Etiqueta: Crímenes de lesa humanidad

5 Cámaras rotas

Emad Burnat, campesino palestino del pueblo de Nilin, en Cisjordania, se compra una cámara de vídeo al nacer en 2005 su cuarto hijo, cuyo crecimiento desea grabar junto al día a día de su familia. Pero en Cisjordania no hay vida familiar privada, porque la dureza extrema de las condiciones obliga a ser activista. La home movie se convierte en village movie, porque a lo largo de más de cinco años Emad utilizará su cámara para filmar las protestas pacíficas de sus amigos ante la intrusión ilegal en sus tierras de cultivo de violentos colonos israelíes, y la construcción también ilegal por el Estado israelí de un muro que separa el asentamiento de los colonos (con los terrenos robados) y el pueblo expoliado. A través de estas grabaciones presenciamos la resistencia de los aldeanos desarmados frente a los soldados israelíes armados hasta los dientes con dispositivos de alta tecnología y los colonos ultraortodoxos llenos de odio hacia ellos.

Emad graba los abusos cotidianos de la ocupación, y conforme acumula imágenes toma conciencia de su creciente función de testigo. Comprende que gracias a sus imágenes e mundo podrá saber lo que sucede en su pueblo. Esta convicción le proporcionará valor para ponerse en primera línea de la acción y rodar las agresiones de soldados y colonos a los campesinos. Aunque las fuerzas de ocupación le rompan hasta cinco cámaras, él seguirá filmando, registrando, testimoniando. El director israelí Guy Davidile ayudará a montar un film estructurado a partir de los fragmentos de sus cinco años de resistencia. Las imágenes y los sonidos no son comentados por ningún narrador o conductor, porque por sí mismos ya poseen toda la elocuencia necesaria para denunciar la barbarie.

En medio de tanta brutalidad aún hay instantes de humanidad, de amistad, de amor entre los habitantes de Nilin, una manifestación de vida, como la de aquellas plantas que, sin que se sepa cómo, consiguen emerger a través del cemento y del alquitrán que las querrían matar.

La agenda setting: Palestina en los medios

Este documental de Helena Bengoetxea, producido conjuntamente por Paz con Dignidad y la Asociación Palestina-Biladi, analiza en profundidad la manera en que los medios de comunicación de masas actúan, a través de diversos modos de desinformación, como herramienta para la legitimación de la ocupación de Palestina, así como las dificultades que cotidianamente afrontan los periodistas palestinos para poder ejercer su labor.

«El que está allí y se mueve, es imposible que no sepa lo que ocurre, la atrocidad cotidiana de la ocupación». Esta frase, casi lapidaria, de la periodista alavesa Teresa Aranguren, especializada en Oriente Medio, refleja a la perfección la gran contradicción que pone de relieve el documental ‘La agenda setting. Palestina en los medios’, elaborado por la iruindarra Helena Bengoetxea para las asociaciones Paz con Dignidad y Biladi.

A lo largo de casi noventa minutos, la cinta recoge los testimonios de periodistas, profesores de universidad y expertos para tratar de explicar por qué el conflicto entre israelíes y palestinos, a pesar de ser uno de los conflictos más mediatizados del planeta, aparece en los grandes medios de comunicación desfigurada y plagado de silencios, medias verdades o mentiras flagrantes.

Los protagonistas coinciden al señalar que, en lo referido a la situación en la región, los conocidos como mass media aplican la máxima de «lo que no se ve no existe» a la hora de informar. Así, se ofrece una visión del conflicto árabe-israelí descontextualizada, carente de antecedentes y con una intencionalidad ideológica, habitualmente en favor del Estado sionista.

Así, el trabajo, disponible en euskara, castellano e inglés, denuncia que los grandes medios, agentes relevantes a la hora de construir pensamientos y conciencias colectivas, no son más que herramientas para la legitimación de la ocupación de Palestina, en lugar de favorecer una solución justa y duradera para el conflicto.

El documental hace especial hincapié asimismo en la ingente labor que desarrollan los periodistas palestinos e internacionales para tratar de romper ese cerco informativo, así como las grandes dificultades a las que tienen que hacer frente para ello, a menudo arriesgando incluso sus vidas.

Además de recoger parte del documental ‘To shoot an elephant’ de Alberto Arce y Mohammad Rujaillah sobre la operación ‘Plomo fundido’ contra Gaza, comparte con periodistas de la televisora Ma’an TV los constantes obstáculos –tanto a nivel interno como por la ocupación israelí– que sufren a diario cientos de periodistas palestinos para trabajar.

