El arte de la guerra, el arte de la inmadurez

Un número de personas poseen una mirada superficial de lo que ocurre en una guerra y de la problemática que conlleva tales acciones, solo ven ejércitos armados que matan personas por razones económicas, territoriales, por recursos estratégicos o por razones de poder. Algunos pretenden hacer creer que existen razones religiosas en los conflictos, pero mencionado hecho solamente es una escusa utilizada como cortina de humo, para esconder las verdaderas razones por las cuales ocurren los nombrados conflictos bélicos. Si mantenemos una mirada más profunda, nos daremos cuenta de que los conflictos bélicos son un signo de inmadurez de la actual civilización; además arrastra problemáticas muy ondas para el medio ambiente, como también para el ser humano y las distintas sociedades.

Derroche de recursos monetarios y naturales

Miles de organismos internacionales calculan los gastos de recursos monetarios y naturales militares en cifras increíblemente elevadas. Las cifras son tan altas que según organismos como el Banco Mundial, calcula que se podría haber fabricado la infraestructura de otro mundo igual que el planeta tierra. Para la mayoría le parecerá exagerado, pero es una verdad evidente.

El centro de investigación militar Sueco SIPRI, especialista en la materia, situó el gasto monetario militar mundial en 1,75 billones de dólares en el 2013. En 2012, estos gastos habían caído por primera vez desde 1998, en 0,4%, pero el año pasado el descenso global alcanzó a 1,9%, según los cálculos del Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz de Estocolmo (SIPRI).

Sin embargo, los países emergentes y en vías de desarrollo, el aumento del gasto militar está en subida, por lo que este año podría aumentar el gasto militar hasta llegar a 2,0 millones de dólares, subraya en un comunicado el director de investigación de presupuestos militares del SIPRI, Sam Perlo-Freeman.

«Aunque en algunos casos se trata de la consecuencia natural del crecimiento económico o una respuesta real a necesidades de seguridad, en otros casos constituye una verdadera dilapidación de los ingresos procedentes de la explotación de recursos naturales, como ocurre en regímenes autocráticos o por la aparición de carreras armamentistas regionales», nos dice el organismo.

El calculo del gasto militar mundial realizado por nuestra organización desde 1900 hasta el 2000 basándose en documentaciones oficiales presentadas por distintos países sobre sus gastos militares, podría haber llegado a los 214 billones de dólares; tan solo en 100 años de historia de la humanidad. Si analizamos que la humanidad tiene más de 5000 años de historia conocida como civilización, en los cuales fueron construidos en relación con conflictos bélicos, la cifra de gasto monetario se vuelve incalculable.

Sumado a este problema, hay que agregarle los gastos de recursos naturales. Tomaremos como ejemplo algunos datos promedios presentados por algunos países. Estados Unidos posee 18.900 aeronaves en servicio, si tomamos en cuenta que un avión promedio pesa 12.000 kilos, nos da como resultado que se utilizaron la cantidad de 226.800.000 kilos de recursos naturales para su construcción. El total de vehículos blindados que posee es de 27.573 unidades, si tomamos en cuenta que en promedio un tanque pesa 34.000 Kilos, obtenemos como resultado que 937.509.573 Kilos utilizados en recursos naturales para su construcción promedio. En la marina se posee 521 embarcaciones, desde portaaviones hasta fragatas, una embarcación promedio pesa 8.215.000 Kilos, es decir que se utilizaron 4.280.015.521 Kilos para su elaboración.

Estos son datos promedios del armamento activo de una sola nación; hay que sumarle a estos datos otros pertrechos como municiones, bombas, misiles, la cantidad de vehículos que han sido destruidos, el armamento ya utilizado y anulado, los vehículos fuera de servicio y que se amontonan en campos de chatarra, las estructuras edilicias fabricadas para fines miliares; el combustible utilizado tanto para la construcción como en cada conflicto bélico, muestra de poder, exhibiciones militares, etc. Cifras que llegan a desquiciar a cualquier mente que piense claramente sobre una humanidad avanzada y sana.

Los recursos utilizados en el área militar, son recursos que se pierden en otras áreas como la salud, educación, industrias, etc. se calcula que con la cantidad de recursos gastados militarmente en estos últimos 50 años, se podrían haber automatizado todas las áreas de producción de elementos primarios, para la sustentabilidad de toda la civilización humana, sin necesidad del empleo de recursos humanos en los puestos de trabajo.

