¡El dinero debe ser eliminado! (I)

En muchas ocasiones, la historia nos ha mencionado, y nos sigue mencionando, numerosas revoluciones: la Revolución Francesa, la Revolución Rusa, la Revolución Mexicana, la Revolución Cubana, la Revolución China, la Revolución Bolivariana, la Revolución Industrial, la Revolución Agrícola, la Revolución Tecnológica, etc., pero nunca hemos escuchado, mencionado o presenciado la Revolución Verdadera, la Revolución Indispensable, la Revolución Necesaria, la más importante de todas las revoluciones, la que necesita la humanidad, la que podría eliminar el hambre, la miseria, las guerras, los saqueos, la supremacía de unos países sobre otros, la corrupción, las enfermedades, la pobreza, es decir, la revolución que consiste en la Eliminación del Dinero como medio de intercambio de bienes y servicios. Es decir, la sustitución de la Economía Basada en el Sistema Monetario EBSM, por la Economía Basada en Recursos EBR.

Esta última sí es una Verdadera Revolución. Es la que puede disminuir las injusticias que sufrimos la mayoría de los habitantes del planeta, la que podrá eliminar las guerras, los conflictos entre los pueblos, la corrupción, el acaparamiento, la especulación, el contrabando, la que podrá eliminar la discriminación, la marginalidad, las clases sociales, la que acabará con las luchas religiosas, nacionalistas, regionalistas, los atropellos, los crímenes, el comercio, las muertes para resaltar el heroísmo, en fin, la que nos permitirá alcanzar la mayor suma de felicidad posible.

La historia nos describe muchas revoluciones, pero nunca nos ha descrito la Revolución Necesaria, porque ésta nunca ha ocurrido.

Y no ocurrirá hasta que no comprendamos que,

¡El dinero debe ser eliminado!

¡Que el dinero no es necesario para vivir!

!Que Podemos vivir sin dinero!

Cuando comprendamos que no es el dinero (dólares, euros, yuanes, rublos, bitcoins, petros, etc), sino la inmensa pero limitada cantidad de recursos naturales que tenemos disponibles, junto con la tecnología inventada por el ingenio humano, la automatización, la robotización, lo que nos permitirá mejorar las condiciones y la calidad de vida de los pueblos del mundo, entonces nos daremos cuenta que el enfoque más adecuado que podemos tener, para satisfacer las necesidades de toda la humanidad, es la administración inteligente, eficiente, racional y justa de dichos recursos, pues es de estos recursos que obtenemos los materiales para producir todos los bienes que necesitamos y es la tecnología la que nos permitirá hacerlo de la mejor manera posible.

¡Será entonces cuando habremos dado un gran salto en la dirección correcta para salvar la humanidad!

Como hemos visto, no es con billetes, o con monedas que construimos un mueble, un auto o una casa. No es con dólares, euros, yuanes o criptomonedas que producimos los alimentos. Todos los bienes de consumo o de producción son elaborados con recursos naturales como el agua, el hierro, cobre, aluminio, petróleo, etc. Por lo tanto, son los recursos naturales, energéticos, tecnológicos, humanos, etc., lo que debemos administrar con sabiduría, eficiencia, justicia y racionalidad.

¡Con el dinero, no se produce nada!

¡Si nos encontramos en un lugar desierto con muchos dólares, euros, bitcoins, petros, etc., pero sin alimentos, nos moriremos de hambre!

Pero el dinero no solo no es necesario, sino que se ha convertido en el principal obstáculo para mejorar la calidad de vida de la inmensa mayoría de la población.

Es un obstáculo porque el dinero y la obsesión por el lucro, existen fundamentalmente como un impedimento o barrera para obtener los recursos necesarios para vivir bien, pues como el lucro es mayor mientras mayor sea la escasez, real o asumida, virtualmente, dentro del sistema monetario, todo tiene un objetivo financiero: «para todo se requiere dinero».

Por otra parte, para tener dinero, solo basta imprimirlo o «minarlo», como hacen en la actualidad quienes tienen la potestad de hacerlo. Pero el único resultado obtenido al producir demasiado dinero es generar una gran inflación, como está sucediendo últimamente en Venezuela.

