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Centuria de la esclavitud: La historia de la reserva federal

¿Qué es el sistema de la Reserva Federal? ¿Cómo llegó a existir? ¿Es parte del gobierno federal? ¿Cómo crea el dinero? ¿Por qué se mantiene al público en la oscuridad sobre estos importantes asuntos? En este largometraje documental, El Informe Corbett explora estas importantes cuestiones y corre el telón del banco central de Estados Unidos.

«La verdadera verdad del asunto es, como usted y yo sabemos, que un elemento financiero en los centros más grandes ha poseído al Gobierno desde los días de Andrew Jackson.» – Carta de FDR al Coronel Edward House, 21 de noviembre de 1933

Toda nuestra vida nos han dicho que la economía es aburrida. Es aburrida. No vale la pena el tiempo que toma entenderlo. Y toda nuestra vida, nos han mentido.

La guerra. La pobreza. Revolución. Todos dependen de la economía. Y la economía se basa en un concepto clave: el dinero.

El dinero. Es el agua económica en la que vivimos nuestras vidas. Incluso la llamamos «moneda»; fluye a nuestro alrededor, nos lleva en su estela. Ahoga a los que no tienen cuidado.

Lo usamos todos los días en casi todas las transacciones que realizamos. Pasamos nuestras vidas trabajando por ella, preocupándonos por ella, ahorrándola, gastándola, pellizcándola. Define nuestro estatus social. Compromete nuestra moral. La gente está dispuesta a luchar, morir y matar por ello.

Pero, ¿qué es? ¿De dónde viene? ¿Cómo se crea? ¿Quién lo controla? ¿Quiénes nos esclavizan por medio de ella? Es un hecho notable que, dada su importancia central en nuestras vidas, ni una persona de cada cien podría responder a preguntas tan básicas sobre el dinero como estas.

Dinero es deuda 3

Dinero es deuda 3 (del inglés Money as debt, aunque una traducción más adecuada sería dinero como deuda) es un la última parte del documental producido por Paul Grignon, en que describe el proceso de creación de dinero y su historia.

Cuando pensamos en cuánto dinero hay en circulación, estamos pensando en lo que realmente se conoce como la base monetaria. Este agregado se conoce también como efectivo total y representa al conjunto de monedas y billetes en circulación en un país (o una zona). Como es lógico, un país no puede comenzar a imprimir dinero sin realizar antes otros ajustes. En caso de que así lo hiciera, su moneda se devaluaría con rapidez y ese sería el efecto más inmediato de muchos otros. Para poder apretar el botón que pone en marcha la impresora de moneda de forma equilibrada, se debe proceder antes un proceso conocido como “creación de base monetaria”. Esta base monetaria se crea con un método que es muy conocido para los usuarios, pero que es también perjudicial para el mismo, por medio de las deudas. He aquí el mayor engaño de la teoría capitalista, las riquezas en el mundo en realidad están llenas de deuda.

El documental presenta la mecánica de creación de dinero por parte de los bancos y explicamediante una historia reportajes y animación cómo se pasó del uso exclusivo de monedas al uso de billetes, y posteriormente a las cuentas digitales, la supresión del patrón oro, el sistema de reserva fraccionada, y las consecuencias para la humanidad de este sistema monetario perverso.

El dinero es deuda II

Segunda entrega de este gran trabajo (Money as Debt) donde se desenmascara el juego infernal del capital, del dinero deuda y su consiguiente servidumbre. Imprescindible.

Nos quedamos en la anterior entrada en el comienzo de la Banca como la conocemos, los Goldsmith iniciaron esta nueva fase del negocio: pagaban un interés bajo por los depósitos y cobraban un interés mayor por los préstamos.

Hasta aquí todo iría bien, todo el mundo estaría mas o menos contento, excepto los Goldsmith ya que sus ingresos eran menores por el pago de estos intereses por los depósitos y además veían como la necesidad de crédito en el exterior era mayor (los Europeos que se desplazaban a América para hacer negocios necesitaban dinero) y ellos estaban limitados al dinero/oro (a partir de ahora lo llamare solo dinero) de su caja.

Pero claro los Goldsmith tuvieron otro gran idea, ¿Por qué no hacer cheques por el dinero de su caja y también por dinero que no tuviera en su caja?… Total, la gente no sabía exactamente cuanto dinero total había depositado en la caja ¿Quién se iba a enterar?.

