El dilema de la mujer

Es muy posible que la mayoría de las mujeres en nuestra civilización de rápidos cambios tengan vidas más duras que las de los hombres. Dos siglos atrás, una mujer que vivía en una granja era profundamente necesitada y se sentía segura. Ella y su hogar eran el centro de la vocación, la recreación y la educación. Aunque trabajaba muy duro, era psicológicamente estable en cuanto a su propio sentimiento de valía. Estaba consciente de su enorme importancia para cubrir las necesidades de su marido y sus hijos. Hoy en día, los presupuestos destinados a la mantención del hogar han aliviado a la mujer de parte del trabajo, pero las otrora sólidas bases emocionales para su vida han sido en gran parte debilitadas. La casa ya no es el lugar donde la familia hace su vida. Las fábricas y oficinas atrapan al padre en un mundo de negocios que no es compartido por el resto de su familia. Las escuelas absorben a los niños y asumen la responsabilidad de educarlos ―con frecuencia de una manera que es muy diferente de la formación de los padres. A pesar de que la televisión ha añadido el aspecto recreativo en los hogares modernos, la mayoría de las cosas realmente interesantes ocurren fuera de casa. Los automóviles dispersan a la familia en distintas direcciones y el hogar, a menudo, se utiliza principalmente como un hotel en el cual comer y dormir. Se espera que el ama de casa moderna sea una compañera fascinante y enérgica para su marido. Ella debe satisfacer las innumerables necesidades de sus hijos y, al mismo tiempo, mantener el hogar, incluyendo las compras del supermercado. Además de estas tres agobiantes ocupaciones de tiempo completo, debe encontrar tiempo para desarrollar su mente y su cuerpo, incluyendo visitas regulares al salón de belleza. Tras varios años de tensiones, la mayoría de las mujeres empieza a sentir que “se les pasa la vida”. Comienzan a cuestionarse su propia valía. Comienzan a darse cuenta de que son cada vez menos necesarias para sus maridos e hijos. La infelicidad, el divorcio, el suicidio, la amargura y personalidades arruinadas son a menudo consecuencias del rápido cambio cultural.

En los Estados Unidos hay actualmente alrededor de cuatro millones de divorcios al año, los que afectan a cerca de un tercio de millón de niños, en su mayoría, menores de diez * Reproducido con autorización de Ann Landers y el Sindicato Hall editor.

20 años. La estadística sobre el divorcio no es lo importante, sino las disputas dolorosas, las maliciosas acusaciones y los egos menoscabados, los cuales hacen que un divorcio afecte de forma importante la suma total de la felicidad humana. Cuando una mujer trata de vivir una vida más plena en el mundo fuera de su casa, el camino no es nada suave. La Dra. Ruth B. Kundsin, una prominente bacterióloga de la Universidad de Harvard, dijo lo siguiente:

Mi argumento es que las mujeres en los Estados Unidos han sido víctimas tanto de los prejuicios como de la discriminación… Basta que una mujer tenga una pizca de apariencia sensual para que sus colegas hombres sean condescendientes, pero si parece un alce benevolente, entonces son despiadados y la apreciación de su aspecto se antepondrá a lo que ella tenga que decir.

La Dra. Kundsin nos habría considerado afortunados si viviéramos con una

Mujer feliz e independiente que está utilizando íntegramente todos sus talentos y llega a casa con chispeantes y desafiantes experiencias que contar y compartir… ¿No podría ser que el amor de una mujer tan maravillosa sea una experiencia emocionante? ¿O acaso es que el ego masculino estadounidense realmente necesita contar con una esclava en la residencia?

En caso de que comience a parecer que solo las mujeres viven tiempos difíciles, hay una gran tragedia en las monótonas y rutinarias horas durante las cuales la mayoría de los hombres se gana la vida. Pasar la mayor parte de los primeros años de vida luchando por ser alguien, limita severamente la auto-realización y la felicidad de la mayoría de los hombres. El mundo está tan lleno de cosas interesantes que aprender, lugares interesantes que visitar, incontables pasatiempos creativos que tener, deportes saludables que practicar, hermosos atardeceres y belleza natural que admirar que uno realmente suspira de nostalgia por causa de nuestras limitadas oportunidades de disfrutar de lo mejor de la vida.

Jacque Fresco – Mirando hacia delante – Proyecto Venus.

