Monetarismo y política versus ciencia de la información

Analizando el mundo de la información como ciencia. Hoy nos encontramos que la ciencia de la información casi ha desaparecido como ciencia, se ha transformado en un producto de venta, consumo y propaganda.

Los sistemas imperantes nacidos del monetarismo y del manejo del poder político, han servido para desangrar a la ciencia de la información para que sirva a sus propios intereses y no precisamente a favor de toda la humanidad. Sin embargo, podemos encontrar algunos grupos dentro de la sociedad que prosiguen en la lucha de recuperar el carácter libre y científico para el beneficio de toda la humanidad.

Desmenuzando la situación

Como primer paso es menester entender que es ciencia de la información y que no es. La verdadera ciencia de la información es un recurso y un derecho humano, por tal motivo debe responder, como otras ciencias, al servicio de toda la humanidad y no solamente a sistemas imperantes o solamente a grupos de poder. Es decir que el primer carácter de la ciencia de la información, es que debe ser libre, de fácil acceso y debe estar disponible para toda la humanidad.

Los distintos modos de poder políticos que existen hoy en día, atentan contra esta característica por medio de la clasificación y ocultamiento de la información; lo que no permite que esta, sea de fácil acceso y este disponible para el resto de la sociedad. No obstante los sistemas económicos nacidos del monetarismo como por ejemplo el capitalismo, son un caldo de cultivo para el nacimiento de acciones contra la libertad científica de la información.

Ya que nos referimos al capitalismo, encontramos dentro esta práctica algunas acciones que rompen con el requerimiento de la libertad de la ciencia de la información, como por ejemplo por medio de las patentes o licencias privativas. El capitalismo transforma la información en un producto privado y comercial para la venta, consumo y competencia.

El otro punto característico de la ciencia de la información, es la utilización del método científico en su desarrollo. El método científico consiste en lo siguiente y está dividido en etapas:

De acuerdo al acontecimiento y al entorno, se debe realizar una posible teoría de lo sucedido elaborando basándose en preguntas.

Se debe juntar y clasificar todas las fuentes y evidencias de acuerdo al acontecimiento desde una visión imparcial y neutral, socavar en las acciones pasadas que pudieron ocasionar los sucesos actuales.

Realizar un análisis de las evidencias encontradas y elaborar una hipótesis con base en los datos encontrados, el entorno y los hechos en sí mismos.

Le sigue la etapa de experimentación o producción del artículo. En el proceso de experimentación se resuelven los distintos errores que podrían contener la hipótesis, para posterior producción del artículo. Si se encontrase errores en el proceso de experimentación que provoque un cambio rotundo en la hipótesis, se debe volver al paso número 1; caso contrario seguir al siguiente paso.

Si se realizan posteriores descubrimientos, se debe realizar un nuevo proceso desde el punto número 1, para generar un nuevo artículo para enriquecer el aprendizaje ya creado.

El problema de los sistemas de civilizaciones actuales y de los poderes gobernantes, es que coartan con el proceso científico. Lo primero que se pierde es la imparcialidad y la objetividad científica. La información pierde la característica de ser un recurso a favor de toda la humanidad, para convertirse en una herramienta de manipulación, adoctrinamiento y en algunos casos, como arma contra otros. Generalmente, los grupos de poder gobernantes solo elaboran informes para convencer a la población que su sistema y gobierno son infalibles, escondiendo de la ecuación todo dato negativo o errores que su gobierno pudiera tener. En muchos casos, los datos de fuentes y evidencias son manipulados con anterioridad o nada más se analizan una parte de ellos para generar un informe positivo. De este modo se rompe el sentido científico del proceso de investigación científica.

En el sector económico, no hay muchas diferencias con el sector político. Las empresas convierten la ciencia de la información en un producto de ganancia monetaria en vez de un recurso. Sin dudas, este sector es el que más es el que causa más daño a la ciencia de la información. Elementos como la publicidad y la propaganda son diseñados para maquillar errores, engañar o convencer de que sus productos son sanos, no peligrosos y útiles para la supervivencia de cada ser humano. No obstante, la realidad casi siempre es otra, se utiliza estas herramientas para el propio provecho monetario, muchas veces a costa de la vida de otros, por retener información vital que pudiera salvar sus vidas. Podemos poner como ejemplo como se emplea la información en las empresas de productos transgénicos y neurotóxicos, las empresas no informan sobre los dañinos que son para la humanidad; los productos generan envenenamiento, contaminación e inclusive la muerte, todo ello en perjuicio de la mayoría de los seres humanos. Podríamos enumerar más acciones que el sistema económico monetario realiza en contra del proceso científico de la ciencia de la información, pero no pretendemos hacer un libro sobre esto.

