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El dinero es una mentira, no es economía

La Argentina no está sufriendo una devaluación, ni tampoco una inflación, es lo que le quieren hacer creer los dueños del poder. Para ser más precisos, no existe la inflación, ni tampoco la devaluación en ninguno país del mundo. La razón del porqué es muy simple y es científica, EL DINERO EN REALIDAD NO VALE NADA. Por mencionado motivo, el dinero no se puede devaluar, ni tampoco la emisión del mismo puede generar inflación. SU VALOR REAL ES CERO, NO EXISTE.

Un poco de historia de como se creó el dinero para entender esta situación. Lo resumiremos con la historia de dos imperios que moldearon las bases del dinero propiamente dicho, el Imperio Sumerio-Babilonio, el verdadero creador del dinero propiamente dicho, y el Imperio Romano para entender la situación del mismo.

Aclaramos antes de comenzar, que las únicas unidades económicas que realmente tienen un valor económico, ya que el ser humano necesita de ellos para su subsistencia y la gestión de los hogares, son los recursos propiamente dichos (ETIMOLOGÍA de la palabra ECONOMÍA, proveniente del latín medieval como oeconomia, sobre el griego en oikonomía, formado a partir de la combinación de: oîkos, que remite a la idea de casa o morada, con raíz en el indoeuropeo *weik, al respecto de una agrupación de individuos, casa o familia. Es decir que la Economía es la administración de los recursos de una casa o familia. Desvirtuado posteriormente por los grupos de poder).

El Imperio Sumerio estaba al borde del abismo, se veía amenazado por otros reinos y tribus que habían acaparado casi todos los recursos de la región. Si bien había tribus que seguían produciendo recursos para el imperio, comenzaban a escasear y se le debía demasiado a sus manufactureros. Los miembros del imperio que estaban a cargo de dichos grupos de producción, empezaban a tener problemas, protestas, reclamaciones y robos. Mientras tanto, las continuas guerras demandaban cada vez más recursos.

Esto sucedió hasta que un miembro del Imperio Sumerio se le ocurrió una idea, realizar un inventario de todos los bienes que tenía el imperio y que no tenían ningún valor para la sociedad, ni tampoco les servían para la guerra. Ese recurso era el cobre, demasiado pesado, blando y poco durable para ser utilizado en batalla. Para aplacar las revueltas, el Imperio Sumerio le prometió a los manufactureros pagar la deuda a futuro si les seguían entregando los recursos. Para sellar dicha promesa, el imperio le entregaba a cargo del productor una plancha de cobre con el sello imperial, para que, en un futuro, los productores, lo pudieran cambiar por sus recursos entregados. Para que los productores aceptaran esta gran estafa, mando a sus agentes de propaganda para convencerlos de que esa placa de metal tenía realmente un valor en el imperio, se creó el primer código legal comercial, el código de Ur-Nammu, rey de Ur (2050 a. C.). Y dije, la primera estafa, porque el reinado de Ur-Nammu desapareció, los productores jamás cobraron nada y las planchas no tenian ningún valor, como el dinero actual. Pero el imperio siguió, se convirtió en el Imperio de Babilonia pero con la misma práctica, se crearon otros códigos, por ejemplo el Código de Eshnunna (1930 a. C.), el código de Lipit-Ishtar de Isin (1870 a. C.) y el Código de Hammurabi (1760 a. C.), el código antiguo mejor conservado, promulgado por el sexto rey de Babilonia, Hammurabi.

Una historia parecida sucedió con el Imperio Romano, los esclavos habían cobrado una relevancia importante, los gladiadores y constructores, que eran esclavos, comenzaban a tener cierta importancia en la sociedad romana. Algunos eran adorados mas que el propio Emperador o el senado. El imperio romano comenzaban a quedarse sin ellos, necesitaban cambiar la situación de su imperio revirtiendo la ecuación. Entonces inventaron un mecanismo para que los esclavos siguieran siendo esclavos sin que ellos se dieran cuenta. Allí fue cuando se inventó “El trabajo asalariado”. En resumen, el trabajo asalariado se trataba de lo siguiente: Nosotros “los buenos romanos” te sacamos del Tripalio (Etimología de la palabra TRABAJO: Derivación del verbo trabajar, registrándose en el latín vulgar tripaliāre, interpretado como ‘torturar’, teniendo la raíz en el latín tardío tripalium, en referencia a un artilugio de tortura que usaban los antiguos romanos para castigar a los reos o condenados.), sigues esclavizándote para nosotros, y nosotros te damos algo tan inútil para nuestra sociedad como lo era la sal, la cual, era sacada incluso debajo de las piedras. En realidad tampoco tenían para darles otra cosa, lo que realmente valía para la sociedad romana, como el oro y la plata, estaban siendo utilizados para pagar a su ejército, y tampoco les alcanzaba, porque los ataques de los bárbaros y el robo, eran constante. Estaban atrozmente endeudados, al punto que los romanos se asesinaban entre sí, por dichas deudas y poder.

En los dos casos vemos puntos comunes. El primer punto da origen a un famoso dicho, “EL DINERO ES DEUDA”, y fue creado para cubrir deuda de los imperios. Es decir, que el dinero es análogo de la misma, por lo tanto, es déficit, aun en el día de hoy. En consecuencia, nació devaluado, y por ende, no se puede devaluar, ya lo está. El segundo punto que observamos es que el dinero es producto de un engaño establecido por Los propagandistas, miembros de la misma elite que lo produce, para mantener su status quo. El tercer punto en común, y según se puede observar si uno estudia la historia de la humanidad, es que el dinero lejos de ser una herramienta de gestión económica, nació como una herramienta del poder para seguir manteniendo a las personas esclavas y aprisionadas. El dinero es una herramienta que el poder utiliza para engañar a las personas para que estas entreguen sus recursos, lo que verdaderamente tiene valor económico, a cambio de algo que nació devaluado y que en realidad no vale nada, el dinero.

¿Cómo logra el poder que las personas sigan esclavizados, aceptando el dinero y sigan entregando los recursos? Al igual que antes, por medio de sus agentes de Propaganda, ahora llamados “Economistas” y por medio de herramientas como las leyes, créditos e inflación. Cada vez que dichos grupos de poder necesitan más recursos por problemas de escasez de los mismos o por mala administración, aparecen los problemas de inflación, créditos y leyes de regulación, las cuales, ilegaliza cualquier otro sistema económico que atente con su status quo.

Cabe aclarar que la casta de poder no solamente incluye al poder ejecutivo y legislativo, también lo constituye el imperio económico, también llamado mercado, que no son todas las personas o ciudadanos, sino los grupos de poder que rigen, manejan el dinero y establecen las reglas del mismo mercado, una elite que ademas, manejan los sistemas de información).

El procedimiento es simple, los agentes de Propaganda son enviados para hacerle creer a los ciudadanos ignorantes que, el dinero tenía tal valor, y que, lamentablemente, este se ha devaluado. La gente entra en pánico, comienza a correr hacia el mercado, compra más de ese dinero que en realidad no vale nada, y dichos ciudadanos engañados lo ponen por supuesta seguridad, en las mismas instituciones de esa elite de poder, o lo que llaman, bancos. Esto perjudica la economía de esas mismas personas, ya que las personas sacan ese dinero del mismo sistema productivo, por lo cual, se traduce en menos producción de recursos para sí mismos, socavando los recursos de su propia Economía, su hogar. Los ciudadanos deben aceptar esclavizarse aún más tiempo, para lograr mantener un nivel promedio de producción de los recursos para su propia economía; más horas de trabajo, para lograr suplir la escasez artificial que se ha planificado.

Otros ciudadanos, en cambio, al verse apretados y sin poder acceder a los recursos, recurren a los grupos de poder a pedir créditos y préstamos, otro tiro en el pie, el cual repercute en su economía por una deuda fabricada por medio de la tasa de interés; acción por la cual, demanda más trabajo para cubrir dicha deuda o entregar sus recursos para cancelarla. Lo peor es que, la tasa de interés de dichos créditos, creada sin existencias reales que las apoyen, por medio del sistema fraccionario, significa la liquidación de producción futura, la cual, es menos ganancias a futuro para los ciudadanos. Quiere decir, por lo tanto, que dichos créditos, en realidad, son casi impagables, pues nunca habrá producción futura para crear existencias reales para cubrir dichos créditos; que además, no fueron cubiertos por existencias reales. Esto crea una bola de nieve que se traduce en nuevas deudas. Feliz navidad y nuevas deudas para todos, en consecuencia, más esclavitud para las personas y más recursos de los ciudadanos en manos del poder.

Otros agentes de Propaganda, aunque en realidad trabajan para el mismo fin y para los mismos dueños del circo, te dirán crudamente el verdadero objetivo de todo esto: Tú, esclavo, debes aceptar tu condición de esclavitud y romper con todo contrato de derecho (aunque lo mismo son un engaño), debes aceptar que el mercado, en realidad los poderosos en el mencionado, rijan tu vida como más les place. Tú no tienes derechos, tú no tienes acceso a los recursos del poder. Pero si no aceptas, bienvenido sean las guerras contra los mismos. Los agentes de la información, dirán que tú eres un terrorista, dictador o un peligro para la sociedad. Serán desplazados y remplazados por otro grupo o movimiento esclavo del mismo sistema, que también han sido esclavizados, por el sistema basado en el dinero, la droga que utiliza el poder, para seguir manteniendo a los seres humanos esclavizados y enfermados con una crematomania crónica.

Conclusiones

La libertad económica se consigue eliminando el sistema basado en el dinero, descalabrando la mentira que fue creada por algunos déspotas para mantener su propio Status Quo y que simboliza la esclavitud del resto de la humanidad, lo que algunos han titulado segregación cuantitativa de la sociedad. La verdadera libertad se consigue con un sistema socioeconómico basado en recursos, lo que verdaderamente vale en una Economía Real, en la gestión de los hogares; donde todos puedan tener acceso a los mismos sin la necesidad de sistemas coercitivos que privan a las personas de su acceso. Lo demás, es puro engaño, pura distracción de una sociedad infantilizada por los medios del poder.

Codicia

Poder y dinero, ¿pueden hacernos felices? Nuestro deseo constante de más es parte de nuestra naturaleza humana. ¿Cuál debería ser el límite? Unos dicen que es un legado útil de la evolución; otros, que es un error en el programa genético. El viejo pecado capital de la codicia parece más actual que nunca. ¿Por qué algunos seres humanos no tienen nunca suficiente? ¿A dónde conduce tal desmesura? ¿Se puede romper el círculo vicioso de la satisfacción de las necesidades? «A las personas les gusta poseer cosas, pues les da la sensación de vivir eternamente». Son palabras del psicólogo social estadounidense Sheldon Solomon, para quien el fetichismo de la mercancía y la fiebre consumista actual son nefastos.

En la era del ego, quien no consigue satisfacer sus deseos materiales, recibe el sello de «perdedor». Pero, con una población mundial de más de 7000 millones de personas, las consecuencias del consumo de recursos desmedido son manifiestas. ¿El estado deplorable de nuestro planeta no demuestra que el «programa de la codicia», que nos ha hecho adictos a la propiedad, al estatus y al poder, toca a su fin? O, ¿es la sed de poseer un ingrediente inseparable de la naturaleza humana? Indagamos en la esencia de la codicia. Y les contamos las historias de personas, que, de forma activa, como víctimas o consumidores desenfrenados, son partes integrantes de un paulatino cambio de valores.

La educación prohibida

La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aún considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil. Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. «La Educación Prohibida» es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a «La Educación Prohibida» en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas maneras de educación.

La agricultura negada

Entre las prácticas más antiguas y mayormente conocidas en el mundo, se encuentra la agricultura. El arte de sembrar, atender, proteger y posteriormente cosechar los granos o semillas que pronto se convertirán en árboles de frutos o vegetales aptos para ser consumidos.

La alimentación mundial, entonces, se basa en la extenuante labor que realizan los agricultores a diario, para ofrecer la mayor variedad de productos naturales y que estos a su vez puedan ser consumidos sin el temor de encontrarse ante un alimento de dudosa procedencia.

La agricultura negada es un documental filmado en los años 2011-2013, que muestra la situación en la que se encuentra actualmente el campo de siembra argentino, específicamente en la localidad de Entre Ríos, donde se practica el uso indiscriminado de agrotóxicos o pesticidas en la producción alimentaria.

Este trabajo de investigación realizado bajo la dirección de Luis Boeykens, producida por Estanislao Chaparro y que cuenta con una duración total de 111 minutos, muestra los testimonios de los principales afectados por esta situación, los agricultores entrerrianos.

Una de las principales finalidades de La agricultura negada es dar a conocer la alarmante cantidad de intoxicaciones y problemas de salud que son generados debido a las malas prácticas y usos de implementos y productos para la siembra y cosecha.

Por esta razón no solo se enfoca en las condiciones de la producción de los alimentos que se consumen a diario, sino también en la búsqueda la expansión de métodos agronómicos autosustentables; una solución ante este problema que afecta directa o indirectamente a gran parte de la población argentina.

Entre los aspectos más relevantes de este documental, es que refleja la inexistencia de quien se haga responsable del abuso en la utilización de productos dañinos, ni de los terribles males ocasionados tanto al medio ambiente como a la salud de los seres humanos en general.

Ningún gobierno, empresa, centro de comercio ni productores agrarios, asumen la responsabilidad de los daños colaterales que originan los pesticidas que son utilizados en la actualidad para la “optimización” de los suelos de siembra y cultivo.

Así pues, La agricultura negada deja en evidencia que todo se trata sobre una cuestión de dinero. Nadie se preocupa por poner en uso prácticas no-tóxicas, solo les interesa la cantidad de ingresos que se generen y se perciban a fin de mes, a cuenta de la salud de otros.

Sus creadores indican que resulta imperante dar a conocer las terribles consecuencias del modelo agrícola-económico que se lleva a cabo en la actualidad, y que compromete el medio ambiente en el cual nos desenvolvemos a diario.

Así mismo, aseguran que todas las personas están en su justo derecho de escoger cuáles cosas comer y cuáles no, al igual que aquello de lo que se componen los alimentos que se ingieren día tras día.

