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Pensamiento sistémico-holístico

En este texto analizamos cuál es el sistema de pensamiento que se utiliza en una holocracia, el cual se divide en dos sistemas que si bien parecerían antagónicos, en realidad se complementan. Los pensamientos que utiliza una holocracia se resumen en sistémico y holístico. Podrían definirse como el pensamiento de ingeniería de progreso (sistémico) y el pensamiento de ingeniería inversa (holístico), ambos corresponden al pensamiento científico. Para comprender mejor este modelo de pensamiento y obtener una definición clara, enumeraremos y describiremos ambos subsistemas de pensamientos de manera resumida y clara. Comprender ambos subsistemas, es esencial para identificar como es el pensamiento sistémico-holístico y porque es tan importante para el desarrollo del método científico, la holocracia y la sustentabilidad.

El pensamiento sistémico

El pensamiento sistémico es el tipo de pensamiento que se da en un sistema o varios subsistemas o elementos que se encuentran conectados entre si. Intenta comprender su funcionamiento y resolver los problemas que presentan sus propiedades progresivamente desde la unidad más pequeña hacia arriba. Se podría decir que el pensamiento sistémico es un marco de concepto, un contexto que se ha desarrollado en los últimos 60 años que facilita la claridad y modificaciones de patrones por medio del entendimiento progresivo de los elementos.

Etimología de sistémico

Para lograr entender el pensamiento sistémico, debemos comprender la etimología de las palabras que lo componen. Un sistema (del latín systēma, y este del griego σύστημα sýstēma “reunión, conjunto, agregado”) es un objeto complejo cuyos componentes se relacionan con al menos algún otro componente; puede ser material o conceptual. Todos los sistemas tienen composición, estructura y entorno, pero solo los sistemas materiales tienen mecanismo, y solo algunos sistemas materiales tienen figura (forma).

Entonces podemos decir que sistémico, en latín systematicus, y este del griego συστηματικός, proviene de la palabra raíz systēma, y significa “Presentación de un saber, conocimiento o forma jerarquizada y ordenada, como un sistema”12.

Definición de Sistemas

En definitiva podemos decir que un sistema es todo organismo o conjunto de partes organizadas bajo un numero de componentes en interacción. Un sistema está conformado por componentes, que son unidades del sistema que en combinación con otros componentes se combina, separa o compara las causas para producir consecuencias (entradas y salidas, o causas y efectos).

Los sistemas por definición tienen una complejidad organizada con las siguientes características:

  • Es abierto al impacto del entorno
  • Tiene límites.
  • Energía, materia e información son importados desde el exterior de sus límites.
  • Parte de la energía es almacenada para impedir la desintegración futura, otra parte es transformada por y para las necesidades del sistema.
  • Complejidad.
  • Es propenso a fallos debido que no se analiza holísticamente3.

Fundamentación del pensamiento sistémico

En filosofía, el pensamiento sistémico encuentra un antecedente en la teoría hilozoista. Desde la biología se encuentran los fundamentos de este tipo de pensamiento en el vitalismo. La idea vitalista fue revivida por Rupert Sheldrake, quien postula la existencia de un campo morfogenético como agente causal del desarrollo y mantenimiento de la forma biológica. Desde la psicología se encuentra fundamentado en el concepto de gestalt, un todo irreductible aspecto clave de la percepción, y en la psicología cognitiva, con el concepto de cognición como proceso mental.

Principios filosóficos

Lo que se puede apreciar en un sistema son generalidades sobresalientes que pueden integrarse en cuatro principios.

  1. Principio de posición: Lugar que ocupa el sistema dentro del suprasistema, lo que implica el concepto de jerarquía del objeto estudiado.
  2. Principio de relación: La relación entre los sistemas origina polaridades, fuerzas atractivas y repulsoras, lo que implica la teoría del campo o de dominio.
  3. Principio de limitación: Resultado de la intención del diseñador del sistema. Controla su duración, fija su medida y ritmo, determina el radio de su influencia y produce el esquema o modelo de funcionamiento.
  4. Principio de equifinalidad: Si un sistema tiene metas para un propósito, puede alcanzarlas por diversos medios para llegar al mismo fin. No obstante El Todo puede influir en el sistema.