«La usurpación de nuestras tierras palestinas y posteriormente la pelea por unas agendas determinadas con los grandes partidos políticos enfrentados, crea un contexto en el que trabajar de forma independiente es un milagro para el periodismo palestino», describe Mohammad Ganayeh, productor de Ma’an TV.

El Tribunal Supremo se pronuncia en contra de exponer el papel de Israel en el genocidio de Bosnia

Citando el daño potencial a las relaciones exteriores de Israel, la Corte Suprema rechaza una petición que pide que se revelen los detalles de las exportaciones de armas del gobierno al ejército serbio durante el genocidio de Bosnia.

La Corte Suprema de Israel rechazó el mes pasado una petición para revelar detalles de las exportaciones de armas israelíes a la ex Yugoslavia durante el genocidio en Bosnia en los años 90. El tribunal dictaminó que exponer la participación israelí en el genocidio dañaría las relaciones exteriores del país hasta tal punto que superaría el interés público de conocer esa información y el posible enjuiciamiento de los implicados.

Los peticionarios, el abogado Itay Mack y el profesor Yair Oron, presentaron al tribunal pruebas concretas de las exportaciones de armas de la defensa israelí a las fuerzas serbias en ese momento, incluido el entrenamiento, así como las municiones y los fusiles. Entre otras cosas, presentaron el diario personal del general Ratko Mladić, que actualmente está siendo juzgado en la Corte Internacional de Justicia por la comisión de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio. El diario de Mladić menciona explícitamente los amplios vínculos armamentísticos de Serbia con Israel en ese momento.

Las exportaciones tuvieron lugar mucho después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas impusiera un embargo de armas a varias partes de la antigua Yugoslavia, y después de la publicación de una serie de testimonios que exponían el genocidio y la creación de campos de concentración.

La respuesta del Fiscal del Estado israelí y el rechazo de la petición por parte del tribunal son una admisión de facto por parte de Israel de que cooperó con el genocidio bosnio: si el gobierno no tuviera nada que ocultar, los documentos en discusión no supondrían ninguna amenaza para las relaciones exteriores.

Los más horribles actos de crueldad desde el Holocausto

Entre 1991 y 1995 la ex Yugoslavia se hizo añicos, pasando de ser una república multinacional a un conjunto de naciones que luchaban entre sí en una sangrienta guerra civil que incluía masacres y finalmente genocidio.

Los serbios hicieron la guerra contra Croacia de 1991-1992, y contra Bosnia de 1992-1995. En ambas guerras los serbios cometieron genocidio y limpieza étnica de los musulmanes en las zonas que ocupaban, lo que provocó la muerte de 250.000 personas. Decenas de miles de personas resultaron heridas y murieron de hambre, una multitud de mujeres fueron violadas y muchas personas fueron encarceladas en campos de concentración. Otras partes en el conflicto también cometieron crímenes de guerra, pero la petición se centra en la colaboración de Israel con las fuerzas serbias. Los horrendos y crueles actos en Yugoslavia fueron los peores que Europa había visto desde el Holocausto.

Una de las masacres más notorias fue perpetrada por soldados que servían bajo el mando del general serbio Ratko Mladić en los alrededores de la ciudad de Srebrenica en julio de 1995. Las fuerzas serbias comandadas por el general asesinaron a unos 8.000 bosnios y los enterraron en fosas comunes en el curso de una campaña de limpieza étnica que estaban llevando a cabo contra los musulmanes de la zona. Aunque se suponía que la ciudad estaba bajo la protección de la ONU, cuando comenzó la masacre, las tropas de la ONU no intervinieron. Mladić fue extraditado a la Corte Internacional de Justicia de La Haya en 2012, y todavía está siendo juzgado.

En ese momento, destacadas organizaciones judías pedían el fin inmediato del genocidio y el cierre de los campos de exterminio. No así el Estado de Israel. Exteriormente, condenó la masacre, pero entre bastidores estaba suministrando armas a los perpetradores y entrenando a sus tropas.

El abogado Mack y el profesor Oron han reunido numerosos testimonios sobre el suministro de armas israelíes a Serbia, que presentaron en su petición. Aportaron pruebas de que esas exportaciones tuvieron lugar mucho después de que el embargo del Consejo de Seguridad de la ONU entrara en vigor en septiembre de 1991. Los testimonios han sido cotejados y se traen aquí tal como se presentaron en la petición, con las abreviaturas necesarias.

