Etiqueta: Ecología

Olvídalos y volverán por más

En este documental filmado en varios países, desde Canadá hasta Argentina, se cuenta cuáles son los impactos de la megaminería como avanzada del neoliberalismo que saquea los territorios donde antes hubo agricultura, contaminando las nacientes de los ríos y explotando las montañas. ¿Cuáles son sus impactos en la salud de la población y la contaminación socio-ambiental en los territorios donde se instala? ¿Cuál es la salida que ven los pobladores frente a este problema?

Como si todo esto fuera poco, el gobierno actual, profundiza los desastres del gobierno anterior, realizando una mega-transferencia de capitales desde la población, con la Suva de los servicios públicos y la devaluación, hacia los sectores privilegiados de la economía como la quita de retenciones al sector minero, entre otros. Este trabajo invita a reflexionar y servirse de la experiencia para no seguir cometiendo errores del pasado.

“Olvídalos y volverán por más”, del Colectivo Documental Semillas, es su tercer, producción ejecutada de manera totalmente independiente (sin apoyo del INCAA). La primera fue «Sin Patrón, una Revolución Permanente», estrenada en noviembre de 2014, y la segunda, “La Jugada del Peón, el agro negocio letal”, en octubre de 2015.

Plastic Planet

Plastic Planet es un impactante documental de investigación, el austríaco Werner Boote nos muestra cómo el plástico se ha convertido en una amenaza global. Sus preguntas nos conciernen a todos: ¿Por qué no modificamos nuestros hábitos de consumo? ¿Por qué la industria no reacciona ante estos aparentes peligros? ¿Quién es el responsable de las montañas de basura amontonada en mares y desiertos? ¿Quién gana en este juego? ¿Y quién pierde?

El plástico es práctico y barato. Nuestro mundo sería muy distinto sin plástico, un material que con poco más de un siglo de vida se ha hecho imprescindible y universal. Somos hijos de la Edad del plástico. Pero su uso excesivo y algunos de sus aditivos se están convirtiendo en un peligro. Las mismas cualidades que hacen de él un producto adaptable y duradero también lo convierten en una pesadilla para el medio ambiente. El plástico es capaz de mantenerse en el suelo y en el agua durante más de 500 años y puede modificar también nuestro sistema hormonal debido a los aditivos tóxicos con los que se elabora.

El film, tal y como reconoce el director no da consejos tales como: no compres más plástico, ya que eso no funciona. “Solo será un consejo eficaz si consigo que reflexiones sobre mi película y eso te sirve para gestionar un consumo más responsable del plástico. Lo que la película dice al espectador es: sé un poco más consciente cuando uses plástico, infórmate, pregunta en los establecimientos qué sustancias hay detrás del plastificado de los productos y por qué no se incluye el listado de toxinas que hay en nuestra comida”. Por eso Werner Boote recuerda que la legislación internacional manifiesta que el consumidor tiene derecho a preguntar al vendedor y que el vendedor debe informar al consumidor sobre lo que hay en los productos.

Home

Home es un documental de 2009 dirigido por el fotógrafo francés Yann Arthus-Bertrand. De perspectiva ecologista, la trama se desarrolla con un narrador en off sobre tomas áreas que muestra la diversidad de paisajes de la Tierra y cómo la explotación económica se han convertido en una amenaza para el equilibrio ecológico del planeta.

La película tuvo un estreno a nivel mundial en cines, se lanzó en el mercado doméstico y se subió a la plataforma YouTube bajo una licencia abierta.

El documental muestra la historia de la Tierra desde sus inicios hasta el presente. El total de la película se compone de tomas de 54 países con perspectiva aérea.

La secuencia de imágenes comienza con escenas de la naturaleza, para luego mostrar otras donde se ve el daño a los ecosistemas por el impacto de la explotación humana. Estos accidentes geográficos se «originan por un estilo de vida que destruye lo esencial para producir lo supérfluo».

En la película se pueden ver secuencias de imágenes de todo el mundo, en las cuales se puede apreciar, comentado por el narrador (Salma Hayek en la versión en español latinoamericano, Glenn Close en la versión en inglés, Juan Echanove en la versión en castellano (España)), cómo el ser humano ha maltratado y está afectando al planeta: el clima, los ecosistemas (deforestación, sobreexplotación de acuíferos, pérdida de biodiversidad, urbanización, etc.) debido a la voracidad de energía y materiales del sistema socioeconómico capitalista.

Se muestran escenas del polo petrolífero de Dubái.

Sobre el fin mismo del documental Arthus-Bertrand comentó que el objetivo no es brindar soluciones, sino exponer la problemática. Comentó que «viviríamos mejor consumiendo menos y compartiendo más»; sobre las políticas como instrumento de cambio declaró necesario «convencer a la gente para que empuje a los políticos a la acción». Una de las conclusiones del documental afirma «en 200 000 años sobre la Tierra, la humanidad ha perturbado el balance sobre el planeta. La humanidad tiene apenas diez años para revertir al tendencia».