Por esta razón instan a las compañías agropecuarias no solo a modificar el sistema que se emplea actualmente en la cosecha de los alimentos en Argentina –y a nivel mundial-, sino también a dejarle claro al consumidor las formas en que fueron cultivados y tratados.

La educación ambiental o la educación para el desarrollo sostenible: su interpretación desde la visión sistémica-holística del concepto de medioambiente

El 90% de los problemas que hoy existen en el mundo es por culpa del modelo educativo predominante, un modelo que tiene como factor de predominancia el capitalismo. Este modelo deficiente es sistémico, individualista, competitivista y mercantilista. Está basado en la restricción del saber, la acumulación de datos, la propiedad privada y el lucro. Los resultados están a la vista, un mundo lleno de violencia, de contaminación, de destrucción del medioambiente y a punto de condenar a la raza humana a su propio aniquilamiento.

En el presente trabajo se analizan las causas del fracaso de la Educación Ambiental o la Educación para el Desarrollo Sostenible, considerando el modelo económico que predomina en la actualidad, la interpretación de la educación como un proceso, la definición sistémica del Medio Ambiente y el significado del Desarrollo Sostenible. Asimismo, se describen algunas medidas, cuya puesta en práctica, podría contribuir a crear una auténtica y eficaz Educación para el Desarrollo Sostenible.

Corridas de toros, el arte del engaño

«No hay nada tan patético como una multitud de espectadores inmóviles presenciando con indiferencia o entusiasmo el enfrentamiento desigual entre un noble toro y una cuadrilla de matones desequilibrados destrozando a un animal inocente que no entiende la razón de su dolor.

Un baño de sangre anual de mil millones de euros».

Crueldad y decepción

Las corridas de toros son un espectáculo bochornoso en tres actos, de unos veinte minutos de duración, que escenifica la falsa superioridad y la fascinación enfermiza con la sangre y la carne de la que se alimentan, contra toda lógica ética y dietética, quienes creen tener un derecho divino a disponer a su antojo de la vida de otros seres sensibles, llegando incluso a justificar y trivializar la muerte del toro como arte y diversión; un comportamiento patológico que nace de una incapacidad para afrontar el dolor de las víctimas y una morbosidad irrefrenable ante la posibilidad de ser testigo directo de alguna cornada, o de la muerte del matador; un riesgo fortuito, infrecuente (un torero por cada 40.000 toros sacrificados), y sobre todo evitable que, sin embargo, incrementa el carácter macabro de la corrida.

Una caridad cruel e insolidaria

Igual que los carniceros y las guerras, las corridas de toros tienen mala imagen, y no es fácil presentar la muerte como arte, comida o libertad. Pero si el requisito para un festín es la matanza de un animal, y los tiros son los precursores de la libertad, quienes se lucran fomentando la diversión a costa de la vida animal también necesitan justificar y enfocar la atención de los consumidores y usuarios en la supuesta utilidad de sus productos y servicios apoyando obras de interés social; por ejemplo, a través de una corrida de beneficencia, un acto aberrante e insolidario que, sin embargo, puede servir de reclamo al tranquilizar algunas conciencias, sobre todo si el baño de sangre beneficia supuestamente a un asilo de ancianos, las hermanitas de los pobres, una asociación que defiende a los discapacitados como la Fundación Padre Arrupe, o instituciones como la Asociación Española Contra el Cáncer o la Cruz Roja, que también entró a formar parte del negocio taurino con la explotación del servicio de alquiler de almohadillas en la plaza de Sevilla.

La destrucción de cualquier vida, supuestamente en beneficio de los demás, es éticamente inaceptable; pero esto no impidió a las monjas de la Hermandad del Santo Cristo del Consuelo y Nuestra Señora de los Desamparados celebrar el año pasado en Ciudad Real una novillada o «festival taurino-religioso», incumpliendo el artículo 2.418 del catecismo, donde se dice que hacer sufrir a los animales va contra la dignidad humana. Otro ejemplo pintoresco, impropio de una sociedad democrática y civilizada, que no guarda relación con una actitud solidaria y humanitaria hacia los discapacitados y los animales, tuvo lugar en Alcuéscar, Cáceres, donde el alcalde construyó con dinero público una rampa y una zona especial para que 80 espectadores en sillas de ruedas pudieran ser testigos de un linchamiento repugnante de animales físicamente sanos. La Diputación de Málaga también se ha sumado a este inusitado interés taurino por los discapacitados físicos, aportando dinero público para que la plaza de La Malagueta sea la primera del país en instalar un ascensor para minusválidos, que previamente eran trasladados en brazos por los empleados, habilitando el ruedo para todos los públicos, con la creación de rampas de acceso a la plaza y una barandilla para sujetar las sillas de ruedas.

Las administraciones públicas, propietarias del 65% de las más de trescientas plazas de toros españolas, a pesar de las quejas de la inmensa mayoría de los contribuyentes que no desean apoyar con sus impuestos esta barbarie nacional que los intereses taurinos tratan desesperadamente de mantener e incentivar, siguen exigiendo un mayor número de corridas en los pliegos de adjudicación de los concursos taurinos; una carnicería anual, estéticamente impresentable que, con más de mil representaciones escenificando la masacre de un pacífico animal herbívoro que acaba en el desolladero, amenaza con ahogar con sangre, incluso, el interés de sus más fieles e incondicionales cómplices, ética y físicamente discapacitados, de una cobardía que a todos envilece.

Una siniestra farsa impuesta como fiesta nacional

Detrás de la barrera que les aisla de la sangre, los aficionados y curiosos, adictos a la muerte y al dolor ajeno, se jactan de alimentar un biocidio aberrante y estéril con la compra de abonos que les permiten ver hasta la saciedad un espectáculo nauseabundo en el que se torturan, uno tras otro, miles de veces, seis magníficos animales, condicionados desde el nacimiento para representar, junto con el caballo, el papel más funesto de un fatídico guión, dividido en tres «suertes», en las que unos siniestros mercenarios muestran su desprecio a la vida, acosando y «castigando» a un noble toro, manipulado y traicionado, con arpones y picas afiladas, hasta que muere, asfixiado o ahogado en su propia sangre con los pulmones destrozados por la espada del matador, o apuntillado con un puñal con el que intentan seccionarle la médula espinal. Pudiendo haber sido sometido, según estudios veterinarios, a toda clase de mortificaciones fraudulentas, incluyendo, además del afeitado (del cual, según el artículo 47.2 del reglamento de 1996, son supuestamente responsables los ganaderos), el suministro de fármacos y purgantes, que actúan como hipnotizantes y tranquilizantes, pudiendo producir falta de coordinación del aparato locomotor y defectos de la visión antes de comenzar la farsa taurina y ser descuartizado por los picadores, que le clavan el hierro de la puya en el morrillo, abriendo, a modo de palanca, un tremendo agujero con la cruceta, cortando y destrozando los tendones, ligamentos y músculos de la nuca para obligarle a bajar la cabeza y poderle matar más fácilmente. Continuando con el suplicio de las banderillas; tres pares de arpones de acero cortante y punzante (llamadas también «alegradores»), que le rompen la cerviz, quitándole fuerza y vitalidad, antes de ser estoqueado por los sicarios de la espada y el puñal; una labor premiada con las orejas, rabos y patas arrancadas de sus víctimas, incluso antes de su muerte, como trofeos que testifican el grado de deshumanización de sus cobardes verdugos y quienes les alientan con el griterío inconsciente o un silencio cómplice.

Las corridas de toros, además de carecer de sentido ético y apoyo social, fomentan el desprecio hacia los animales y la insolidaridad entre los ciudadanos, acostumbrados a permanecer impasibles ante el linchamiento de un ser vivo. No siendo tampoco un espectáculo que cuente con el apoyo incondicional de sus más fervientes aficionados que protestan contra «la invalidez de los pseudotoros» y el incumplimiento reiterado de las normas que regulan la tortura del animal, cada vez más debilitado y «falto de casta», que sufre la dolorosa indignidad del afeitado, una práctica que implica el corte de un trozo de pitón, dentro del mueco donde se le inmoviliza, sufriendo el llamado lumbago traumático, y destrozándose los músculos y tendones al luchar desesperadamente por librarse del yugo que sujeta su cabeza, saliendo desvencijado en el cajón hacia los corrales de la plaza, a donde llega tullido y sin fuerzas para afrontar los desgarradores puyazos que le inflinge el picador. Un vergonzoso fraude, tolerado y muy extendido, según los propios taurinos, que debería bastar para condenar y aislar públicamente a los matones que han impuesto, con el beneplácito institucional de sus vasallos políticos, este sucio negocio como emblema de la España negra y «fiesta nacional».

El «arte de matar»: como modelo educativo, religioso y cultural

Aunque haya disminuido el apoyo popular a las corridas de toros, el fin de las fiestas crueles dependerá del grado de respaldo de los medios de comunicación, de los intereses económicos y de las instituciones públicas y religiosas que tradicionalmente las han justificado y mantenido, política y materialmente, a cambio de vender su alma al diablo o al mejor postor, permitiendo la implantación del «status quo» taurino y la pérdida de valores éticos y religiosos del modelo egoísta de sociedad actual, intolerante y cruel, que se manifiesta a través de las retransmisiones taurinas, la violencia deportiva y doméstica y la telebasura en general, con el silencio cómplice, egoísta o ignorante de los votantes que legitiman activa o pasivamente la violencia institucionalizada sin comprender el origen de los conflictos sociales y las guerras locales y transnacionales que condicionan e hipotecan el presente y el futuro de la humanidad.

El fomento de la crueldad y el desprecio a la vida llega incluso a redefinir y condicionar el comportamiento y la identidad cultural de los aficionados a la sangre, a través de nuevos videojuegos como «Torero, arte y pasión en la arena», con una opción, presentada por un conocido torero, que enseña a dos jugadores las técnicas más refinadas para torturar y matar a sus víctimas virtuales o potenciales. Al igual que los esfuerzos, claramente tendenciosos para presentar una corrida de toros simbólicamente, con descaro o sutileza, como una expresión artística fascinante y respetable, a través del cine o del teatro, en obras como «Carmen» y «Don Juan en los ruedos», de Salvador Távora, que llenan los escenarios de sangre real, vertida para satisfacer el morbo de los espectadores, o la película «Hable con ella», del director Pedro Almodóvar, quien organizó corridas de muerte en Madrid y Guadalajara, que costaron la vida a varios toros, destruyendo la magia incruenta del cine para manchar de sangre a los espectadores y hacerles cómplices involuntarios de una atrocidad éticamente incomprensible e injustificable.

Uno de los factores que contribuyen a mantener y fomentar las corridas de toros es el aporte de dinero público de las instituciones locales y regionales a las escuelas taurinas, que surgieron junto a los antiguos mataderos municipales, donde se entrena a niños de doce y catorce años en «el arte de matar», mediante competiciones y prácticas con terneros y vacas, que sufren atroces heridas e incluso, como en la escuela taurina de Madrid, mutilaciones de las orejas y el rabo antes de morir. Barbaridades que forman parte del ritual tauricida de las corridas, apoyadas y justificadas por representantes taurinos de la cultura, como el escritor y catedrático de ética de la Universidad Complutense de Madrid, defensor de las corridas de toros y de las víctimas del terrorismo, Fernando Savater, quien se jacta de que «las barbaridades a veces también tienen su mérito, su estética y su ética», justificando demagógicamente la crueldad por no ser, según él, «el objetivo de la diversión», sino «un ingrediente necesario».

El gobierno de Andalucía, que también apoya las corridas de toros, justifica las escuelas taurinas que subvenciona haciendo una lectura parcial de los artículos 35 y 46 de la Constitución Española, que tratan del derecho al trabajo y la libre elección de un empleo o una profesión, así como el fomento y conservación del patrimonio cultural español, sin tener en cuenta el artículo 15, que trata del derecho a la vida, sin miedo a la tortura y a un trato inhumano y degradante, que convenientemente no se aplica a los toros y caballos víctimas de las corridas.

Otros factores económicos que contribuyen a mantener las corridas son la asistencia, nada grata, del turista ocasional que apoya, a menudo involuntariamente, el morboso espectáculo y la diversificación económica de los ruedos. Asimismo, mientras algunos ganaderos se benefician de la ayuda económica de la Unión Europea, destinada a la producción de carne, otras subvenciones públicas permiten la celebración de corridas de toros en pueblos y ciudades que carecen de medios económicos para organizarlas por su cuenta. La venta de carne de los animales sacrificados a los gourmets taurinos, que ignoran o desean ignorar la importante liberación de toxinas producida por el estrés de las víctimas y las enfermedades habituales relacionadas con su consumo, como tuberculosis, nefritis y parasitosis hepática, también contribuye a hacer más rentable la masacre taurina.

A pesar de la falta de apoyo público por los espectáculos crueles de las últimas estadísticas, coincidiendo con el auge del vegetarianismo/veganismo y la búsqueda de valores espirituales basados en el respeto a la vida; sin absurdas excepciones antropocéntricas o religiosas, la mafia taurina, que nunca en su macabra historia ha querido saber de leyes de protección animal (incompatibles con su actividad tauricida, destructora de hombres y caballos), trata desesperadamente de retrasar el inevitable fin de una sangrienta dictadura que extiende sus tentáculos por los satélites taurinos de Europa, América y otros feudos potenciales, imponiendo un espectáculo denigrante y remodelando o proyectando nuevos centros de tortura multiuso, con cubierta o techo retráctil, para subvencionar y equiparar el martirio de animales con otros espectáculos musicales y artísticos más lucrativos, como el centro multimillonario de la ciudad de Burgos, previsto para el 2004.