Antecedentes

La teoría general de sistemas fue enunciada originalmente por Ludwig von Bertalanffy en 1937. Seguid al mismo lo continuó a través del trabajo de Walter Cannon en fisiología, también hubo desarrollos similares en la Ingeniería de comunicaciones que condujeron a la cibernética y la informática. En 1961 Talcott Parsons en su libro El sistema social, fue el primero en aplicar sistemáticamente la teoría de sistemas a la sociedad, el cual se sigue utilizando hasta el momento4.

Sistemas complejos y sistemas vivos

Un sistema dinámico complejo es un sistema que evoluciona con el tiempo, lo que se le atribuye la definición de dinámico, relativamente permeable al flujo de materia y energía que lo rodea, por lo tanto influenciable por el entorno, se dice que es abierto, que se organiza según sus propias reglas o según sus propios mecanismos corpóreos sin seguir ninguna orden o plantilla externa, quiere decir que es auto-organizado según sus propias capacidades, y que produce patrones estables en su desarrollo como consecuencia de interacciones simples y repetidas que se dan entre sus componentes, podemos decir que es emergencista. La complejidad de un sistema tiene que ver con la cantidad y diversidad de los patrones y regularidades emergentes observables. Un sistema complejo capaz de autorregularse y de reparar autónomamente sus componentes a partir de la materia y energía extraída del entorno es un sistema vivo. Además de ser autónomos, los sistemas vivos son también sistemas de agentes, esto es son “entidades con una totalidad distintiva, individualidad y perspectiva en el entorno, capaces de actuar en él a través de actividades deliberadas, anticipadoras, intencionales, adaptativas y auto-evaluadas según normas internas”5. Ejemplos de sistemas vivos son todos los seres vivos, pero también conjuntos de seres vivos como colonias de bacterias, hormigas, abejas, grupos y organizaciones humanas.

Para esclarecer más el tema, los grupos y organizaciones humanas son ejemplos de sistemas complejos y también de sistemas vivos que a la vez componen un organismo más complejo. Tienen fronteras semipermeables que tanto los separan como los conectan con sus miembros y con el entorno en el que viven. Están inmersos en activos intercambios de doble dirección con otras personas, otros grupos y otras entidades que existen en los diferentes contextos que habitan (físicos, socioculturales y organizacionales) que a su vez forman el entorno. Fruto de las interacciones entre sus miembros emergen variables y patrones de carácter global, lo cual generan lo que se llama el comportamiento humano, el cual incluye valores, normas y otros elementos de la cultura grupal, clima relacional, formas de compromiso, grado de cohesión grupal, estructura de roles, jerarquía de estatus, red de atracción, etc. Y salvo en el caso de grupos muy dirigidos, la mayoría de los grupos y organizaciones se autorregulan, se auto-organizan y se renuevan a partir de los recursos que encuentran en su entorno inmediato. Todo ello para conseguir su fin o propósito que, en el caso de grupos humanos, puede ser muy diverso.

En todo sistema dinámico complejo se observan 3 niveles de causalidad, que afectan también a los grupos y organizaciones humanas6:

  1. Dinámica local: Es la actividad de los elementos constituyentes del sistema. En grupos humanos, consiste en las interacciones que se dan entre sus miembros, en las que se intercambia información y recursos. En una organización, estos intercambios se dan también entre diferentes partes de la organización como equipos, departamentos o secciones. Por ello resulta más conveniente hablar de “agentes”. Miembros y partes de la organización con capacidad de agente son los elementos básicos de la dinámica local. Como resultado de estas interacciones locales, surgen variables globales (patrones o regularidades).
  2. Dinámica global: Se refiere a la evolución de las variables globales del sistema. Estas variables emergen de la dinámica local y la condicionan a su vez. Las variables globales son cualidades del sistema como totalidad, visibles desde fuera para un observador atento sin necesidad de conocer exactamente cómo son las interacciones a nivel local. En grupos, ejemplos de variables globales son la cultura grupal, el clima afectivo, el grado de compromiso, la diferenciación horizontal (roles), la diferenciación vertical (estatus), los patrones de participación, de comunicación y de afecto, el grado de cohesión, etc.
  3. Dinámica contextual: Se refiere al impacto del sistema en el entorno y viceversa. La dinámica contextual influye considerablemente en las dinámicas, local y global. En grupos humanos, el contexto influye en temas como el grado de apoyo por parte de la cultura local u organizacional, en la facilidad o dificultad para obtener miembros y recursos, en el acceso a información y conocimientos, etc.