Sobre el final se escucha la frase «es demasiado tarde para ser pesimista» y se ofrece una visión distinta.

La Contaminación y la Guerra

A veces olvidamos que la peor forma de contaminación y del deterioro del ambiente es la guerra. A menudo se silencian sus efectos, en nombre de una política mal entendida. Por eso mismo, nos interesa destacar de qué modo y hasta dónde la actividad militar puede ser contaminante, tanto en la guerra declarada como en la preparación para la guerra.

El primer efecto ambiental es el de usar -es decir, inutilizar- enormes superficies de terreno que podrían emplearse para otros fines. Como todavía pensamos en ejércitos como los de San Martín y Bolívar, nos cuesta trabajo darnos cuenta de la medida en que un ejército moderno es un enorme devorador de espacio y lo que ocurre con ese territorio.

Los ejércitos de la época de Alejandro Magno necesitaban apenas un kilómetro cuadrado para ubicar cien mil soldados. Para la misma cantidad de soldados, Napoleón necesitaba no menos de veinte kilómetros cuadrados. En la primera guerra mundial se usaron doscientos cuarenta y ocho; en la segunda guerra mundial ya eran cuatro mil kilómetros cuadrados y los ejércitos actuales requieren cincuenta y cinco mil quinientos kilómetros cuadrados por cada cien mil soldados en maniobras.

Sobre el efecto ambiental de esas maniobras, un estudio hecho en los Estados Unidos, sostiene que «con su violencia coreografiada, las fuerzas armadas destruyen grandes sectores del territorio que en un principio deberían protegen Las tierras utilizadas para juegos bélicos tienden a sufrir una grave degradación. Las maniobras destruyen la vegetación natural, perturban el hábitat natural, erosionan y condensan el suelo, sedimentan corrientes y causan inundaciones.

Los radios de bombardeo convienen el terreno en un desierto lunar marcado de cráteres. Los campos de tiro para tanques y artillería contaminan el suelo y las aguas subterráneas con plomo y otros residuos tóxicos. Algunos proyectiles antitanque, por ejemplo, contienen bastoncillos de uranio. La preparación para la guerra se parece a una política de tierra quemada contra un enemigo imaginario.

«En los frágiles entornos desérticos, pueden hacer falta miles de años para la recuperación de sistemas naturales. El desierto del sur de California sigue mostrando las cicatrices de las maniobras de tanques realizadas por el general George S. Patton a comienzos de los años cuarenta. Y aún mayores son los daños en Libia, donde los ejércitos británico y alemán tuvieron grandes enfrentamientos durante la Segunda Guerra Mundial».

La guerra del Golfo Pérsico -para dar sólo un ejemplo- provocó consecuencias ambientales muy profundas, tanto en espacios naturales como en los urbanos. Inmensos ejércitos desplazándose por los ecosistemas del desierto provocaron daños enormes sobre los suelos, la vegetación natural y la fauna.

Paradójicamente, la misma guerra suministró sus anticuerpos. Las superficies minadas son tan extensas que durante décadas nadie se atreverá a internarse en esos desiertos, lo que, al menos, no obstaculizará los mecanismos de regeneración natural.

La destrucción de las redes de aprovisionamiento de agua de las ciudades provocó epidemias a las que no se pudo hacer frente, ya que los sistemas de salud estaban desarticulados. Algunas enfermedades se difundieron por simple falta de higiene, pero otras a raíz del bombardeo a los arsenales preparados para la guerra bacteriológica.

Una perversa forma de estrategia llevó a disimular instalaciones militares en áreas urbanas o muy pobladas. Muchas de ellas fueron descubiertas por los sistemas de espionaje y bombardeadas. No hace falta insistir mucho en los efectos de esos ataques sobre la población civil: La propaganda sobre los bombardeos «quirúrgicos» no debería ser tomada demasiado en serio.

No conocemos los efectos provocados por contaminación radiactiva debidos al bombardeo de instalaciones nucleares, pero parecen haber existido, lo mismo que la dispersión de gases tóxicos al atacarse sus depósitos y fábricas.

Al iniciarse la primera guerra del Golfo, se advirtió que el eventual incendio de pozos petrolíferos podía provocar grandes nubes que impidieran la llegada de los rayos del Sol a la Tierra. Existía, se dijo, el riesgo de grandes heladas y de pérdida de cosechas por falta de fotosíntesis. Afortunadamente, el cálculo fue inexacto, el incendio de centenares de pozos de petróleo alteró el clima local, pero no llegó a afectar el clima del mundo.

Aún así, sus efectos fueron catastróficos; las enormes nubes de hidrocarburos afectaron amplias zonas. En Oriente Medio se hicieron frecuentes las lluvias negras que mataron la vegetación y contaminaron los cursos de agua y se espera un gran aumento de los casos de cáncer.

Los derrames de petróleo en el mar han llevado a la muerte de los arrecifes de coral, con la pérdida de la fauna marina asociada y la destrucción de un ecosistema que puede tardar miles de años en recuperarse.