Una perspectiva histórica

Aunque las corridas de toros sean un espectáculo singular y vergonzosamente español, su origen se remonta a los sangrientos juegos romanos y las crueles venationes en las que se mataban miles de animales para divertir a un público sediento de sangre y fuertes emociones. Según cuenta Plinio el Viejo, en su Historia Natural, Julio César introdujo en los juegos circenses la lucha entre el toro y el matador armado con espada y escudo, además de la «corrida» de un toro a quien el caballero desmontando derribaba sujetándolo por los cuernos. Otra figura de aquella época, según Ovidio, fue el llamado Karpóforo, que obligaba al toro a embestir utilizando un pañuelo rojo. El sacrificio de toros también se incluía entre los ritos y costumbres que los romanos introdujeron en Hispania.

En Creta, además del relato de la mitología griega que cuenta las aventuras de Ariadna, hija del rey Minos, y Teseo, que mató al Minotauro, hay constancia de la celebración de juegos en la plaza de Cnossos, en cuyo palacio, conocido por el Laberinto, pueden verse frescos que muestran a hombres y mujeres en escenas de tauromaquia, guiados quizá por los mismos mitos y la ignorancia insensata que permite caracterizar a un pacífico animal como un monstruo o enemigo virtual, convirtiéndole en víctima real de nuestro fracaso evolutivo como seres humanos, para poder traficar con la vida y el dolor de cuantos carecen arbitriamente de nuestros inmerecidos privilegios.

El acoso y la matanza de toros en España como ritual de diversión

La primera referencia histórica de una corrida data de 1080, como parte del programa de festejos de la boda del infante Sancho de Estrada, en Ávila. Existiendo una conexión psicológica entre la corrida y estas celebraciones por la simbología ritual libidinosa imaginaria entre toro y torero, o entre lo masculino y lo femenino, con ramificaciones en el folklore y las fiestas populares, así como la relación libidinal entre el público y el torero, y otros elementos menos visibles que manifiestan todo un espectro de deseos, traumas y pasiones malsanas y enfermizas.

Aunque varios escritores apuntan que el Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, fue el primer caballero español que alanceó toros, según Plinio, la práctica la introdujo Julio César, atacando él mismo con una pica a los toros a caballo. Una costumbre que los moros consideraban menos peligrosa que los torneos entre cristianos, que les preparaban para las batallas en las que los hombres se mataban del mismo modo.

Durante la Edad Media la corrida de toros se desarrolla y es monopolizada gradualmente por la nobleza que, influenciada por la galantería y el mal ejemplo de los reyes, como sucede en España en la actualidad, se disputaba la notoriedad pública, las atenciones de las damas y el respeto de los demás, exhibiendo su «valor» y gallardía, acosando y alanceando toros, considerados como enemigos totémicos de gran poder defensivo.

La reina Isabel la Católica rechazó las corridas de toros, pero no las prohibió, mientras que el emperador Carlos V se distinguió por su afición y mató un toro de una lanzada en Valladolid para celebrar el nacimiento de su hijo Felipe II, en cuyo reinado se promulgaron las primeras condenas eclesiásticas.

La complicidad del poder y la iglesia con las corridas de toros

En 1565 un concilio en Toledo para el remedio de los abusos del reino, declaró las funciones de toros «muy desagradables a Dios», y en 1567 el Papa Pío V promulgó la bula De Salutis Gregis Dominici, pidiendo la abolición de las corridas en todos los reinos cristianos, amenazando con la excomunión a quienes las apoyaban, pero su sucesor Gregorio XIII modera el rigor de la bula de San Pío V, conforme al deseo de Felipe II de levantar la excomunión. En 1585, Sixto V vuelve a poner en vigor la condenación, que a su vez es cancelada en 1596 por Clemente VIII. Felipe III renovó y perfeccionó la plaza mayor de Madrid en 1619, con capacidad para casi sesenta mil participantes, y Felipe IV, además de alancear toros y matar uno de un arcabuzazo en la Huerta de la Priora, estoqueó a muerte a más de cuatrocientos jabalíes.

Durante los siglos XVI y XVII, en España y el sur de Francia ya se practicaba la suelta de vaquillas y toros por calles y plazas, y otros festejos como los toros de fuego y los toros embolados, ensogados o enmaromados, comparables en crueldad con el espectáculo aristocrático de la corrida en el que el caballero tenía un papel preponderante en el acoso y muerte del toro, que también sufría las mil provocaciones que le causaban los peones desde los burladeros o caponeras, los arpones que la chusma le clavaban y los arañazos de algunos gatos introducidos en algún tonel que el toro desbarataba. En Sevilla, se documenta una corrida, a cargo de la cofradía de Santa Ana, con «seis o doce toros con cinteros y sogas para regocijo del pueblo», llegando a generalizarse en las grandes corridas a caballo, con rejones, la provisión de un primer toro «para que sea burlado, humillado y muerto por el pueblo de a pie».

El entusiasmo de la nobleza por las corridas se mantuvo durante el reinado de Carlos II, pero a partir del siglo XVIII, cuando la nobleza se desentendió del toreo a caballo, a raíz de la prohibición de Felipe V de las llamadas «fiestas de los cuernos» (también rehusó participar en un auto de fe organizado en su nombre al principio de su reinado), se impuso el protagonismo plebeyo en el toreo a pie, con la novedad de la muerte del toro a manos de la gente más vil y poco refinada vinculada con el abasto de carne y los mataderos, donde desarrollaron su particular modalidad tauricida hasta formar en el siglo XVII cuadrillas de peones o chulos provistos de capas, que se unieron a los patéticos y despiadados jinetes (varilargueros), para correr (provocar el acoso del toro), doblar (hacerle dar vueltas bruscamente con el engaño), pinchar y rematar (desjarretar) a los toros agotados que rehuían el doloroso encuentro con sus verdugos a caballo y los perros de presa. Pasando de ser el enfrentamiento con el toro un entrenamiento «deportivo» a un negocio lucrativo que siguió contando con el apoyo real para erigir en la Puerta de Alcalá de Madrid la vieja plaza de obra de fábrica, donada por Fernando VI a la Real Junta de Hospitales, que fue inaugurada en 1754.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se destinan extensas tierras para pastos, mientras el matador de toros alcanza renombre como espada y se consuma la dictadura taurina, al margen de la ley, con la proliferación de plazas permanentes, al estilo de los coliseos romanos, como un cáncer de la razón, con la consiguiente perversión y vulgarización de las malas costumbres y la pérdida de valores éticos y sociales que los españoles ilustrados trataron de corregir, sin éxito, con una legislación más humanitaria y socialmente acertada.

La conciencia humanitaria ilustrada y el despotismo taurino

A finales del siglo XVIII, una iniciativa para civilizar las costumbres del país del conde de Aranda, ministro del gobierno ilustrado de Carlos III y presidente del Consejo de Castilla, desembocó en la promulgación de la Real Orden de 23 de marzo de 1778, que prohibía las corridas de toros de muerte en todo el reino, con excepción de aquéllas destinadas a sufragar, «por vía de arbitrio», algún gasto de utilidad pública o fines benéficos, siendo éstas prohibidas también posteriormente por la «pragmática-sanción en fuerza de ley» de 9 de noviembre de 1785, que contemplaba su «cesación o suspensión». Finalmente, por el decreto de 7 de septiembre de 1786 se consumó la total prohibición de todos los festejos, sin excepciones, incluidas las corridas concedidas con carácter temporal o perpetuo a cualquier organismo como «las Maestranzas u otro cualquiera cuerpo». En 1790, otra «Real Provisión de los señores del Consejo», erradicaba, no sólo la versión espectáculo de la recién inventada «corrida moderna», sino cualquier celebración que tuviera al toro como víctima protagonista, en virtud de la cual se prohibía «por punto general el abuso de correr por las calles novillos y toros que llaman de cuerda, así de día como de noche». En 1805, otro real decreto de Carlos IV reiteraba la abolición de las corridas de toros en España y sus territorios de ultramar, aunque se toleraban algunas excepciones con fines benéficos. Prohibición que dejó de ser efectiva incluso antes de la llegada de Fernando VII, el rey absolutista que restaura el tribunal de la inquisición (abolido en 1808) y da su apoyo a las corridas, mientras suprime las libertades y la constitución de 1812. Cerrando las aulas de la Universidad en todo el reino, al mismo tiempo que crea, en 1830, la primera escuela de tauromaquia, con sede en el matadero sevillano, que sería cerrada tras su muerte, en 1834, bajo la regencia de María Cristina.

El deseo de la mafia taurina de afianzar su poder e imponer su espectáculo a toda costa a la población española incrementa el ritmo de construcción de circos de muerte a lo largo del siglo XIX (en respuesta a la prohibición legal de las corridas), en cuyo período se erigen y se aumenta la capacidad de la mayoría de los que hoy están en uso. Provocando el apasionado clamor literario de la poetisa española Carolina Coronado (1823-1911) contra la profusión de circos taurinos, en su poesía Sobre la construcción de nuevas plazas de toros en España. Durante el siglo XIX se regula la matanza de los toros al margen de la ley, publicándose en 1836 la Tauromaquia completa, mientras se organizan espectáculos en los que participan perros y otras especies animales, al más puro estilo del antiguo circo romano, como el enfrentamiento que tuvo lugar en Madrid entre un toro y un elefante en 1898.

La muerte de miles de caballos, horriblemente destripados, convierte las corridas de toros en verdaderas carnicerías que acaban reduciendo la población equina a la mitad en el último tercio del fin de siglo, lo que motiva la introducción en 1928 del peto, una colcha protectora de invención francesa, que no elimina el sufrimiento del caballo, pero evita herir la sensibilidad de los espectadores que menos toleran la sangre.

Los ganaderos manipulan el comportamiento y la fuerza del toro reduciendo su tamaño y fabricando un animal acomodaticio por medio de sucesivos cruzamientos para adaptarles al ritual taurino «moderno».

Pablo Iglesias (1850-1925), figura indiscutida del Partido Socialista (PSOE) desde su legalización en 1881, condena públicamente las corridas de toros; pero es su propio partido el que las legaliza de nuevo en España mediante el Real Decreto 176/1992, de Juan Carlos I, que, lejos de tipificar la crueldad como delito como corresponde a un gobierno constitucional democrático, establece las medidas para fomentar la barbarie taurina «en atención a la tradición y vigencia cultural de la fiesta de los toros», especificando las características y el tamaño de las armas, legalmente homologadas, que los verdugos deben emplear para torturar a sus víctimas, como las banderillas; más largas que hace dos siglos, las banderillas negras (que reemplazaron a las de fuego con cartuchos de pólvora), para aterrorizar al toro manso que no colabora con sus verdugos, así como la puya o pica, la espada o estoque y la puntilla propia del matadero y el arsenal taurino.

El negocio taurino fuera de España: una cuestión de vida y muerte

Las corridas de toros en América, Francia y Portugal atravesaron las mismas vicisitudes que en España, decretándose prohibiciones civiles y eclesiásticas que, salvo algunas excepciones, no se respetaron, aunque contribuyeran al desarrollo de un estilo diferente de espectáculo, igualmente cruel, basado en el tormento y la muerte de un animal sensible.

En Francia, la entrada en vigor de la ley Grammont prohibiendo las corridas de toros el 2 de julio de 1850, no impidió la introducción de las corridas de muerte al estilo español, para satisfacer a la emperatriz española, Eugenia de Montijo, que intervino personalmente para solicitar la suspensión de la prohibición que afectaba a una serie de corridas en Bayona, programadas para el verano de 1853, en las que murieron 19 toros y 39 caballos. A pesar de lo cual, las corridas siguieron estando legalmente prohibidas durante cien años en todo el territorio nacional, hasta la adopción, por el Consejo de la República, el 12 de abril de 1951, de una proposición de ley declarando que la ley anterior «no era aplicable a las corridas de toros cuando una tradición ininterrumpida podía ser invocada».

Temiendo que una mayor preocupación por los derechos de los animales haga más difícil mantener engañada a la opinión pública mundial, la mafia taurina trata desesperadamente de exportar su esperpéntico espectáculo a cualquier país sin ninguna tradición taurina como Egipto y Rusia, o a otras ciudades de Francia como París, donde intentaron organizar una corrida, en junio de 2002; o Carcasona, donde se montó una corrida por primera vez desde 1954, después de que el alcalde y la corte superior de justicia hicieran prevalecer la escapatoria legal de que existe «una tradición local ininterrumpida», una disposición que excluye a las corridas de toros y peleas de gallos de las sanciones previstas en la actualidad para el maltrato de animales en la ley francesa de protección de los animales del 15 de julio de 1976.

«Según una encuesta francesa de 1993, el 83% de la población está en contra de las corridas de toros, y sólo las apoya un 11%».

En Portugal, donde la crueldad y el sufrimiento de los animales es similar al resto de la península, a pesar de la prohibición de las corridas de muerte al estilo español en 1928, la tradición de matar a los toros en las plazas de las ciudades fronterizas con España continúa en lugares como Villa de Barrancos, donde las autoridades las han permitido durante décadas. Paradójicamente, una nueva ley permitirá nuevamente la matanza del toro en los ruedos, en las ciudades que puedan demostrar haber mantenido ininterrumpidamente la costumbre de matar toros y de haber incumplido sistemáticamente la ley durante al menos cincuenta años.

Los falsos argumentos utilitaristas en defensa de las tradiciones para justificar la tortura de los toros no justifican de ninguna manera ningún acto basado en el suplicio gratuito de nuevas especies animales, pero el abuso sistemático de animales de cualquier especie acaba insensibilizando a la opinión pública ante el sufrimiento animal, permitiendo, por ejemplo, incluso encierros de avestruces en Aragón y en poblaciones como Fuengirola, sin tener en cuenta las consecuencias físicas, psicológicas, morales o éticas para las víctimas involuntarias o para quienes participan de buena gana en cualquier espectáculo cruel y degradante.

Si deseamos atajar la violencia contra los animales de cualquier especie y empezar a construir una sociedad basada en el respeto a la vida y a los demás, debemos avanzar en la dirección más humanitaria de otros países de la Unión Europea como Alemania, Italia o el Reino Unido, y mejorar el estatuto de los animales en España y otros países como Portugal, Francia, México, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, condenando sin paliativos la tortura de cualquier ser vivo a nivel europeo e internacional y reformando el artículo 632 del Código Penal español, que es totalmente ineficaz para prevenir los casos de crueldad con los animales, ya que sólo se aplica a los espectáculos no autorizados legalmente, en cuyo caso el maltrato sólo está castigado como una falta, con una multa.