En un conflicto bélico, no solamente son gastados toneladas de recursos monetarios y naturales, también son destruidos un sin número de infraestructuras civiles, casas, comercios, hospitales, escuelas, edificios gubernamentales, etc. En el último ataque del Régimen Sionista a Gaza, se destruyeron aproximadamente 15.000 infraestructuras, entre ellas casas, mezquitas, hospitales, edificios gubernamentales, industrias, comercios, etc. sin embargo, otro sinnúmero de infraestructuras han sido dañadas, en total se calculan que 250.000 han quedado inutilizadas. Estas son las cifras de un solo conflicto bélico, desde el 2001 hasta la fecha se mantienen abierto más de 23 conflictos bélicos, siendo el más grave actualmente el de Iraq y Siria, la destrucción de infraestructura se cuentan por billones de dólares.

Perdida de recursos humanos

En los conflictos bélicos no solamente mueren simples personas, las víctimas en muchos casos son, técnicos, ingenieros, constructores, científicos, médicos, profesores, etc. Las cifras de muertos en Gaza fue de 2.200 personas aproximadamente, otras 11.000 han sufrido heridas de graves consideraciones, varias han quedado lisiadas, en el conflicto de Iraq, se calcula que 1.033.000 han muerto en el 2007 según estudios realizados por Globalresearch en el 2007; hoy las cifras se calculan que son alrededor de 1.400.000 personas. En el conflicto Sirio se estima que la cantidad de muertos asciende a 350.000 personas. Si tomamos en cuenta que desde el 2001 a la fecha existen 23 conflictos armados abiertos, las perdidas humanas podrían ser superiores a los 9 millones de personas.

Las perdidas de capital humano entorpecen el crecimiento de las naciones y por ende de la civilización entera; las áreas más afectadas siempre suelen ser las básicas, educación, salud, alimentación, etc. Hay que recordar que sin estas áreas básicas, cuya mayor potencia de producción es humana, puede generar catástrofes humanitarias incalculables, inclusive llevar a un país a la edad de piedra. Semejantes escenarios, al perder el potencial humano para la reconstrucción, pueden durar años, inclusive

Hay que tener en cuenta que cientos de proyectos de investigación se ven detenidos o perdidos por culpa de la matanza del capital humano, proyectos que podrían haber salvado a la humanidad de la misma contaminación generada por la carrera bélica. El mossad (agencia de inteligencia israelí) con la participación de los ocupantes estadounidenses en Irak, ha logrado hasta el momento asesinar a 350 científicos nucleares iraquíes y más de 200 profesores universitarios de los diferentes campos científicos, según un informe del Departamento de Estado de EU. Esto se puede traducir como el genocidio científico conocido más grande de los últimos años.

En nómina actualizada hasta el 14 de marzo pasado, el Comité de Solidaridad con Irak del Tribunal Bruselas precisa las circunstancias en las que fueron torturados y asesinados 141 profesores de varias instituciones y centros de enseñanza superior: universidad de Bagdad, al-Mustansiriya, Tecnológica y al Bahrein, todas de la capital iraquí: Hilla (Babilonia), Mosul (Nínive), Diwaniya (Quadisiya), Instituto Técnico, y de Basora (Basora), Saladino (Tikrit), Baquba (Diyala), Ramada (Al-Anbar), Kufa (Nayaf), Mosul (Mosul), entre otras instituciones académicas. Se calcula que gracias a estas matanzas se perdieron por lo menos 4 proyectos de energía libre que podrían haber llevado al país a un nivel de sustentabilidad energética único en el mundo.

Envenenamiento y contaminación

El ejército estadounidense es responsable de la contaminación más atroz y extendida del planeta. Aun así, esta información y los documentos que la acreditan prácticamente no se publican. A pesar de las evidencias, el impacto del ejército estadounidense sobre el medioambiente para nada es un tema tratado por las organizaciones medioambientalistas; tampoco fue el centro de ninguna de las discusiones o de las propuestas de restricciones en la reciente Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en Copenhague. No obstante no es el único ejército que envenena y contamina el mundo, la mayoría de las grandes potencias contribuyen a la contaminación del mundo con su maquinaria bélica.

Este impacto incluye el uso indiscriminado de combustibles fósiles, gran producción de gases de efecto invernadero y una gigantesca emisión de contaminantes radiactivos y químicos en el aire, agua y suelo. Tales compuestos causan en el ser humano y el animal un sin número de malformaciones y enfermedades terminales. Los recursos alimenticios quedan expuestos a agentes tóxicos por varios años, en algunos casos siglos.