En las guerras recientes se utilizaron proyectiles con uranio empobrecido. Se trata de un material radiactivo que tiene la ventaja desde el punto de vista militar, de ser muy pesado, con lo cual puede perforar blindajes con mayor facilidad, y que se incendia al hacer impacto. El efecto ha sido el dispersar enormes cantidades de materiales radiactivos, con las consecuencias previsibles sobre la salud humana y los ecosistemas.

La actividad militar en tiempos de paz tiene efectos menos catastróficos, pero fuertemente negativos. La forma en que los artefactos bélicos consumen recursos naturales escasos suele ser espectacular y muy poco tenida en cuenta por quienes ponen el acento en la superpoblación. Un automóvil corriente puede recorrer unos diez kilómetros por litro de combustible y un tanque Abrams M-1 anda apenas veinte metros por litro.

En una hora de marcha, ese auto gastaría unos diez litros de combustible. En el mismo lapso, el tanque consume mil cien litros, un bombardero B-52 gasta trece mil setecientos litros y un portaaviones consume veintiún mil trescientos litros de combustible. Como resultado, el Pentágono usa en un mes la misma cantidad de energía que gasta en un año todo el sistema de transporte masivo de los Estados Unidos.

Un tema del que nadie quiere hablar es qué se hace con el material bélico que termina su vida útil. Los explosivos -al igual que muchos otros productos químicos, como los antibióticos- tienen una vida útil determinada, después de lo cual ya no actúan adecuadamente. Pueden estallar antes o después de lo previsto, o no hacerlo, o explotar espontáneamente, o hacerlo con una intensidad diferente de la esperada.

Todas las fuerzas armadas y de seguridad del mundo tienen que deshacerse de la munición vencida, operativo extremadamente peligroso y, a menudo, contaminante. En ocasiones se la destruye, pero muchas veces se la venden a otros países, ocultando su calidad o la derivan para usos civiles. Ésa es una causa frecuente de accidentes cuando se emplean explosivos en la minería o para la demolición de edificios.

Con este dato, no sorprende saber que las fuerzas armadas del planeta aportan el diez por ciento del total de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Además, usan el once por ciento del cobre, el nueve por ciento del hierro, el seis por ciento del aluminio que se consume en el mundo, y así, sucesivamente, con muchos otros minerales.

«En su incesante búsqueda de proezas y preparación -dice un estudio ya citado- las fuerzas armadas están envenenando las tierras y a las gentes a las que deberían en principio proteger. Residuos tóxicos militares contaminan el agua utilizada para beber y para el riego, matan a los peces, ensucian el aire y hacen inutilizables vastas extensiones de tierras para las generaciones venideras. Después de haber sido durante décadas los vaciaderos de un caldo letal de materiales peligrosos, las bases militares son ahora para la salud, bombas de tiempo que estallan en cámara lenta».

Producir, almacenar, reparar, transportar y descartar armas convencionales, químicas y nucleares genera enormes cantidades de materias perjudiciales para la salud humana y el ambiente. Estos desechos incluyen combustibles, pinturas, disolventes, metales pesados, materiales radiactivos, pesticidas, bifenilos policlorados, cianuros, fenoles, ácidos, álcalis, propulsantes y explosivos. Las fuerzas armadas de Estados Unidos y de la ex Unión Soviética han sido durante largos años, los principales productores de desechos tóxicos del mundo.

En todos los países, el grado de secreto que rodea estas actividades dificulta el control de la contaminación. Los cambios en el mapa político del mundo y el fin de la guerra fría muestran ahora lo que se ocultó durante décadas. Tanto las bases norteamericanas en Europa Occidental como las soviéticas en Europa Oriental son puntos de muy alta contaminación, en los que se han volcado desechos tóxicos de todo tipo, se han arruinado grandes extensiones de suelos y de napas subterráneas. A punto tal que un tema político delicado es definir quién va a pagar la descontaminación de esos terrenos.

A lo anterior se agregan las enfermedades ocupacionales en el personal que trabaja en las bases militares, manipula sustancias tóxicas de uso bélico o que se desempeña en la industria de armamentos. Es este un tema del cual empieza a hablarse desde hace muy poco tiempo en otros países y aún no se ha mencionado en la Argentina.

Pero los efectos ambientales no se reducen a los provocados por los ejércitos regulares. También los movimientos guerrilleros son responsables de una intensa degradación ambiental. Por ejemplo, los grupos irregulares de Colombia han efectuado numerosos atentados a los oleoductos, para afectar la economía del país. Solamente en 1988 hubo más de medio centenar de estos atentados, con la consiguiente contaminación de suelos, de aguas superficiales y subterráneas.

Agregamos que las instalaciones militares son susceptibles de accidentes y atentados, con graves consecuencias sobre la población civil, como ocurrió en la Fábrica Militar de Río Tercero (Córdoba).

Y cuando los dos bandos actúan conjuntamente, la situación puede empeorar notablemente, como ocurrió en diversos países de América Central, donde gran parte de las tierras en las que se efectuaron combates fue arrasada. Continuos incendios, bombardeos y sabotajes fueron transformando los campos de batalla en un desierto. «El Salvador es un desastre ecológico que ya ha sucedido. Sus vecinos son desastres ecológicos en varias etapas por suceder», sostuvo el periodista Walter Anderson, de Los Angeles Times.