Nos han sembrado un mito, nos han implantado un chip, que se ha fortalecido cada vez más en nuestras mentes, en especial a partir de la Revolución Industrial del siglo XVIII y con la globalización del capitalismo, que nos hace vivir con temor, rodeados de líderes incompetentes y dentro de un sistema de valores obsoletos y además nos pretenden convencer que el dinero lo es todo, que el dinero es imprescindible, que para todo se requiere dinero, que la felicidad solamente se obtiene con dinero, que quien no tiene dinero no puede ser feliz, que sin dinero no se puede disfrutar la vida, que el éxito consiste en tener dinero, que quien no tiene dinero es un fracasado, que el dinero es necesario para la defensa y la seguridad nacional de los países, para las campañas electorales, en fin, que sin dinero no podemos vivir, lo cual es absolutamente falso.

El cambio que está ocurriendo actualmente a nivel mundial, consiste en imponernos el dinero digital, el dinero electrónico, las criptomonedas, etc. no es más que un tipo de dinero físicamente diferente, pero finalmente no deja de ser dinero, es decir no deja de ser un instrumento de sumisión de la pequeña élite dominante sobre la inmensa mayoría de la población del planeta, como ha sido siempre.

En esto han colaborado y siguen colaborando, casi todos los gobernantes, dirigentes y gobiernos del mundo, quienes se benefician con ese estado de ignorancia de la población mundial. También han colaborado instituciones como la familia, la iglesia, la escuela, el Estado y los medios de comunicación e información, para convencernos, que sin dinero, la vida no es posible. Recordemos lo que nos decía Bolívar: «Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza». Para engañarnos han empleado los medios de comunicación a nivel global, con todo el aparataje de la industria publicitaria y los diferentes sistemas de crédito, como tarjetas, préstamos a largo plazo, bonos, etc., junto con las modas, los continuos cambios de modelo de los productos, etc., que nos crean necesidades ficticias y nos inducen al consumismo, es decir, a comprar lo que no necesitamos, e incluso muchas veces, lo que nos molesta, no nos gusta, o nos causa daño.

Además de entorpecer la utilización de energías limpias y sustentables, «los defensores» del Sistema Monetario insisten en defender la necesidad y la justificación del trabajo. Nos dicen que el trabajo dignifica al ser humano. Nos han hacho creer que el sistema monetario nos incentiva para trabajar. Que el dinero es el mayor estímulo para el trabajo, y que mientras más se trabaja, más fácilmente se alcanza la riqueza y el éxito. Nos han hecho creer que Dios bendice a quien trabaja, que debemos ganarnos la vida con el sudor de nuestra frente, pero este es un deber que solamente cumplen los pobres, pues los multimillonarios no han acumulado sus fortunas trabajando. Todos estamos conscientes de que el trabajo en realidad es una especie de esclavitud pagada.

La pobreza es cada día más extensa y más intensa en el mundo entero. La brecha entre ricos y pobres aumenta constantemente. Las reformas laborales no hacen más que desmejorar las condiciones del trabajador y continuamente disminuye la calidad de vida de la población en todo el planeta, a pesar de los adelantos científicos y tecnológicos. Solo basta observar los efectos de las políticas de bienestar en Europa y USA, que hace pocos años, eran ejemplo para el mundo. Cuando se impuso definitivamente el capitalismo, esas políticas comenzaron a ser desmontadas paulatinamente. El poder adquisitivo del trabajador constantemente está disminuyendo, mientras esa pequeña élite dominante sigue enriqueciéndose.

Es decir, estamos viviendo una nueva versión, o versión 2.0 de la esclavitud, una neoesclavitud, sin grillos metálicos pero con grillos electrónicos como el reloj y el celular, donde no solo los negros son esclavos, sino toda una clase social cuyos miembros hacemos todos los esfuerzos por ir en busca de nuestros «negreros» a diferencia de la versión anterior en que estos iban en busca de los futuros esclavos. La esclavitud como alguien acertadamente ha dicho: «no fue abolida, simplemente se ha puesto en nómina y nuestros gobiernos, sometidos por el poder económico y financiero de los grandes grupos empresariales son los encargados de reglamentarla y aplicarla».