En 1992, una exfuncionaria de alto nivel del Ministerio de Defensa serbio publicó un libro, The Serbian Army, en el que escribió sobre el acuerdo de armas entre Israel y Serbia, firmado aproximadamente un mes después del embargo: «Uno de los mayores acuerdos se realizó en octubre de 1991. Por razones obvias, el acuerdo con los judíos no se hizo público en ese momento.»

Un israelí que trabajaba como voluntario en una organización humanitaria en Bosnia en ese momento testificó que en 1994 un oficial de las Naciones Unidas le pidió que mirara los restos de un proyectil de 120 mm -con escritura hebrea en él- que explotó en la pista de aterrizaje del aeródromo de Sarajevo. También testificó que vio a serbios moviéndose por Bosnia llevando armas Uzi fabricadas en Israel.

En 1995 se informó de que los traficantes de armas israelíes, en colaboración con los franceses, cerraron un trato para suministrar a Serbia misiles LAW. Según informes de 1992, una delegación del Ministerio de Defensa israelí vino a Belgrado y firmó un acuerdo para suministrar proyectiles.

El mismo General Mladić que ahora está siendo procesado por crímenes de guerra y genocidio, escribió en su diario que «desde Israel – propusieron la lucha conjunta contra los extremistas islamistas. Ofrecieron entrenar a nuestros hombres en Grecia y un suministro gratuito de rifles de francotirador.» Un informe preparado a petición del gobierno holandés sobre la investigación de los acontecimientos de Srebrenica contiene lo siguiente: «Belgrado consideraba a Israel, Rusia y Grecia sus mejores amigos. En otoño de 1991 Serbia cerró un acuerdo secreto de armas con Israel».

En 1995 se informó de que los traficantes de armas israelíes suministraron armas al VRS, el ejército de la República Srpska, el ejército de los serbios de Bosnia. Este suministro debe haber sido hecho con el conocimiento del gobierno israelí.

Los serbios no fueron la única parte en esta guerra a la que los traficantes de armas israelíes trataron de vender armas. Según los informes, también hubo un intento de hacer un trato con el régimen antisemita croata, que finalmente fracasó. La petición también presentaba informes de activistas de derechos humanos sobre el entrenamiento del ejército serbio por parte de los israelíes, y que el trato de armas con los serbios permitió a los judíos salir de Sarajevo, que estaba sitiada.

Mientras todo esto ocurría en relativo secreto, a nivel público el gobierno de Israel expresó lamentablemente sus dudas sobre la situación, como si se tratara de un caso de fuerza mayor y no de una masacre provocada por el hombre. En julio de 1994, el entonces Presidente del Comité de Relaciones Exteriores y Defensa del Knesset israelí, MK Ori Or, visitó Belgrado y dijo: «Nuestra memoria está viva. Sabemos lo que significa vivir con boicots. Cada resolución de la ONU contra nosotros ha sido tomada con una mayoría de dos tercios». Ese año, el entonces vicepresidente de los EE.UU., Al Gore, convocó al embajador israelí y advirtió a Israel que desistiera de esta cooperación.

Por cierto, en 2013 Israel no tuvo problemas en extraditar a Bosnia-Herzegovina a un ciudadano que había inmigrado a Israel siete años antes y que era buscado por sospecha de participación en una masacre en Bosnia en 1995. En otras palabras, en algún momento el propio Estado reconoció la gravedad de la cuestión.

El Tribunal Supremo al servicio de los crímenes de guerra

La sesión del Tribunal Supremo sobre la respuesta del Estado a la petición se celebró ex parte, es decir, no se permitió a los peticionarios escucharla. Los jueces Danziger, Mazouz y Fogelman rechazaron la petición y aceptaron la posición del Estado de que revelar los detalles de las exportaciones de defensa israelíes a Serbia durante el genocidio perjudicaría las relaciones exteriores y la seguridad de Israel, y que este daño potencial excede el interés público en exponer lo sucedido.

