Hacia Proyecto Venus: Una breve observación al sistema monetarista

El sistema monetario es uno de los sistemas de dominación menos cuestionados en el mundo. Por lo mismo es quizás el más efectivo de todos. La economí­a monetaria se basa en la idea de escasez y deuda. Por lo tanto, tal como podrás ir viendo en el desarrollo de esta series de artí­culos titulado «Hacia Proyecto Venus», admite (implí­citamente por sus afirmaciones y deducciones) que la pobreza y la esclavitud al trabajo son hechos sociales normales e inevitables. Esto quiere decir que, dentro de los sistemas monetarios, siempre habrán personas marginadas.

Un poco de historia del nacimiento del monetarismo

Los nostálgicos del monetarismo y los defensores del elitismo, crearon un eslogan que utilizan para justificar la pobreza, mas unas series de teorí­as para sostener su estatus social y sus practicas contra los ciudadanos del mundo mas pobres. Este eslogan reza lo siguiente: «La pobreza es parte de la naturaleza humana y por eso siempre habrá pobres».

Este concepto es un error y una aberración a la comprensión de la historia económica humana. Los estudios antropológicos, independientes de los intereses de algunos grupos económicos, han demostrado todo lo contrario. Si la pobreza se mide basándose en los recursos que una persona posee (capital, en la doctrina capitalista), el ser humano desde su nacimiento tenia disponible capitales y recursos ilimitados para si mismo, con total libertad de acceso. Es decir que el ser humano en el principio de la humanidad era sumamente rico.

Cuando el ser humano comenzó a crear reinos e imperios con pensamientos avaros, egoí­sta y de poder, fue creando limites que comenzaron a marginar a la población del acceso a los recursos. Los seres humanos no tení­an libertad de acceso a los recursos dentro de esos limites, por lo tanto tuvo menos capital y riquezas; sobretodo los que quedaban fuera de esos limites. Este hecho se fue masificando, generando menos acceso a los recursos y generando mas depredación de los mismos.

El problema se fue agrandando cuando se creó el monetarismo, ya no solamente la humanidad tenia que enfrentarse a la enajenación de los recursos por medio de la imposición de los limites de los reinados, imperios, etc. y la expropiación de los recursos por parte de sus gobernantes, sino que también debí­a enfrentarse a los limites del acceso de los recursos impuestos por el monetarismo. En ves de obtener los recursos gratuitamente, debí­as aceptar esclavizarte al reino, para obtener tener dinero, para después acceder a los recursos. Fue el principio de la legalización de la esclavitud por medio del monetarismo.

Los gobernantes observaron que con el trueque no podí­an obtener riquezas y poder, ya que se hacia un cambio justo de recursos, por otros similares en la misma calidad y cantidad de peso, como los gobernantes no eran productores de recursos, entonces al final era el ciudadano el que imponí­a su valor y el que podí­a someter a un reino cortando los recursos al reino. Fue allí­ que los gobernadores impusieron la moneda y los impuestos como formas de inducir al pobre a esclavizarse a si mismos dentro de un marco legal. Si el ciudadano no tenia monedas, no podí­an pagar los impuestos, sino podí­as pagar los impuestos, el gobierno se quedaba con tus recursos. Cada vez los impuestos costaban mas monedas, pero los productos eran valuados menos; por lo tanto debí­as dedicar mas tiempo para producir mas recursos para entregarlos al imperio.

Los gobiernos por poder, extender los limites de su reino, sed de dinero y recursos, comenzaron a generar apropiaciones, guerras, conflictos y otros actos fascistas contra la voluntad de los demás. Los que sufrí­an los efectos de estos conflictos, eran sucumbidos a mas pobreza, sus recursos eran robados, destruidos, expropiados, etc.

Este texto de introducción hacia el pasado de la humanidad y el comienzo del monetarismo, nos deja observar que la pobreza no es natural del ser humano, es todo lo contrario. El ser humano comenzó en un hábitat de abundancia de recursos (capitales) y riqueza, debido a que los recursos eran patrimonios de toda la humanidad y se tenia acceso a los mencionados. Este fue un punto analizados por muchos antropólogos serios y que defienden los intereses de toda la humanidad, no responden a intereses gubernamentales o monetarios de un paí­s o una multinacional.

La actualidad del monetarismo

En la actualidad hambrunas, guerras y todo tipo de limitaciones no son realmente impuestas por una ausencia de recursos naturales, sino por ausencia de recursos monetarios, que no son más que monedas y tí­tulos, papeles sin valor alguno. Hoy no hay una guerra por los recursos energéticos, sino porque el negocio energético del petroleo, mueve mucho dinero y es dinero lo que necesitan. Esto se puede ver claramente en las «crisis económicas», donde si bien los supermercados siguen llenos de mercancí­as, miles de personas sufren de escasez; así­ como también en las hambrunas, donde miles de personas mueren diariamente por no tener un papel, estando los supermercados repletos de alimentos. Es mas evidente la manipulación de gobernantes y dirigentes del monetarismo en temas de crisis y escasez, cuando observamos que tales efectos parecen no afectar algunas áreas, como por ejemplo el área militar. En esta área de las sociedades, el dinero y los recursos abundan, van siempre en crecimiento, mientras que pueblos enteros dentro de los limites de su propia nación y fuera de ellos, mueren de hambre.