El despertar de la conciencia pública

Los continuos esfuerzos de las instituciones en apoyo de las corridas de toros y las fiestas crueles, en las que se torturan animales de varias especies en la España democrática, se enfrentan al creciente rechazo de una juventud más crítica que busca una relación más sincera y armoniosa con los animales y la naturaleza, y a una opinión pública más escéptica y dispuesta a cuestionar, no sólo la calidad y el origen de los alimentos, sino también las diversiones más aberrantes. Lo cual posibilitaría el fin de la permanente sangría nacional y un mayor progreso económico, social y cultural del país haciendo realidad el sueño de erradicar las costumbres violentas, insolidarias y crueles, como las corridas de toros, prohibidas hace más de dos siglos por nuestros ilustres antepasados como una enfermedad social que se manifiesta, de múltiples formas, destruyendo nuestra sensibilidad y el sentido ético y estético de cuantos aceptan como normal que las partes mutiladas de un animal herbívoro pacífico sirvan de recompensa a sus verdugos, y fomentando incluso el machismo y la violencia de genero; ya que si se acepta que un ser vivo pueda ser torturado por lucro y diversión, también la condición humana puede ser objeto de la misma consideración.

José Vargas Ponce, capitán de fragata, miembro y director de la Real Academia de la Historia, y notable erudito, amigo de los principales ilustrados de la época, como Jovellanos y Villanueva, resumió en su Disertación sobre las corridas de toros, escrita en 1807, todos los argumentos antitaurinos del siglo XVIII, trabajo que, lamentablemente, no trascendió más allá del limitado círculo académico, quedando inédito en los archivos hasta 1961, cuando Julio Guillén Tato, otro marino académico, editó la Disertación y alguna documentación complementaria, en la que el autor condena las diversas perversiones que se resumen en la corrida de toros: «Â¿Será posible que espectáculo por tantos títulos bárbaro, expuesto e indecoroso, haya tolerado siglos y siglos, sin repugnarlo, la gente española?». En otro apartado sobre los perniciosos efectos que este espectáculo produce en el carácter colectivo de los españoles, dice: «Esto es en el fondo el objeto de cada corrida; esto es lo que representa y multiplica las escenas: fiereza procurada por el hombre, daños y carnicerías voluntarias, dechados perennes de crueldad y de ingratitud, y sangre vertida y mezclas de sangres, y siempre sangre y más sangre. Pues si estos son los ejemplos de los toros, ¿qué pueden producir los toros? Dureza de corazón, destierro de la dulce sensibilidad y formas tan despiadadas y crueles como el espectáculo que miran».

Las corridas de toros y los derechos naturales de los seres vivos

El significado histórico de los derechos civiles, la libertad de expresión y la extensión de los derechos naturales a los seres humanos y a los animales, por primera vez con criterios puramente humanitarios, surgió de una profunda reevaluación de los valores éticos y las prioridades humanas que permitió cuestionar cualquier forma de explotación animal como la domesticación de animales, que es un modelo para el sometimiento social, al igual que la caza, que históricamente ha representado una afirmación de poder y virilidad, y la vivisección que, además de una atrocidad científica, hipoteca nuestra salud, haciéndonos rehenes de los criterios mercantilistas de la industria farmacéutica, que no concibe la salud sin el recurso obligado a las medicinas.

Para hacer frente a las corridas de toros como una costumbre cruel e institucionalizada, antes es necesario entender la relación existente entre este arcaico espectáculo y la primitiva escala de valores de la cultura carnívora en la que se sustenta, que considera a los seres humanos y a otros seres vivos como enemigos potenciales a quienes es posible dominar o sojuzgar, además de consumir sus despojos. Dado que una forma de explotación suele justificar la otra, y ambas pertenecen a una mitología que aparta a los animales de nuestro ámbito moral.

Joseph Ritson (1752-1803), decía en 1802, en su Ensayo moral sobre la abstinencia, que la relación entre el consumo de animales y el comportamiento cruel y despiadado del ser humano, es un hecho históricamente demostrado. Y que el origen de los mal llamados deportes bárbaros e insensibles de los ingleses, como las carreras de caballos, la caza, el tiro con escopeta, el acoso con toros y osos, las peleas de gallos, los combates profesionales de boxeo, y otros tantos, está en la adicción a la carne.

El vegetarianismo como base del progreso social y cultural

Las raíces del movimiento vegetariano, que llegaría a ser la base de las campañas en pro de los animales y sus derechos, tienen su origen en los ideales de la Ilustración y de quienes han creído y luchado por un mundo más justo para los seres humanos y los animales; intelectuales ilustrados como el conde de Aranda (1719-98), diplomático y primer ministro de Carlos III, y Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), jurisconsulto, estadista y escritor, se caracterizaron por su rechazo frontal a las corridas de toros, promoviendo la cultura, el bienestar social y la mejora de las costumbres. Cuya influencia se dejó sentir en toda la generación de los literatos del 98 que, con la excepción de Valle-Inclán, se opusieron a las corridas de toros. Miguel de Unamuno transformó el antiguo lema de Pan y Juegos en Pan y Toros, criticando a las masas que acudían a las corridas en busca de una macabra y sangrienta diversión, mientras que Pío Baroja expresó su preocupación por el sufrimiento de los animales.

Los libros de Tomas Payne (1737-1809), «Sentido común» y «Los derechos del hombre», cuya influencia marcó el curso de la historia de la humanidad, y Joseph Ritson, quien creía que los sacrificios rituales de animales permitieron que el ser humano empezara a comer carne, representaron los ideales de la Ilustración para todos aquellos que creían en un nuevo concepto universal de la justicia para los seres humanos y los animales, sentando las bases del movimiento vegetariano internacional del que forman parte organizaciones como la Unión Vegetariana Internacional (IVU) y diversas asociaciones veganas internacionales que promueven un estilo de vida más sano y solidario, basado en una alimentación de origen vegetal, que rechaza y condena el maltrato de los animales y su explotación para la producción de alimentos, cuya comercialización y consumo impiden la adopción de medidas necesarias, justas y responsables a favor del bienestar de los animales, y el movimiento global para la defensa de sus derechos, un colectivo al que pertenecen también varias asociaciones españolas como Amnistía Animal, ADDA, ALA, ANPBA, ASANDA, ATEA, Derechos para los Animales, OLGA, etc., que defienden los derechos de los animales y condenan la crueldad institucionalizada de las corridas, canalizando la indignación pública hacia estos espectáculos, como en la primera marcha antitaurina de la primavera de 1987 a la plaza de las Ventas de Madrid. Protestas que no siempre reciben la atención adecuada de los medios de comunicación por temor a perder los favores políticos y económicos de los intereses taurinos e institucionales que las apoyan.

Por un futuro sin diversiones sangrientas

El mayor rechazo de la sociedad a las guerras y los espectáculos crueles en los que se torturan y matan animales por lucro y diversión, debería generar una actitud menos tolerante con la violencia que sufren los animales y degrada a toda la sociedad; sin embargo, aunque algunos festejos crueles, como el lanzamiento de una cabra del campanario de la iglesia de Manganeses, ya no se permitan; otros, como el «Toro de la Vega», que consiste en perseguir a un toro por el campo hasta matarlo con una lanza para disputarse sus testículos como trofeo, encuentran su justificación en las corridas de toros y siguen contando con el suficiente apoyo institucional, representado por intereses taurinos, que no permiten educar a la sociedad a valorar por igual a todas las víctimas de la violencia, impidiendo la adopción y ejecución de una verdadera ley estatal de protección animal, acorde con una sociedad democrática evolucionada que respeta los intereses de los más vulnerables.

Si podemos establecer que somos lo que comemos y rechazamos la violencia relacionada con el consumo de carne, también debemos dejar vivir a los demás. Si nuestros alimentos son nuestra medicina, también pueden permitirnos redefinir el significado de lo que llamamos diversión y lograr alimentar el espíritu, o el alma, aprendiendo a apreciar los alimentos obtenidos sin violencia ni crueldad. Si realmente somos seres compasivos, cada uno de nosotros debemos ser parte de la solución y pedir la abolición de las corridas de toros y de toda su simbología supremacista que hace una fiesta del dolor, centrando nuestros esfuerzos en debilitar los cimientos políticos y económicos que hacen posible que perdure un anacronismo de nuestro pasado sangriento que no tiene lugar en una sociedad que se autodefine como moderna, democrática y solidaria.

«Según una encuesta reciente, el 68% de los españoles no están interesados en las corridas de toros, siendo los jóvenes y las mujeres quienes menos las apoyan. Los catalanes y los gallegos, con el 81 y el 79%, respectivamente, son los que están menos interesados. Otros datos reflejan que el 82% de los españoles no han asistido nunca a una corrida, mientras que el 87% condenan el sufrimiento animal en los espectáculos públicos».

Baraka

Baraka es una película puramente visual dirigida por Ron Fricke y producida por Mark Magidson en 1992. Aunque generalmente es calificada como documental, la película pertenece a un nuevo estilo de cinematografía, cuyos máximos exponentes son Koyaanisqatsi (1982), Baraka y su secuela, Samsara (2011).

Documental filmado en 24 países que narra, en términos eminentemente visuales, aurales y musicales, la evolución de la Tierra y de la Humanidad, al mismo tiempo que señala las formas en que el ser humano se ha relacionado con su medio ambiente. La aparente fragilidad de la vida humana es contrastada con la grandeza de sus obras, al mismo tiempo que se subraya la desigual relación entre hombre y naturaleza. En medio de estos contrastes, la espiritualidad de la humanidad surge como el elemento más importante que la distingue de otras especies. En pequeños fragmentos muestra religiones, tribus, culturas enteras, lo que la hace interesante; aunque algunos argumenten que no es realmente un documental, ya que no cumple principalmente con el requisito de descripción que manejan estos filmes, es realmente uno.

El documental se centra en la visión antropológica de la relación entre Ser Humano y Ambiente. Se podría decir que es una descripción de la Era Antropogénica. Carente de palabras y con una línea temporal fragmentada, la música se ha constituido en elemento esencial de la nueva tradición documental y la banda sonora de «Baraka» no es la excepción. Las composiciones de Michael Stearns contribuyen a aumentar la intensidad con que se perciben las imágenes de la cinta, proporcionando al espectador una experiencia casi extra-sensorial.

Un sistema monetario obsoleto

El sistema basado en el dinero evolucionó hace siglos. Todos los sistemas económicos del mundo – el socialismo, el comunismo, el fascismo, e incluso el sistema de libre empresa cacareada – perpetúan la estratificación social, el elitismo, el nacionalismo y el racismo, basado principalmente en la disparidad económica. Mientras un sistema social utiliza el dinero o el trueque, la gente y las naciones tratarán de mantener la ventaja económica competitiva o, si no pueden hacerlo a través del comercio que lo harán por la intervención militar. Todavía utilizamos estos mismos métodos anticuados.

Nuestro sistema monetario actual no es capaz de proporcionar un alto nivel de vida para todos, ni puede garantizar la protección del medio ambiente ya que el motivo principal es el lucro. Estrategias como la reducción y aumento vertido tóxico es el margen de beneficio. Con el advenimiento de la automatización, la cibernética, inteligencia artificial y la externalización, habrá un reemplazo cada vez mayor de personas por máquinas. Como resultado, menos personas podrán adquirir bienes y servicios a pesar de que nuestra capacidad de producir una gran cantidad seguirá existiendo.

Nuestros sistemas políticos y económicos actuales, pasados de moda no son capaces de aplicar los beneficios reales de la tecnología innovadora de hoy para lograr el mayor bien para todos, y para superar las desigualdades impuestas a tantos. Nuestra tecnología está avanzando aceleradamente sin embargo, nuestros diseños sociales han permanecido relativamente estática. En otras palabras, el cambio cultural no ha seguido el ritmo de los cambios tecnológicos. Ahora tenemos los medios para producir bienes y servicios en abundancia para todos.

Por desgracia, hoy en día la ciencia y la tecnología han sido desviadas de lograr el mayor bien por razones de interés propio y la ganancia monetaria a través de la obsolescencia programada a veces se refiere como la retirada consciente de la eficiencia. Por ejemplo, el Departamento de Agricultura de EE.UU., cuya función se supone que están realizando investigaciones sobre formas de lograr los rendimientos más altos por acre, en realidad paga a los agricultores por no producir a plena capacidad. El sistema monetario tiende a frenar la aplicación de estos métodos que sabemos que serviría mejor a los intereses de las personas y el medio ambiente.

En un poder adquisitivo el sistema monetario no está relacionado con nuestra capacidad para producir bienes y servicios. Por ejemplo, durante una depresión, hay ordenadores y DVD en las tiendas y automóviles en lotes de autos, pero la mayoría de la gente no tiene el poder adquisitivo para comprarlos. La tierra sigue siendo el mismo lugar, es sólo las reglas del juego que son obsoletas y crean conflictos, la privación y el sufrimiento humano innecesario.

Un sistema monetario desarrollado hace años como un dispositivo para controlar el comportamiento humano en un entorno con recursos limitados. Hoy en día el dinero se utiliza para regular la economía, no para el beneficio de la población en general, pero para aquellos que controlan la riqueza financiera de las naciones.

Proyecto Venus y la Economía Basada en Recursos

Todos los sistemas socio-económicos, independientemente de la filosofía política, creencias religiosas o costumbres sociales, en última instancia, dependen de los recursos naturales, es decir, el aire limpio y el agua, tierras de cultivo y la tecnología necesaria y el personal para mantener un alto nivel de vida.

En pocas palabras, una economía basada en recursos utiliza los recursos existentes en lugar de dinero y proporciona un método equitativo de distribución de estos recursos de la manera más eficiente para toda la población. Es un sistema en el que todos los bienes y servicios están disponibles sin el uso de dinero, créditos, trueque, o cualquier otra forma de deuda o servidumbre.

