Comunidad y Sociedad: Una nueva definición

Sin duda que la claridad teórica y conceptual es importante a la hora de emprender un proyecto o de guiar la acción. De lo contrario, la confusión desviará el propósito original o lo confundirá con otros antagónicos. Tal ha sido, en la historia de los últimos siglos, lo que ha sucedido con los conceptos de “Comunidad” y “Sociedad”.

Una vez que la Revolución Liberal (Revolución Francesa e Industrial) triunfó, se dedicó sistemáticamente a barrer de la faz de la Tierra a sus enemigos políticos. Dentro de ellos, uno de los menos recordados son las comunidades agrícolas antiguas. Estas comunidades, eran formas de organización horizontales, donde nadie tenía más poder que otros, y donde las relaciones eran de tipo primario, es decir “cara a cara” y afectivas, tal cual es en las familias.

Incluso la historia académica, como es en el caso de la Sociología, se las ha arreglado para difundir, eliminar o volver ambiguo el modo de vida comunal. Así, las personas ya no sabrían más de la existencia de tal forma de organización social, pensando que la única posible es la actual, que es la de la Sociedad. La Sociedad, en pocas palabras, es la forma de organización social jerárquica basada en la competencia, que tiene relaciones sociales instrumentales (el otro es un medio para satisfacer mi fin).

Así, con mi tesis busco reivindicar una distinción conceptual para tener en claro que la comunidad no es una “forma difusa” que no se termina de entender bien; así como tampoco una cosa amorfa dentro de la sociedad («comunidad judía», «comunidad de Valparaíso»)…por el contrario, tiene características claras y definidas que la distinguen de las sociedades, que son las que han escrito nuestra historia. Es decir, mi intención es dar a notar las diferencias entre tales formas de organización, diferencias que no han sido consideradas hasta ahora por la academia (o que han sido ocultadas deliberadamente con fines políticos).

Antes de comenzar, comento (para los que no estén interesados en la Sociología) que pueden saltarse el texto que comienza con las comillas (“) e ir directamente dentro de él a las letras en negrita (al final del artículo), que es donde defino ambos conceptos. También me gustaría dar públicamente las gracias a mi amigo Gabriel Zavando, que fue quien me hizo notar que la característica principal que distingue a las sociedades de las comunidades es la jerarquización. En este sentido, estoy en deuda con sus teorizaciones, ya que la estructura principal de la definición surgió gracias a su astucia en aquella distinción. Para los interesados en el tema, invito a revisar sus teorizaciones al respecto [disponibles en http://politicamenteincorrepto.blogspot.cl/2011/11/historia-oculta.html], ya que además contiene algunas variables que no fueron consideradas por mí (por irrelevancia teórica para la tesis).

Comparto entonces, a continuación, extractos sobre mi proyecto de Tesis Sociológica:

“La comunidad es un fenómeno social de gran importancia. Es por ello que, durante la historia de las ciencias sociales –y en especial de la Sociología- diversos autores han teorizado sobre ella (Nisbet, 2010).

Dentro de ellos uno de los primeros y más importantes fue Ferdinand Tönnies (1855-1936). Este sociólogo alemán conceptualizó el término comunidad en contraste al de sociedad. El antagonismo de estos conceptos -si bien como tipos ideales, no absoluto1– se vería contrastado por las cualidades de cada cual: mientras que las comunidades representan “la vida en común auténtica, verdadera, a modo de organismo vivo» (Tönnies, 1947, p.21), la sociedad es sólo una vida «pasajera, aparente, como agregado y artefacto mecánico» (Ibíd.). Si bien esta distinción pudiese parecer un tanto difusa al principio, a medida que su obra Comunidad y sociedad (Gemeinschaft und gessellschaft) se desarrolla, los conceptos van esclareciéndose. Podríamos asociar las características de la comunidad al tipo de relación primaria (afectiva, directa, cotidiana, inclusiva, duradera, personal, siendo un fin en sí misma) y las de la sociedad al tipo de relación secundaria (transitorias, superficiales, impersonales, siendo un medio para un interés específico propio, o sea de orden instrumental) (Chinoy, 1980).

Sin embargo, la distinción realizada por Tönnies no ha estado exenta de críticas. Durkheim, si bien primeramente encomia los planteamientos de Tönnies (comparte la distinción entre comunidad y sociedad, así como la descripción de la primera), luego realiza una distinción acerca de ellos (principalmente en lo que se refiere a la descripción de la sociedad) (Schluchter, 2011). En este autor, se infiere que la comunidad, que vendría siendo la forma de organización social primitiva, estaba caracterizada por la solidaridad mecánica, una forma de cohesión social que si bien unía los miembros de la sociedad, los limitaba enormemente, a fin de preservar la igualdad. En contraste, las sociedades (modernas) se caracterizarían por una organización más libre, en el sentido en que se sustentan en una cohesión basada en las diferencias, que permite la división social del trabajo, o sea, una solidaridad orgánica.