Es interesante notar que en sistemas complejos, las variables globales emergen de las interacciones entre las partes del sistema, esto es son causadas por ellas, pero a su vez dichas variables globales condicionan en mayor o menor grado el comportamiento de dichas partes, siendo por tanto causa de sus acciones. Este hecho se conoce como “causalidad circular” y es una característica propia de todos los sistemas complejos.

Otras características relevantes de los sistemas complejos son7:

  • Irreversibilidad: los procesos dinámicos complejos, incluyendo los procesos grupales, son irreversibles, no tienen vuelta atrás. Utilizan energía que se degrada en calidad sin que se pueda recuperar (procesos disipativos). Para mantenerse necesitan un suministro continuo de energía de calidad, de lo contrario decaen o mueren. En los grupos y organizaciones, está energía procede de las aportaciones de sus miembros (trabajo) y de lo que obtienen del entorno en compensación por lo que ofrecen en forma de productos o servicios.
  • Restricciones: en todos los sistemas complejos existen limitaciones en cuanto a las interacciones posibles entre los elementos del sistema. Para que emerjan nuevas estructuras, un sistema no debe estar ni rígidamente ordenado ni completamente desordenado, sino hallarse en una región comprendida entre el orden absoluto y el caos determinista. En el caso de grupos humanos, además de las restricciones externas (leyes y normas sociales), otras restricciones vienen dadas por las condiciones de pertenencia (quién puede participar y quién no), por la visión, o por otras normas y acuerdos que regulan los comportamientos posibles dentro del grupo. Es interesante notar que cuantas más restricciones, más limitadas son las interacciones, seguramente más predecibles y controlables, pero al mismo tiempo con menos espacio para la espontaneidad, la creatividad y, por tanto, la emergencia de nuevos patrones. Y en el otro extremo, cuantas menos restricciones, mayor es el número de interacciones posibles, aunque con menor capacidad para generar vínculos, establecer diferencias, crear orden y alejarse del caos.
  • Atractores: un atractor es un estado, o conjunto de estados, al que una variable global de un sistema dinámico tiende una y otra vez a lo largo del tiempo. Si la variable global es, por ejemplo, el grado de consenso o conflicto que surge en la toma de decisiones de un grupo o equipo, algunos grupos alcanzan rápidamente un consenso evitando todo conflicto, de manera que el consenso se convierte en un atractor puntual del sistema. Otros grupos, por el contrario, generan una dialéctica en la que se alcanza cierto acuerdo para luego descubrir nuevas diferencias que alejan al grupo del consenso, de nuevo se ponen a trabajar por un acuerdo, y de nuevo surgen diferencias, y así varias veces hasta que la tensión aumenta hasta tal punto que la situación no se sostiene y alguna forma de consenso termina por imponerse, no sin conflicto. En este caso, el atractor es un ciclo que se repite entre dos extremos. También puede ocurrir que en algunas decisiones un grupo alcance un consenso rápido, mientras que en otras prácticamente le resulte imposible, generando frustración y conflicto. Existen en este caso dos atractores puntuales, consenso y conflicto. Hacia cuál de ellos se encaminará el grupo dependerá normalmente de cuáles sean las condiciones iniciales de ciertas variables locales claves en el proceso. En este último caso, la influencia del entorno puede ser determinante. Por ejemplo, un alto nivel de estrés en los miembros del grupo (variable contextual cuando se debe a factores ajenos al grupo), puede hacer que en una determinada situación el grupo se aleje del consenso y vaya hacia la confrontación y el conflicto.