Esta decisión es peligrosa por varias razones. En primer lugar, la aceptación por parte del tribunal de la certeza del Estado sobre el daño que causaría a las relaciones exteriores de Israel es desconcertante. A principios de este año, la misma Corte Suprema rechazó una demanda similar sobre las exportaciones de defensa durante el genocidio de Ruanda, pero un mes después el propio estado declaró que las exportaciones se detuvieron seis días después de que comenzara la matanza. Si ni siquiera el estado ve ningún daño en revelar – al menos parcialmente – esta información sobre Ruanda, ¿por qué se impuso una mordaza radical sobre el tema un mes antes? ¿Por qué los jueces del Tribunal Supremo pasaron por alto este engaño e incluso se negaron a aceptarlo como prueba, tal como solicitaron los demandantes? Después de todo, el Estado ha exagerado obviamente en su afirmación de que esta información sería perjudicial para las relaciones exteriores.

En segundo lugar, es de gran interés para el público exponer la participación del Estado en el genocidio, incluso a través de los traficantes de armas, en particular como Estado que fue fundado sobre la devastación de su pueblo tras el Holocausto. Por esta razón, Israel, por ejemplo, estaba dispuesto a hacer caso omiso de la soberanía de la Argentina cuando secuestró a Eichmann y lo llevó a juicio en su propio territorio. Esto no solo interesa a los israelíes, sino también a los que fueron víctimas del Holocausto. Cuando el tribunal considera los crímenes de guerra, es apropiado que considere también sus intereses.

Cuando el tribunal dictamina en casos de genocidio que el daño a la seguridad del Estado -que sigue sin estar demostrado en absoluto- prevalece sobre la búsqueda de justicia para las víctimas de esos crímenes, está enviando un mensaje claro: que el derecho del Estado a la seguridad, ya sea real o imaginario, es absoluto y tiene prioridad sobre los derechos de sus ciudadanos y de otras personas.

El fallo del Tribunal Supremo podría llevar a la conclusión de que cuanto mayor es el delito, más fácil es ocultarlo. Cuantas más armas se vendan y cuantos más autores de genocidio se formen, mayor será el daño a las relaciones exteriores y a la seguridad del Estado en caso de que esos delitos queden expuestos, y el peso de ese supuesto daño prevalecerá necesariamente sobre el interés público. Esto es inaceptable. Convierte a los jueces – como lo han dicho los peticionarios – en cómplices. Así pues, los jueces también hacen cómplice a un público israelí involuntario de los crímenes de guerra y le niegan el derecho democrático de llevar a cabo el debate pertinente.

El Estado se enfrenta a una serie de peticiones similares en relación con su colaboración con los asesinos de la Junta Argentina, el régimen de Pinochet en Chile y Sri Lanka. El abogado Mack tiene la intención de presentar casos adicionales a finales de este año. Incluso si es del interés del estado rechazar estas peticiones, la Corte Suprema debe dejar de ayudar a ocultar estos crímenes, si no es para procesar a los autores de las atrocidades del pasado, al menos para ponerles fin en nuestro tiempo.

Todos bajo el mismo látigo sionista

Desde hace varios años ha empezado una revolución interna dentro de las murallas del régimen de Israel. Facciones como los Judíos Ortodoxos y los Shministim (objetores de conciencia Israelíes) sufren los mismos atropellos que muchos de los palestinos, golpizas, aprensiones ilegales, torturas, humillación, discriminación, etc. Los dos, por las mismas razones, apoyar al Pueblo Palestino y estar en contra del régimen gobernante.

Las protestas del otro lado del muro, a puertas cerradas en Israel, se han multiplicado. El descontento se hace oír cada vez más fuerte. Las acciones conjuntas entre palestinos e israelíes contra las apropiaciones y los crímenes de lesa humanidad, pueden ser beneficiosas para lograr el fin de la ocupación y la paz para ambos pueblos.

Los jóvenes Shministim

Los Shministim, son los menos conocidos de estas dos entidades nombradas. Primero porque los casos de objeciones de conciencias no son muchos y son los más silenciados por el aparato de propaganda del régimen sionista. A su vez, porque las organizaciones no gubernamentales internacionales como Amnistía Internacional o HRW, esconden estos hechos en un rincón de sus informes y al fondo de sus Sitios Webs restándoles importancia y contribuyendo a su invisibilización.

El movimiento Shministim, también llamados Sarvanim, comenzó a tener auge después del año 1987, fecha que fue fundado el movimiento por parte de estudiante de secundaria. Pero la fecha más importante que lo hizo saltar a la fama mundial para el movimiento, fue en el 2001. Cuando 3.000 jóvenes israelíes de secundaria que se negaron a participar de la agresión a palestinos y al robo de sus tierras fueron agredidos y encarcelados.