La Tierra es abundante en recursos, hoy en día nuestra práctica de racionar los recursos a través de métodos monetarios es irrelevante y contraproducente para nuestra supervivencia. La sociedad moderna tiene acceso a tecnologías altamente avanzadas y puede proporcionar alimentos, ropa, vivienda, atención médica, un sistema educativo relevante, y desarrollar un suministro ilimitado de energía renovable y no contaminante como la energía geotérmica, solar, eólica, mareomotriz, etc Ahora es posible que todo el mundo disfrute de un muy alto nivel de vida con todas las comodidades que una civilización próspera puede proporcionar. Esto se puede lograr mediante la aplicación inteligente y humana de la ciencia y la tecnología.

Para entender mejor el significado de una economía basada en recursos considere esto: si todo el dinero del mundo fueran destruidos, mientras la tierra vegetal, fábricas, y otros recursos fueron dejados intactos, podríamos construir cualquier cosa que elijamos para construir y satisfacer cualquier humano necesitar. No es el dinero que la gente necesita, sino que es el acceso gratuito a las necesidades de la vida. En una economía basada en los recursos, el dinero sería irrelevante. Todo lo que se requiere son los recursos y la producción y distribución de los productos.

Cuando la educación y los recursos estén disponibles para todas las personas sin un precio, no habría límite al potencial humano. Aunque esto es difícil de imaginar, incluso la persona más rica hoy sería mucho mejor en una sociedad basada en el recurso propuesto por el Proyecto Venus. Hoy las clases medias viven mejor que los reyes en tiempos pasados. En una economía basada en recursos todos vivirían mejor que los más ricos de hoy.

En una sociedad basada en los recursos, la medida del éxito se basa en el cumplimiento de las propias actividades individuales en lugar de la adquisición de la riqueza, la propiedad y el poder.

La elección es nuestra

El comportamiento humano está sujeto a las mismas leyes que cualquier otro fenómeno natural. Nuestras costumbres, comportamientos y valores son subproductos de nuestra cultura. Nadie nace con la codicia, los prejuicios, la intolerancia, el patriotismo y el odio, que son todos los patrones de conducta aprendidos. Si el ambiente es inalterable, el comportamiento similar volverá a ocurrir.

Hoy en día, gran parte de la tecnología necesaria para lograr una Economía Basada en Recursos mundial existe. Si optamos por cumplir con las limitaciones de nuestra economía monetaria basada en la actualidad, a continuación, lo más probable es que vamos a seguir viviendo con sus inevitables resultados: la guerra, la pobreza, el hambre, la miseria, el crimen, la ignorancia, el estrés, el miedo y la falta de equidad. Por otro lado, si aceptamos el concepto de una economía basada en los recursos globales, aprender más sobre él, y compartir nuestros conocimientos con nuestros amigos, esto ayudará a la humanidad a evolucionar de su estado actual.

La era del robot en el capitalismo

«The beginning of the mistake is from growing meat for the king and wine for the church»

Fukuoka

«La inteligencia artificial podría significar el fin de la raza humana»

Stephen Hawking

Ponerse apocalíptico en la “era de la tecnología” parece que está de moda y no solo porque se haya apuntado el mismísimo Stephen Hawking.

Pero juguemos a la “ciencia ficción”, imaginemos una planificación del futuro de la humanidad basada en la tecnología para acabar con la lucha de clases, ¿tendría sentido?

Algunos datos: 12,5 % de los trabajadores de la Unión Europea son pobres, en España es el 15% y en EEUU es el 25% y no ha parado de subir en los últimos años.

Otro dato curioso es el incremento de suplementos salariales y subvenciones para la supervivencia de una clase media cada vez más anoréxica. Si no existiera este suplemento salarial, un porcentaje importante de adultos con trabajos a jornada completa vivirían por debajo del umbral de la pobreza. ¿Es que el trabajo está perdiendo valor?

James Livingston, en Fuck Work afirma: “los economistas de Oxford que estudian las tendencias laborales nos dicen que casi la mitad de los trabajos existentes, incluidos los que conllevan tareas cognitivas no rutinarias (pensar, básicamente) están en peligro de muerte como consecuencia de la informatización que tendrá lugar en los próximos 20 años” y “los tipos de Silicon Valley que dan charlas TED han comenzado a hablar de excedentes humanos como resultado del mismo proceso: la producción cibernética.” Recomienda el libro Rise of the Robots (El alzamiento de los robots), 2016, al que considera un libro de ciencias sociales más que de ciencia ficción.

Habitualmente vemos noticias de cómo se están sustituyendo empleados por robots e inteligencia artificial. Y no solo el trabajo físico, según un informe de Nomura de 2015, cerca de la mitad de todos los trabajos de Japón podrían ser realizados por robots e inteligencia artificial para el 2035.

Una historia de ciencia ficción

Pues aquí nuestro argumento de una historia de ciencia ficción: Hoy la humanidad se prepara para reemplazar grandes porciones de trabajo humano por trabajo robotizado. En las próximas décadas, veríamos cómo cada vez será menos necesaria la mano de obra humana y la mente del ser humano en gran parte de los segmentos productivos.

En esta historia de ciencia ficción partiremos de la idea de que el capitalismo planea derrotar la lucha de clases destruyendo o marginando el valor del trabajo para reducir su dependencia con el capital.

La primera ofensiva para diluir el valor del trabajo estaría ligada al auge de la economía financiera frente a la economía industrial. Le siguió el aumento de la deuda como forma de ingreso negativo para aumentar el consumo. Ahora, en una nueva ofensiva, lo financiero se ha combinado con lo tecnológico para suerte un cóctel diabólico contra el valor del trabajo.

Si debido al desarrollo tecnológico no fueran necesarias grandes masas de trabajadores y el trabajo perdiera valor, nuestra primera reacción podría ser positiva: no necesitaremos trabajar tanto. Podríamos dedicarnos a actividades placenteras, artísticas, educativas, etc., o, simplemente, seguir incrementando la comunicación banal en las redes sociales.

El segundo pensamiento es siniestro: por primera vez en la historia de la humanidad hay un riesgo claro de que los capitalistas rompan la dependencia con la clase trabajadora para producir bienes y servicios, que tampoco podrán consumirlos, dado que en el esquema actual quien no trabaja no puede consumir.

Así «los ricos» podrían dedicar toda su nueva fuerza «laboral» tecnológica a construir productos de lujo para ellos mismos y más robots productivos. Alcanzarían su sueño de terminar con la lucha de clases. Además, limitarían el consumo de recursos naturales solo para sus productos de autoconsumo, “salvarían” la biósfera y dispondrían de recursos en abundancia.

Esta estrategia podría correr el riesgo de provocar una rebelión global. «Los ricos» necesitarían “paz social” y pondrían en marcha un tercer instrumento consistente en dejar una porción de sus robots y vieja maquinaria produciendo bienes de consumo elementales para mantener una clase consumidora, el “consumariato”, e instrumentar para ello planes de ingreso básico universal que mantengan ese bajo consumo de supervivencia.

La humanidad se transforma

La nueva humanidad de esta historia estaría formada por habitantes residuales y poseedores dominadores.

Imaginen una gigantesca inversión en ciencia y tecnología con un fantástico desarrollo en el ámbito privado, avances que serían propiedad de los capitalistas. Solo los más ricos tendrían los derechos de estos avances. La crionización, el trans-humanismo, la inteligencia artificial, la ingeniería genética, la biónica, las mentes transferidas a sistemas electrónicos, se crearía una “especiación” hacia «superhumanos» que podrían extinguir a la humanidad residual.

Para poner en marcha este plan necesitarían desarrollar más avances tecnológicos y, sobre todo, una enorme inversión de capital en robots y tecnología. En un momento económico en que el capital financiero se ha desinflado, con intereses negativos en varias economías importantes, los robots permitirían un «despertar» del capital.

En «Crisis y Revolución», ya vimos como «los ricos» mediante la crisis del 2008 debilitaban las clases medias en diversas partes del mundo uniformizando la explotación.

En nuestra historia de ciencia ficción, el proyecto se ha tornado aún más ambicioso: con el estandarte de la robotización de todo trabajo humano y la eliminación de partes cada vez mayores de la población mundial mediante guerras y desastres ambientales, «los ricos» no necesitarían trabajo humano, ya no necesitarían trabajadores y estos ya no tendrían con qué negociar, perdiendo de forma definitiva la lucha de clases tal como la conocemos desde los albores de la humanidad.

Y las fronteras se levantarían de nuevo de la mano del fascismo

A un proyecto de esta naturaleza no le servirían los inmigrantes, ya no sería necesaria mano de obra humana barata y tampoco controlar a los trabajadores nativos. La derecha occidental tendría que volver a levantar las fronteras y criminalizar al inmigrante, el proyecto de «los ricos», otrora globalizante, pasa a otra fase.

«Los ricos» cerrarían fronteras y estabilizarían “islas” con potencial militar para contener a los países controlados por intereses ajenos a sus planes. Así evitarían el avance de estos sobre los recursos que disfrutan.

La imposibilidad de incluir a todo el planeta en su plan, por la existencia de poderosos países no alineados, les obligaría a instrumentar el neo-fascismo. Para evitar que las democracias instalen la distribución de lo producido por los robots, se requeriría el rescate de una nueva ola fascista en los países centrales. «Los ricos» ya no necesitarían usar la “democracia”, recuperarían el fascismo.

En estos países-isla controlados por «los ricos», los pocos humanos que disfruten de serlo, evolucionarían de forma independiente y se “especiarían” (nuevas especies), junto con la selección artificial, la genética y la biónica, alcanzando cada vez más tiempo de vida y más potencial de desarrollo. Los que puedan pagarlo dispondrán de increíbles recursos de una medicina transformativa que pueda alargar considerablemente la vida. Los habitantes residuales quedarían abandonados a su suerte.

¿Cómo luchar contra este plan?

Toda historia de planes perversos tiene a los buenos que resisten.

El Software Libre permitió romper con la apropiación del conocimiento del sistema capitalista evitando la dominación a través de los sistemas de información y comunicación convirtiéndose en una forma de lucha. Se hacía necesario buscar fórmulas para acceder al cómo estaban programados los sistemas, en un mundo donde todos los procesos cotidianos comenzaban a controlarse con software. Nació el movimiento de Software Libre que permitió a miles de programadores asociarse para hacerle frente a las grandes industrias del software que trataban de apropiarse de la producción de conocimiento de sus trabajadores.

Los robots no son bienes intangibles, como el software. En ese sentido, no pueden ser libres debido a que su fabricación consume recursos finitos. Sin embargo, el plan sería que en un futuro los robots, con inteligencia artificial, se puedan fabricar a sí mismos. Si a esto se le suma que se pretenda reducir la población mundial, que se instrumente la ecología y la “salvación del planeta” para los fines de este maquiavélico proyecto, la energía y otros recursos volverían a ser abundantes dejando de ser limitantes. Así que podrían alcanzar un umbral productivo donde podrían ser prácticamente libres.

La forma de combatir este plan sería luchar por regular el concepto de propiedad de la era industrial aplicado al conocimiento. Lucha que ya fue iniciada en el siglo XX en el marco del Software Libre y el Conocimiento Libre.

Mientras los derechos de propiedad intelectuales aseguren a los poseedores de los robots el control de todo lo que estos produzcan, incluyendo más robots, sería imposible que la humanidad en conjunto partícipe de sus beneficios.

El hackeo de los robots y su posible uso por intereses favorables a la humanidad residual será fundamental en la lucha de resistencia. Habría que pensar en lograr una masa importante de robots públicos al servicio de la población general desarrollados por territorios libres o por países “gamberros”. Habría que contener la destrucción ambiental, controlando el consumismo, para poner en riesgo el proyecto de los billonarios.

Las estrategias de hackeo y acumulación política pueden ser útiles para bloquear este proyecto dominador. Los robots deben convertirse en aliados de la clase trabajadora frente a los robots enemigos de clase instrumentalizados por los capitalistas.

Todo dependería del poder relativo de los actores y de su capacidad de articular políticas. Los nuevos movimientos políticos de liberación basarían sus estrategias en la gestión del conocimiento y en la naturaleza de la propiedad de la producción de los robots para evitar la derrota en la lucha de clases. Ambas clases se disputarían el control y la regulación de los robots como medios de producción con su particular naturaleza «auto-replicante».

Cuando pensamos que iban a dominar el mundo con software, construimos el Software Libre. Hoy sería más necesario que nunca liberar las fuerzas de la robótica y la inteligencia artificial para ponerlos al servicio de toda la humanidad.

Y puestos a conspirar, habría que evitar que las futuras inteligencias artificiales se apropien de la producción de riqueza y reemplacen a la mismísima humanidad, la de «los ricos» y la de la humanidad residual, ¿verdad Stephen?

Trabajadores, jubilaciones y tecnología

Para comenzar con la nota, citamos un texto como introducción:

«Son los ahorros de millones de estadounidenses los que propician las inversiones en las nuevas tecnologías. Los fondos de pensiones son, en la actualidad, los mayores grupos de inversión en la economía nacional. Estos fondos, con más de cuatro billones de dólares, representan los ahorros de millones de trabajadores americanos. Los fondos de pensiones representan el 74% de los ahorros netos individuales, alrededor de un tercio de la totalidad de las acciones de las empresas y cerco del 40% de la totalidad de los bonos de las empresas en circulación. Los fondos de pensiones representan cerca de un tercio de la totalidad de los activos financieros de la economía de los Estados Unidos. Tan solo en 1993, estos fondos realizaron nuevas inversiones por un valor comprendido entre un billón y un billón y medio de dólares. Los activos en manos de estos fondos superan, en la actualidad, la totalidad de los activos en manos de la banca comercial de los Estados Unidos, convirtiéndolos en una formidable herramienta de inversión.

Por desgracia, los trabajadores tienen poco o nada que decir sobre cómo son invertidos sus ahorros. En consecuencia, durante más de cuarenta años, los bancos y las compañías de seguros han invertido miles de millones de dólares de los fondos de los trabajadores en nuevas tecnologías que permiten el ahorro de tiempo y mano de obra, tan solamente para eliminar los puestos de trabajo de aquellos cuyo dinero está siendo empleado».