  • Amplificación, ciclos de realimentación: Todo equilibrio dinámico está sujeto a perturbaciones que, en muchos casos, son el resultado de ciclos de interacciones que se repiten una y otra vez (feedback loops) y que crean efectos no lineales, tanto negativos (la información o señal queda amortiguada al final del ciclo) como positivos (la información o señal se amplifica en cada ciclo). Un pequeño cambio en una variable local, sujeto a ciclos de realimentación positiva y negativa, puede dar como resultado un cambio a nivel global. Por ejemplo, un grupo puede estar pasando por un mal momento y la atmósfera grupal ser bastante deprimente (la atmósfera grupal es una variable global en equilibrio dinámico). De repente, una persona cuenta una anécdota en una reunión informal con algunos otros miembros del grupo. La anécdota resulta muy inspiradora y rápidamente se extiende por todo el grupo en interacciones de diverso tipo que alimentan y amplifican la historia inicial. Como resultado, la atmósfera del grupo cambia haciéndose más jovial y afectando de vuelta a todos los miembros del grupo, incluidos aquellos que no participaron en ningún momento en la difusión de la anécdota. Este proceso, por el cual algunas interacciones se repiten una y otra vez realimentándose unas a otras, se conoce como “amplificación”. Cuando las interacciones tienden a “apagar” la señal inicial, el proceso se conoce como “amortiguación”.
  • Auto-organización, emergencia: Auto-organización es el proceso (y resultado) por el que un sistema complejo cambia, de acuerdo con su propia dinámica, hasta alcanzar una forma que muestra un comportamiento más ordenado y/o más complejo, normalmente como consecuencia de ciclos de realimentación positiva y negativa que añaden alguna nueva restricción de carácter global al sistema. Emergencia es la aparición de un fenómeno que no se puede predecir de las interacciones dinámicas entre las componentes de un sistema. En términos dinámicos, lo que emerge es el resultado de un proceso auto-organizador. En un grupo, como consecuencia de procesos de auto-organización, suelen emerger acuerdos y estructuras organizativas. Pero también emergen estructuras no tan visibles como la red de atracción, la red de comunicación, la estructura de roles o la estructura de estatus.
  • Modularidad: Un módulo es una parte de un sistema complejo que goza de cierta autonomía de funcionamiento. Es posible distinguir tres tipos de modularidad:
    • Modularidad S, espacial: módulos espaciales que coexisten.
    • Modularidad L, de nivel: módulos en diferentes niveles de organización (vertical).
    • Modularidad P, procesos: módulos según diferentes procesos o funciones.
    La modularidad reduce la complejidad de un sistema, al disminuir sus grados dinámicos de libertad, sin perjuicio a su funcionalidad. Es habitual en organizaciones humanas, en las que suele haber “módulos territoriales” (secciones locales, regionales o nacionales), y “módulos funcionales” (comisiones, grupos de trabajo, departamentos), aunque suelen limitar la modularidad de nivel a una jerarquía de mando.
  • Dependencia del camino, historicidad: En un sistema complejo con amplificación positiva, trayectorias dinámicas inicialmente muy cercanas, pueden divergir hasta el punto de terminar en atractores bien distintos (sensibilidad a las condiciones iniciales). En algunos casos, una pequeña fluctuación inicial, que en condiciones normales terminaría por desaparecer, puede llegar a amplificarse y arraigarse de una manera bien sólida, hasta el punto de hacerse irreversible, especialmente cuando el sistema alcanza un punto de bifurcación o de no retorno. Un ejemplo de esto en grupos humanos sería el caso de dos emprendimientos similares que se abren prácticamente en el mismo tiempo y lugar. Aún partiendo de condiciones iniciales muy cercanas, con parecidas condiciones internas y contextuales, es bien posible que su evolución sea totalmente diferente, llevando a uno de los dos emprendimientos a consolidarse como una actividad exitosa, mientras que el otro apenas consigue sobrevivir. La explicación a este hecho está en los miles de pequeños factores que continuamente ‘perturban’ a cada uno de los emprendimientos y a los que cada uno de ellos responde de forma ‘ligeramente’ distinta. Esta acumulación diferente de posibilidades realizadas y abandonadas, lleva finalmente a uno de los dos sistemas a un atractor marcado por la palabra éxito, lo cual no ocurre con el otro. Averiguar en qué momento se produjo la separación entre los dos sistemas no es fácil. Lo que sí podemos afirmar es que todos los grupos tienen un origen y una historia que es necesario tener en cuenta de cara a considerar las opciones de futuro. Es su historia particular lo que hace que un grupo pueda llegar a ser totalmente diferente de otro, aunque sus circunstancias iniciales fueran parecidas. Y es la historia del grupo la que nos marca por dónde seguir de la manera más efectiva.