El caso más importante y con más resonancia en la prensa internacional fue el de los jóvenes Omer Goldman Granot, Tamar Katz y Mia Tamarin, quienes fueron torturados y agredidos en el 2008 por negarse a servir al ejército y agredir a los palestinos. Cabe recordar que Omer Goldman Granot es la hija de Naftali Granot y Meir Dagan, ex-jefe del Mossad. El 22 de septiembre del 2008, estos jóvenes con otros 40 jóvenes más, firmaron la carta de protesta hacia el régimen.

Hoy en día el movimiento Shministim se ha convertido en una fuerza importante y preocupante para el régimen sionista. La deserción de jóvenes en las fuerzas militares significaría el debilitamiento del régimen para atacar al Estado Palestino. Es un movimiento que si es apoyado y se difunde, llevaría al régimen de Israel a retroceder en sus planes de apropiación de las tierras y recursos naturales de los palestinos por falta de recursos humanos. Además, sus testimonios servirían para aclarar muchos de los crímenes de lesa humanidad que el régimen comete.

Los Judíos Ortodoxos y su lucha

Los Judíos Ortodoxos se han enfrentado contra el régimen sionista desde el nacimiento del movimiento sionista. La explicación del porqué, de este enfrentamiento, se debe a dos razones.

La primera razón es religiosa, ya que según la ley judía religiosa el establecimiento de un estado en Palestina está totalmente prohibido. Según la ley judía, niega el castigo Divino inherente en el exilio del pueblo Judío y busca remediar lo que es esencialmente un estado espiritual por medios mundanos. Segundo, ha dedicado mucha de su energía en arrancar la fe tradicional de la Torá. Tercero, ha cometido un mal moral y físico grave en su trato del Pueblo Palestino, lo cual contradice a las leyes divinas.

La segunda razón es puramente política, puesto que en la memoria de muchos Judíos Ortodoxos, está el recuerdo de la traición del régimen sionista hacia el pueblo Judío en la época de los inicios de segunda guerra mundial. Pues, fue en los años 30, donde el régimen Nazi y el sionismo firmaron tratados de ayuda mutua, como por ejemplo el tratado Haavara, que permitió al régimen sionista, establecerse en Palestina.

Muchos sionistas estuvieron en las filas del ejército Nazi, algunos ocuparon cargos muy importantes al lado del Tercer Reich, como por ejemplo Ernst Bloch, Felix Bárkner, Helmut Wilberg, Paul Ascher, Werner Goldberg, Johannes y Karl Zukertort, etc. Se calcula que 50.000 sionistas participaron en las fuerzas nazis. Semejante traición no fue olvidada por los Judíos Ortodoxos, quienes sufrieron en carne propia los horrores de la aniquilación.

Los Judíos Ortodoxos son unas de las fuerzas más activas dentro de Israel contra el régimen sionista. Y una de las más temidas debido a su alto nivel de conocimiento sobre el sionismo. Por esta razón, también son, en muchos casos, perseguidos, humillados, maltratados y torturados por el fascismo sionista.

Conclusiones del autor

Como conclusión, podemos decir que el pueblo Palestino cuenta con más aliados que los que se pueden apreciar a simple vista. No solamente en territorio Palestino, también dentro del territorio Israelí e Internacional. El problema es la falta de acercamiento entre unos y otros, en un organismo internacional común, al estilo de la Liga Árabe; que aglutine a todos los luchadores bajo una misma bandera de lucha a favor de la paz y en contra del régimen sionista.

Se necesita lograr vencer el cerco informativo que separan las acciones en ambos bandos, que tapan los atropellos hacia Judíos Ortodoxos, los objetores de conciencia (Shministim) y los más sufridos, los Palestinos. Redes de agencias de informaciones mutuas y colaboración, pueden servir para evitar la invisibilización y la censura de las organizaciones que responden al sionismo. Redes de colaboración económicas y empresarial conjuntas, pueden restar el poder económico que financia al aparato represor sionista.

Si el látigo que los golpea es el mismo ¿por qué no unirse todos contra el mismo domador que lo maneja?