La investigadora política Sara Flounders escribió: «De cualquier forma que se mida, el Pentágono es el más grande consumidor de productos petroleros y de energía en general. Aun así, el Pentágono sale totalmente exonerado en todos los acuerdos internacionales sobre el clima».

Los informes oficiales de Estados Unidos informan el uso militar de 320,000 barriles diarios de petróleo (50,9 millones de litros), no incluye el combustible consumido por los contratistas, o en instalaciones arrendadas o privadas, o en la producción de armas. Steve Kretzmann, director de Oil Change International, dice claramente «la guerra de Iraq fue responsable de por lo menos el equivalente a 141 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (MMTCO2e) desde marzo de 2003 a diciembre de 2007″. Es decir que es responsable del consumo del 60% promedio mundial.

De acuerdo con Barry Sanders, autor del libro The Green Zone: The Environmental Costs of Militarism (La zona verde: costos medioambientales del militarismo): «La más grande agresión contra el medioambiente, contra todos nosotros alrededor del mundo, proviene de una sola agencia: las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos». Sin embargo, esto no aparece en los informes de cambio climático, que en cierta medida, fueron utilizados como escusa para tapar una verdadera realidad, el belicismo es el verdadero generador del cambio climático.

Tal como están las cosas, el Departamento de Defensa es el contaminador más grande del mundo, produciendo desechos más peligrosos que las cinco más grandes compañías químicas de Estados Unidos juntas. Uranio empobrecido, petróleo, combustibles, pesticidas, agentes defoliantes (como el Agente Naranja, fósforo blanco), plomo, silicio, cobalto y grandes cantidades de radiación derivadas de la producción, prueba, demostraciones de fuerza y uso de armas, son solo algunos de los agentes contaminantes con los cuales el ejército estadounidense está contaminando el medio ambiente.

La mayoría de los elementos que son utilizados por la carrera bélica no son recuperados, muchos se pierden en el mar, generando desastres ecológicos y sociales a grandes escalas. En 2010, el pueblo de Guam se preparó para una militarización catastrófica, casi sin paralelo en la historia más reciente. Se podría decir que debido a la contaminación en la isla por la militarización, hoy la isla es considerada zona peligrosa para la vida humana. Estas construcciones significarán, entre otras cosas: la destrucción de mesetas de caliza arbolada y la profanación de sitios de enterramiento de unos 3.500 años; también la restricción para el acceso a áreas ricas en plantas indispensables para la práctica de la medicina indígena; la negación de acceso a lugares de culto y zonas de pesca tradicionales; la destrucción de unas 28 hectáreas de arrecife de coral florecientes, que hoy sirven de hábitat indispensable para muchas especies en peligro de extinción; y el sobre consumo de las reservas de agua de Guam, incluyendo la perforación de otros 22 pozos adicionales. Además, aumentará enormemente la probabilidad de accidentes relacionados con la actividad militar. De hecho esto ya ocurrió y derivo en grandes contaminaciones en la isla.

Conclusiones

Tales datos nos lleva a concluir que, la muestra más clara de incivilización, inhumanidad, inmadurez, falta de sabiduría, etc. comienza a relucir cuando observamos que el ser humano sigue apostando al militarismo y las carreras bélicas, siendo que son por estas mismas, que la humanidad está al borde de su propia extinción.

El ser humano debe entender que el conformismo y el silencio contra las militarizaciones de los conflictos no es una opción; debe actuar contra el sistema impuesto actualmente basado en el monetarismo y la militarización y trasladar el uso de esos recursos al ámbito social, en áreas más útiles como la educación, la salud, la alimentación, el medioambiente, etc. Es conveniente tener ejércitos para la ayuda social y medioambiental, antes que ejércitos asesinos y contaminantes. Hasta que la humanidad no entienda tales cuestiones y sobre todo que actué sobre este problema, me temo que seguiremos siendo una humanidad lisiada e impotente.

Comunidad y Sociedad: Una nueva definición

Sin duda que la claridad teórica y conceptual es importante a la hora de emprender un proyecto o de guiar la acción. De lo contrario, la confusión desviará el propósito original o lo confundirá con otros antagónicos. Tal ha sido, en la historia de los últimos siglos, lo que ha sucedido con los conceptos de “Comunidad” y “Sociedad”.

