entorno. Cualquier punto que sea tocado, cualquier acción que antepone a los seres humanos en detrimento de la naturaleza repercute de forma directa o indirecta en el bienestar de toda la humanidad y expansivamente a las futuras generaciones venideras. Aplicar la información y la educación sistémica-holística ambiental son claves para que los ciudadanos puedan repensar su manera de consumir y actuar con el ambiente.

Las opciones coherentes que podemos aplicar para lograr este objetivo son muy diversas y perfeccionables: elegir bienes y servicios comprometidos con el ambiente, elegir aquellos bienes y servicios que no tengan obsolescencia programada y que sean modulares, caminar, utilizar bicicletas, rollers, monopatín o en transportes públicos en lugar de coche privado, utilizar y apoyar el uso de las energías renovables y limpias y dejar utilizar los combustibles fósiles, consumir alimentos sanos, frescos y orgánicos, de temporada y cercanos, no comprar alimentos importados o traídos desde muy lejos, dejar de consumir alimentos con sustancias artificiales, etc.

Rechazar

Tal como debemos aceptar otros parámetros de consumo, también debemos aprender a rechazar otros. Hay que aprender a rechazar los productos tóxicos, no biodegradables, no reciclables, no durables y deben quedar fuera de la lista de consumos. Estos tipos de productos pueden estar en muchos ámbitos del lugar. Debemos encontrar la manera de rechazar su uso y sustituirlos por otros más respetuosos con el ambiente y la vida. La limpieza de la casa, el empleo de aparatos electrónicos se pueden hacer de manera ecológica y sin recurrir a productos industriales o dañinos.

Una herramienta útil para saber que podemos utilizar y cuáles debemos rechazar es la información al consumidor (consulta la información pública, no la que otorgan las empresas, ya que la información que otorgan las empresas suelen ser manipuladas para que no sepas la verdad sobre sus productos) y las etiquetas de los productos. El usuario debe interiorizarse que significan cada símbolo en los envases de los productos, conocer por ejemplo los símbolos de reciclaje que pueden servir para saber si los materiales se recuperan cuando se acabe su vida útil. En varios productos se puede observar que tienen un gran impacto ambiental que puede perjudicar el ambiente. Para aclarar esta situación, se puede observar que algunos productos usan CFC, Glifosato u otros, que causan la destrucción de la capa de ozono, tienen una alta huella de carbono, pueden producir enfermedades, consumen una gran cantidad de agua, causan deforestaciones de bosques nativos, se basan en la matanza de especies amenazadas, sobreexplotan recursos, etc. En este caso podemos remplazarlos con productos con el sello FSC o MSC, los productos ecológicos, orgánicos o de comercio justo.

Si el ser humano no aprende a decir que no y rechazar las cosas que nos hace mal, otros terminaran decidiendo las cosas que nos perjudican, incluso haciéndolas obligatorias. El ser humano debe volver a entender que para cambiar las cosas, el mayor poder que existe para tal fin, es el poder de la libertad de elección.

Reducir

Reducir o como divertidamente diría una periodista amiga, utilizar la técnica del hombre hormiga. Con este principio podremos llegar a resultados evidentes: Mientras menos consumo innecesario y menos bienes, menos gastos, menos explotación de recursos naturales, menos contaminación y menos basuras en los vertederos. No significa que hay que dejar de consumir, sino emplear la cabeza para tener el menos consumo posible. Antes de dedicarnos a adquirir un nuevo producto, hay que ponerse a pensar si realmente este producto es útil y si es verdaderamente necesario. El valor de un producto no radica en cuanto brilla, si es bello o en cuanto está valuado por el mercado, si no cuan útil es el producto para nuestra supervivencia.

Efectivamente, los seres humanos pueden reducir su impacto ambiental de muchas maneras diferentes. Al comprar, hay que evitar que los productos utilicen envoltorios excesivos, ¿Para qué comprar papel de regalo si el objeto ya viene en caja? Si es posible, comprar productos de capacidades grandes (ya que estos pueden servir para otros cosas) y los productos concentrados para generar menos basura, también para ahorrar dinero (que es otro recurso y está hecho con recursos naturales). Este sistema nos hace creer que el agua es infinita, inagotable y que puede emplearse en cualquier situación, ejemplo como combustible para autos, esto no es así, la mayoría del agua no se puede usar para la supervivencia del ser humano, el animal y la flora. Existen muchos consejos que permiten reducir el consumo sin tener que sacrificar el bienestar, aprende cuáles son. El gasto de energía se puede reducir en casa con unas cuantas y sencillas pautas.

Reutilizar

Vivimos en la era del descarte, no estamos hablando de relaciones personales, aunque también las relaciones personales están siendo descartadas. Pero nos referimos al descarte de productos, prolongar la vida útil de los bienes contribuye al ahorro de recursos y disminuir el impacto ambiental. Los envases o productos de usar y tirar son la antítesis de un consumo ecológico y responsable. Hay que dejar la vida de lo descartable por lo perdurable e intercambiable.