(El fin del trabajo. Jeremy Rifkin. 1994)

El resumen es sencillo: los trabajadores han estado costeándose durante décadas su propio despido, subvencionando la investigación en tecnologías destinadas a hacerlos prescindibles, que significan la automatización de sus puestos de trabajo, con la agravante de que los beneficios económicos de los aumentos de la productividad derivados de su desempleo se han ido quedando en manos de los empresarios, es decir, de aquellos que utilizaban los fondos de pensiones de sus trabajadores para encontrar la forma de prescindir de su trabajo.

Obscenamente paradójico, ¿no?

Para quienes estéis pensando que esto que Rifkin decía en los años 90 solo es aplicable a EEUU, pensad que la tecnología tiene un ámbito global. No importa el país en el que se invente; las empresas lo aplican sin consideraciones fronterizas.

Lo curioso es que esto lleva a un posible callejón sin salida: a mayor automatización, menos trabajadores, por lo tanto, menos consumidores capaces de comprar todo lo que esas empresas automatizadas producen, así que: ¿para quién producirán? Ya estamos viendo hoy que debido a las enormes tasas de paro y a la bajada de los salarios, el consumo interno en España está completamente deprimido. ¿Nos imaginamos esta situación extendida a todo el área occidental?

¿Dónde está el problema? El problema no está en el crecimiento tecnológico que remplaza la mano de obra. Tarde o temprano casi todos los empleos serán remplazados por máquinas, haciendo del trabajo, algo obsoleto en el futuro. El problema está en el sistema capitalista, monetarista y mercantilista y en algunas de sus reglas.

Hoy en día nos basamos en formatos privativos de empresas, con estructuras democráticas piramidales, poco participativos. Por lo tanto, mientras la maquinaria remplaza al hombre, sus trabajos no son requeridos y deben ser eliminados bajo los sistemas actuales. Para complicaciones, en muchas compañías sus representantes no administran los recursos humanos capacitándolos para servir en otras áreas que requieran personal para el crecimiento de la empresa. De algo estamos seguros, los únicos que no remplazan las máquinas, son a los dirigentes de la empresa que ejecutaran medidas arbitrarias contra el personal e inclusive contra el buen funcionamiento de la empresa.

Mientras se elimina el sistema capitalista, monetarista y mercantilista y se aplica una Economía Basada En Recursos en su totalidad, como propone Proyecto Venus lo propone. Debemos pensar en proyectos intermedios utilizando algunos factores actuales, de eso se trata el método sistémico-holístico. Unas de esas alternativas intermedias para solucionar parte del problema, es sin dudas eliminar los sistemas privativos empresariales por completos y eliminar las licencias privativas. Únicamente permitir las licencias libres y de código abierto y las creaciones de cooperativas abiertas con sistemas de estatutos democráticos horizontales.

Para lograr dar los primeros pasos, hay que promocionar las patentes libres y de código abierto para ir concienciando a las personas, educándolas a la contribución y cooperación y no al individualismo propuesto por las patentes privativas. Es necesario prohibir las patentes privativas en todos los aspectos sociales, ya sea en investigaciones científicas y tecnológicas, productos y servicios, etc. Esta medida garantizará que los usuarios puedan acceder a la información de las distintas características que contiene cada producto y a sus investigaciones científicas, En base de esta acción el usuario conocerá si un producto es malo para la salud y el medio ambiente y podrá sugerir cambios para mejorar el producto. No solamente será un beneficio para la empresa, sino también para el avance de la sociedad.

Posteriormente, se puede avanzar eliminando algunas razones sociales comerciales, como por ejemplo las Sociedades Anónimas, Sociedades de Responsabilidad Limitadas, etc. Proponer prohibir que las compañías vendan las acciones a terceros, las compañías deberán repartir sus acciones por igual a sus empleados; si un empleado es echado de la compañía, lo mismo será dueño de las acciones de la compañía y podrá obtener beneficios de la empresa, también obligaciones hacia la misma y garantizara su participación dentro de la empresa. Si una empresa cierra por su quiebra, podrá recibir el pago de su liquidación para su compensación.

Seguidamente, transformar las compañías en cooperativas abiertas, bajo estatutos de democracia participativa directa o cyber democracia directa, que otorgara horizontalidad y descentralización a las decisiones y, por lo tanto, eliminara los sistemas de poder y la arbitrariedad en la cooperativa. Los sindicatos ya no serán necesarios porque no existirán medidas arbitrarias de grupos de poder, sino por la voluntad de los trabajadores en su totalidad. El empleado al no perder su poder de decisión y estar en igualdad de condiciones que otros empleados, podrá tener la libertad de capacitarse y trasladarse a otra área que sea requerido más personal para el crecimiento de la cooperativa, por si es remplazado en sus actuales funciones por una máquina. El empleado seguirá teniendo participación en la cooperativa y seguirá obteniendo beneficios de la misma y otras ventajas más.

Para que esto suceda, seguramente se necesitara actuar sobre áreas como la política, la economía y la educación social para transmitir estas ideas. Se puede concretar esto desde varios puntos, realizando acciones sociales, educación y otros que lleven estas medidas para su aprobación. Destacaré como una parte muy importante las acciones sociales, se pueden crear ONG o Fundaciones que promocionen estos cambios sociales y eduquen a la sociedad sobre las ventajas de este tipo de medidas, se pueden empezar a crear cooperativas con estas reglas que sirvan de ejemplo a otros y promover la creación de redes cooperativas para restar el poder de las empresas, se puede promover boicots económicos educativos y sociales a empresas que dañen el medio ambiente y violen los derechos de los trabajadores y los usuarios, etc.

La sociedad consumista, una sociedad enferma

Una crítica a los valores inherentes a la sociedad capitalista: Como son usados por el poder para someter la voluntad de los ciudadanos, y como afectan negativamente a millones de ciudadanos en todo el mundo, que, por unos motivos u otros, no son capaces de dar lo que el sistema espera de ellos.

El consumismo perturba la mente

En estos días que corren no es demasiado difícil encontrar argumentos para creer, de una u otra manera, que vivimos en una sociedad cada vez más enferma y deshumanizada. A poco que dediquemos unos minutos de nuestro tiempo a observar el mundo que nos rodea, los ejemplos para contrastar tal creencia fluyen a borbotones en todos los ámbitos de la vida. Pocos son ya los espacios de nuestra cotidianidad donde no podamos detectar algún síntoma de la decadencia a la que irremediablemente parece abocada nuestra civilización. En nuestras propias vivencias en las relaciones familiares e interpersonales, en las noticias trágicas que a diario invaden nuestros medios de comunicación, en el discurrir rutinario por las calles de nuestros pueblos y ciudades, en todos sitios se vislumbran síntomas de una crisis que nos conduce hacia un futuro poco esperanzador. La perdida de valores humanitarios, la inexistencia de un sentido de lo moral en el quehacer común solidario, es cada vez más una incipiente realidad que nos atropella a todos como un rodillo que no podemos esquivar y que, conducido por no se sabe bien quién o qué, pretende no dejar títere con cabeza. La triste realidad de una vida cada vez más competitiva e individualista, de un mundo cada vez más alejado de utopías emancipadoras, y de una sociedad cada vez más vuelta sobre su propio egocentrismo, se impone sobre nuestras consciencias como un proyecto de vida del cual no podemos, no queremos, o no sabemos escapar.

La sociedad de consumo

El consumo compulsivo de bienes es la causa principal de la degradación ambiental.

El desarrollo económico y político actual se caracteriza, según el último informe del Worldwatch, más que por la victoria del capitalismo sobre el comunismo, por el consumismo. El consumismo hoy domina la mente y los corazones de millones de personas, sustituyendo a la religión, a la familia y a la política. El consumo compulsivo de bienes es la causa principal de la degradación ambiental.

El cambio tecnológico nos permite producir más de lo que demandamos y ofertar más de lo que necesitamos. El consumo y el crecimiento económico sin fin es el paradigma de la nueva religión, donde el aumento del consumo es una forma de vida necesaria para mantener la actividad económica y el empleo. El consumo de bienes y servicios, por supuesto, es imprescindible para satisfacer las necesidades humanas, pero cuando se supera cierto umbral, que se sitúa en torno a los 7.000 euros anuales por persona, se transforma en consumismo.

En el mundo la sociedad de consumo la integran 1.728 millones de personas, el 28% de la población mundial: 242 millones viven en Estados Unidos (el 84% de su población), 349 millones en Europa Occidental (el 89% de la población), 120 millones en Japón (95%), 240 millones en China (apenas el 19% de su población), 122 millones en India (12%), 61 millones en Rusia (43%), 58 millones en Brasil (33%) y solo 34 millones en el África subsahariana (el 5% de la población). En total en los países industrializados viven 816 millones de consumidores (el 80% de la población) y 912 millones en los países en desarrollo (exclusivamente el 17% de la población del Tercer mundo).

Mientras los 1.700 millones de consumidores gastan diariamente más de 20 euros, hay 2.800 millones de personas que tienen que vivir con menos de 2 euros diarios (lo mínimo para satisfacer las necesidades más básicas) y 1.200 millones de personas viven con menos de 1 euro diario en la extrema pobreza. Mientras el estadounidense medio consume cada año 331 kilos de papel, en India usan 4 kilos y en gran parte de África menos de 1 kilo. El 15% de la población de los países industrializados consume el 61% del aluminio, el 60% del plomo, el 59% del cobre y el 49% del acero. Cifras similares podrían repetirse para todo tipo de bienes y servicios.

Consumismo y pobreza conviven en un mundo desigual, en el que no hay voluntad política para frenar el consumismo de unos y elevar el nivel de vida de quienes más lo necesitan. La clase de los consumidores comparte un modo de vida y una cultura cada vez más uniforme, donde los grandes supermercados y centros comerciales son las nuevas catedrales de la modernidad.

Las importantes ganancias en eficiencia se ven rápidamente absorbidas por el aumento del consumo. Las viviendas son cada vez mayores y los automóviles cada vez más potentes.

¿Por qué y para qué consumimos?

El objetivo primordial es la necesidad de supervivencia y en segundo plano el consumo por capricho o deseo de algo.

¿Necesitamos todo lo que consumimos? ¿Es lo mismo necesitar que desear?

No necesitamos todo lo que consumimos; sin embargo, en la sociedad que nos encontramos y el estado de vida que vivimos, el acto de consumir algo por deseo pasa de ser un deseo a una necesidad, tanto para relacionarnos con los demás como para pasar desapercibido. Necesitar se basa en lo mínimo que necesita una persona para sobrevivir; Y desear es un capricho de cada persona, una ilusión.

¿En las sociedades de consumo, se produce para atender las necesidades de las personas o las personas terminan necesitando todo lo que se produce?

En un principio supongo que lo esencial era abastecer a las personas productos o servicios de su necesidad, sin embargo, el mercado por fuerza ha tenido que ir mejorando e innovando para cada vez ofrecer a las personas algo nuevo. Porque las personas por naturaleza nos aburrimos con facilidad una vez que ya conocemos, o lo sabemos utilizar. Es simplemente el instinto de mejorar como ser humano aunque no siempre sea ese el buen camino.

Si fueras multimillonario. ¿Qué harías con el dinero? ¿Piensas que serías más feliz que ahora? ¿Por qué?

La mayoría de las personas lo emplearían en satisfacer sus necesidades y deseos, y los de su familia, Quizás sería más feliz por tener una tranquilidad económica.

Porque el dinero no da la verdadera felicidad, pero la disimula, ya que en el estado de sociedad en el que nos encontramos la supervivencia del individuo como persona tristemente depende y mucho de su estado económico.

¿Qué hay de las personas consumidoras?

Pondré un ejemplo, si alguien que va a comprar una computadora nos pregunta como debe ser, cuáles son las especificaciones del equipo para que sea muy rápido y nosotros siempre les decimos que entre más RAM, mejor sea el microprocesador, más espacio tenga en disco duro, que tenga compatibilidad con las últimas tecnologías en más evolución, que la computadora va a necesitar espacio para expansión, pero aquí le estamos diciendo implícitamente, compra, pero tiene por seguro que en el futuro no te va a satisfacer el rendimiento de la máquina por el software de última generación y vas a necesitar comprar más para que tu máquina funcione mejor. Es decir, nosotros mismos seguimos en este ciclo vicioso de comprar cada vez lo último, lo mejor, lo más rápido que a propósito, ¿alguien se ha dado cuenta de que antes las cosas duraban más y que parece que cada vez los componentes electrónicos son más frágiles?

Pondré otro ejemplo con los teléfonos celulares: yo tengo mi teléfono celular ladrillo tiene con un display monocromático ese teléfono es muy resistente (hasta se me ha caído de una cuarta planta sin daños, traten con un J7 o con un G3 y a ver como quedan), no lo cambio porque no tengo dinero y hasta el momento no tengo necesidad. Pero que hay de las demás personas, aquellas que pueden conseguir un teléfono inteligente (smartphone) última generación móvil que aparte de llamadas y sms, reproduce música, videos pueden tomar fotos y videos, utilizarlos como agendas y otro sin fin de opciones que les brindan este tipo de teléfonos (que más que teléfonos son como micro portátiles), y un último ejemplo, tengo un amigo que se consiguió un teléfono no tan sencillo (un Motorola F7 creo) puede hacer todo lo mencionado anteriormente le costó alrededor de 200 dólares, sin embargo, lo que él hace con dicho teléfono, es escuchar música, ver algunos videos, tomar fotos de vez en cuando (por cierto, la calidad de las fotos no es muy buena) usarla como alarma, cosas sencillas, ¡hey! No digo que esté mal, él puede hacer lo que quiera con su dinero; sin embargo, con todas las posibilidades que le ofrece un teléfono ocuparlo regularmente para esas tareas y ni siquiera considerar sacarle más potencial al teléfono, ciertamente si me parece un desperdicio de recursos, pero bueno, estoy seguro de que si pudiera me compraría uno pero por cuestiones de tener un teléfono bonito y poder mostrárselo a alguno de mis amigos… mmm… Mostrar mi teléfono a mis amigos… y así ellos compran uno mejor para decir que tienen lo último… y luego yo… y… ¿Otra vez el ciclo vicioso?, alguien debe de comenzar a cambiar eso. Ese alguien debemos de ser nosotros, como detener o en lentecer este ciclo para darnos cuenta de que no tiene sentido, es decir, dejar de ser consumistas irracionales que cada que sale un nuevo producto corremos a comprarlo.

