El arte de la guerra, el arte de la inmadurez

Un número de personas poseen una mirada superficial de lo que ocurre en una guerra y de la problemática que conlleva tales acciones, solo ven ejércitos armados que matan personas por razones económicas, territoriales, por recursos estratégicos o por razones de poder. Algunos pretenden hacer creer que existen razones religiosas en los conflictos, pero mencionado hecho solamente es una escusa utilizada como cortina de humo, para esconder las verdaderas razones por las cuales ocurren los nombrados conflictos bélicos. Si mantenemos una mirada más profunda, nos daremos cuenta de que los conflictos bélicos son un signo de inmadurez de la actual civilización; además arrastra problemáticas muy ondas para el medio ambiente, como también para el ser humano y las distintas sociedades.

Derroche de recursos monetarios y naturales

Miles de organismos internacionales calculan los gastos de recursos monetarios y naturales militares en cifras increíblemente elevadas. Las cifras son tan altas que según organismos como el Banco Mundial, calcula que se podría haber fabricado la infraestructura de otro mundo igual que el planeta tierra. Para la mayoría le parecerá exagerado, pero es una verdad evidente.

El centro de investigación militar Sueco SIPRI, especialista en la materia, situó el gasto monetario militar mundial en 1,75 billones de dólares en el 2013. En 2012, estos gastos habían caído por primera vez desde 1998, en 0,4%, pero el año pasado el descenso global alcanzó a 1,9%, según los cálculos del Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz de Estocolmo (SIPRI).

Sin embargo, los países emergentes y en vías de desarrollo, el aumento del gasto militar está en subida, por lo que este año podría aumentar el gasto militar hasta llegar a 2,0 millones de dólares, subraya en un comunicado el director de investigación de presupuestos militares del SIPRI, Sam Perlo-Freeman.

«Aunque en algunos casos se trata de la consecuencia natural del crecimiento económico o una respuesta real a necesidades de seguridad, en otros casos constituye una verdadera dilapidación de los ingresos procedentes de la explotación de recursos naturales, como ocurre en regímenes autocráticos o por la aparición de carreras armamentistas regionales», nos dice el organismo.

El calculo del gasto militar mundial realizado por nuestra organización desde 1900 hasta el 2000 basándose en documentaciones oficiales presentadas por distintos países sobre sus gastos militares, podría haber llegado a los 214 billones de dólares; tan solo en 100 años de historia de la humanidad. Si analizamos que la humanidad tiene más de 5000 años de historia conocida como civilización, en los cuales fueron construidos en relación con conflictos bélicos, la cifra de gasto monetario se vuelve incalculable.

Sumado a este problema, hay que agregarle los gastos de recursos naturales. Tomaremos como ejemplo algunos datos promedios presentados por algunos países. Estados Unidos posee 18.900 aeronaves en servicio, si tomamos en cuenta que un avión promedio pesa 12.000 kilos, nos da como resultado que se utilizaron la cantidad de 226.800.000 kilos de recursos naturales para su construcción. El total de vehículos blindados que posee es de 27.573 unidades, si tomamos en cuenta que en promedio un tanque pesa 34.000 Kilos, obtenemos como resultado que 937.509.573 Kilos utilizados en recursos naturales para su construcción promedio. En la marina se posee 521 embarcaciones, desde portaaviones hasta fragatas, una embarcación promedio pesa 8.215.000 Kilos, es decir que se utilizaron 4.280.015.521 Kilos para su elaboración.

Estos son datos promedios del armamento activo de una sola nación; hay que sumarle a estos datos otros pertrechos como municiones, bombas, misiles, la cantidad de vehículos que han sido destruidos, el armamento ya utilizado y anulado, los vehículos fuera de servicio y que se amontonan en campos de chatarra, las estructuras edilicias fabricadas para fines miliares; el combustible utilizado tanto para la construcción como en cada conflicto bélico, muestra de poder, exhibiciones militares, etc. Cifras que llegan a desquiciar a cualquier mente que piense claramente sobre una humanidad avanzada y sana.

Los recursos utilizados en el área militar, son recursos que se pierden en otras áreas como la salud, educación, industrias, etc. se calcula que con la cantidad de recursos gastados militarmente en estos últimos 50 años, se podrían haber automatizado todas las áreas de producción de elementos primarios, para la sustentabilidad de toda la civilización humana, sin necesidad del empleo de recursos humanos en los puestos de trabajo.

