El glifosato es carcinogénico: Autoridades reguladoras de la UE que colaboran con la industria agroquímica

Ya en 2016, planteé la cuestión en The Ecologist de sí los reguladores de la UE estaban actuando como promotores de productos cuando se trataba de revalidar la licencia del glifosato, el ingrediente activo en el herbicida Roundup de Monsanto. La renovación de la licencia para el glifosato en la UE estaba siendo debatida en ese momento y muchas pruebas apuntaban a la colusión entre los reguladores y los intereses corporativos cuyas ventas del herbicida ascienden a muchos miles de millones de dólares al año.

En ese artículo, me referí a las pruebas presentadas en varios documentos escritos por la ambientalista y activista Dra. Rosemary Mason. Ahora, tras un nuevo e importante artículo de Charles Benbrook (14 de enero) en la revista «Environmental Sciences Europe», la Dra. Mason ha presentado una queja ante el Defensor del Pueblo Europeo acusando a las agencias reguladoras europeas de ser cómplices de la industria agroquímica.

Mason ha estado escribiendo a la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA), a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y a la Comisión de la UE durante un período de 18 meses, desafiándoles sobre la clasificación de glifosato de la ECHA. Señala que muchas personas en todo el mundo han luchado por entender cómo y por qué la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos y la EFSA llegaron a la conclusión de que el glifosato no es genotóxico (perjudicial para el ADN) o cancerígeno, mientras que la agencia de lucha contra el cáncer de la Organización Mundial de la Salud, la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), llegó a la conclusión contraria.

La IARC declaró que la evidencia del potencial genotóxico del glifosato es «fuerte» y que el glifosato es un probable carcinógeno humano. Mientras que la IARC solo hacía referencia a estudios e informes revisados por pares disponibles en la literatura pública, la EPA dependía en gran medida de estudios regulatorios inéditos encargados por los fabricantes de plaguicidas.

De hecho, 95 de los 151 ensayos de genotoxicidad citados en la evaluación de la EPA provenían de estudios de la industria (63%), mientras que la IARC citó el 100% de fuentes de literatura pública. Otra diferencia importante es que la EPA centró su análisis en el glifosato en su forma química pura, o «glifosato técnico». El problema es que casi nadie está expuesto al glifosato solo. Los aplicadores y el público están expuestos a formulaciones completas de herbicidas que consisten en glifosato más ingredientes añadidos (adyuvantes). Se ha demostrado repetidamente que las formulaciones son más tóxicas que el glifosato de manera aislada.

Mason señala que esto refleja las cuestiones planteadas por el Comité PEST del Parlamento Europeo, creado en respuesta a las preocupaciones planteadas por la Iniciativa Ciudadana Europea para prohibir el glifosato, y los documentos de Monsanto (documentos internos de Monsanto divulgados en litigios sobre el cáncer en los EE.UU. que revelan cómo la industria ha subvertido la ciencia).

En un paso inusual, el editor en jefe de Environmental Sciences Europe, el Prof. Henner Hollert, y su coautor, el Prof. Thomas Backhaus, hicieron una firme declaración en apoyo de la aceptación del artículo del Dr. Benbrook para su publicación. En un comentario publicado en el mismo número de la revista, escriben:

«Estamos convencidos de que el artículo proporciona nuevas perspectivas sobre por qué la EPA y la IARC de los EE.UU. han llegado a diferentes conclusiones con respecto a la carcinogenicidad del glifosato y de los GBH[herbicidas a base de glifosato]. Es una importante contribución a la discusión sobre la genotoxicidad de los GBH».

La evaluación de la IARC se basó en gran medida en estudios capaces de arrojar luz sobre la distribución de las exposiciones en el mundo real y el riesgo de genotoxicidad en las poblaciones humanas expuestas, mientras que la evaluación de la EPA puso poco o ningún peso en dicha evidencia.

Tras la evaluación de la IARC, ha habido un intento orquestado por la industria de desacreditar o incluso destruir la agencia.

Puede leer aquí – Las Autoridades Reguladoras Europeas están en connivencia con una corporación implicada en el Holocausto – el documento que Mason ha presentado al Defensor del Pueblo Europeo. Incluye toda su correspondencia reciente con varias agencias reguladoras (y sus respuestas) que describen las preocupaciones sobre la toxicidad del glifosato y algunos de los métodos que se han utilizado para mantenerlo en el mercado.

Mason también ha escrito una mordaz carta abierta al director general de Bayer, Werner Baumann. Puede leer la carta abierta aquí (Monsanto se incorporó recientemente a Bayer).

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