Una vez que la Revolución Liberal (Revolución Francesa e Industrial) triunfó, se dedicó sistemáticamente a barrer de la faz de la Tierra a sus enemigos políticos. Dentro de ellos, uno de los menos recordados son las comunidades agrícolas antiguas. Estas comunidades, eran formas de organización horizontales, donde nadie tenía más poder que otros, y donde las relaciones eran de tipo primario, es decir “cara a cara” y afectivas, tal cual es en las familias.

Incluso la historia académica, como es en el caso de la Sociología, se las ha arreglado para difundir, eliminar o volver ambiguo el modo de vida comunal. Así, las personas ya no sabrían más de la existencia de tal forma de organización social, pensando que la única posible es la actual, que es la de la Sociedad. La Sociedad, en pocas palabras, es la forma de organización social jerárquica basada en la competencia, que tiene relaciones sociales instrumentales (el otro es un medio para satisfacer mi fin).

Así, con mi tesis busco reivindicar una distinción conceptual para tener en claro que la comunidad no es una “forma difusa” que no se termina de entender bien; así como tampoco una cosa amorfa dentro de la sociedad («comunidad judía», «comunidad de Valparaíso»)…por el contrario, tiene características claras y definidas que la distinguen de las sociedades, que son las que han escrito nuestra historia. Es decir, mi intención es dar a notar las diferencias entre tales formas de organización, diferencias que no han sido consideradas hasta ahora por la academia (o que han sido ocultadas deliberadamente con fines políticos).

Antes de comenzar, comento (para los que no estén interesados en la Sociología) que pueden saltarse el texto que comienza con las comillas (“) e ir directamente dentro de él a las letras en negrita (al final del artículo), que es donde defino ambos conceptos. También me gustaría dar públicamente las gracias a mi amigo Gabriel Zavando, que fue quien me hizo notar que la característica principal que distingue a las sociedades de las comunidades es la jerarquización. En este sentido, estoy en deuda con sus teorizaciones, ya que la estructura principal de la definición surgió gracias a su astucia en aquella distinción. Para los interesados en el tema, invito a revisar sus teorizaciones al respecto [disponibles en http://politicamenteincorrepto.blogspot.cl/2011/11/historia-oculta.html], ya que además contiene algunas variables que no fueron consideradas por mí (por irrelevancia teórica para la tesis).

Comparto entonces, a continuación, extractos sobre mi proyecto de Tesis Sociológica:

“La comunidad es un fenómeno social de gran importancia. Es por ello que, durante la historia de las ciencias sociales –y en especial de la Sociología- diversos autores han teorizado sobre ella (Nisbet, 2010).

Dentro de ellos uno de los primeros y más importantes fue Ferdinand Tönnies (1855-1936). Este sociólogo alemán conceptualizó el término comunidad en contraste al de sociedad. El antagonismo de estos conceptos -si bien como tipos ideales, no absoluto1– se vería contrastado por las cualidades de cada cual: mientras que las comunidades representan “la vida en común auténtica, verdadera, a modo de organismo vivo» (Tönnies, 1947, p.21), la sociedad es sólo una vida «pasajera, aparente, como agregado y artefacto mecánico» (Ibíd.). Si bien esta distinción pudiese parecer un tanto difusa al principio, a medida que su obra Comunidad y sociedad (Gemeinschaft und gessellschaft) se desarrolla, los conceptos van esclareciéndose. Podríamos asociar las características de la comunidad al tipo de relación primaria (afectiva, directa, cotidiana, inclusiva, duradera, personal, siendo un fin en sí misma) y las de la sociedad al tipo de relación secundaria (transitorias, superficiales, impersonales, siendo un medio para un interés específico propio, o sea de orden instrumental) (Chinoy, 1980).

Sin embargo, la distinción realizada por Tönnies no ha estado exenta de críticas. Durkheim, si bien primeramente encomia los planteamientos de Tönnies (comparte la distinción entre comunidad y sociedad, así como la descripción de la primera), luego realiza una distinción acerca de ellos (principalmente en lo que se refiere a la descripción de la sociedad) (Schluchter, 2011). En este autor, se infiere que la comunidad, que vendría siendo la forma de organización social primitiva, estaba caracterizada por la solidaridad mecánica, una forma de cohesión social que si bien unía los miembros de la sociedad, los limitaba enormemente, a fin de preservar la igualdad. En contraste, las sociedades (modernas) se caracterizarían por una organización más libre, en el sentido en que se sustentan en una cohesión basada en las diferencias, que permite la división social del trabajo, o sea, una solidaridad orgánica.