En un conflicto bélico, no solamente son gastados toneladas de recursos monetarios y naturales, también son destruidos un sin número de infraestructuras civiles, casas, comercios, hospitales, escuelas, edificios gubernamentales, etc. En el último ataque del Régimen Sionista a Gaza, se destruyeron aproximadamente 15.000 infraestructuras, entre ellas casas, mezquitas, hospitales, edificios gubernamentales, industrias, comercios, etc. sin embargo, otro sinnúmero de infraestructuras han sido dañadas, en total se calculan que 250.000 han quedado inutilizadas. Estas son las cifras de un solo conflicto bélico, desde el 2001 hasta la fecha se mantienen abierto más de 23 conflictos bélicos, siendo el más grave actualmente el de Iraq y Siria, la destrucción de infraestructura se cuentan por billones de dólares.

Perdida de recursos humanos

En los conflictos bélicos no solamente mueren simples personas, las víctimas en muchos casos son, técnicos, ingenieros, constructores, científicos, médicos, profesores, etc. Las cifras de muertos en Gaza fue de 2.200 personas aproximadamente, otras 11.000 han sufrido heridas de graves consideraciones, varias han quedado lisiadas, en el conflicto de Iraq, se calcula que 1.033.000 han muerto en el 2007 según estudios realizados por Globalresearch en el 2007; hoy las cifras se calculan que son alrededor de 1.400.000 personas. En el conflicto Sirio se estima que la cantidad de muertos asciende a 350.000 personas. Si tomamos en cuenta que desde el 2001 a la fecha existen 23 conflictos armados abiertos, las perdidas humanas podrían ser superiores a los 9 millones de personas.

Las perdidas de capital humano entorpecen el crecimiento de las naciones y por ende de la civilización entera; las áreas más afectadas siempre suelen ser las básicas, educación, salud, alimentación, etc. Hay que recordar que sin estas áreas básicas, cuya mayor potencia de producción es humana, puede generar catástrofes humanitarias incalculables, inclusive llevar a un país a la edad de piedra. Semejantes escenarios, al perder el potencial humano para la reconstrucción, pueden durar años, inclusive

Hay que tener en cuenta que cientos de proyectos de investigación se ven detenidos o perdidos por culpa de la matanza del capital humano, proyectos que podrían haber salvado a la humanidad de la misma contaminación generada por la carrera bélica. El mossad (agencia de inteligencia israelí) con la participación de los ocupantes estadounidenses en Irak, ha logrado hasta el momento asesinar a 350 científicos nucleares iraquíes y más de 200 profesores universitarios de los diferentes campos científicos, según un informe del Departamento de Estado de EU. Esto se puede traducir como el genocidio científico conocido más grande de los últimos años.

En nómina actualizada hasta el 14 de marzo pasado, el Comité de Solidaridad con Irak del Tribunal Bruselas precisa las circunstancias en las que fueron torturados y asesinados 141 profesores de varias instituciones y centros de enseñanza superior: universidad de Bagdad, al-Mustansiriya, Tecnológica y al Bahrein, todas de la capital iraquí: Hilla (Babilonia), Mosul (Nínive), Diwaniya (Quadisiya), Instituto Técnico, y de Basora (Basora), Saladino (Tikrit), Baquba (Diyala), Ramada (Al-Anbar), Kufa (Nayaf), Mosul (Mosul), entre otras instituciones académicas. Se calcula que gracias a estas matanzas se perdieron por lo menos 4 proyectos de energía libre que podrían haber llevado al país a un nivel de sustentabilidad energética único en el mundo.

Envenenamiento y contaminación

El ejército estadounidense es responsable de la contaminación más atroz y extendida del planeta. Aun así, esta información y los documentos que la acreditan prácticamente no se publican. A pesar de las evidencias, el impacto del ejército estadounidense sobre el medioambiente para nada es un tema tratado por las organizaciones medioambientalistas; tampoco fue el centro de ninguna de las discusiones o de las propuestas de restricciones en la reciente Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en Copenhague. No obstante no es el único ejército que envenena y contamina el mundo, la mayoría de las grandes potencias contribuyen a la contaminación del mundo con su maquinaria bélica.