De manera similar Nisbet (2010) señala que la tipología de Tönnies no influyó en nadie tanto como en Weber, si bien «el enfoque de Weber es más sutil y, en su conjunto, más completo» (p.111). Este autor complejiza la antigua dicotomía, para compartirnos diversos tipos de comunidades, tales como comunidad doméstica, política, religiosa, étnica, etc. (Weber, 2012).

Contemporáneamente Bauman (2003) ha señalado que, si bien la comunidad da una impresión positiva, en el fondo existe un precio a pagar por vivir en ella. Este precio se refiere a la constante tensión entre libertad y seguridad, que para Bauman parecen ser conceptos excluyentes -o en el mejor de los casos “ásperos”- entre sí, o sea que cuando uno aumenta, las posibilidades de expresión del otro disminuyen. En cuanto a la comunidad lo que se «gana» en seguridad, se «pierde» en libertad (Ibíd.). Esta tensión parece ser una de las más características de las formas de organización de la comunidad y de la sociedad (en esta última, por lo menos la de nuestros tiempos modernos, lo que nos daría “en libertad”, sería por “el precio” de una mayor inseguridad), debido principalmente -como Bauman (2003) infiere de Freud (1993)- a que “para disfrutar el doble don de la libertad social y la seguridad personal, uno debe jugar el juego de la sociabilidad conforme a reglas tales que niegan un escape libre a los deseos y pasiones” (Bauman, 2003, p. 32).

A pesar de que prácticamente todo el libro de Bauman Comunidad, en búsqueda de seguridad en un mundo hostil se sustenta en las nociones de seguridad y libertad, en ningún momento define claramente tales conceptos. Podemos encontrar la misma ambigüedad en teóricos sociológicos clásicos (Tönnies, 1947; Durkheim, 2011), si bien es importante destacar que sus obras tienen una relación más bien implícita con tales conceptos. De manera similar, obras relacionadas con el tema de la comunidad, realizadas por filósofos contemporáneos (Espósito, 2003; Nancy, 2000 y Blanchot, 2002), si bien podrían enriquecer profundamente la teoría de lo social, no parecen ser suficientes para una conceptualización sociológica estricta, ya que tal como señala Bortz (en Flick, 2007) las ideas de contenido filosófico no encajan explícitamente con el propósito empírico de las ciencias sociales. Debido a ello, si bien a priori se sugieren algunas definiciones momentáneas, mantendremos en todo momento la actitud reflexiva propia de la investigación cualitativa (Hernández, 2014), aceptando la posibilidad de formular nuevas conceptualizaciones basadas en los datos empíricos (Flick, 2007).

No obstante lo comentado en el párrafo anterior, pareciera ser que toda obra relacionada con la comunidad se relaciona de alguna manera a una forma de organización que genera un tipo especial de comunión, es decir, es una forma de organización social que involucra sentimientos entre sus miembros. Tal como menciona Max Weber (2012):

“Llamamos comunidad a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social –en el caso particular, por término medio o en el tipo puro- se inspira en el sentimiento subjetivo (afectivo o tradicional) de los participantes de constituir un todo” (p.33).

En contraste:

“Llamamos sociedad a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social se inspira en una compensación de intereses por motivos racionales (de fines o de valores) o también en una unión de intereses con igual motivación. La sociedad, de modo típico, puede especialmente descansar (pero no únicamente) en un acuerdo o pacto racional, por declaración recíproca. Entonces la acción, cuando es racional, está orientada a) racionalmente con arreglo a valores: en méritos de la creencia en la propia vinculación; b) racionalmente con arreglo a fines: por la expectativa de la lealtad de la otra parte” (Ibíd.).

Por lo tanto, podríamos decir que mientras la comunidad se basa principalmente en el sentimiento2, la sociedad lo hace en la racionalidad, si bien hay que tener en cuenta en todo momento que, como tipos ideales no son absolutamente excluyentes, sino que “la inmensa mayoría de las relaciones sociales participan en parte de la “comunidad” y en parte de la “sociedad”” (Ibíd.)

El libre-pensador anarquista Gabriel Zavando (2011), señala que si bien es reconocido que como humanos somos animales gregarios, lo que no se ha comentado en detalle es que básicamente hay dos formas de organización social gregaria: la comunidad y la sociedad3. Mientras que en las comunidades la toma de decisiones son horizontales, en equivalencia de condiciones de poder, los acuerdos de los individuos son generalmente tácitos; en contraposición la sociedad se caracteriza por una estructura social piramidal, donde las leyes jurídicas sirven para privilegiar a una élite en el poder. Como estructura piramidal, la sociedad es esencialmente competitiva. En cambio, el fundamento ético de la comunidad es la cooperación.