El «laboratorio» de Gaza aumenta los beneficios de la industria de guerra de Israel

Después de explorar el vasto régimen de vigilancia a lo largo de la frontera México-Estados Unidos y de encontrar sistemas israelíes instalados en cada esquina, el autor Todd Miller y yo fuimos atraídos a investigar a Israel como la mayor industria de seguridad nacional en el mundo. La industria de armas de Israel es el doble de grande que su contraparte estadounidense en exportaciones per cápita y emplea a un porcentaje de la fuerza laboral nacional que duplica a la de Estados Unidos o Francia, dos de los principales exportadores de armas del mundo.

Durante nuestro viaje de 2016, no nos llevó mucho tiempo centrarnos en algunos de los fabricantes más emprendedores de Israel que nos contaron cómo lo hacían mientras controlaban una zona del tamaño de Nueva Jersey.

En nuestro primer día allí, mientras asistíamos a una conferencia anual de aviones no tripulados, nos reunimos con Guy Keren, el director ejecutivo de mediana edad y carismático de una empresa israelí de seguridad nacional llamada iHLS. El iHLS de Keren había organizado la conferencia de aviones no tripulados.

Varios días después, nos sentamos con Keren en la entonces nueva sede de iHLS en la ciudad costera mediterránea de Raanana, conocida por su parque industrial de alta tecnología. Hablamos con él en la sala de conferencias de su compañía.

Debajo de nosotros, las miradas de los jóvenes tecnólogos golpeaban ansiosamente sus teclados. Este complejo de Lighthouse, dijo Keren, podría albergar hasta 150 startups.

Keren explicó cómo la Franja de Gaza ofrece a Israel -y a iHLS- una ventaja competitiva sobre otros países debido a las oportunidades en tiempo real para probar nuevos productos durante todo el año. Israel se ha ganado el apodo de «nación emergente» entre las élites empresariales de todo el mundo.

Placa humana de Petri

Le preguntamos a Keren por qué la industria de tecnología de Israel funciona a un nivel de productividad asombroso, especialmente en el sector militar.

«Porque estamos comprobando nuestros sistemas en vivo», dijo. «Estamos en una situación de guerra todo el tiempo. Si no está sucediendo ahora, sucederá en un mes».

«No se trata [sólo] de construir la tecnología» y tener que esperar años para probar los sistemas, nos dijo Keren. El secreto del éxito del sector tecnológico israelí, explicó, radica en «operar la tecnología más rápido que cualquier otro país en situaciones reales».

Keren no es la primera en hacer esta conexión. Gaza es ampliamente percibida como una placa de Petri humana -para mejorar la capacidad de matar y fomentar los métodos de pacificación- entre los que se mueven y se sacuden en los sectores militares y de alta tecnología israelíes.

Cuando Roei Elkabetz, general de brigada del ejército israelí, se dirigió a una convención de especialistas en tecnología de control fronterizo en El Paso, Texas, hizo clic en la pantalla para ver una foto del muro, construido por Magal Systems, que aísla Gaza del mundo exterior.

«Hemos aprendido mucho de Gaza», dijo. «Es un gran laboratorio.»

Leila Stockmarr, una erudita danesa, ha asistido a los mismos tipos de exposiciones de seguridad israelíes que Todd Miller y yo. «Como la mayoría de los representantes de la compañía que entrevisté impartieron, es fundamental para las capacidades militares y policiales de vanguardia de Israel que se desarrollen y prueben nuevas piezas de tecnología en una situación concreta de control de la población, como en la Franja de Gaza», escribe en su ensayo de 2016, «Más allá de la tesis de laboratorio: Gaza como cinturón de transmisión para la guerra y la tecnología de seguridad».

Ajuste fino en tiempo real

Como dijo a Stockmarr un representante de una importante empresa de seguridad: «Una vez que el ejército israelí ha hecho un pedido, y después de un despliegue inicial en el campo, los departamentos técnicos de la empresa son a menudo contactados con demandas de correcciones y ajustes basados en la experiencia. Así, cada vez que los militares utilizan la tecnología israelí HLS [seguridad nacional], la prueban automáticamente. Las empresas se benefician enormemente de ello y cada vez que se realiza un nuevo pedido, se inyecta este feedback del campo de batalla para mejorar el proceso de licitación y garantizar la calidad y la eficacia».

De manera inusual para la industria armamentística de un país, Israel tiene un laboratorio en un territorio que ocupa -Gaza- muy cerca de las instalaciones de producción de sus armas y de su tecnología de vigilancia. El compromiso en la Franja de Gaza, como señaló Stockmarr en 2016, ayuda a las empresas a generar y refinar nuevas ideas y a ajustar sus líneas de productos.