En una Economía Basada en Recursos como la propuesta por Proyecto Venus este sería un tema del pasado. Pero antes de explicar el porqué desmenuzaremos como la sociedad y el sistema educativo contribuyen al dilema de la mujer y la lucha entre sexos, en vez de una lucha contra los problemas comunes que pueden enfrentar todos los seres humanos.

Un problema llamado educación darwinista, mercantilista y capitalista

Este modelo de educación tiene su origen en la obra de Locke Pensamientos sobre la educación (1693) y se fue configurando a medida que se desarrollaban las doctrinas liberales individualistas, que consideran que los individuos son anteriores y superiores a la sociedad y naturalmente desiguales. John Locke (1632-1704), después de su autoexilio en Holanda (1683-1688), fue nombrado Comisario de apelaciones, trabajo bien remunerado que no exigía gran esfuerzo. Se asentó en Esrex en casa de Sir Francis Mashan y publicó sus obras más importantes en un breve período de tiempo: Ensayo sobre el entendimiento humano, (1690), Dos tratados sobre el gobierno (1690), Cartas sobre la tolerancia (1690) y Algunos pensamientos sobre la educación (1693).

En ese período escribió una serie de cartas a Edward Clarke sobre la educación de su hijo, género literario frecuente en aquella época, que fueron impresas en 1693 bajo el epígrafe Algunos pensamientos sobre la educación. Como manual educativo para las madres fue muy bien acogido: durante el siglo XVIII se hicieron dos ediciones más en inglés; la edición francesa llegó a dieciséis reimpresiones; durante el siglo XIX se hicieron diez ediciones más en inglés, siete en alemán, seis en italiano y cinco en francés. Locke fue considerado como una gran autoridad en el campo educativo. Los ilustrados franceses y los pedagogos de la revolución desarrollaron sus ideas, que constituyeron una fuerte inspiración para la configuración de los centros educativos clasistas y elitistas destinados a los hijos de la burguesía media y alta.

Bajo el sistema feudal, la tierra podía ocuparse, pero no se tenía la propiedad. Esta ocupación implicaba muchas obligaciones. En el sentido moderno de propiedad, tan solo los monarcas y la Iglesia poseían la tierra, es por eso que los problemas sociales no faltaban.

El ascenso de la burguesía a finales de la época feudal fue afectando paulatinamente a la importancia relativa de la propiedad real y personal. Históricamente, la propiedad personal no tenía importancia en comparación con la propiedad de la tierra. Por ello, casi no existía una regulación sobre la propiedad, transmisión y herencia de las propiedades personales. La creciente clase media que acumulaba riqueza podía transmitirla fácilmente mediante un testamento. Con la Revolución industrial, el consiguiente abandono de la agricultura y la aparición de acciones y bonos, la propiedad personal alcanzó la misma importancia que la propiedad real. La tierra se convirtió en un bien que podía comprarse y venderse, como cualquier otro bien, inclusive las ideas, conocimiento y el mismo ser humano, fueron tratados como mercancías de propiedad privada. El sistema educativo no contemplaba la propiedad privada, por lo tanto, era tierra fértil de conquista para el elitismo y una forma de someter a la clase obrera por medio de tal concepto. El sistema educativo fue construido alrededor de la propiedad privada, para adoctrinar al campesino para que respeten la propiedad privada de la clase elitista, que en aquella época era dueño de la mayoría de los recursos; aunque la clase elitista se adueñó de los recursos y puestos de producción ilegalmente por medio de fraudes y matanzas indiscriminadas utilizando ideas de control social y manipulación mental de masas, como por ejemplo el patriotismo o la supremacía nacionalista que eran impartidos por medio de la educación, poniendo pobres contra pobres, creando guerras, revoluciones y contra revoluciones donde los únicos beneficiados eran los banqueros y los dueños de la industria armamentística.