  • Autonomía: La autonomía es la capacidad de un sistema de adquirir energía ordenada del entorno y utilizarla para recargar o reparar las estructuras internas desgastadas o dañadas, y de regular su organización interna para sostener los propios procesos que llevan a cabo dichas tareas. Consiste pues en dos procesos cíclicos diferentes, uno interno y otro externo.
    • El ciclo externo consiste en una repetida interacción con el entorno para conseguir energía y recursos en una forma que el sistema pueda utilizar, y en el momento y lugar requerido por el sistema para completar sus ciclos regenerativos.
    • El ciclo interno incluye la capacidad de regular la organización interna del sistema, a fin de poder sostener eficientemente tanto la capacidad de interacción externa del sistema como su propia capacidad de regeneración interna.
    La presencia de estos dos procesos cíclicos sincronizados, encaminados a la regeneración del sistema, define de una manera bastante amplia, el que un sistema sea autónomo. Aunque los detalles cambian en cada caso, especialmente en cuanto a sus fronteras dinámicas, esta definición de autonomía se aplica a todos los seres vivos, sean estas células, organismos multicelulares, comunidades de seres vivos, u organizaciones humanas. Esta característica es, de hecho, exclusiva de los seres vivos (y de la mayoría de grupos y organizaciones), determinando así una nueva categoría dentro de la organización de sistemas complejos, los sistemas vivos.
  • Multifuncionalidad y multiplexión: Para que un sistema vivo pueda llevar a cabo una función global, como la regeneración metabólica en el caso de una célula, necesita que sus componentes se organicen globalmente para dicha función. Esto implica una restricción sobre la dinámica que asegure su realización (de alguna forma, esta restricción implica una presión o fuerza sobre las componentes para que hagan adecuadamente su trabajo). En el caso de sistemas con múltiples funciones globales, como ocurre con grupos y organizaciones, para un uso óptimo de la energía del sistema, todas las restricciones globales (acuerdos, estructuras operativas y estructuras emergentes) deberían diseñarse de tal manera que un mismo elemento (agente, persona, tarea o recurso) pudiera ser utilizado adecuadamente para cumplir diversas funciones (multifuncionalidad) y que una misma función pudiera ser apoyada adecuadamente por diferentes combinaciones de elementos (multiplexión). Multifuncionalidad y multiplexión son dos características inherentes a todo sistema vivo que los hace más resilientes. La permacultura ha elevado al rango de principios de diseño estas dos características aplicadas a los ecosistemas humanos. Grupos y organizaciones también deberían tenerlas en cuenta para aumentar su coherencia interna y resiliencia.
  • Adaptabilidad y aprendizaje: Un organismo está adaptado cuando ha desarrollado características que le permiten satisfacer su necesidad de autonomía en un entorno dado. Adaptabilidad es su capacidad para alterar algunas de sus características de manera coordinada con el fin de adaptarse a diferentes entornos y poder mantener su autonomía. El potencial adaptativo de un organismo es el conjunto de características que un organismo puede variar coordinadamente para adaptarse a diferentes entornos. Un sistema vivo aprende cuando es capaz de aumentar su capacidad de adaptación. En grupos y organizaciones humanas, la adaptabilidad requiere flexibilidad para llevar a cabo importantes cambios internos, tanto en la esfera de personas, como de procesos y estructuras organizativas, pero también creatividad y capacidad de innovación para dar una mejor respuesta a las demandas del entorno. Y aunque todo proyecto colectivo arranca con un propósito, un interés compartido en conseguir algo, de poco sirve contar con una visión y misión magníficas si el grupo no es capaz de introducir cambios cuando es necesario, encaminados a mantener su integridad.