En abril de 2018, Saar Koursh, entonces director general de Magal Systems -un candidato a las ampliaciones propuestas por el presidente Donald Trump para la infraestructura de vigilancia en la frontera entre Estados Unidos y México-, fue incluso informado de que había descrito a Gaza como una «sala de exposición» para las «cercas inteligentes» de la compañía, cuyos clientes «aprecian que los productos estén probados en la batalla».

Stockmarr señala que los propios palestinos de Gaza desempeñan un papel en la fase de pruebas, desempeñando una «parte crucial» de este ciclo de la industria de la seguridad nacional: «Para evaluar un producto dado, la inclusión sistemática de las respuestas de las poblaciones objetivos a las nuevas tecnologías de seguridad es crucial para los compradores extranjeros.

Muchos clientes de todo el mundo están convencidos de la idea, al menos si el margen de beneficio es algo a tener en cuenta. «Las acciones negociadas de Magal en Estados Unidos se dispararon a finales de 2016 cuando Trump habló de un muro fronterizo mexicano», según Bloomberg.

Y durante el primer mes del ataque de Israel contra Gaza en 2014, el precio de la acción de la mayor empresa de armas de Israel, Elbit Systems, aumentó en un 6,1 por ciento. Más de 2.200 palestinos murieron en ese ataque.

Un experimento sin fin

Este año, desde que comenzaron las protestas de la Gran Marcha del Retorno el 30 de marzo, la última línea de aviones teledirigidos de control de multitudes de Israel para hacer su debut en Gaza incluye el avión teledirigido del Mar de Lágrimas -un avión teledirigido chino producido comercialmente y modificado por la policía israelí para descargar gas lacrimógeno sobre las multitudes humanas que se encuentran debajo- y el avión teledirigido Shocko que libera «agua sucia» sobre los manifestantes.

El Ministerio de Salud de Gaza ha observado durante los últimos seis meses los efectos en los humanos de las «balas mariposa» de Israel, que explotan al impactar. Estas son algunas de las balas más mortíferas que Israel ha usado jamás.

El personal de Médicos sin Fronteras trató lesiones similares a balas de mariposa en el 50 por ciento de los más de 500 pacientes que trataron durante las protestas.

Muchos de los manifestantes que no murieron fueron gravemente heridos, ganándose un nuevo lugar en la larga historia de prácticas de tiro al blanco del ejército israelí, que Jasbir K. Puar detalla en su libro The Right to Maim: Debility, Capacity, Disability (El derecho a la mutilación: Debilidad, capacidad, discapacidad).

Al 1º de octubre, más de 150 palestinos habían muerto en la Gran Marcha del Retorno, entre ellos más de 30 niños. Más de 10.000 han resultado heridos, la mitad de ellos por fuego vivo.

Mientras tanto, de vuelta en el parque industrial de Raanana, Keren y su personal en las oficinas con aire acondicionado de iHLS están ocupados desarrollando a los próximos actores en la industria de armas de Israel, actualizando sus sistemas y ampliando sus márgenes de beneficio.

Gabriel M. Schivone es profesor visitante en la Universidad de Arizona y autor del próximo libro Making the New «Illegal»: Cómo décadas de participación de los Estados Unidos en Centroamérica desencadenaron la ola moderna de inmigración (Libros Prometheus).

Bayer

Bayer AG (pronunciación del alemán: [baɪə]) (TYO: 4863) es una empresa químico-farmacéutica alemana fundada en Barmen, Alemania en 1863. Hoy en día, tiene su sede en Leverkusen, Renania del Norte-Westfalia, Alemania. Es bien conocida por su marca original de la aspirina.

Desde 1925 formó parte del conglomerado IG Farben hasta que en 1951, después de la Segunda Guerra Mundial, fue disuelto por los Aliados debido a que utilizó trabajo esclavo en sus procesos de fabricación.

Bayer AG fue fundada principalmente como una fábrica de tintes en Barmen (hoy parte de Wuppertal), Alemania en 1863 por Friedrich Bayer y su socio, Johann Friedrich Weskott. Tiempo después descubren que el tinte contiene algún medio curativo y deciden investigar sobre el tema descubriendo tiempo después el ácido acetil salicílico, el compuesto de la aspirina.

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