Conclusión

El consumismo en la sociedad actual es ¿un problema, una enfermedad o simplemente algo que está a la moda?

Actualmente, todas las personas de la sociedad compran y compran; todo por una satisfacción personal y algunos que otros por necesidad.

Es muy importante conocer mejor acerca de esta problemática que del consumismo pues cada día se vuelve más fuerte en la sociedad.

Existen varios factores que influyen e inducen a la compra y uno de ellos son los avances tecnológicos y la publicidad. El avance tecnológico nos permite producir más de lo que demandamos y ofertar más de lo que necesitamos.

Es necesario tomar conciencia y controlar esta situación, saber cuanto y que debemos comprar y no caer a la tentación de comprar sin necesidad de hacerlo pues es el primer paso para ser parte de los consumidores compulsivos.

Hoy es necesario un nuevo paradigma basado en la sostenibilidad, lo que supone satisfacer todas las necesidades básicas de todas las personas, y controlar el consumo antes de que este nos controle. Entre las medidas más inmediatas hay que eliminar las subvenciones que perjudican el medio ambiente (850.000 millones de dólares anuales que incentivan el consumo de agua, energía, plaguicidas, pescado, productos forestales y el uso del automóvil), realizar una profunda reforma ecológica de la fiscalidad, introducir criterios ecológicos y sociales en todas las compras de bienes y servicios de las administraciones públicas, nuevas normas y leyes encaminadas a promover la durabilidad, la reparación y la «actualización» de los productos en lugar de la obsolescencia programada, programas de etiquetado y promoción del consumo justo. Y todo ello dentro de una estrategia de «des-materialización» de la economía, encaminada a satisfacer las necesidades sin socavar los pilares de nuestra existencia.

Offshores: Armas contra los pobres

Este sistema mundial de evasión y elusión fiscal está absorbiendo recursos esenciales para luchar contra la pobreza. Esto tiene que terminar.

El escándalo de los Paradise Papers evidencia cómo las poderosas corporaciones y los más ricos continúan aprovechándose de un sistema que no solo les beneficia, sino que les permite eludir el pago de los impuestos que les corresponden. Y son las personas más pobres quienes acaban pagando las consecuencias.

En nuestro mundo la riqueza no escasea. A lo largo de los últimos 30 años, el tamaño de la economía mundial se ha quintuplicado, alcanzando los casi 78 billones de dólares en 2017.

Aun así, la brecha entre ricos y pobres continúa agrandándose: las fortunas de las personas más adineradas aumentan enormemente mientras que la escasa riqueza que poseen las personas más pobres disminuye. Desde 2015, el 1% de la población mundial posee más riqueza que el 99% restante.

Esta crisis de desigualdad extrema se está agravando como resultado de unos niveles sin precedentes de evasión y elusión fiscal. Mientras millones de personas en todo el mundo viven sumidas en la pobreza, las empresas y las personas más ricas se aprovechan de la opacidad de los paraísos fiscales para seguir eludiendo el pago de los impuestos que les corresponden, privando a los países más pobres de fondos necesarios para proporcionar servicios sociales básicos.

Ingeniería fiscal para evadir impuestos

Desde 2014, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) ha filtrado un gran número de documentos (entre ellos, los conocidos como papeles de Panamá y, más recientemente, los Paradise Papers) que evidencian cómo la evasión y elusión de impuestos se ha convertido en una práctica normalizada entre las grandes empresas de todo el mundo.

Gracias a un sistema fiscal complejo y poco regulado, empresas multinacionales y personas ricas ocultan sus grandes fortunas y beneficios en paraísos fiscales con el objetivo de reducir su carga fiscal y aumentar su riqueza.

Los paraísos fiscales son la clave de este injusto sistema pues permiten que los ingresos y la riqueza salgan de los países de origen, libres de impuestos y en secreto, y los ocultan lejos de las autoridades tributarias y reguladoras.

Las grandes corporaciones y los más ricos quienes más se benefician

Los más favorecidos son los más ricos: las personas adineradas y las grandes multinacionales que se aprovechan de su posición e influencia para lucrarse y usan las estructuras económicas a su favor.

Las personas y empresas más ricas, quienes más impuestos deberían pagar, maximizan sus beneficios pagando el mínimo de impuestos posible, ya sea mediante paraísos fiscales o consiguiendo que los países les ofrezcan exenciones fiscales o tipos impositivos más bajos.

Aunque muchas prácticas fiscales son ilegales, muchas multinacionales y personas ricas se aprovechan de los vacíos legales de un sistema fiscal internacional obsoleto para no pagar los impuestos que les corresponden sin quebrantar ninguna ley.

Nueve de cada diez empresas de las 200 más importantes del mundo tienen presencia en al menos un paraíso fiscal. Entre los años 2001 y 2014, la inversión empresarial en estos lugares se cuadriplicó.

En 2015, las 50 mayores empresas estadounidenses ocultaron 1,6 billones de dólares en paraísos fiscales mientras los 20 principales bancos europeos registraron más de un 25% de sus beneficios (25.000 euros aproximadamente) también en paraísos fiscales.

Tal y como han evidenciado los papeles de Panamá y los Paradise Papers, personas ricas de todo el mundo (entre ellas, importantes políticos y famosos) utilizan paraísos fiscales para evadir o eludir el pago de impuestos por sus grandes fortunas.

Las personas más pobres las más perjudicadas

Cuando ricos o multinacionales acumulan sus fortunas en paraísos fiscales, evitan pagar los impuestos que les corresponden en los países en los que operan y obtienen ingresos. Esto, a su vez, priva a los Gobiernos de fondos vitales para invertir en servicios públicos e infraestructuras como colegios, hospitales y carreteras, y para combatir la desigualdad y la pobreza.

Como resultado, los Gobiernos tienen que recortar estos servicios o compensar la escasez de recursos mediante la subida de impuestos al resto de la ciudadanía. Ambas opciones perjudican sobre todo a las personas más pobres y hacen que aumente la brecha de la desigualdad. Este sistema internacional de elusión y evasión de impuestos está socavando el estado de bienestar incluso en los países ricos.

Pero el impacto es aún más devastador en los países más pobres:

La evasión y elusión fiscal por parte de las grandes multinacionales priva a los países pobres de al menos 100.000 millones de dólares cada año en ingresos fiscales, dinero suficiente para escolarizar a 124 millones de niños y evitar la muerte de cerca de ocho millones de madres, bebés, niños cada año.

Se estima que el uso de paraísos fiscales por parte de los más ricos supone pérdidas por valor de 14.000 millones de dólares anuales en ingresos fiscales para los países africanos, fondos suficientes para financiar servicios sanitarios que podrían salvar la vida de cuatro millones de niños y, además, contratar a los profesores necesarios para escolarizar a todos los niños del continente.

Únete a la lucha contra los paraísos fiscales

Cuando se trata de pagar impuestos, hay una regla para las grandes empresas y otra para la gente corriente. Y mientras los más poderosos sigan pagando pocos o ningún impuestos, los ciudadanos de a pie se verán obligados a asumir los gastos públicos.

Para combatir la desigualdad extrema, debemos cambiar de sistema absolutamente. No basta con terminar con los paraísos fiscales, pero es importante hacerlo para allanar el camino hacia un nuevo sistema más equitativo.

Debemos abandonar este sistema basado en la competitividad, el dinero, la propiedad privada y el lucro económico y político. Este sistema es el caldo de cultivo que reproduce estas enfermedades, aunque se administre distintos antibióticos, los fraudes, robos y actos de corrupción mutaran a formas más nuevas y fuertes. La Hidra no moría cortándole las cabezas, ya que el cuerpo era quien construía nuevas cabezas.

El mejor método para acabar con la desigualdad es la Economía Basada En Recursos, donde todos los recursos, serán declarados patrimonio de la humanidad y gestionados por medio del método científico de manera sostenible y equitativa a todo el mundo.

El colapso de la civilización tiene aroma de consumismo y capitalismo

El consumismo es la peor de las adicciones por el daño al planeta y la violencia que realizan sus impulsores, los empresarios.

Es tan institucional que se lo hecho benéfico, legal y socialmente normal y deseable.

En la historia ha estado largo tiempo. El robo de tierras y trabajo indígena de los europeos durante la conquista de América fue por consumo.

Pero nunca fue antes tan masivo y final para el futuro en la Tierra.

El consumismo es socio de la explotación brutal del medio ambiente tras materias primas. La civilización de los empresarios contamina el aire y el agua, cambia el clima, extingue especies siempre por producir bienes para vender a consumidores.

La humanidad necesita casas, alimentos, ropas, medicamentos, cultura, entretenciones y debe ir a la naturaleza. Miles de millones de personas no lo consiguen. Pero miles de millones compran de un modo desmedido, irracional; no solo el 1%.

Por primera vez en la historia, 3.800 millones de personas, la mitad de la población mundial, vive en hogares que ganan lo suficiente como para ser considerados de clase media o millonarios. A “cada segundo, cinco personas son de clase media”. Eso sí, la otra mitad del planeta, es decir, 3.800 millones de personas, son pobres. Según el diario Financial Times, se proyecta que la clase media crezca hasta alcanzar los 5.300 millones en 2030.

La Tercera.

El consumismo, es una fuerza oscura que modela desde arriba y el lado la vida de los pueblos.

La inseguridad de los mexicanos, solo un ejemplo, proviene del consumismo de presidentes, militares, policías, narcos, jueces, que constituyen el crimen organizado. Sin dinero a cambio para comprar objetos inútiles no participarían.

Se ha vendido uno; la segunda unidad está en una muestra de un evento privado en Los Angeles, y el tercero está siendo embotellado para su próximo dueño. Le Monde sur Mesure es el nombre del perfume. Vale US$1,5 millones. El envase lleva incrustaciones de oro y otras joyas, y tiene que ser entregado con un jet privado y todo un despliegue de seguridad para su protección. Además de pesar un poco más de dos kilos, cada una viene con un brazalete de 18 quilates de regalo para la persona que lo adquiera.

Emol.

Una isla flotante artificial para veranear o vivir un tiempo prolongado, equipada con su propia playa, piscina, discoteca, cine, salones de belleza y de masaje, jacuzzi con piso transparente, un ‘penthouse’ a 80 metros de altura e incluso una minijungla. Un proyecto de la compañía austriaca Migaloo Private Submarines. La plataforma mide 117 por 78 metros y puede desplazarse a una velocidad de 15 kilómetros por hora.

RT.

Algo hay que hacerle al planeta y la sociedad para acceder a estos consumos. Que son de muy pocos pero los miles de millones de sectores medios adquieren más abajo autos, casas grandes, viajes lejanos, ropas caras… Estilos de vidas sin pensar en el futuro y las otras especies hermanas.

El negocio para proveer a los consumistas es el más violento que existe, usa la guerra.

Al menos cuatro de cada 10 conflictos internos en diferentes países, en los últimos 60 años, han tenido relación con la explotación de los recursos naturales, tanto por su valor, como la madera, los diamantes, el oro, los minerales o el petróleo; como por su escasez, como la tierra fértil y el agua (ONU Medio Ambiente).

El Ciudadano.

El secretario general de la ONU, António Guterres, alertó el martes ante el Consejo de Seguridad de esta organización de que el cambio climático puede aumentar el riesgo de guerras por el control de recursos naturales. «La explotación de recursos naturales, o la competencia por ellos, puede y lleva a conflictos violentos…». Según estudios de la ONU, más del 40 por ciento de los conflictos armados internos en los últimos 60 años han estado vinculados a recursos naturales.

La Vanguardia, Rebelión.

Documentos oficiales recientemente desclasificados han revelado planes ideados en la década de 1960 por EE.UU. para «destruir a la Unión Soviética y a China como sociedades viables» mediante ataques nucleares destinados a eliminar el potencial industrial soviético y aniquilar a la mayoría de los habitantes en ambos países.

RT.

La irrupción de la nueva civilización de recursos en declinación cambiará esa adicción, pero la actitud y conducta de moderación en la naturaleza puede realizarse desde ahora junto a una actividad social colectiva.

Por un Movimiento para una NUEVA CIVILIZACIÓN solidaria, voluntaria y sustentable.

97% Owned

Quién crea el dinero y dónde termina, puede transformar completamente una sociedad, pero poco se sabe sobre cómo y quién es responsable de su creación.

El 97% Owned presenta una investigación seria con pruebas verificables sobre la verdadera naturaleza de la creación de dinero y sus implicaciones para el sistema económico, social y financiero. Profundizando en el funcionamiento interno del sistema monetario occidental dominante, la película descubre y revela información y hechos previamente ocultos que llaman la atención sobre las implicaciones sociales a nivel local y global.

Muy pocos pueden explicar con precisión de dónde viene el dinero y quién lo crea. El debate sobre la creación de dinero sigue siendo muy cargado, inexacto y subjetivo. El 97% de los propietarios se propusieron entender el sistema y lograr un consenso en este proceso.

Trabajando con think tanks, académicos, grupos de presión y los propios registros públicos del Banco de Inglaterra, el documental desenterró múltiples tipos de moneda nacional y formas de dinero. El título del documental se tomó del hallazgo de que los bancos comerciales crearon la gran mayoría del dinero, el 97%, cuando crean préstamos. Con qué propósito y cuánto se produce, determina el tamaño del sector bancario, el crecimiento económico del país y el bienestar de nuestra sociedad. La película explica la relación entre la creación de dinero, el crecimiento, la inflación y por supuesto las deudas. Es un completo sistema de esclavitud moderna.

Centuria de la esclavitud: La historia de la reserva federal

¿Qué es el sistema de la Reserva Federal? ¿Cómo llegó a existir? ¿Es parte del gobierno federal? ¿Cómo crea el dinero? ¿Por qué se mantiene al público en la oscuridad sobre estos importantes asuntos? En este largometraje documental, El Informe Corbett explora estas importantes cuestiones y corre el telón del banco central de Estados Unidos.