¡Esto debiese darnos vergüenza! Pero no, el sistema monetario se justifica a sí­ mismo llamando la atención que es «la manera en cómo funcionan las cosas», sumiendo a miles de ciudadanos al conformismo haciéndoles creer que el sistema no puede ser cambiado, inventando una serie de mitos, jergas, promesas y «parches polí­ticos» que no hacen más que desviar la atención del problema estructural: la esclavitud basada en el monetarismo y sobretodo en la deuda, tanto económica, como social.

La corrupción (entendida como la degeneración del fin original de servir a la humanidad, en pos del fin de perpetuar la existencia de la propia institución) es algo inevitable dentro de la lógica monetarista.

Por ejemplo la tecnologí­a es limitada deliberadamente, creando productos programados para que se echen a perder dentro de un determinado tiempo, permitiendo así­, un nuevo consumo cí­clico. Este sistema fue creado con la escusa de que el consumo genera capitales, y por lo tanto crecimiento económico. Esta escusa económica y polí­tica es totalmente falsa, unos de los problemas que tiene la economí­a actual es la gran perdida de existencias reales por culpa de la obsolescencia programada, se construye objetos que no duran y que lleva mucho tiempo hacerlos, al ser construidos para que fallen, pierden valor monetario y de capital, terminando en la basura. No obstante, no se recupera y queda inservible, sin valor alguno; por lo tanto no regresa a la vida económica generando un déficit a las familias y a la nación. Esta practica a su vez genera mas consumo de recursos y mas gastos, ya que se debe reponer el elemento roto u el aparato en totalidad, utilizando nuevos recursos, mas tiempo y capital humano. La practica termina siendo un perjuicio hacia muchos, para la ganancia de unos pocos.

A su vez la lucha social, dueño-sirviente, es intrí­nseca e inevitable dentro de los sistemas monetarios, ya sea en el modo capitalista de patrón-obrero o de la versión comunista de Estado-burócrata. Siempre ambas partes buscarán maximizar sus ganancias, produciendo una guerra sin final que no crea más que división, discordia, desconfianza y enemistad. Bajo estos sistemas, sera muy común encontrar revoluciones armadas y contra revoluciones, que lo único que generan es el aniquilamiento de los recursos humanos, animales y recursos naturales. Ambos utilizaran la escusa, la falsa teorí­a de la selección natural, creada y difundida por la burguesí­a y oligarquí­a para justificar sus acciones y su superioridad ante los demás. Al parecer algunos grupos no toman en cuenta algunos factores y hechos históricos, por ejemplo el factor de la espiritualidad, el conocimiento, la conciencia humana, y que a mayor crecimiento menos efecto tiene la selección natural y menos se busca la depredación y el aniquilamiento de la vida. Si vemos en la historia, podemos observar al mejor ejemplo de todos Mahatma Gandhi, cuyas acciones y modo de activismo, lograron imponerse ante unos de los imperios mas cruel de la historia humana, el Imperio Ingles, logro cambiar la historia y el rumbo a toda una nación de manera pacifica y conciente. ¿Cuál fue la diferencia entre unos y otros? Precisamente fue el entorno y la educación, siempre en post de elevar lo mas alto del ser humano, la espiritualidad y la conciencia, por encima de la cuestión biológica, es el ejemplo que pone fin a la falsa teorí­a de la Selección Natural.

Poco se destaca el absurdo de una sociedad saludable dentro de los sistemas monetarios. Por ello la medicina actual se basa más en extirpar órganos (o recetar drogas) que en la -prudente- prevención mediante hábitos saludables. A mayor personas saludables, más probabilidades de doctores cesantes. Mientras más gente enferma, mayor empleo y ganancias para la corporación médica o el estado. ¿No es esto absurdo? ¿Qué corporación o gobierno va a querer una salud perpetua si eso genera el fin de su existencia, de su sistema monetarista y por lo tanto, del modo material de subsistencia de sus integrantes?

La industria alimenticia comprende bien este fenómeno. Por ello «resultarí­a» tan rentable la asociación alimenticia-farmacéutica (actualmente vigente) de envenenar sutilmente los alimentos para aumentar el consumo de «remedios» o utilizar métodos para eliminar nutrientes de las semillas naturales. Debido a la falta de nutrientes, proteí­nas y vitaminas en las plantas transgénica, las multinacionales farmacéuticas y de alimentación pueden vender el valor agregado, es decir vitaminas, proteí­nas y nutrientes artificiales, que en muchos casos, son nocivas para la salud. Por la falta de estos elementos, la gente necesita consumir mas cantidad de alimentos, para obtener los niveles nutricionales que necesita y que este tipo de cultivos no los genera. Una ganancia como ésta, perpetua y segura, resulta beneficiosa y sistémica para los sistemas monetarios.