El dinero comenzó a llegar en grandes cantidades a los Goldsmith, que se hicieron inmensamente ricos, tanto que la gente de nuevo comenzó a sospechar  y cuando fueron a por su dinero esta vez no había para todo el mundo y el negocio quebró……esto es lo que teme todo banquero del mundo, el llamado “Pánico de los Ahorradores”.

Todo esto se podría haber evitado ilegalizando la creación del dinero de la nada, pero como se necesitaba mucho dinero para la expansión Europea por América en lugar de eso se LEGALIZÓ, eso sí poniendo un límite al dinero que se podría crear, este límite era de 1:9 (por cada Dólar de dinero real se pueden crear 9 Dólares de dinero deuda).

Esto es la llamada Reserva Fraccionaria, que está respaldada por el Banco Central, solo en el prácticamente imposible caso de que todos los bancos entrasen en bancarrota a la vez (o su mayoría) haría que el sistema se hundiera.

Dinero es deuda I

Dinero como deuda (título original en inglés Money as debt) es un documental canadiense producido por Paul Grignon en 2006, en donde se describe la historia y el proceso de creación de dinero.

El documental presenta la mecánica de creación de dinero por parte de los bancos y explica mediante una historia de animación cómo se pasó del uso exclusivo de monedas de oro al uso de billetes, y, posteriormente, a las cuentas digitales, la supresión del patrón oro, el sistema de reserva fraccionada y las consecuencias de esta deriva como una inevitable espiral inflacionaria.

El documental, para explicar la historia de la creación y funcionamiento actual de los bancos, hace referencia al cuento de un orfebre, una historia muy conocida en Estados Unidos que se utilizó como propaganda.

Golpistas a la sombra del coronavirus

Mientras la opinión pública se mantiene pendiente de las cifras de progresión del ‎coronavirus, los poderes ejecutivos sufren una profunda reorganización en la que los ‎altos funcionarios de la salud prevalecen momentáneamente sobre los políticos. Pero, ‎en la sombra, banqueros y militares se preparan en espera de su turno para confiscar ‎el poder.‎

Supremacía de la lógica administrativa sobre la lógica política

Numerosos gobiernos de los países industrializados han respondido a la epidemia de Covid-19 ‎decretando el confinamiento de la población. Esa estrategia no tiene nada que ver con ‎la medicina, que nunca practicó el aislamiento de las personas sanas. Se trata en realidad de ‎administrar los medios médicos para evitar un flujo masivo de enfermos que desbordaría los ‎hospitales. Son pocos los países industrializados que, como Suecia, han rechazado esa visión ‎administrativa ante la epidemia. Esos países han optado por una acción de carácter médico y ‎no practican el confinamiento generalizado.

La primera enseñanza que nos deja lo que está sucediendo es, por consiguiente, que en los ‎países desarrollados la lógica administrativa prevalece sobre la experiencia médica.

Sin embargo, aun careciendo de competencias médicas, no dudo que milenios de experiencia ‎médica y sanitaria tienen que ser más eficaces contra una enfermedad que las “recetas” ‎burocráticas.

En todo caso, la observación del fenómeno actual permite comprobar que ‎Suecia cuenta sólo 10 muertos por millón de habitantes mientras que Italia ya registra ‎‎166 fallecidos por cada millón de habitantes. Por supuesto, esto es sólo el principio de la ‎epidemia y se trata de dos países muy diferentes. Pero es probable que Italia tenga que ‎enfrentar una segunda oleada de contaminación y también una tercera mientras que Suecia ya ‎habrá adquirido un nivel de inmunización colectiva y estará protegida.

Supremacía de los altos funcionarios de la salud sobre los responsables electos por el pueblo

Después de haber señalado lo anterior, hay que resaltar que el confinamiento generalizado de la ‎población sana perturba, además de la economía, los modos de gobierno. En casi todos los ‎países estamos viendo la palabra de los políticos quedar en segundo plano ante la palabra de los ‎altos funcionarios del sector de la salud, que lógicamente deben ser más eficaces. Y esto es lógico ‎dado el hecho que la decisión de confinamiento es puramente administrativa. Se ha aceptado ‎colectivamente luchar por los hospitales y tratar de protegernos de la enfermedad, en vez de ‎combatirla.

Por desgracia, cualquiera podrá comprobar que, a pesar de las apariencias, no se ha ganado ‎en eficacia. Por ejemplo, los países miembros de la Unión Europea han sido incapaces de proporcionar el equipamiento médico y las medicinas que se necesitan en el momento oportuno. ‎El problema viene de las reglas habituales.