De manera similar Nisbet (2010) señala que la tipología de Tönnies no influyó en nadie tanto como en Weber, si bien «el enfoque de Weber es más sutil y, en su conjunto, más completo» (p.111). Este autor complejiza la antigua dicotomía, para compartirnos diversos tipos de comunidades, tales como comunidad doméstica, política, religiosa, étnica, etc. (Weber, 2012).

Contemporáneamente Bauman (2003) ha señalado que, si bien la comunidad da una impresión positiva, en el fondo existe un precio a pagar por vivir en ella. Este precio se refiere a la constante tensión entre libertad y seguridad, que para Bauman parecen ser conceptos excluyentes -o en el mejor de los casos “ásperos”- entre sí, o sea que cuando uno aumenta, las posibilidades de expresión del otro disminuyen. En cuanto a la comunidad lo que se «gana» en seguridad, se «pierde» en libertad (Ibíd.). Esta tensión parece ser una de las más características de las formas de organización de la comunidad y de la sociedad (en esta última, por lo menos la de nuestros tiempos modernos, lo que nos daría “en libertad”, sería por “el precio” de una mayor inseguridad), debido principalmente -como Bauman (2003) infiere de Freud (1993)- a que “para disfrutar el doble don de la libertad social y la seguridad personal, uno debe jugar el juego de la sociabilidad conforme a reglas tales que niegan un escape libre a los deseos y pasiones” (Bauman, 2003, p. 32).

A pesar de que prácticamente todo el libro de Bauman Comunidad, en búsqueda de seguridad en un mundo hostil se sustenta en las nociones de seguridad y libertad, en ningún momento define claramente tales conceptos. Podemos encontrar la misma ambigüedad en teóricos sociológicos clásicos (Tönnies, 1947; Durkheim, 2011), si bien es importante destacar que sus obras tienen una relación más bien implícita con tales conceptos. De manera similar, obras relacionadas con el tema de la comunidad, realizadas por filósofos contemporáneos (Espósito, 2003; Nancy, 2000 y Blanchot, 2002), si bien podrían enriquecer profundamente la teoría de lo social, no parecen ser suficientes para una conceptualización sociológica estricta, ya que tal como señala Bortz (en Flick, 2007) las ideas de contenido filosófico no encajan explícitamente con el propósito empírico de las ciencias sociales. Debido a ello, si bien a priori se sugieren algunas definiciones momentáneas, mantendremos en todo momento la actitud reflexiva propia de la investigación cualitativa (Hernández, 2014), aceptando la posibilidad de formular nuevas conceptualizaciones basadas en los datos empíricos (Flick, 2007).

No obstante lo comentado en el párrafo anterior, pareciera ser que toda obra relacionada con la comunidad se relaciona de alguna manera a una forma de organización que genera un tipo especial de comunión, es decir, es una forma de organización social que involucra sentimientos entre sus miembros. Tal como menciona Max Weber (2012):

“Llamamos comunidad a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social –en el caso particular, por término medio o en el tipo puro- se inspira en el sentimiento subjetivo (afectivo o tradicional) de los participantes de constituir un todo” (p.33).

En contraste:

“Llamamos sociedad a una relación social cuando y en la medida en que la actitud en la acción social se inspira en una compensación de intereses por motivos racionales (de fines o de valores) o también en una unión de intereses con igual motivación. La sociedad, de modo típico, puede especialmente descansar (pero no únicamente) en un acuerdo o pacto racional, por declaración recíproca. Entonces la acción, cuando es racional, está orientada a) racionalmente con arreglo a valores: en méritos de la creencia en la propia vinculación; b) racionalmente con arreglo a fines: por la expectativa de la lealtad de la otra parte” (Ibíd.).

Por lo tanto, podríamos decir que mientras la comunidad se basa principalmente en el sentimiento2, la sociedad lo hace en la racionalidad, si bien hay que tener en cuenta en todo momento que, como tipos ideales no son absolutamente excluyentes, sino que “la inmensa mayoría de las relaciones sociales participan en parte de la “comunidad” y en parte de la “sociedad”” (Ibíd.)