La polí­tica, al igual que el resto de las ramas de la sociedad dentro de un sistema monetario, está subyugada al uso de dinero. Por esta razón, la corrupción polí­tica es un hecho estructuralmente intrí­nseco dentro de las sociedades monetaristas. Y cuando hablo de corrupción no me refiero simplemente a la descarada mezcla de intereses existentes entre grandes empresas, organizaciones y polí­ticos, sino también a la inevitable decisión de crear empresas y organizaciones dañinas para el medio ambiente, el animal y el ser humano…

La necesidad de crear empleos, es la cadena que aprisiona y mantiene esclavos tanto a seres humanos como a Estados. Con tal necesidad siempre existente, los dueños del dinero (es decir, Los banqueros), pueden ajustar, presionar y limitar la libertad de compartimiento de personas y estados. Esta necesidad siempre existente es la que explica la increí­ble destrucción que las distintas empresas y naciones (independientes de su postura polí­tica) causan al medio ambiente y la diversidad biológica. Dentro de los sistemas monetarios, la inevitable -y perpetua- urgencia de terminar con el desempleo (y por lo tanto con el hambre) crea una necesidad sin fin para crear puestos de trabajo (que se podrí­an evitar automatizando todos los sistemas de producción) sin importar mucho las consecuencias que la nueva rama promovida pudiera causar al medio ambiente, a los animales o a otros seres humanos.

La necesidad de empleos, vista desde la perspectiva individual, crea la obligación de tener que trabajar para conseguir los elementos necesarios para la supervivencia, cuando antes estos, estaban disponibles para toda la humanidad. A menudo (en la mayorí­a de los casos), esto implica una alienación psicológica de obligarse a uno mismo a hacerse esclavo de las multinacionales y los gobierno y hacer algo que le hace infeliz: en el caso de los adultos, conseguir un empleo aburrido pero bien remunerado; en el de los niños y muchos jóvenes, asistir a colegios o universidades y estudiar temas que puede que no sean de su interés. El sistema monetarista y sobretodo el sistema capitalista, esta diseñado para que el ser humano sirva al sistema y sus dirigentes y no para el sistema y sus dirigentes sirvan al ser humano.

Como si esto fuera poco, la supuesta «libertad de información» se ve limitada por el poder polí­tico, empresarial y monetario. Así­, las grandes cadenas de multimedia emiten programas e información según la limitación de su presupuesto; presupuesto que en casi la totalidad de los casos, obtienen de empresas y gobiernos, que obviamente, no permitirán que se emitan discusiones que vayan en contra de sus intereses. Tampoco lo permite el poder polí­tico, que no dudan de coartar el acceso a la información que atenten contra su gobierno y la subsistencia de su sistema. Esta falta de transparencia también se extiende a las decisiones polí­ticas que muchas veces por presiones de grandes empresas -aunque pueda parecer «el colmo de los colmos»- son tomadas a puertas cerradas (cuando obviamente los bienintencionados representantes polí­ticos debiesen hacer su trabajo con absoluta transparencia).

Conclusiones

La polí­tica con la que se rigen los sistemas monetarios (ya sea en su versión fascista, capitalista, socialista o comunista) no va a solucionar definitivamente los problemas socio-económicos del mundo (a excepción de que se dieran gratuitamente a toda la población salud, educación, recursos, comida y vivienda), ya que es imposible hacerlo dentro de la lógica monetaria, teniendo en cuenta cómo funciona el sistema monetario: el uso de dinero está basado en la deuda y las promesas que no se ven reflejadas en existencias reales y por lo tanto -mientras sigamos usando este tipo de sistema- jamás se podrá disponer de prosperidad para todos, ya que la creación y uso de dinero (despojado de salud, educación, recursos, comida y vivienda gratuitas) implica que algunas personas estén empobrecidas, endeudas y/o quebradas. Para los que aún no se hayan dado cuenta de esta triste realidad, un ví­deo de una pelí­cula Argentina que menos de 7 minutos lo explica de manera clara y sencilla.

No obstante todo lo anterior, existen soluciones socioeconómicas para cambiar este sistema ocultamente esclavizante. Una de ellas es el Proyecto Venus, proyecto que propone una Economí­a Basada en Recursos y no en el uso de dinero, que implica estar sujeto al monetarismo. Este Sitio Web y nuestra Organización se propone hacer reflexiones filosóficas, éticas, sociológicas y económicas sobre el sistema monetario y la Economí­a Basada en Recursos, contrastando los 2 sistemas de una manera analí­tica, relacional pero también holí­stica, sistémica. Para ello, me sustentaré de las ideas de Jacque Fresco, creador del Proyecto Venus; pero no limitándome exclusivamente a ellas, procurando compartir toda información que pueda ser necesaria para una transición a un sistema más armónico para todos, donde la prosperidad no sea beneficio de solo algunos, sino que de toda la población.

Información adicional

Notas complementarias:

Fuentes:

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