La educación que propone Locke va dirigida a una clase social: la gentry que menciona en el prólogo de la obra. Una clase social conserva su papel dirigente, si sabe educar a sus miembros de la forma que conviene a sus intereses de clase. Locke describe esa educación, en primer lugar, como educación del cuerpo y del carácter, de acuerdo con el adagio de Juvenal “mens sana in corpore sano” y luego pasa revista a los demás aprendizajes y conocimientos en los que debe ser instruido el joven aristócrata para cumplir la función social que le otorga ser miembro de su clase: leer, escribir, taquigrafía, francés, inglés, latín, gramática, redacción, versificación, aritmética, astronomía, geometría, historia, ética, derecho, retórica, esgrima, comercio, jardinería. Locke pone en evidencia la relación entre educación y aristocracia de la que proviene la concepción clasista y elitista de la educación como instrumento apropiado para robustecer la socialización de una clase dirigente. Con esta educación estamos muy lejos de vincular educación y democracia. Las ideas de Locke reelaboradas por los ilustrados y los pedagogos de la revolución francesa tienen mucho que ver con los sistemas educativos duales de finales del siglo XIX y con la configuración del currículo académico como transmisión de la cultura de las clases hegemónicas.

Muchas instituciones educativas individualistas se fundamentaron en el clasismo individualista sexual, dividiendo a los ciudadanos en instituciones únicamente para varones y mujeres. Este tipo de educación es contraproducente psicológicamente hablando para el alumnado. En varios estudios se demostró que los alumnos adquirían una personalidad soberbia, egocentrista, sin carácter solidario, con una visión de vida teatral (el alumno piensa que la vida es simplemente un teatro, sin importancia alguna), ruptura con sus raíces, ausencia de una vida basada en proyectos comunes, desvalorización de los sentimientos, incomprensión de los factores del entorno colectivo, intolerancia con los individuos fuera de su entorno y otros (Ramón Gil Martínez, Valores humanos y desarrollo personal: Tutorías de educación secundaria y escuelas de padres. Editorial Escuela Española – Primera edición: 1999).

La implementación de las calificaciones en la educación agravó aún más el problema, ya no se trataba de la concepción de una educación funcional a la élite para adoctrinar a las masas y alienarlas de las distintas realidades sociales, sino también de hacer que las clases menores compitan entre sí sobre esa estructura piramidal. Para un alto porcentaje de estudiantes de educación superior, la finalidad mayor en sus estudios es conseguir calificaciones para superar materias y obtener un título. Las notas se han convertido en las entelequias sacrosantas que posibilitan la labor de los centros educativos, justifican la función de los docentes y son la razón fundamental de las actuaciones estudiantiles; elimínese estos artificios y verifíquese si es posible la existencia de la educación institucionalizada. Es indiscutible que el móvil esencial de los estudios en la universidad, es alcanzar los valores numéricos que faculten el ascenso en los niveles de enseñanza, por lo tanto, más cercanos a la alta sociedad. Pensar una formación universitaria al margen de las calificaciones, y en su lugar dedicar todo el esfuerzo a aprender ciencia, a desarrollar habilidades, a mejorarse como persona, son finalidades de segundo orden y hasta ignoradas en cualquier parte del mundo. En consecuencia, es evidente que se valora más los datos numéricos, que el aprendizaje y el conocimiento.

Los especialistas que se han dedicado a investigar el efecto de las calificaciones han demostrado que estos falaces instrumentos no son los idóneos para evaluar realmente los aprendizajes, el ejercicio de las funciones mentales superiores y menos aún los cambios comportamentales de los estudiantes. Frente a la inquietud: ¿en esencia qué miden las notas? Una buena o mala memoria es la única respuesta o cuanto uno se adapta al sistema imperante que nos enseña que, incluso el saber y los que nos otorga conocimiento (libros, apuntes, evaluaciones), deben comprarse y es mercancía. El sistema educativo capitalista nos enseña que todo es mercancía y esta para comprarse, para satisfacer nuestros instintos individuales más personales.

El sistema de calificaciones ha sido evaluado por científicos, mas de 12 trabajos han demostrado las secuelas del uso indiscriminado e irreflexivo de las calificaciones en el sistema universitario. Esta limitación obliga solo a enunciar las secuelas nocivas de estos malhadados instrumentos:

  • Inducen a valorar las notas y no el aprendizaje.
  • Provocan declinación de las operaciones mentales superiores.
  • Pretenden medir el aprendizaje y la memorización de datos adoctrinados al alumno.
  • Provocan el descenso de calidad educativa.
  • Pervierten la motivación por aprender.
  • Responsabilizan al estudiante del problema del bajo aprendizaje.
  • Destruyen el sentimiento del propio valer de los jóvenes.
  • Crean barreras entre profesores y estudiantes.
  • Promueven el individualismo y la competencia, inclusive entre personas del mismo sexo o de diferentes sexos.
  • Pretenden predecir el futuro éxito de los estudiantes.
  • Funcionan como instrumento de control social.
  • Promueven conductas antiéticas.
  • No tiene enfoque en la solución de problemas comunes al ser humano.