A tales teorizaciones, esta investigación le gustaría sumar una distinción más: Mientras que la toma de decisiones en lo que a la organización social dentro de una sociedad moderna se refiere (es decir, una basada en el poder del Estado y la administración burocrática4) se sustenta principalmente de acuerdo a la racionalidad instrumental con arreglo a fines (o sea, aquella que instrumentaliza a los individuos como meros números estadísticos), la toma de decisiones en la comunidad se caracteriza por una racionalidad comunicativa (Habermas, 1992), es decir, aquella que tiene como fin el encontrar acuerdos entre los implicados, mediante un diálogo directo y transparente.

Por SOCIEDAD, entenderemos entonces5:

“Modo de organización jerárquico basado principalmente en la racionalidad instrumental de acuerdo a fines, con una ética competitiva que registra los acuerdos mediante procedimientos formales y escritos utilizando la lógica de la violencia jurídica6”.

Por COMUNIDAD, entenderemos entonces:

“Modo de organización horizontal basado principalmente en el sentimiento, que genera sensación de unidad entre sus miembros, con una ética cooperativa que registra sus acuerdos tácitamente mediante la lógica de la racionalidad comunicativa7”.

Bibliografía

– Bauman, Z. (2003). Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil (Alborés, J. trad.). Madrid, España: Siglo XXI.

– Blanchot, M. (2002). La comunidad inconfesable (Herrera, I. trad.). Madrid, España: Nacional.

– Chinoy, E. (1980). Introducción a la Sociología (Cantón, D.J. , trad.). Buenos Aires, Argentina: Paidós.

– Esposito, R. (2003). Communitas. Origen y destino de la comunidad (Marotto, M. trad.). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu.

– Flick, U. (2007). Introducción a la investigación cualitativa. Madrid, España: Morata.

– Freud, S. (1993) El malestar en la cultura. Madrid: Alianza editorial.

– Habermas, H. (1999). Teoría de la acción comunicativa (Vol. 1) (Jiménez, M. trad.). Madrid, España: Santillana.

– Hernández, R. (2014). Metodología de la investigación (6a. Ed.). México: McGraw Hill.

– Nancy, J.L. (2000). La comunidad inoperante (Garrido, J.M. trad.). Recuperado de http://monoskop.org/images/9/92/Nancy_Jean-Luc_La_comunidad_inoperante.pdf

– Nisbet, R (2010). La formación del pensamiento sociológico 1. Madrid, España: Amorrortú.

– Schluchter, W. (2011). Ferdinand Tönnies «comunidad y sociedad». Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, Signos Filosóficos, vol.XII, Núm.26, pp.43-62.

– Tönnies, F. (1947). Comunidad y sociedad (Armengol, J.R., trad.). Buenos Aires, Argentina: Losada, S. A.

– Weber, M. (2012). Economía y sociedad (J.M. Echavarría, J.R. Parella, E. Ímaz, E.G. Máynez & J.F. Mora, Trads.). México D.F: Fondo de cultura económica.

– Zavando, G. (2011, Noviembre 1). Historia oculta [Web log post]. Recuperado de http://politicamenteincorrepto.blogspot.cl/2011/11/historia-oculta.html

Información adicional

Notas complementarias:

1Es de importancia destacar acá que Tönnies, contemporáneo de Weber, utilizó estos términos como tipos ideales, es decir, instrumentos de análisis sin correlato empírico (Álvaro, 2010) o marcos de referencias teóricos para poder acceder a la realidad, interpretándola; por lo que con su tipología se podrían encontrar sociedades con caracteres de comunidad y viceversa.

2Es importante destacar que no es cualquier tipo de sentimiento, sino que es un sentimiento recíprocamente referido, que se traduce en una organización conjunta, es decir, en individuos que forman un todo; una unidad (Weber, 2012).

4(Weber, 2012)

5Destacamos que las siguientes definiciones son tipos-ideales.

6Por lógica de violencia jurídica entenderemos todos aquellos procesos de toma de decisiones basados en un centro de poder oligárquico, donde los miembros detentan cargos de poder político, actuando según idealismo, interés propio o conciencia de clase, privilegiando a un sector determinado de la población, siendo otro sector perjudicado en mayor o menor grado como consecuencia directa o indirecta de aquellas decisiones.

7Por lógica de racionalidad comunicativa entenderemos todos aquellos procesos de toma de decisiones basados cara a cara, donde todos los miembros están en equivalencia a la hora de tomar decisiones, teniendo todos intereses en común, es decir, actuando con unidad de propósito y la intencionalidad de lograr comprensión mutua, que derive en acuerdos.

Fuentes:

Sustentabilidad Armonica – https://sustentabilidadarmonica.blogspot.com/

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