Pero si las guerras convencionales y aún la paz armada provocan serios impactos ecológicos, está claro que la peor situación posible se encontraría en la eventualidad de una guerra nuclear.

A lo que ya se sabía sobre los efectos de las explosiones atómicas y las radiaciones se agregaron en la década del ochenta, una serie de hipótesis sobre la forma en que una guerra atómica podría llegar a afectar el clima mundial. Las conclusiones de diversos estudios sobre este tema reforzaron, en su momento, las políticas de distensión entre el Este y el Oeste. Quedaba claro que el ganador de una guerra nuclear no podría habitar el planeta que tan duramente conquistara.

Veamos por qué.

Una gran cantidad de bombas atómicas provocaría la destrucción casi total de la capa de ozono, con los previsibles efectos devastadores sobre los que sobrevivieran. Se agrega que hoy los huecos de ozono pueden reconstruirse en un verano, pero no sabemos cuánto tiempo tardaría la recomposición completa del ozono atmosférico. ¿Podrían ser tiempos geológicos?

El conjunto de incendios y explosiones inyectaría una gran cantidad de humo y polvo en la estratosfera, la que es enormemente estable. Ese humo y polvo estarían allí durante mucho tiempo, oscureciendo la atmósfera terrestre. La temperatura descendería bajo el punto de congelación y las plantas morirían de frío o por falta de fotosíntesis. La expresión «invierno nuclear» fue el golpe final que terminó por desplazar políticamente a los belicistas de las grandes potencias. Nadie estaba dispuesto a correr ese riesgo.

Food Inc.

Food, Inc. es un documental estadounidense de 2008 dirigido por el cineasta ganador de un Emmy Robert Kenner.​ El filme está ligeramente basado en el superventas de no ficción del 2001 Fast Food Nation, de Eric Schlosser, y The Omnivore’s Dilemma de Michael Pollan.

La trama parte del punto de vista de la industria alimentaria estadounidense, relatada con mucho realismo, entrevistas en primera persona con los productores, agricultores y granjeros, comandados por las grandes multinacionales con las que tienen contrato de servicio. Un contrato que les pone numerosas cláusulas estudiadas sobre cría, alimentación y aspectos claves del crecimiento y desarrollo de los animales. Por ejemplo, la alimentación sobre la base de piensos manipulados específicamente en laboratorio para que los animales se desarrollen de forma más voluminosa (con más carne), en mucho menos tiempo.

Se empleó tres años en realizar el filme.​ El director, Kenner, afirma haber gastado grandes cantidades de su presupuesto para defenderse de las demandas legales de los productores industriales de comida, pesticidas y fertilizantes, y otras compañías criticadas en el filme.

Cultivo en hidroponía

Un libro creado por especialistas en trabajos agronómicos para crear formas de cultivos sustentables caseros para la soberanía alimentaria de las familias. Para lograr este manual se realizaron muchas investigaciones y experimentos previos. En este libro encontrarás todo lo que debes saber sobre hidroponía.

El cultivo en hidroponía, es una modalidad en el manejo de plantas, que permite su cultivo sin suelo. Mediante esta técnica se producen plantas principalmente de tipo herbáceo, aprovechando sitios o áreas no convencionales, sin perder de vistas las necesidades de las plantas, como luz, temperatura, agua y nutrientes. En el sistema hidropónico los elementos minerales esenciales son aportados por la solución nutritiva. El rendimiento de los cultivos hidropónicos pueden duplicar o más los de los cultivos en suelo. La disponibilidad de agua y nutrientes, los niveles de radiación y temperatura del ambiente, la densidad de siembra o disposición de las plantas en el sistema hidropónico, la acción de patógenos o plagas, etc., incidirán fuertemente en el rendimiento del cultivo.

El modernismo permitió la introducción de los avances de la informática para el control y ejecución de actividades, que han hecho de la automatización del cultivo hidropónico una realidad. Un cultivo hidropónico realizado en un área confinada y climatizada, es un sistema altamente repetible, en consecuencia se ha constituido en unas herramientas valiosas para la investigación y la enseñanza. Hoy la hidroponía se vislumbra como una solución a la creciente disminución de las zonas agrícolas, producto de la contaminación, la desertización, el cambio climático y el crecimiento desproporcionado de las ciudades. Además, de ser una de las más fascinantes ramas de la ciencia agronómica. El suministro de energía o de agua, el transporte, la gestión de los residuos o los propios sistemas constructivos deberán cambiar para acercarse a un modelo más sostenible, para dar forma a lo que se ha dado en llamar “ciudades inteligentes” y las granjas verticales (“Vertical Farm”). La idea del huerto hidropónico familiar, el huerto hidropónico urbano, las Vertical farm, son ideas muy innovadoras y conducen a un sistema diferente, en un paisaje en el que cada uno de los participantes deberá contemplar desde una óptica sistémica, este nuevo paisaje, luego la producción de alimentos y la sustentabilidad del sistema deberán estar bajo evaluación permanente.