Destrabando la situación

El proceso para destrabar esta situación es bastante arduo y difícil. Dependerá en todo caso del esfuerzo de toda la sociedad para cambiar las plataformas y sistemas preestablecidos. Hoy en día un muy alto porcentaje de personas están adoctrinados sutilmente para servir al sistema imperante dentro de los valores de las plataformas dictadas que actúan como rejas invisibles para mantener al individuo prisionero dentro de su zona de confort. Es necesario como primera medida entonces, organizar una campaña de reeducación para deshacer los viejos parámetros artificiales y direccionados, como por ejemplo la competitividad, el individualismo, el egocentrismo, etc.

El ser humano debe comprender que el lenguaje, como también la información, son procesos naturales colectivos encadenados; para ser más claros, la información es parte del entorno y se encuentra en cada aspecto de la naturaleza. El lenguaje es solo un efecto, cuya causa, es la comprensión de la información de la naturaleza y su posterior transmisión. Si la naturaleza es el hábitat de todos los seres vivos y el ser humano es únicamente un grano de arena dentro del entorno en el medio ambiente, entonces la información es patrimonio de todos los seres vivos y no de unos pocos.

Sosteniendo lo afirmado anteriormente, aseguramos que cualquier investigación científica o creación tecnológica no es un proceso individual, sino verdaderamente cooperativa y comunitaria. El investigador adquiere y aplica conocimientos y parámetros preestablecidos colectivamente, tal es el caso de matemáticas, física, química, gramática, etc. Por este motivo, no hay una experiencia individual y privada en sus creaciones. Inclusive su imaginación y creatividad se debe a un proceso colectivo de entrenamiento mental y según la información del entorno, más la retroactividad de los mitos urbanos (por ejemplo el de la vida eterna). Este es el motivo por el cual el fundamento de las licencias privativas, es simplemente falso y contraproducente; es una barrera artificial que detiene y se adueña totalitariamente del flujo natural del universo. Podemos certificar entonces que las patentes y licencias privativas atentan contra el método científico y con el proceso de evolución del ser humano. Deben ser eliminadas y remplazadas por licencias libres y de dominio público para el crecimiento natural de la humanidad y para su bienestar.

Entendiendo que la información es colectiva y, por lo tanto, patrimonio de toda la humanidad. Entonces esta debe estar disponible y accesible para todo el mundo. La disponibilidad de la información garantiza el tener una base de datos amplia para la solución de problemas de cualquier índole, por ejemplo de procesos de fabricación de vacunas para acabar con algún virus. Se debe garantizar el acceso a la información, tanto estatal, como corporativa o de asociaciones civiles. El acceso a la información no debe ser monetizado. Poner un valor monetario al acceso a la información, contribuye a que la misma sea inaccesible para ciertos grupos, sobre todo los más pobres y necesitados. Internet es una gran herramienta para lograr tal fin, pero debe garantizarse que el acceso digital a la misma, este disponible para todo el mundo y gratuitamente.

El sistema democrático representativo es otro de los factores que atenta contra el nombre de la ciencia de la información, sobre todo cuando los partidos caen en el personalismo, la idolatría de figuras políticas, el dogmatismo y modelos fijos preestablecidos o en casos más graves, en sectarismo fundamentalistas extremistas. Los partidos políticos y los representantes suelen desmembrar la ciencia de la información para convertirla solo en una herramienta de dialéctica para mantener el poder de sus ídolos y partidos políticos, o para atraer más votantes a sus filas. Se recurre constantemente a prácticas de propaganda y manipulación y generalmente se ocultan algunas realidades para mantenerse en el poder.

Se debe elegir sistemas más abarcativos y abiertos, bajo un concepto sistémico-holístico que nos permita una visión más amplia de la realidad, el macrocosmo. Desde este panorama podemos observar que no se trata de un microcosmo (idolatrías y banderas políticas), sino de problemas sociales y como lo solucionamos entre todos; la discusión de proyectos utilizando el método científico como base para el sistema, esto evita las discusiones estériles, serán las evidencias científicas las que hablen y digan al ciudadano cuál es el mejor camino que pueden elegir para que este, lo afirme o lo rechace. La tecnología es una pieza fundamental en la evolución del ser humano, desde que se inventó la rueda, hasta la invención de la cibernética, por lo tanto, es una pieza fundamental para la solución de los problemas.

Sistemas democráticos como la democracia directa digital, en una estructura cooperativista, donde se elijan administradores por presentación de concurso público; con un sistema socioeconómico como la economía de bien común o la economía basada en recursos. Es un buen punto a tener en cuenta para mantener un ambiente saludable para que la ciencia y la información vuelvan a ser un elemento al servicio del ser humano y no de unos pocos.

Información adicional

Notas complementarias:

Fuentes:

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