Muammar El Gadhafi en su Libro Verde decía acertadamente de la educación actual:

La enseñanza o el aprendizaje no son aquellos métodos organizados ni aquellas asignaturas clasificadas que obligan a los jóvenes a su conocimiento durante unas horas determinadas, sentados en pupitres alineados y contenidos en unos libros impresos. Esta clase de enseñanza, dominante por lo demás en todo el mundo, constituye un sistema contrario a la libertad. Da enseñanza obligatoria de la que tanto se vanaglorian los países cada vez que pueden aplicarla, es uno de los métodos de opresión y privación de la libertad, una anulación impuesta de las dotes del hombre, y una orientación implantada contra las opciones del mismo. Es una acción dictatorial, que mata la libertad, impide al hombre la libre elección, reacción y perfeccionamiento. Obligar a un ser humano a aprender un programa docente no es otra cosa que un acción dictatorial. Imponer determinadas materias de aprendizaje es tanto como imponer un método dictatorial.

La enseñanza obligatoria, el aprendizaje metódico y organizado equivale a una imposición obligatoria de la ignorancia de las masas. Todos los Estados que encauzan los programas de enseñanza mediante un método oficial, que obligan a la gente a su aprendizaje, y determinan las materias a enseñar, obligando a la gente, también oficialmente a aprender aquellas asignaturas y conocimientos requeridos, son Estados que ejercen la coacción contra sus ciudadanos. Todos los métodos de enseñanza dominantes en el mundo deben ser destruidos mediante una revolución cultural y universal que libere la mentalidad del hombre de aquellos métodos de fanatismo y formación obligada de los gustos, de los conceptos y de la mentalidad del hombre.

Esto no quiere decir que se cierren las puertas de las escuelas, tal como pudiera parecer a los superficiales al leer esto, ni tampoco que la gente se aleje del aprendizaje; es todo lo contrario, puesto que implica proporcionar a la sociedad todos los tipos de enseñanza, dejando a su libre elección la orientación espontánea hacia un determinado saber. Ello exige que los centros de enseñanza sean comprensivos de todas las clases de saber e implica que la falta de tal suficiencia debe traducirse como una limitación a la libertad del hombre y una coacción para que adquiera determinados conocimientos, privándole así del derecho natural a adquirir aquellos otros que no son impartidos.

La educación individualista es impartida por las mismas clases elitistas dominantes, pues ellos diseñan el sistema educativo y pretenden enseñar al alumno a respetar un esquema jerárquico piramidal donde se le enseña a delegar sus responsabilidades dirigentes a una clase alta, generalmente política o de mucho poder económico, hasta que el alumno sea adoctrinado por medio de la educación y se transforme en un ser de dicha clase. Este tipo de educación crea, socialmente hablando, personas irresponsables con los suyos y el entorno. Este tipo de educación que aun se imparte en la sociedad a su vez fabrica un estado de adoctrinamiento en las personas, crea alumnos antipáticos con las personas diferentes a sus sexos, clases sociales y culturales bajas. Generalmente suelen apoyarse en dogmatismos como el patriotismo o el nacionalismo exacerbado; lo cual puede generar una conducta xenofóbica y discriminatoria a lo que le es diferente.

¿Como logramos liberarnos de esta pesada herencia?

Alvin Toffler fue un representante importante en la corriente del pensamiento del poder de la información y el aprendizaje. Sus análisis se basaban en el carácter esencialmente democrático que tienen tanto la producción como la distribución de los conocimientos y las informaciones. Según Toffler, el conocimiento es infinitamente ampliable. Su uso no lo desgasta sino que, al contrario, puede producir aún más conocimiento. La producción de conocimientos requiere, además, de un ambiente de creatividad y de libertad opuesto a toda tentativa autoritaria o burocrática de control del poder. Desde este punto de vista, la utilización intensiva de conocimientos produce la disolución de las formas burocráticas de gestión, porque obliga a renovar permanentemente las líneas de decisión en función de la acumulación y el intercambio de conocimientos. Por último, la distribución de conocimientos es mucho más democrática que la distribución de cualquier otro factor tradicional de poder, ya que “el débil y el pobre pueden adquirirlo”. Se hace evidente entonces que la educación debe ser lo más horizontal posible, sin figuras autoritarias ni regímenes que establezcan una estructura piramidal.