Investigadora Canadiense prueba que los árboles se comunican entre ellos

Durante años distintos investigadores han estudiado la flora. Generalmente estos estudios apuntaron a estudios individuales o grupos de especies. Los investigadores relacionados con el área de ecología en la Universidad de Columbia Británica, Canadá, han realizados estudios más amplios y holísticos. Entre los hallazgos realizados, encontraron evidencia de que los árboles se comunican entre sí, así como con otros seres vivos.

Las redes debajo de la tierra

Las redes micorrícicas (MN) son hifas fúngicas que conectan las raíces de al menos dos plantas o más. Sus estudios demostraron que estas redes son ecológicamente pertinentes porque pueden facilitar la transferencia de recursos entre plantas y mejorar la dinámica de la regeneración. En los estudios se investigaron los efectos de las redes micorrícicas en la supervivencia de las plántulas, el crecimiento y las respuestas fisiológicas, la transferencia de recursos entre plantas (carbono y nitrógeno) y la colonización fúngica ectomicorrícica (EM) de las plántulas por parte de los árboles en los bosques interiores secos de abeto Douglas (Pseudotsuga menziesii var. Glauca ).

En un sitio grande, recientemente cosechado, que retenía algunos árboles más viejos, se estableció 160 parcelas aisladas que contenían pares de árboles más viejos “donantes” de abeto Douglas y se sembraron manualmente las semillas y se plantaron plántulas “receptoras” de abeto Douglas. Las plántulas cultivadas en semillas e invernaderos se sembraron y plantaron en cuatro tratamientos de malla que sirvieron para restringir el acceso al MN (es decir, plantadas en bolsas de malla con poros de 0,5-, 35-, 250-μm, o sin malla). Los árboles más viejos fueron marcados con carbono (13CO2) y nitrógeno (15NH415NO3) para cuantificar la transferencia de recursos. Después de dos años, las plántulas cultivadas a partir de semillas en el campo tuvieron una mayor supervivencia y recibieron mayores cantidades de carbono transferido (0,0063% de los fotoasimilados del donante) y nitrógeno (0,0018%) donde se cultivaron sin malla; sin embargo, las plántulas que fueron plantadas no se vieron afectadas por el acceso a las raíces e hifas de los árboles. El tamaño de los árboles “donantes” estaba inversamente relacionado con la cantidad de carbono transferido a las plántulas. El potencial de formación de MN era alto (basado en la gran similitud de las comunidades EM entre los huéspedes), y la colonización mediada por MN parecía ser importante solo para las plántulas cultivadas a partir de semillas en el campo. Estos resultados demuestran que los MN y las raíces micorrícicas de los árboles pueden ser ecológicamente importantes para la regeneración natural en los bosques secos.

Posteriormente se analizaron más especies donde se comprobaron que también estaban conectados entre sí por las redes micorrícicas, e incluso se corroboró que especies de diferente diversidad también se comunican entre sí.

Cómo funciona esta red de comunicación

De acuerdo con la ecóloga forestal Suzanne Simard, las plantas interactúan y se comunican a través de una red subterránea de pequeñas partículas como hongos que une a las plantas con el ecosistema circundante. A través de esta simbiosis, las plantas pueden contribuir al desarrollo y crecimiento mutuo y ayudar a los diferentes ejemplares del bosque.

El descubrimiento se produjo a partir de la observación de las pequeñas bandas de color blanco y amarillo de hongos identificados en el suelo de los bosques. En una entrevista con Ecology.com, Suzanne explicó lo que los científicos fueron capaces de averiguar a través del análisis microscópico. Los hongos están conectados a las raíces del árbol. A partir de esta conexión, los árboles pueden intercambiar carbono, agua y nutrientes e información, según sea necesario.

“Los grandes árboles proporcionan subsidios a los más jóvenes a través de esta red de hongos. Sin esta ayuda, la mayoría de las plántulas no se desarrollarían”, explicó el científico.

Los árboles más antiguos, ya desarrolladas y grandes, son considerados como «plantas madre». Ellos se encargan de la gestión de los recursos de una comunidad de plantas a través de los hilos de hongos. Esta conexión es tan fuerte que, según la investigación del equipo de Simard cuando se corta un árbol de este tamaño, la tasa de supervivencia de los miembros más jóvenes del bosque o selva se reduce drásticamente. La conexión existente entre las plantas es comparable con la sinapsis de las neuronas humanas.

La esencia de la permacultura

La palabra Permacultura fue acuñada por Bill Mollison y yo mismo a mediados de los setenta para describir un sistema integrado y evolutivo de plantas perennes o auto-perpetuantes y de especies animales útiles para el hombre.