El pensamiento holístico

Anteriormente explicamos de que se trata el pensamiento sistémico. En esta sección nos adentramos al pensamiento holístico. El holismo es: “la tendencia en la naturaleza y a través de la evolución creadora, a constituir sistemas (conjuntos) que en muchos aspectos son superiores y más complejos que la suma de sus partes”. Pasándolo en claro, el holismo se define globalmente por el pensamiento, tendiendo a explicar las partes y sus funcionamientos a partir del Todo. El pensamiento holístico es contrario al pensamiento individualista que tiende a explicar la globalidad (El Todo) a partir de sus partes. Podría ser explicado al holismo como la ingeniería inversa, un método científico que esta siendo muy utilizado actualmente.

Etimología de holismo

La etimología de la palabra holismo proviene de la lengua griega, como muchas palabras utilizadas en el lenguaje español. En términos de la etimología, holismo viene de la palabra hólos (del griego ὅλος [hólos]: Todo, por entero, totalidad). En algunos textos de la mitología griega podemos encontrar referencias entre la palabra hólos y la filosofía hermética atribuida a la figura de Hermes (en griego antiguo Έρμῆς), que representan el ingenio, la sabiduría y la astucia8.

Definición de holismo

El holismo es una posición de pensamiento, metodológica y epistemológica que postula cómo los sistemas (ya sean físicos, biológicos, sociales, económicos, mentales, lingüísticos, etc.) y sus propiedades, deben ser analizados en su conjunto y no solo a través de las partes que los componen. Pero aún consideradas estas separadamente, analiza y observa el sistema como un todo integrado y global que en definitiva determina cómo se comportan las partes, mientras que un mero análisis de estas no puede explicar por completo el funcionamiento del Todo. El holismo considera que el «Todo» es un sistema más complejo que una simple suma de sus elementos constituyentes o, en otras palabras, que su naturaleza como ente no es derivación de sus elementos constituyentes. El holismo defiende el sinergismo entre las partes y no la individualidad de cada una.

En el campo científico, lo contrario es tel reduccionismo. El concepto del reduccionismo científico nos dice que un sistema complejo puede ser explicado mediante una simple reducción del mismo a las partes que lo componen. Por ejemplo, los procesos biológicos son reducibles a la química, y las leyes de la química son explicadas por la física. Desde una perspectiva holista, por el contrario, los sistemas funcionan como conjuntos y su funcionamiento no puede ser plenamente comprendido si solo se tienen en cuenta sus partes componentes.

Al analizar la sociedad, desde la sociología, el enfoque opuesto del holismo es el individualismo metodológico. El enfoque sociológico holístico considera y define el comportamiento de los individuos como consecuencia de una matriz, es decir del sistema social, económico, político y cultural en el que se encuentra, mientras que el individualismo metodológico privilegia en su análisis la interpretación subjetiva de los hechos sociales.

En definitiva, si bien en principio sigue siendo útil dividir un problema en partes más sencillas para asi atacar y resolver cada una de ellas en forma separada e independiente, el enfoque tiene sus limites y es propenso a cometer fallas teóricas, puesto que si bien puede arreglarse algunos problemas, también esta solución puede causar otros problemas. Esto sucede porque el enfoque individualista no tiene en cuenta las relaciones y efectos importantes que quedan afuera de la individualidad, sin explicar, comprender, solucionar y cuantificar el conjunto que significa el entorno.

Holístico u holística, como adjetivo dialéctico, significa una concepción basada en la integración total frente a un concepto o situación. Holística sería la práctica misma de la filosofía holista.

Aristóteles en sus escritos definía muy precisamente el concepto: “El Todo es mayor que la suma de sus partes”. Este concepto se puede definir como el tratamiento de un tema o de un problema de tal forma que se consideren todos sus componentes, incluyendo sus relaciones invisibles pero igualmente evidentes o existentes. Determina una visión de amplitud, teniendo en cuenta el entorno y sus posibles enlaces, antes que una visión reducida. Esta aproximación se usa como una tercera vía o un nuevo enfoque a un determinado problema o cuestión.

El holismo enfatiza la importancia del todo considerado en su globalidad, lo que es mayor que la suma de las partes y sus interacciones (propiedad de sinergia), y brinda gran importancia a la interdependencia de estas y a sus variadas interrelaciones. El holismo trata de presentarse directamente como un axioma para el nuevo planteamiento que se proponga resolver, y a veces no es expuesto como una hipótesis. Este es su principal problema de validación, al tratarse de verificar si tiene y cumple las propiedades del método científico. Sin embargo esto lo soluciona el pensamiento sistémico-holístico9.

Holarquías naturales

Un holón, término acuñado por primera vez por Arthur Koestler (1967), es algo que es a la vez un todo y una parte. Koestler añade que los holones son unidades autónomas, con un cierto grado de independencia, capaces de resolver sus asuntos sin pedir instrucciones a una autoridad superior, siempre que lo hagan dentro del marco creado por dicha autoridad. Su capacidad de auto-organización asegura su estabilidad y resistencia a las perturbaciones, mientras que su aceptación de normas superiores contribuye al buen funcionamiento del conjunto u holón mayor, dejando claro su papel de forma intermedia. Por último, Koestler define un holarquía como una jerarquía de holones autorregulados que funcionan tanto como totalidades autónomas dentro de un determinado nivel, como dependientes, y sujetas al control, de los niveles más altos, y siempre en coordinación con su entorno local10.