Basta señalar que la globalización económica ha llevado a que quede un solo fabricante de respiradores ‎artificiales… y a que ese fabricante sea chino. Los procedimientos de licitación imponen un plazo ‎de varios meses antes de lograr disponer de ese “producto” y los políticos no están para saltarse ‎esos procedimientos. Estados Unidos ha tenido que intervenir empresas para resolver ese ‎problema.

Francia, país que durante la Segunda Guerra Mundial vivió bajo una dictadura administrativa, ‎encabezada por Philippe Petain bajo la denominación de «Estado Francés», ya ha vivido también ‎cuatro décadas de confiscación del poder político por parte de los altos funcionarios, lo que ‎los franceses han llamado la «ENArquía»1. Pero ese sistema ha privado a los políticos del ‎conocimiento en materia de administración que antes obtenían al ejercer diferentes ‎mandatos locales y regionales, antes de llegar al nivel nacional. Actualmente, los responsables que ‎ocupan cargos electivos disponen de menos información que los altos funcionarios y enfrentan ‎grandes dificultades para controlar los actos de estos últimos.

En las actuales circunstancias de la crisis del coronavirus, los altos funcionarios del sector de la ‎salud se ven investidos abruptamente de una autoridad que normalmente no tienen. Ante eso, ‎banqueros y militares aspiran ahora a una promoción similar, en detrimento de los políticos.

Los banqueros, a la espera de su oportunidad

En Reino Unido, Gordon Brown, ex ministro de Finanzas y posteriormente primer ministro ‎británico, acaba de publicar en el Financial Times un texto donde propone utilizar el miedo al ‎Covid-19 para hacer lo que no se logró concretar durante la crisis financiera de 20082. En aquella época Gordon Brown ‎no logró crear un gobierno financiero mundial y tuvo que conformarse con una simple ‎concertación en el G20. Ahora, afirma Gordon Brown, sería posible instaurar un gobierno mundial ‎de la salud y determinar qué potencias podrían asociarse a los miembros permanentes del Consejo ‎de Seguridad de la ONU.

Nada permite creer que tal gobierno mundial haría las cosas mejor que los gobiernos nacionales. ‎Lo que sí es seguro es que esa entelequia escaparía a toda forma de control democrático.

Ese proyecto no tiene más posibilidades de llegar a concretarse que el proyecto de gobierno ‎financiero mundial. Gordon Brown era también un acérrimo defensor del mantenimiento del Reino ‎Unido dentro de la Unión Europea, apuesta que también perdió.

El Estado Profundo estadounidense, agazapado en la sombra

A través de la historia, las crisis siempre han servido de pretexto a quienes tratan de explotar el ‎argumento de la «urgencia» para modificar el poder sin que la opinión pública tenga tiempo de ‎reflexionar. Esa coartada ha funcionado a menudo.

El 30 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el «estado de ‎emergencia internacional en materia de salud pública». Al día siguiente, el secretario de ‎Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, firmaba en secreto una Warning Order (Orden ‎de Alerta) según la cual el NorthCom debe estar listo para la posible aplicación de las nuevas ‎reglas del plan de «Continuidad del Gobierno».

Esas nuevas reglas son Above-Top Secret, lo cual significa que la comunicación sobre las acciones ‎se restringe aún más que de costumbre y se pone en conocimiento únicamente de las personas ‎que disponen del más alto nivel de habilitación y que cuentan además con un acceso nominativo ‎especial en el marco del Special Access Program.‎

Vale recordar que el principio de la «Continuidad del Gobierno» se instauró al inicio de la guerra ‎fría. Se trataba de proteger la administración de Estados Unidos en una situación de guerra ‎nuclear contra la Unión Soviética o ante la muerte u otro impedimento de los principales ‎responsables del país: el presidente de Estados Unidos, su vicepresidente y el presidente de la ‎Cámara de Representantes. En virtud de una directiva escrita del presidente Dwight Eisenhower, ‎ante tales circunstancias un gobierno militar tendría que asumir inmediatamente la continuidad ‎del mando hasta un ulterior restablecimiento de los procedimientos democráticos3.‎