Una definición más actual de Permacultura, que refleja la expansión del enfoque implícito en Permaculture I, es: “El diseño consciente de paisajes que imitan los patrones y las relaciones de la naturaleza, mientras suministran alimento, fibras y energía abundantes para satisfacer las necesidades locales”. Las personas, sus edificios y el modo en que se organizan a sí mismos son fundamentales en permacultura. De esta manera la visión de la Permacultura como agricultura permanente o sostenible ha evolucionado hacia la visión de una cultura permanente o sostenible.

Manifiesto para una vida libre de dinero

El hecho de que necesitemos dinero para vivir con o sin él es una verdad evidente. ¿Verdad? Ya no más. Basándose en casi tres años de experiencia como El hombre sin dinero, el ex empresario Mark Boyle no solo desmitifica el dinero y el sistema que nos une a él, sino que también explica lo liberador, fácil y agradable que es vivir con menos dinero.

En este libro, Mark nos lleva a una exploración que profundiza en el pensamiento que lo empujó a tomar la decisión de quedarse sin dinero, y en la filosofía que desarrolló a lo largo del camino. El estallido de nuevas perspectivas radicales sobre algunos de los pilares vitales, aunque a menudo incuestionables, de la teoría económica y lo que realmente significa ser «sostenible», así como de soluciones creativas y prácticas sobre cómo podemos vivir más con menos Boyle, nos ofrece una de las voces más sugerentes del mundo sobre las ideas económicas y ecológicas.

El estilo original e ingenioso de Mark ayudará a simplificar y diversificar su economía personal, liberándolo de los lazos invisibles que lo limitan y haciéndolo más resistente a los choques financieros. El Manifiesto sin Dinero le permitirá comenzar su viaje hacia un nuevo mundo.

Como sembrar tomates en maceta de forma fácil

Los tomates son muy importantes en nuestra dieta y la mas frecuente, por lo que es una hortaliza que puede encontrarse en la mayoría de los hogares. La producción de tomate en macetas puede ser muy beneficioso o un autentico desastre. Todo depende de la practica y de los pasos que tomes, es propensa a enfermarse y atraer plagas en algunas zonas. Pero hay pasos que se puede seguir para hacer aumentar las posibilidades de éxito y obtener un verdadero huerto orgánico de tomates con macetas.

Vamos a exhibir un video y dejar un pequeño tutorial explicando como puedes sembrar tomates ecológicos en maceta de forma exitosa. Siguiendo estos pasos y consejos podres tener una excelente calidad de tomates nutritivos sin recurrir a los agrotóxicos.

Los pasos y consejos.

Es de las cosas más importantes para asegurar el éxito de la planta. Cuanto más grande mejor. Por supuesto, sabemos que no todos tenemos el suficiente espacio en nuestro hogar, balcón, terraza o patio, por lo que dentro de las limitaciones de espacio, intenta que sea lo más grande posible.

De forma general, una buena maceta para cultivar una planta de tomates es la que tiene una profundidad de unos 46 cm, siendo proporcional de ancho. Así las raíces podrán desarrollarse con suficiente espacio.

Hay que evitar que la maceta sea de un material pesado, ya que será muy difícil de mover. Te aconsejo que sea de plástico.

Limpia bien la maceta con jabón natural, tanto si es nueva como usada. Así evitaremos problemas de enfermedades.

Por último, coloca un recipiente, con forma de plato, debajo de la maceta, para recoger el agua que irá drenando.

También, esta maceta debe tener unos agujeros en la parte inferior para un buen drenaje (que pierda poco a poco el agua) y así evitar problemas por encharcamientos (como enfermedades o problemas en las raíces para crecer).

Para que no se “escape” el sustrato por estos agujeros, es preferible colocar una pequeña malla de tela en el fondo de la maceta. Hay que procurar cortar esta malla a la misma medida que la parte inferior de la maceta, como se muestra en las imágenes.

Lo ideal es no utilizar tierra de un jardín o de cualquier otro sitio ya que puede contener plagas y se pueden producir enfermedades. Hay que asegurarse de que vamos a cultivar en un sustrato que tenga unas características lo suficientemente óptimas para nuestros tomates.

Para ello, lo ideal es realizar una mezcla por nosotros mismos. Te muestro dos buenas opciones:

Una primera de una mezcla compuesta por un 60% de fibra de coco y un 40% de humus de lombriz.

También podría ser una mezcla compuesta por un 60% de fibra de coco y un 40% compost.

Estos dos compuestos, podrás encontrarlos en cualquier tienda o centro de jardinería.

La fibra de coco es un material inerte que no tiene ningún nutriente, pero es muy poroso y esponja el sustrato con lo cual facilitaremos la aireación, y además pesa muy poco. Los nutrientes los encontramos en el humus de lombriz y en el compost.

Podemos obtener las semillas de varias maneras, bien cortando un tomate por la mitad y plantándolo, obtener una tomatera y trasplantarla o bien obtenida directamente en un semillero propio, o bien comprada en un centro de jardinería, procedemos a plantarla en nuestra maceta.

Procura comprar la planta en un centro de plantas ecológicas. Así evitarás comprar plantas que provienen de semillas tratadas con productos químicos o transgénicas. Además, esta planta no habrá sufrido tratamientos químicos para su buen desarrollo.