Sistemas SOHO

En un artículo publicado en 1999, James J. Kay introduce el concepto de Sistemas Abiertos Holárquicos y Auto-organizados, o sistemas SOHO (Self-Organizing Holarchic Open Systems).

Kay define un holón como un sistema complejo, auto-organizado y semiautónomo, que es tanto una totalidad en sí mismo (con partes diferenciadas que son a su vez holones de menor alcance), como parte de una totalidad mayor (un holón de mayor alcance), y que existe en un punto de equilibrio dinámico entre el orden y el caos (estructura disipativa). Como sistema abierto, un holón está inmerso en un flujo de energía de gran calidad (exergía) que lo lleva lejos de su estado de equilibrio termodinámico. La energía disponible es utilizada por el holón para crear y mantener una nueva estructura regulada por él mismo. Un holón necesita permanentemente acceder a dicha energía de calidad para existir, de lo contrario decae y muere.

De acuerdo con Kay, para que sé de un proceso de auto-organización entre diferentes elementos de un sistema abierto se necesita exergía que lo sostenga. Si es el caso, el proceso se consolida creando estructuras más complejas (holones de un nuevo nivel). Una vez creadas, estas estructuras interactúan entre sí generando nuevos procesos, lo que a su vez dará lugar a nuevas estructuras más complejas (holones de mayor nivel o alcance). De esta manera se crea un sistema SOHO, como una constelación anidada de holones que se coordinan entre sí en torno a diversas fuentes de exergía, materia e información, inmersos en un entorno físico y que se comportan de manera estable y coherente. Kay llama “holarquía” a esta constelación anidada de holones, que no ha de verse en ningún caso como una jerarquía. En una jerarquía tradicional el poder se extiende de arriba abajo, mientras que en una holarquía las relaciones de poder son recíprocas. Un holón de un determinado nivel ha de acatar las decisiones procedentes del holón de mayor nivel al que pertenece, pero conserva una gran capacidad de influencia en dichas decisiones.

En su pertenencia a un conjunto más grande, un holón está influenciado por dicho conjunto en la misma medida que tiene influencia sobre él (causalidad circular). Y en tanto que formado por subsistemas o partes, un holón influye en dichas partes igual que se ve influido por ellas. Esto es, en una holarquía existe un flujo de información bidireccional entre el todo y las partes en cualquier nivel, así como una transmisión horizontal entre holones del mismo nivel. Cuando, por cualquier razón, se ve comprometida la bidireccionalidad de este flujo y la comprensión del papel de cada uno en la holarquía, el sistema comienza a descomponerse, las totalidades no son capaces de ver que dependen de las partes que las forman, mientras que las partes no reconocen la autoridad organizadora de la totalidad11.

Fig. 1. Dos posibles formas de representar una holarquía. La figura de la izquierda deja claro que cada holón trasciende y contiene los anteriores, mientras que la de la derecha alude al hecho de que en organizaciones humanas solo algunas personas de un holón participan realmente en el holón de siguiente nivel (representadas por puntos en la figura).

Teoría Integral

Un holón varía en tamaño y estructura desde las más pequeñas partículas subatómicas y cuerdas hasta la totalidad del universo, pasando por átomos, moléculas, cristales y fluidos, bacterias y organismos unicelulares, organismos multicelulares, etc. Los seres humanos, los grupos y organizaciones que han creado, las sociedades y sus culturas, son holones de nivel intermedio entre ambos extremos. Los holones también se pueden identificar en un nivel no físico: palabras, ideas, culturas, etc. serían elementos de una holarquía no física. En su libro Sexo, Ecología, Espiritualidad (2005) Ken Wilber esboza veinte propiedades fundamentales que caracterizan a todos los holones. Por ejemplo, todos los holones emergen en procesos auto-organizados, todos los holones emergen holárquicamente, todo holón emergente trasciende a la par que incluye sus predecesores, todos los holones muestran cuatro capacidades fundamentales, incluyendo la de perseverar en su ser y mantenerse como totalidad, etc. Por otra parte, cada holón puede ser visto desde su interior (perspectiva interior, subjetiva) o desde el exterior (perspectiva exterior, objetiva), desde un punto de vista individual o colectivo. Estas categorías colocadas en dos filas y dos columnas conforman lo que Wilber llama los Cuatro Cuadrantes, uno de los elementos principales de su Teoría Integral. Según Wilber, la sociedad moderna occidental tiene una predilección casi patológica por el cuadrante exterior u objetivo. Dicha perspectiva valora aquello que se puede medir externamente y probar en un laboratorio, pero tiende a negar o marginar el lado izquierdo (la subjetividad, la experiencia individual, los sentimientos o los valores). Sin embargo, cada uno de los cuatro enfoques tiene una perspectiva válida para ofrecer, todos son necesarios para una apreciación completa de cualquier aspecto de la realidad. Por ejemplo, aplicados al conflicto, una teoría integral del conflicto debería tener en cuenta la experiencia interna y personal del conflicto, aquellos aspectos del conflicto relacionados con nuestra conducta y la manera en que nos relacionamos con otras personas, los elementos estructurales que inciden en el conflicto, y la influencia de la cultura en el mantenimiento de hábitos culturales que sostienen el conflicto. De esta manera, nuestra comprensión global del conflicto aumenta y, por tanto, también es posible una mejor gestión al incidir en sus múltiples causas.