Este impacto incluye el uso indiscriminado de combustibles fósiles, gran producción de gases de efecto invernadero y una gigantesca emisión de contaminantes radiactivos y químicos en el aire, agua y suelo. Tales compuestos causan en el ser humano y el animal un sin número de malformaciones y enfermedades terminales. Los recursos alimenticios quedan expuestos a agentes tóxicos por varios años, en algunos casos siglos.

La investigadora política Sara Flounders escribió: «De cualquier forma que se mida, el Pentágono es el más grande consumidor de productos petroleros y de energía en general. Aun así, el Pentágono sale totalmente exonerado en todos los acuerdos internacionales sobre el clima».

Los informes oficiales de Estados Unidos informan el uso militar de 320,000 barriles diarios de petróleo (50,9 millones de litros), no incluye el combustible consumido por los contratistas, o en instalaciones arrendadas o privadas, o en la producción de armas. Steve Kretzmann, director de Oil Change International, dice claramente «la guerra de Iraq fue responsable de por lo menos el equivalente a 141 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (MMTCO2e) desde marzo de 2003 a diciembre de 2007″. Es decir que es responsable del consumo del 60% promedio mundial.

De acuerdo con Barry Sanders, autor del libro The Green Zone: The Environmental Costs of Militarism (La zona verde: costos medioambientales del militarismo): «La más grande agresión contra el medioambiente, contra todos nosotros alrededor del mundo, proviene de una sola agencia: las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos». Sin embargo, esto no aparece en los informes de cambio climático, que en cierta medida, fueron utilizados como escusa para tapar una verdadera realidad, el belicismo es el verdadero generador del cambio climático.

Tal como están las cosas, el Departamento de Defensa es el contaminador más grande del mundo, produciendo desechos más peligrosos que las cinco más grandes compañías químicas de Estados Unidos juntas. Uranio empobrecido, petróleo, combustibles, pesticidas, agentes defoliantes (como el Agente Naranja, fósforo blanco), plomo, silicio, cobalto y grandes cantidades de radiación derivadas de la producción, prueba, demostraciones de fuerza y uso de armas, son solo algunos de los agentes contaminantes con los cuales el ejército estadounidense está contaminando el medio ambiente.

La mayoría de los elementos que son utilizados por la carrera bélica no son recuperados, muchos se pierden en el mar, generando desastres ecológicos y sociales a grandes escalas. En 2010, el pueblo de Guam se preparó para una militarización catastrófica, casi sin paralelo en la historia más reciente. Se podría decir que debido a la contaminación en la isla por la militarización, hoy la isla es considerada zona peligrosa para la vida humana. Estas construcciones significarán, entre otras cosas: la destrucción de mesetas de caliza arbolada y la profanación de sitios de enterramiento de unos 3.500 años; también la restricción para el acceso a áreas ricas en plantas indispensables para la práctica de la medicina indígena; la negación de acceso a lugares de culto y zonas de pesca tradicionales; la destrucción de unas 28 hectáreas de arrecife de coral florecientes, que hoy sirven de hábitat indispensable para muchas especies en peligro de extinción; y el sobre consumo de las reservas de agua de Guam, incluyendo la perforación de otros 22 pozos adicionales. Además, aumentará enormemente la probabilidad de accidentes relacionados con la actividad militar. De hecho esto ya ocurrió y derivo en grandes contaminaciones en la isla.

Conclusiones

Tales datos nos lleva a concluir que, la muestra más clara de incivilización, inhumanidad, inmadurez, falta de sabiduría, etc. comienza a relucir cuando observamos que el ser humano sigue apostando al militarismo y las carreras bélicas, siendo que son por estas mismas, que la humanidad está al borde de su propia extinción.

El ser humano debe entender que el conformismo y el silencio contra las militarizaciones de los conflictos no es una opción; debe actuar contra el sistema impuesto actualmente basado en el monetarismo y la militarización y trasladar el uso de esos recursos al ámbito social, en áreas más útiles como la educación, la salud, la alimentación, el medioambiente, etc. Es conveniente tener ejércitos para la ayuda social y medioambiental, antes que ejércitos asesinos y contaminantes. Hasta que la humanidad no entienda tales cuestiones y sobre todo que actué sobre este problema, me temo que seguiremos siendo una humanidad lisiada e impotente.

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