La reutilización es posible de muchas formas. Empecemos por la acción de ir a comprar, conviene llevar bolsas de tela o de otros materiales, en lo posible que no sean sintéticas, nos permite el uso prolongado y el reciclado de las mismas. Son preferibles utilizar las baterías o pilas recargables, más si son de materiales naturales como el litio o la sal marina, son menos perjudiciales que las de un solo uso. Las hojas de papel pueden ser utilizadas por ambos lados, también podemos utilizar las hojas recicladas y de material orgánico en ves de las hojas creadas de pasta de celulosa. Las cajas de cartón se pueden aprovechar varias veces para guardar los objetos. Nos adentramos al mundo de los libros, si eres un enfermo de comprar libros, es conveniente no comprar libros de papel, si debes comprarlos, que sean de segunda mano, sino lectores digitales, puedes descargar y almacenar los libros que quieras en ellos; si tienes libros en papel y ya no los necesitas, no se te ocurra tirarlos, donalos o pasalos a otras personas. Casi siempre lo barato sale muy caro y se rompe con facilidad, no solamente para tu bolsillo, sino pata el ambiente también. Pero también hay productos baratos que son durables y muy útiles, por lo tanto hay que informarse bien antes de comprar. Hay que aprender a cuidar muy bien los productos, hacer caso a las recomendaciones de los fabricantes y repararlos siempre que se pueda. Si no se puede, buscar la manera de reciclarlos o transformarlos en un objeto de igual o mayor utilidad (upclycling).

Reciclar

Claro que si, el reciclar es lo que más ayuda al ambiente, separar los residuos de manera adecuada para su posterior reciclaje es una acción con múltiples beneficios ambientales. Con esta pequeña acción los recursos ya no utilizados no terminan en vertederos, cada vez más saturados, también ayudamos a que nos sea necesario construir nuevos. Todos los materiales reciclables desechados pueden aprovecharse para elaborar nuevas materias primas o productos, también se reduce el consumo de energía para la elaboración de los mismos productos. Hay algunos datos que nos puede servir para entender esta situación, cuando reciclamos una lata de aluminio, se ahorra una cantidad de energía a la que consume un televisor durante tres horas. Para construir una lata, consume 5% en la fabricacion del material virgen, en el proceso de elaboración del aluminio, por lo tanto al reciclar una lata se ahorra en el proceso de fabricación de este. En el sitio EROSKI CONSUMER se ofrecen distintos artículos de información necesaria para el reciclaje.

Hay muchas maneras similares que los usuarios pueden practicar para crear compostaje, un sistema que transforma basura orgánica en varias aplicaciones ecológicas.

Redistribuir

Tal vez sea una de las medidas más importante, Richard Stallman nos enseñó que el compartir crea el camino correcto para aumentar la importancia de los productos y reducir el gasto de los recursos con el software libre, esto puede ser aplicado en otros aspectos de la vida también. La mayoría de los desequilibrios entre los países ricos y pobres no solamente afectan a sus habitantes, sino al ambiente en su conjunto. La humanidad ha duplicado en estos últimos años su huella ecológica a un nivel antes insospechado, el consumo actual se basa en la utilización de los recursos de otros territorios o de generaciones futuras, todo esto gracias a que la humanidad no aprendió a colaborar y compartir, a ser solidarios. También debemos aprender a tomar conciencia de nuestro consumo, si un ser humano viviera como un ciudadano medio de Estados Unidos o Emiratos Árabes Unidos, que en ves de compartir los recursos que ya no utiliza los tira a la basura a pesar de ser utilizables, se necesitarían más de 4,5 planetas tierras, en muchos países de la Península de Arabia se han visto que dejan tirados autos de última gama en ves de regalarlos a alguien que lo necesite. La huella de los españoles, también es muy alta: se requiere más de tres superficies como la de España para abastecer el consumo de sus ciudadanos, donde es más fácil descartar que donar. El ambiente ya no puede soportar más este tipo de pensamiento y desarrollo insostenible, hay que aprender a redistribuir el consumo de manera equitativa, hay que aprender a compartir y ser más solidarios. Los productos con una menor huella ecológica o basados en principios de comercio justo pueden disminuir estas diferencias. Las licencias libres y crear recursos compartidos como vehículos que pueden utilizar todo el mundo, pueden ayudar otro poco.

Reclamar

Hay una frase conocida que dice, el que no llora no mama, los consumidores tienen el mayor poder para transformar las practicas de un organismo, deben tener una participación activa en las actividades que influyen en la vida cotidiana de su entorno. Sin embargo aquí hay que hacer una aclaración en mayúsculas, PUES HAZ RECLAMOS, PERO SIEMPRE RESPETANDO EL AMBIENTE Y TRATANDO DE UTILIZAR LOS MENOS RECURSOS POSIBLES, HAY QUE PENSAR EN MANERAS DE PROTESTAS SIN MALGASTAR Y ARRUINAR OTROS RECURSOS. Muchas veces la ley ampara la posibilidad de reclamar y exigir actuaciones que contribuyan a mejorar el ambiente y el bienestar de los seres vivos. Podemos utilizar distintos formatos de acción: reclamar a las instituciones para conservar y recuperar el ambiente, reclamar más infraestructuras de reciclajes, reclamar mayores productos ecológicos y energía renovables, etc. Pero si no reclamas, nada sucederá.

Los consumidores son la base del sistema productivo y de oferta y demanda, la decisión de consumo de cada ciudadano puede modificar las tendencias del mercado. Si te mueves, los de arriba tendrán que moverse para hacer equilibrio o caer. Es por esta razón que debemos hacer un consumo responsable, esta medida indirecta de reclamar, opinar y criticar a las empresas y gobiernos que no respeten el ambiente o las personas, es una de las medidas más practicas que podemos realizar.

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