Ésta es la esclavitud del dinero, el cual siempre regresa a las manos de nuestros amos. Muchos de los esclavos no tenemos una percepción clara de nuestra realidad, debido a que los medios informativos y comunicacionales, que están al servicio de la élite dominante, nos impiden ver con claridad nuestra condición de esclavitud. De ahí, la necesidad que tenemos de utilizar Internet, las Redes Sociales y todos los medios de comunicación e información a nuestro alcance para tomar consciencia de nuestra condición de esclavos y reivindicarnos.

Nos han perpetuado el mito de que las necesidades hay que pagarlas y si no trabajamos no podremos satisfacer dichas necesidades.

Pero cuando la gente tiene resueltas sus necesidades básicas (alimentación, vivienda, salud, etc.) sus motivaciones cambian, emergen nuevos incentivos (deportes, arte, estudio, investigación, entretenimiento, etc.). Todos quisiéramos tener tiempo para practicar algún deporte, estudiar algún idioma, aprender a tocar algún instrumento, o disfrutar alguna afición que no pudimos anteriormente.

Cuando se saca el dinero del escenario, vemos que hay incentivos muy diferentes en nuestras vidas y las motivaciones son otras. Si la tecnología hace posible hoy en día producir más de lo que necesitamos, con muy poco trabajo humano, el dinero pasa de ser una necesidad, a ser un problema.

Además, los trabajos cada vez más repetitivos y especializados embrutecen a la gente y la hacen ignorante. En una sociedad con una Economía Basada en Recursos, las máquinas liberan a la gente. No podemos imaginarnos eso porque nunca hemos conocido ese tipo de sociedad.

Si observamos la historia, vemos cómo la automatización de las máquinas ha evolucionado continuamente, reemplazando el trabajo humano. A medida que la tecnología aumenta, disminuye la necesidad de trabajar en los seres humanos. En una Economía Basada en Recursos EBR, altamente tecnológica se puede afirmar que alrededor del 90% de todas las ocupaciones se podrían realizar por las máquinas, liberando a los seres humanos para vivir su vida sin servidumbre, pues éste debería ser el objetivo principal de la tecnología y en un futuro muy cercano, con la nanotecnología, la cuántica, el grafeno y otros formas altamente avanzadas de materiales, ciencia y tecnología, veremos que incluso, un procedimiento médico complejo puede ser realizado también por máquinas, y con mucho más éxito que hoy en día.

El camino es claro, nuestra estructura actual de Economía Basada en el Sistema Monetario EBSM, (o sea en el uso del dinero), que requiere trabajo por ingresos, bloquea el progreso, porque los humanos necesitamos trabajar para sobrevivir. El balance final es, que el sistema actual de economía monetaria, debe ser sustituido o nunca serenos libres.

Pensemos por otra parte, por ejemplo, en el disfrute de los Derechos Humanos. Éstos se han convertido en letra muerta. Los Derechos Humanos los debemos tener y disfrutar todos los seres humanos sin excepción, sin preferencia y sin exclusiones. Todos debemos tener el derecho a la vida, a la salud, a la alimentación, a la vivienda, al transporte, a la información. El derecho a vivir sin líderes, sin caudillos, sin gobernantes y con más razón, si son gobernantes delincuentes y criminales como son la gran mayoría.

Necesitamos tiempo para vivir, para descansar, para el ocio, tiempo para el deporte, para el conocimiento, para conocer la historia, la futurología, para la música, para la poesía, para el amor, para el sexo, para disfrutar la comida, para comer despacio, para bailar, para pasear, para navegar, para ir a la playa, para fantasear, para reir, para llorar, tiempo para pasar el tiempo, tiempo para perder el tiempo, para el trabajo digno, no alienado, voluntario, no obligado, tiempo para disfrutar el campo, para la siembra, para pensar, para leer, para escribir, para cantar, para imaginar, para aprender física, biología, etc., para contar chistes, para disfrutar los placeres de la vida, para jugar carta blanca o solitario, para hablar paja. Siempre hemos deseado tener tiempo para aprender otro idioma, para aprender a tocar un instrumento, etc. Pero lo que nos han ofrecido nuestros gobernantes, son «Defensores de los Derechos Humanos», como si el gobierno no pudiera defender a los ciudadanos.

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