La educación no es una imposición del saber, cuya estructura es creada para que las personas memoricen los datos que un grupo gobernante o élite económica desea imponer a los jóvenes. Tales acciones corresponden a la propaganda y el adoctrinamiento, por lo tanto al dogmatismo.

El saber es un derecho natural inherente a cada ser humano, y nadie puede privarlo de este derecho, bajo ningún pretexto, a no ser que él mismo cometiera actos que le impidieran su correspondiente ejercicio.

La ignorancia acabará cuando las cosas sean presentadas como son, de acuerdo a su realidad física y material, y cuando sea proporcionado su conocimiento del modo más adecuado para el ser humano. No debe existir una competencia, podemos trabajar todos juntos aplicando el método científico y enfocando la educación a proyectos concretos para el bienestar de toda la humanidad.

Para evitar este tipo de situaciones es necesario que los programas de estudios no sean creados por empresas y gobiernos, sino por cada pueblo, cada comunidad, según su propia necesidad educativa, el programa educativo debe ser creado descentralizadamente, cada centro de aprendizaje debe crear su programa de enseñanza de acuerdo al entorno en el que se encuentra, de manera horizontal y enfocándose en el conocimiento. Pero este programa educativo debe respetar el derecho individual y natural de aprendizaje de cada persona, como también sus derechos elementales. Sin embargo, debe promover la colaboración, el cooperativismo y el trabajo de proyectos conjuntos para el bienestar de toda la comunidad.

Este sistema de adoctrinamiento no puede seguir funcionando como esta, es un sistema diseñado para el fracaso, para el dominio de los más altos, contra los más bajos; basado en el sistema cuantificativo (calificaciones) para dividir la sociedad, en vez de unir por medio del conocimiento a las personas.

Cambiando el sistema económico y educativo podremos solucionar el dilema de la mujer, ya que muchos de los problemas que sufre la mujer, es por culpa de la educación que han recibido actualmente la sociedad en el actual sistema económico. No existe algo llamado naturaleza humana, sino un comportamiento humano programado por medio de la educación para servir a un sistema económico en el cual el elitismo sienta sus bases. El sistema educativo debe ser modificado para producir cambios verdaderos en el comportamiento de cada ser humano.

De nada sirven las protestas con carteles con eslóganes segregacionistas y discriminatorio como #NiUnaMenos, ni crear instituciones gubernamentales para la mujer golpeada, ni leyes más duras para los que cometen violencia de género. Todas estas medidas no solucionan el problema y son parches cuando el hecho bárbarico ya ha sido cometido bajo un sistema en ruina (con perdón a los bárbaros). Lo que se necesita para acabar con este dilema es cambiar la raíz del problema, las bases educativas y económicas de la sociedad que produce personas con conductas antipáticas, individualistas, competitivas, que alimentan el ego y el narcisismo, que produce la falsa creencia que la otra persona es una propiedad privada, mercancía, objeto, maquinaria de producción, etc.; es el único modo posible de terminar con esta barbarie.

En una Economía Basada En Recursos como propone Proyecto Venus y otros la educación sería cambiada y la tecnología remplazaría paulatinamente al trabajo humano, dejando al ser humano libre, para disfrutar de su familia o de sus actividades elementales. Sacaría al ser humano de ese ámbito dictatorial, estresante. El ser humano estudiaría y trabajaría por satisfacción y no por obligación, sería constructor de su futuro y no estaría sometido a ningún tipo de elitismo o estructura piramidal. El hombre podría perseguir su auto-realización en vez de los sustentos diarios o la supervivencia (herramientas de manipulación). No tendría necesidad de cometer fraudes con sus notas, estafas, robos, etc., ya que sería un sistema voluntario, horizontal, los recursos esenciales estarían disponibles para todos los seres humanos, al igual que la fuente de conocimiento… Las motivaciones no se perderían, solo se trasladarían al plano de la superación intelectual, educacional y social; no estarían ligadas a la falsa motivación del dinero y económica; que es una escusa utilizada por la élite para esclavizar a las masas. Tanto el hombre como la mujer quedarían en total libertad para alcanzar la igualdad, sin sostener los pilares del sistema elitista.

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Notas complementarias:

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