«La verdadera verdad del asunto es, como usted y yo sabemos, que un elemento financiero en los centros más grandes ha poseído al Gobierno desde los días de Andrew Jackson.» – Carta de FDR al Coronel Edward House, 21 de noviembre de 1933

Toda nuestra vida nos han dicho que la economía es aburrida. Es aburrida. No vale la pena el tiempo que toma entenderlo. Y toda nuestra vida, nos han mentido.

La guerra. La pobreza. Revolución. Todos dependen de la economía. Y la economía se basa en un concepto clave: el dinero.

El dinero. Es el agua económica en la que vivimos nuestras vidas. Incluso la llamamos «moneda»; fluye a nuestro alrededor, nos lleva en su estela. Ahoga a los que no tienen cuidado.

Lo usamos todos los días en casi todas las transacciones que realizamos. Pasamos nuestras vidas trabajando por ella, preocupándonos por ella, ahorrándola, gastándola, pellizcándola. Define nuestro estatus social. Compromete nuestra moral. La gente está dispuesta a luchar, morir y matar por ello.

Pero, ¿qué es? ¿De dónde viene? ¿Cómo se crea? ¿Quién lo controla? ¿Quiénes nos esclavizan por medio de ella? Es un hecho notable que, dada su importancia central en nuestras vidas, ni una persona de cada cien podría responder a preguntas tan básicas sobre el dinero como estas.

Telaraña: El segundo imperio Británico

Telaraña: El segundo imperio Británico, es una película documental que muestra cómo Gran Bretaña se transformó de una potencia colonial en una potencia financiera global. Con la desaparición del imperio, los intereses financieros de la City de Londres crearon una red de jurisdicciones secretas en el extranjero que capturaron la riqueza de todo el mundo y la ocultaron en una red de islas cercanas. En la actualidad, hasta la mitad de la riqueza global extraterritorial puede estar oculta en las jurisdicciones offshore británicas. Gran Bretaña junto con estas jurisdicciones son los principales actores mundiales en el mundo de las finanzas internacionales. ¿Cómo sucedió esto? ¿Qué impacto tiene en el mundo de hoy? Esto es lo que Telaraña se propone investigar.

Gracias a las contribuciones de destacados expertos, académicos, antiguos conocedores y defensores de la justicia social, al uso de b-rolls estilizados y a las imágenes de archivo, Spider’s Web revela cómo en el mundo de las finanzas internacionales, la corrupción y el secreto han prevalecido sobre la regulación y la transparencia, y el Reino Unido está en el centro de todo esto.

Dinero es deuda 3

Dinero es deuda 3 (del inglés Money as debt, aunque una traducción más adecuada sería dinero como deuda) es un la última parte del documental producido por Paul Grignon, en que describe el proceso de creación de dinero y su historia.

Cuando pensamos en cuánto dinero hay en circulación, estamos pensando en lo que realmente se conoce como la base monetaria. Este agregado se conoce también como efectivo total y representa al conjunto de monedas y billetes en circulación en un país (o una zona). Como es lógico, un país no puede comenzar a imprimir dinero sin realizar antes otros ajustes. En caso de que así lo hiciera, su moneda se devaluaría con rapidez y ese sería el efecto más inmediato de muchos otros. Para poder apretar el botón que pone en marcha la impresora de moneda de forma equilibrada, se debe proceder antes un proceso conocido como “creación de base monetaria”. Esta base monetaria se crea con un método que es muy conocido para los usuarios, pero que es también perjudicial para el mismo, por medio de las deudas. He aquí el mayor engaño de la teoría capitalista, las riquezas en el mundo en realidad están llenas de deuda.

El documental presenta la mecánica de creación de dinero por parte de los bancos y explicamediante una historia reportajes y animación cómo se pasó del uso exclusivo de monedas al uso de billetes, y posteriormente a las cuentas digitales, la supresión del patrón oro, el sistema de reserva fraccionada, y las consecuencias para la humanidad de este sistema monetario perverso.

Derechos, dinero y sistema monetario

No habrá libertad e igualdad mientras no se elimine el sistema monetarista basado en el lucro económico y político, por el cual los derechos, solamente se transforman en un simple producto de tales lucros, un privilegio. Hoy existen movimientos que hablan de deconstrucción; sin embargo, cometen falsedad ideológica, pues no hay una planificación para deshacer los pilares que sostienen al sistema y que son los que esclavizan a la humanidad y no permite su bienestar.

Uno de los productos preferidos de la propaganda son los variados derechos otorgados a individuos y grupos como prueba de reconocimiento de su papel político y en definitiva para que los partidos ganen apoyos electorales entre las masas. La leyenda de los derechos vino con los inicios del imperio del dinero. Entonces estaban expuestos como dulces en un expositor y para saborearlos había que comprar el producto. Con lo que, al principio, solamente los burgueses podían adquirir esos derechos dulces y gozar de sus virtudes. Después, la perspectiva fue cambiando. Aunque los derechos seguían en el escaparate, ya no estaban solamente al alcance del burgués, casi todos podían comprarlos; primero, porque el progreso había traído mejoras en la calidad de vida y avanzaba la llamada justicia social; segundo, su coste se redujo sensiblemente y, por otra parte, la capacidad económica del ciudadano común iba mejorando lentamente. De esta manera, los derechos ya no se consideraban artículo de lujo, sino que se abarataron hasta el punto de que casi eran gratuitos y cualquiera podía disfrutar de ellos, bastaba con invocarlos y ejercerlos.

Dado que finalmente los derechos en general acabaron por ofertarse gratuitamente, parece como si desde aquel momento se les hubiera privado de atractivo, porque ya corresponden a todos, con lo que la doctrina está abierta a mejorarlos y a ampliarlos. Hoy los derechos no solamente no tienen coste, puede decirse que han avanzado un paso más. Por el hecho de estar aquí, se goza de innumerables ocurrencias jurídicas definidas como derechos de las personas y, en orden al perfeccionamiento, baste señalar la extrema protección que se les dispensa en algunos casos. Si se pretende ser realista, conviene tener en cuenta que para conservarlos en línea con la sociedad moderna hay que operar siguiendo las normas marcadas por el capitalismo, fundamentalmente atendiendo fielmente a las reglas del mercado. Los derechos de los individuos, ya sean aisladamente considerados o agrupados para hacer más fuerza en el proceso de diferenciación social, se perfeccionan y refuerzan al ser económicamente respaldados, es decir, hay que acompañarlos de dinero en efectivo metálico para darles sentido de realidad. Se reclaman derechos, de los que generalmente ya se goza a plenitud en las sociedades avanzadas, interpretando el asunto más que como derecho en sí, como derecho a partidas de dinero público. En realidad no se están pidiendo el reconocimiento de determinados derechos, porque ya han sido consensuados, sino que se haga posible la diferenciación de algunos individuos y colectivos. Pero no bastan las resoluciones al efecto, hay que consolidarlas en el lenguaje del dinero. Al que reclama su derecho, no es suficiente con decirle que lo tiene, dándole un poco de coba jurídico-política, hay que pagarle en moneda para que se sienta plenamente satisfecho, invirtiendo en él, obligando a otro a hacerlo o subvencionándole, porque de esta manera se reconoce su derecho al privilegio, como nueva forma de posesión de un derecho que atiende a la igualdad desde la desigualdad.

Habría que añadir que ciertos derechos en algunos casos son retribuidos económicamente siempre que se muestren en línea con la doctrina oficial; por ejemplo, los referidos a la forma de entender la igualdad, la libertad y hasta lo que es el honor. Se trata de derechos que se colocan en el expositor propagandístico que suelen entenderse como inofensivos para los ejercientes del poder y se consideran derechos amables. Por eso se despachan sin limitaciones, con ventajas añadidas para el usuario y se les da el mayor bombo posible, habida cuenta de su valor para el mercado electoral y la paz social. No obstante, hay otros derechos incómodos o menos amables para el gobernante, que se guardan a buen recaudo para que no estropeen la fiesta de la democracia representativa y se dispensan a cuentagotas con coste añadido para el usuario. Estos últimos son aquellos que, referidos a los mismos temas del ejemplo —igualdad, libertad, honor—, en su desarrollo no siguen la ruta marcada por la citada doctrina dominante.

En el plano individual y preferentemente en el panorama grupal, el ejercicio de esos derechos inofensivos es una forma de diferenciación a la que acuden las minorías frente al agobio de la masa, que de forma encubierta miran hacia el privilegio por parte de quienes reclaman enérgicamente el derecho a su derecho. Aunque los derechos para todos están ahí, como una realidad que flota en el ambiente y se asume plenamente, a los que demandan privilegios invocando la igualdad, la libertad o el honor, sin duda les resultan insuficientes para consolidar la distinción social a la que realmente aspiran. Se trata de ser reconocidos invocando la diferencia y haciendo del derecho común un privilegio en su caso. Con base en esta creencia, en el fondo de la cuestión ronda la idea en la resentida mente de los privilegiados de sentirse venerados por los demás, como si se trataran de un pequeño ídolo singular. Este es el efecto indeseado de privilegiar algunos derechos.

Así las cosas, al particular que siente herido su honor, se le debe de indemnizar. El grupo que encuentra agredida su diferencia, hay que pagarle para que siga manteniendo su base diferencial con mucha dignidad en defensa de la igualdad. Al que asume la tarea de reclamar derechos ajenos cuya garantía correspondería al Estado, pero de lo que se suele escabullir desviando el asunto hacia la solidaridad organizada, hay que subvencionarle. Incluso los anticapitalistas de boquilla, que combaten al capitalismo, pero van a por lo que todos desean, es decir, dinero para su propio bolsillo, también reclaman contribuciones públicas para que puedan seguir combatiendo profesionalmente el poder y las desigualdades sociales que genera el dinero. Así, apoyados en los derechos-dinero, las demandas avanzan hasta lo que permite la imaginación del moderno emprendedor, que aprovecha la ocasión para explotar el negocio particular, si es posible a cuenta de lo público.

Por lo que parece, hay que tener claro que en cualquier sociedad capitalista avanzada muchas cosas se arreglan con dinero, de ahí que para ser reales los derechos de los individuos también deban ser interpretados en clave de dinero. Y resulta que no hay verdaderos derechos si no se sostienen con dinero en efectivo —amén de su pequeña cuota de poder sobre los demás—, porque los ciudadanos están a lo que están, habida cuenta de que su vida se mueve en la sociedad de consumo. Dado el auge que va tomando el asunto, habría que ir pensando que en algún momento tendrá que constituirse en los Estados una sociedad mercantil pública con el dinero estatal, que podría denominarse Derechos-Dinero S.A., cuyo objeto social sería repartir el dinero de todos entre los que se sienten afectados en esos derechos protegidos por la doctrina oficial. E incluso podrían emitirse acciones, para que sus accionistas sean los portadores de esos derechos-dinero que deberán ser materializados a través de dividendos regulares en billetes de curso legal.

Solamente se puede obtener una libertad absoluta deshaciendo el sistema basado en el lucro económico y político, en lo que es propiamente dicho como monetarismo y sus sistemas derivados. Una excelente alternativa para eliminar las cadenas invisibles que esclavizan a los derechos es la Economía Basada En Recursos.

El dinero es deuda II

Segunda entrega de este gran trabajo (Money as Debt) donde se desenmascara el juego infernal del capital, del dinero deuda y su consiguiente servidumbre. Imprescindible.

Nos quedamos en la anterior entrada en el comienzo de la Banca como la conocemos, los Goldsmith iniciaron esta nueva fase del negocio: pagaban un interés bajo por los depósitos y cobraban un interés mayor por los préstamos.

Hasta aquí todo iría bien, todo el mundo estaría mas o menos contento, excepto los Goldsmith ya que sus ingresos eran menores por el pago de estos intereses por los depósitos y además veían como la necesidad de crédito en el exterior era mayor (los Europeos que se desplazaban a América para hacer negocios necesitaban dinero) y ellos estaban limitados al dinero/oro (a partir de ahora lo llamare solo dinero) de su caja.

Pero claro los Goldsmith tuvieron otro gran idea, ¿Por qué no hacer cheques por el dinero de su caja y también por dinero que no tuviera en su caja?… Total, la gente no sabía exactamente cuanto dinero total había depositado en la caja ¿Quién se iba a enterar?.

El dinero comenzó a llegar en grandes cantidades a los Goldsmith, que se hicieron inmensamente ricos, tanto que la gente de nuevo comenzó a sospechar  y cuando fueron a por su dinero esta vez no había para todo el mundo y el negocio quebró……esto es lo que teme todo banquero del mundo, el llamado “Pánico de los Ahorradores”.

Todo esto se podría haber evitado ilegalizando la creación del dinero de la nada, pero como se necesitaba mucho dinero para la expansión Europea por América en lugar de eso se LEGALIZÓ, eso sí poniendo un límite al dinero que se podría crear, este límite era de 1:9 (por cada Dólar de dinero real se pueden crear 9 Dólares de dinero deuda).

Esto es la llamada Reserva Fraccionaria, que está respaldada por el Banco Central, solo en el prácticamente imposible caso de que todos los bancos entrasen en bancarrota a la vez (o su mayoría) haría que el sistema se hundiera.

Dinero es deuda I

Dinero como deuda (título original en inglés Money as debt) es un documental canadiense producido por Paul Grignon en 2006, en donde se describe la historia y el proceso de creación de dinero.

El documental presenta la mecánica de creación de dinero por parte de los bancos y explica mediante una historia de animación cómo se pasó del uso exclusivo de monedas de oro al uso de billetes, y, posteriormente, a las cuentas digitales, la supresión del patrón oro, el sistema de reserva fraccionada y las consecuencias de esta deriva como una inevitable espiral inflacionaria.

El documental, para explicar la historia de la creación y funcionamiento actual de los bancos, hace referencia al cuento de un orfebre, una historia muy conocida en Estados Unidos que se utilizó como propaganda.

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