Primeramente rellena la maceta un tercio de toda su capacidad con la mezcla que ya tenemos preparada para ello.

Colocamos seguidamente la plantita de tomate, que irá en forma de cubito o triángulo sus raíces, ya que vendrá dentro de una pequeña maceta o semillero para su transporte.

Está se colocará sobre el tercio de mezcla de la maceta y seguidamente se incorpora más mezcla alrededor de la plantita. Rellenar hasta que comience el cuello de la planta.

Aprieta suavemente un poco el sustrato, para que quede un poco apermazado y sustente bien a la planta.

El primer riego debe ser abundante. Remoja bien el sustrato y espera unos 10 minutos. Es bueno que este primer riego sea muy abundante y quede bien saturado el sustrato.

Evita mojar las hojas, tallos y la base de la planta regando por los alrededores.

Después del primer riego, habrá que observar el sustrato, ya que no hará falta regar todos los días. Esto dependerá de la climatología, y de la abundancia del riego.

Observa y toca el sustrato, para ver que sea necesario regar. Evitando los encharcamientos y las saturaciones de agua, ya que llevaría a problemas en la planta.

Por cierto, después del primer riego, vuelve a aplicar más sustrato, ya que este se apelmazará un poco y disminuirá en volumen.

Para que la planta crezca, necesitará un soporte para ir guiándose e ir creciendo hacia arriba.

Para ello es necesario un “tutor”. A este se irá enganchando la planta para mantenerse firme.

Un tutor se puede comprar en cualquier tienda de jardinería, incluso si tienes algún elemento parecido, podrías utilizarlo.

Proteger la planta contra plagas es una buena idea para evitar problemas. Para ello puedes comprar una pequeña malla de nylon y ponerla alrededor, o bien con soporte, que venden en tiendas o bien sobre la planta.

A partir de los 2 meses, una forma de mantener una planta fuerte y que dé una buena y abundante cosecha, es fertilizando la nuestra planta.

Debido a la pérdida de nutrientes de nuestra mezcla con el tiempo, es necesario aportar una serie de elementos necesarios para nuestros tomates.

Te recomiendo que visites un centro de jardinería y pidas un bote de aproximadamente 1 litro de fertilizante orgánico. Y ve aplicando las cantidades que te recomienda en el bote.

Cuidados

Evita que se quede seco el sustrato, ten en cuenta en la estación del año en la que te encuentras, ya que cuanto más calor hace, más agua necesitará la planta.

Observa la planta a menudo, y en caso de existir alguna plaga, trátala. Si no sabes cuál es o como actuar, puedes ponerte en contacto conmigo.

Que pase unas horas al sol, unas 6 o 7 horas sobre todo en invierno. Disminuir estas horas en verano y que pase más tiempo a la sombra. Pero que tenga suficiente luz.

Por último, ve podando la tomatera. Eliminando los brotes que aparecen por encima de las hojas. Así irá quedando tan solo el tallo principal. Dando los tomates más grandes y que mejor se formarán.

Proyecto Holo Home

Debido a la demanda de la comunidad de nuevas propuestas habitacionales que respeten el ambiente, la Organización De Unión Planetaria ha decidido crear un nuevo proyecto para satisfacer las demandas de la comunidad.

Este proyecto que ha sido titulado provisoriamente como Holo Home, propondrá la construcción de una casa sustentable, modular, con alta tecnología y amigable con el ambiente para el bienestar del ser humano, la fauna y la flora.

Se propondrán nuevos materiales altamente resistentes para eliminar la obsolescencia programada, permitirá la mayor durabilidad de la estructura permitiendo el ahorro de recursos y evitando su continua reparación. Así mismo dichos materiales podrán ser reciclados nuevamente de ser necesarios.

La vivienda generará su propia energía por medio de dispositivos de energía renovable y limpia. La energía sobrante que produzca la vivienda será devuelta a la red eléctrica comunitaria. Además dispondrá de distintos dispositivos para el control y automatización de funciones para el ahorro de energía y servicios. El cuidado del bienestar de los habitantes será asegurado también por mencionados dispositivos, los cuales monitorearan el estado de los habitantes o si han sufrido algún percance.

La vivienda contará con un invernadero propio para crear sus propios alimentos, en el cual se podrá producir tanto vegetales como también peces por medio de un sistema hidrológico. El agua será captada por un sistema de recolección de humedad y agua de lluvia, para luego almacenarla para su posterior utilización tanto en la vivienda como en los sistemas complementarios.

Se tiene previsto agregar otros sistemas en etapa de investigación como nuevos convertidores biológicos de residuos cloacales, los cuales podrán disminuir dichos desperdicios de manera sustentable.

El proyecto de vivienda estará en continua actualización a medida que las investigaciones avancen. Instamos a la comunidad que quiera participar en este proyecto a sumarse por medio de nuestro sistema de proyecto y colaboración en nuestro sitio web, pueden consultar con algunos de nuestros miembros para mayor información.