Además de los cuatro cuadrantes, la Teoría Integral incluye un conjunto de niveles o estados de desarrollo en cada uno de los cuadrantes, que guardan relación entre sí12. Por ejemplo, la aparición de los primeros animales que viven en grupos o familias (lo que corresponde a un determinado nivel del cuadrante exterior colectivo, ver figura 2), ocurre a la vez que se desarrolla el cerebro límbico en algunos animales (nivel del cuadrante exterior individual), lo que permite la realización de impulsos básicos e instintivos, centrados sobre todo en la supervivencia y en la seguridad (cuadrante individual interior), en el marco de una ‘cultura’ caracterizada por una profunda inmersión en la naturaleza, la satisfacción inmediata de las necesidades instintivas, y la no conciencia de un yo (separado), algo que Wilber y otros autores llaman estado “uróbico” en el desarrollo de la conciencia. Siguiendo este esquema, vemos que la aparición del ser humano se relaciona con el desarrollo de la corteza cerebral (cuadrante exterior individual), el surgimiento de las primeras tribus, primero como bandas desorganizadas (cuadrante exterior colectivo) y el desarrollo de un lenguaje simbólico (cuadrante interior individual) en el marco de una cultura caracterizada por la identificación con el grupo y la conformidad total con sus normas y valores, lo que Wilber llama estado mítico (cuadrante interior colectivo).

Fig. 2. Esquema de los cuatro cuadrantes y las líneas de nivel Otro aspecto interesante de la teoría de Wilber se refiere a las cuatro fuerzas fundamentales que actúan sobre los holones: autopreservación, autoadaptación, autotrascendencia y autodisolución.

  • Autopreservación: Se refiere a la capacidad de todo holón para preservar su ser, su forma o estructura. Se trata de una fuerza de afirmación que Wilber equipara con el concepto de “agencia”, esto es con la capacidad de un ser de actuar deliberadamente en el mundo.
  • Autoadaptación: En la medida que un holón no es solamente una totalidad que se afirma a sí misma, sino que es parte de un todo mayor, está recorrido por otra fuerza que le empuja a adaptarse o acomodarse a otros holones (autoadaptación). Wilber llama a esta fuerza “comunión”, dando entender que un holón no solo actúa para preservar su ser, sino también para preservar la comunidad de la que forma parte. Ambas fuerzas son igualmente importantes. Un exceso de cualquiera de ellas supone la destrucción del holón. Un exceso de afirmación individualista conlleva la alienación, el alejamiento de una comunidad de la que el holón se nutre, mientras que un exceso de comunión lleva a la fusión y la indiferenciación.
  • Autotrascendencia: En un sistema SOHO cuando varios holones de un mismo nivel se juntan y comienzan a interactuar entre sí en un entorno de abundante exergía, se dan procesos que pueden llevar a la formación de patrones y estructuras de mayor complejidad, esto es a la aparición de nuevos holones. No se trata en este caso de autoadaptación ni asociación, sino de una transformación que da lugar a algo nuevo y emergente. Wilber llama a esta fuerza autotrascendencia.
  • Autodisolución: Por último, es necesario considerar que los holones también pueden disolverse, descomponerse de nuevo en las partes que los forman, que recuperan así parte de su autonomía. Es lo que Wilber llama autodisolución y que, como hemos visto antes, ocurre cuando un holón no es capaz de conseguir de su entorno toda la energía de calidad que necesita para mantener su integridad13.
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