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La tragedia electrónica

El uso de dispositivos inteligentes y aparatos electrónicos en general, han generado un adormecimiento cerebral que preocupa gravemente no solo a los padres, sino a cualquier persona que observa cómo la tecnología influencia nuestras vidas.

La obsolescencia electrónica sucede tan rápido como lo que tardamos en escoger un nuevo teléfono celular, por lo que solemos comprar lo que está de moda y cuando la temporada pasa, nos deshacemos de todo aquello ya no está al día.

El documental español “La Tragedia Electrónica” se encarga de explicar cómo suceden estas situaciones y por qué nos afectan tanto personalmente, pero lo que no vemos realmente es que estamos haciendo un gran daño al medio ambiente, ya que la generación de basura no reciclable es cada vez más preocupante.

La directora del largometraje, Cosima Dannoritzer, nacida en Alemania, realizó este proyecto con la colaboración de la cadena televisiva de TVE, Al Jazeera y Arte France, el cual busca profundizar en el tema que preocupa a las grandes naciones hoy en día, la contaminación electrónica.

La industrialización ha llegado a su auge, por lo que, en conjunto con la demanda incontrolable de dispositivos de última tecnología, crean esta problemática social que está inundando cada vez más al mundo en una pila de basura entre carcasas, viejas computadoras, teléfonos celulares y televisores que ya no consideramos como aptos para nuestro entretenimiento.

La investigación recorre las más grandes naciones capitalistas, como Estados Unidos, donde cada media hora una nueva idea es generada con el fin de crear un producto tecnológico que satisfaga las necesidades creadas por el mismo.

Este aspecto es expuesto al público durante los 50 minutos que dura el documental, estrenado en 2014.

Comprar, tirar, comprar

Comprar, tirar, comprar, es el título de un documental dirigido por la alemana Cosima Dannoritzer, sobre obsolescencia programada, es decir, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo.

El documental comienza cuando Marcos se da cuenta de que una pieza de su impresora falla y de como en todos los establecimientos a los que acude le recomiendan comprar una nueva. Si hubiese aceptado, hubiera sido otra de las víctimas de la obsolescencia programada, el motor secreto de nuestra sociedad de consumo, pero sin embargo intenta arreglarlo y descubre un vídeo que explica que el fallo de su impresora fue provocado por un microchip contador explicándonos al final como consiguió repararlo.

Toda esta historia de la obsolescencia programada comenzó con las bombillas. En el 1924, se crea Phoebus, que controlaba toda la producción de bombillas e ideaba un plan para sostener a la economía, bajando la vida útil de las bombillas a 1.000 horas multando severamente a los fabricantes del cartel que no cumplieran esa norma. Para mantenerse en la sombra, iban cambiando de nombre continuamente.

También nos habla de las linternas, fabricadas para que la bombilla y la pila duren lo mismo y del Ford T, que era un coche rudo, pero fiable y de como los de Chevrolet, salen con unos coches más bonitos pero menos fiables, vendiendo muchos más. Además nos cuenta como tras el crack del 29, Bernard London se opone al New Deal con un sistema de obsolescencia programada obligatoria, pero nunca se llevó a la práctica, sino que apareció unos años después la obsolescencia percibida, en la que se persuade al cliente a comprar algo que no necesita, pero “sin obligarle”. Sigue narrando varios ejemplos como el de las medias Dupont, creadas con un nailon muy resistente, pero que enseguida se vuelven a fabricar frágiles.

En lo que respecta a la lucha contra la obsolescencia programada, destacan los hermanos Neistat, que fueron por las calles tachando a los de Apple de diseñar las baterías para fallar. Un grupo genera una demanda colectiva, pero al final no se lleva a juicio, sin embargo ambas partes llegan a un acuerdo donde Apple se dedicará a ofrecer servicios de reemplazo y ampliar la garantía de los productos. Casi al final del documental nos comenta sobre el desecho ilegal de los residuos en Ghana, de como venden productos de segunda mano cuando no funcionan y de como algunos luchadores como Mike Anane, que etiqueta los residuos por origen para llevarlo a juicio, intentan parar este sistema de economía. El documental termina con las nuevas propuestas de economía sostenible y con el decrecimiento, para los más radicales.

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