Open Source Ecology: Ecología abierta para todos

En Open Source Ecology están desarrollando máquinas para uso libre que se pueden fabricar por mucho menos dinero que las comerciales (entre 5 y 10 veces más barato), compartiendo diseños online de forma gratuita. El objetivo de Open Source Ecology es crear una economía libre – una economía eficiente que aumente la innovación mediante la colaboración de toda la comunidad.

Open Source Ecology (OSE) es un movimiento fundado en Estados Unidos por Marcin Jakubowski, cuyo objetivo es crear, a través de la implicación de diferentes actores del mundo de la producción (empresarios, ingenieros, diseñadores, agricultores y activistas), una red de conocimiento que da lugar a una “economía de open source”.

En esencia, el objetivo es compartir, en todo el mundo, tanto los conocimientos técnicos como los métodos de fabricación o incluso los proyectos de máquinas y productos con el fin de permitir el libre uso de todos sin derechos de autor.

Cualquiera puede hacer mejoras y, a su vez, compartirlas en un proceso interminable. De esta manera es posible emprender un camino importante hacia la sostenibilidad ambiental y económica, ya que el sistema de producción está liberado de los monopolios y de las restricciones de confidencialidad que obstaculizan, entre otras cosas, la evolución ecológica de la producción y de los productos.

Quien descubre un nuevo proceso, un nuevo producto o una nueva máquina y desea unirse a la Ecología del Software Libre, en lugar de trabajar para proteger su propia invención exclusiva con marcas y patentes, libera sus contenidos en la web, permitiendo a otros hacer pleno uso de ellos y hacer posibles mejoras que, a su vez, deben ser compartidas en una cadena infinita.

Los beneficios de esta práctica no consisten en la venta de los derechos de uso o en la exclusividad de la producción que, de hecho, bloquean el proyecto durante mucho tiempo, sino en el intercambio de conocimientos y en el hecho de que los creadores pueden disponer de una enorme red, distribuida por todo el mundo, de “colaboradores”.

La mayoría de los beneficios de esta práctica pueden ser tanto económicos como ecológicos. La primera es porque las mejoras progresivas siempre buscan reducir los costes de producción y aumentar la eficiencia y racionalidad en el uso de los recursos. Las ecológicas, directamente relacionadas con las primeras, también se mueven en la dimensión ética para asegurar que las máquinas y los productos tengan, en general, el menor impacto sobre el medio ambiente.

La Ecología de Código Abierto no es una novedad, sino que es el resultado de otras famosas prácticas de código abierto, ya bien establecidas y operativas. En el campo de la tecnología de la información, por ejemplo, el famoso sistema operativo es Linux o WordPress, que opera en el campo del diseño de sitios web. En el campo de la cultura, en cambio, la enciclopedia libre Wikipedia es famosa. Todas las herramientas que, de alguna manera, han sido capaces de hacer una contribución muy importante tanto a la economía como al desarrollo y progreso de la sociedad. Dado que trabaja en el campo de la informática y la cultura, ¿por qué no debería trabajar también en el campo técnico?

Como eliminar las hormigas de tu jardín

Si bien las hormigas cumplen un rol importante en el hábitat, en algunas ocasiones se vuelven un problema para el ecosistema por su desmesurado crecimiento poblacional. Pero si tú tienes una huerta o un jardín, el asunto se vuelve un problema que puede sacarnos el sueño.

En este tutorial veremos un truco para eliminar hormigas rápidamente o bien controlar su elevada población. Estos remedios caseros son igual de útiles para el huerto, huerto urbano y jardín.

Para llevar a cabo la misión de mantener controlada la población de hormigas, utilizaremos elementos naturales y orgánicos que pueden comprarse en un vivero o en la alacena de la cocina. Por lo tanto con este método nos olvidaremos de recurrir a sustancias químicas peligrosas para la salud humana y del resto de los animales de la familia.

Gana la batalla gracias a este tutorial y no dejes que las hormigas arruinen tus cosechas.

Manual de Injerto de Árboles

El cultivo de los frutales es un mundo apasionante donde podemos cultivar nuestra propia fruta sin necesidad de estar tan pendientes como en el cultivo del huerto, además nos ofrece la posibilidad de gracias a los injertos variar las variedades o frutas que podemos conseguir en un solo árbol, gracias a los injertos podemos mejorar la producción, el tamaño o incluso la variedad de la fruta deseada, sin necesidad de utilizar algún tipo de producto químico o semillas transgénicas.

El injerto es una unión entre dos partes vegetales normalmente una parte aérea (injerto) y una parte enraizada (patrón) que al unirse se produce una soldadura entre las dos partes sin rechazo y continúan su desarrollo de forma natural dependiendo entre sí.

En el siguiente manual os vamos a dejar un pequeño índice de lo que os podéis encontrar en él, donde podremos aprender todas las técnicas posibles de injerto, con una amplia información accesible para todo el mundo, con imágenes y detalles de como injertar con diferentes opciones. Además con una herramienta de injerto de frutales la labor será mucho más llevadera sencilla y exitosa.

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