Esa directiva fue invocada y esa forma de gobierno fue implantada el 11 de septiembre de 2001 por el entonces coordinador ‎nacional de la lucha contra el terrorismo, Richard Clarke4. Sin embargo, aunque el país vivió ese día una ‎situación de emergencia, ni el presidente de Estados Unidos, ni su vicepresidente, ni ‎el presidente del Congreso habían muerto, como tampoco estaban en la imposibilidad de ejercer ‎sus funciones respectivas, lo cual me lleva a la conclusión de que el 11 de septiembre de 2001 ‎Estados Unidos vivió un golpe de Estado. El entonces presidente, George W. Bush, no recuperó ‎sus prerrogativas hasta la noche de aquel día y nunca se aclaró qué pasó en la decena de horas ‎durante las cuales su autoridad quedó suspendida5.‎

Según explica en Newsweek William Arkin, considerado el mejor especialista en temas del ‎Pentágono, actualmente existen 7 planes diferentes6:‎

  • el Rescue & Evacuation of the Occupants of the Executive Mansion (RESEM), para garantizar la ‎protección del presidente, del vicepresidente y de sus familias;
  • el Joint Emergency Evacuation Plan (JEEP), para garantizar la protección del secretario ‎de Defensa y de los principales jefes militares;
  • el Atlas Plan, para garantizar la protección de los miembros del Congreso y de la ‎Corte Suprema;
  • Octagon, plan con objetivos totalmente desconocidos;
  • Freejack, también desconocido;‎
  • Zodiac, igualmente desconocido;‎
  • Granite Shadow, plan que prevé el despliegue de unidades especiales en Washington, establece ‎las condiciones para el uso de la fuerza y para poner el territorio bajo la autoridad de los militares7.‎

Es importante observar que existe una contradicción entre el supuesto objetivo del RESEM –‎garantizar la protección del presidente y del vicepresidente– y el hecho que ese plan se aplicaría sólo en caso de muerte o de impedimento de esos responsables.

En todo caso, la aplicación de estos 7 planes estaría en manos del Mando Militar de ‎Estados Unidos para América del Norte (NorthCom), encabezado por un ilustre desconocido, ‎el general Terrence J. O’Shaughnessy.‎

O sea, en virtud del derecho estadounidense, este general se convertiría en dictador de ‎Estados Unidos sólo en caso de muerte o de impedimento de los 3 principales responsables ‎electos del Estado federal –el presidente de Estados Unidos, su vicepresidente y el presidente de ‎la Cámara de Representantes– pero en la práctica su predecesor, el general Ralph Eberhart, ya ‎fungió como tal a pesar de que esos 3 responsables no estaban muertos ni impedidos de ‎realizar sus funciones. A los 73 años, el ahora retirado general Ralph Eberhart dirige actualmente ‎las principales empresas que proveen la aviónica militar en Estados Unidos.

El 13 de febrero, el general O’Shaughnessy afirmó ante la Comisión del Senado a cargo de las ‎fuerzas armadas que el NorthCom estaba preparándose para lo peor. En el marco de esos ‎preparativos, el general O’Shaughnessy se comunica diariamente con los otros 10 mandos ‎centrales de las fuerzas de Estados Unidos en todas las regiones del mundo8.‎

También es importante recordar aquí que, además del territorio de Estados Unidos, la «zona de ‎responsabilidad» del NorthCom abarca también Canadá, México y Bahamas. En virtud de varios ‎acuerdos, el NorthCom puede, por iniciativa propia, ordenar el despliegue de tropas ‎estadounidenses en esos tres países.

En 2016, el entonces presidente de Estados Unidos Barack Obama firmó la orden secreta ‎denominada Presidential Policy Directive 40 sobre la National Continuity Policy, o sea la ‎‎«Política de Continuidad Nacional». Sólo 2 días antes de que el presidente Donald Trump ‎asumiera sus funciones en la Casa Blanca, el entonces administrador de la FEMA –la agencia ‎federal a cargo de la situación de urgencia–, Craig Fugate, firmó la Federal Continuity ‎Directive 1 (Directiva Número 1 de Continuidad Federal), que precisa ciertos aspectos de la ‎aplicación de ese procedimiento en niveles inferiores.

Todo está previsto en función de «lo peor». La epidemia proporciona el pretexto para actuar. ‎En ese contexto, las preguntas planteadas recientemente por el vocero del ministerio chino ‎de Exteriores9 sobre ‎la posibilidad de que los militares estadounidenses hayan diseminado deliberadamente el nuevo ‎coronavirus, adquieren el mayor sentido y cobran nueva vigencia.

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