El libre-pensador anarquista Gabriel Zavando (2011), señala que si bien es reconocido que como humanos somos animales gregarios, lo que no se ha comentado en detalle es que básicamente hay dos formas de organización social gregaria: la comunidad y la sociedad3. Mientras que en las comunidades la toma de decisiones son horizontales, en equivalencia de condiciones de poder, los acuerdos de los individuos son generalmente tácitos; en contraposición la sociedad se caracteriza por una estructura social piramidal, donde las leyes jurídicas sirven para privilegiar a una élite en el poder. Como estructura piramidal, la sociedad es esencialmente competitiva. En cambio, el fundamento ético de la comunidad es la cooperación.

A tales teorizaciones, esta investigación le gustaría sumar una distinción más: Mientras que la toma de decisiones en lo que a la organización social dentro de una sociedad moderna se refiere (es decir, una basada en el poder del Estado y la administración burocrática4) se sustenta principalmente de acuerdo a la racionalidad instrumental con arreglo a fines (o sea, aquella que instrumentaliza a los individuos como meros números estadísticos), la toma de decisiones en la comunidad se caracteriza por una racionalidad comunicativa (Habermas, 1992), es decir, aquella que tiene como fin el encontrar acuerdos entre los implicados, mediante un diálogo directo y transparente.

Por SOCIEDAD, entenderemos entonces5:

“Modo de organización jerárquico basado principalmente en la racionalidad instrumental de acuerdo a fines, con una ética competitiva que registra los acuerdos mediante procedimientos formales y escritos utilizando la lógica de la violencia jurídica6”.

Por COMUNIDAD, entenderemos entonces:

“Modo de organización horizontal basado principalmente en el sentimiento, que genera sensación de unidad entre sus miembros, con una ética cooperativa que registra sus acuerdos tácitamente mediante la lógica de la racionalidad comunicativa7”.

Bibliografía

– Bauman, Z. (2003). Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil (Alborés, J. trad.). Madrid, España: Siglo XXI.

– Blanchot, M. (2002). La comunidad inconfesable (Herrera, I. trad.). Madrid, España: Nacional.

– Chinoy, E. (1980). Introducción a la Sociología (Cantón, D.J. , trad.). Buenos Aires, Argentina: Paidós.

– Esposito, R. (2003). Communitas. Origen y destino de la comunidad (Marotto, M. trad.). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu.

– Flick, U. (2007). Introducción a la investigación cualitativa. Madrid, España: Morata.

– Freud, S. (1993) El malestar en la cultura. Madrid: Alianza editorial.

– Habermas, H. (1999). Teoría de la acción comunicativa (Vol. 1) (Jiménez, M. trad.). Madrid, España: Santillana.

– Hernández, R. (2014). Metodología de la investigación (6a. Ed.). México: McGraw Hill.

– Nancy, J.L. (2000). La comunidad inoperante (Garrido, J.M. trad.). Recuperado de http://monoskop.org/images/9/92/Nancy_Jean-Luc_La_comunidad_inoperante.pdf

– Nisbet, R (2010). La formación del pensamiento sociológico 1. Madrid, España: Amorrortú.

– Schluchter, W. (2011). Ferdinand Tönnies «comunidad y sociedad». Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, Signos Filosóficos, vol.XII, Núm.26, pp.43-62.

– Tönnies, F. (1947). Comunidad y sociedad (Armengol, J.R., trad.). Buenos Aires, Argentina: Losada, S. A.

– Weber, M. (2012). Economía y sociedad (J.M. Echavarría, J.R. Parella, E. Ímaz, E.G. Máynez & J.F. Mora, Trads.). México D.F: Fondo de cultura económica.

– Zavando, G. (2011, Noviembre 1). Historia oculta [Web log post]. Recuperado de http://politicamenteincorrepto.blogspot.cl/2011/11/historia-oculta.html

La sociedad consumista, una sociedad enferma

Una crítica a los valores inherentes a la sociedad capitalista: Como son usados por el poder para someter la voluntad de los ciudadanos, y como afectan negativamente a millones de ciudadanos en todo el mundo, que, por unos motivos u otros, no son capaces de dar lo que el sistema espera de ellos.

El consumismo perturba la mente

En estos días que corren no es demasiado difícil encontrar argumentos para creer, de una u otra manera, que vivimos en una sociedad cada vez más enferma y deshumanizada. A poco que dediquemos unos minutos de nuestro tiempo a observar el mundo que nos rodea, los ejemplos para contrastar tal creencia fluyen a borbotones en todos los ámbitos de la vida. Pocos son ya los espacios de nuestra cotidianidad donde no podamos detectar algún síntoma de la decadencia a la que irremediablemente parece abocada nuestra civilización. En nuestras propias vivencias en las relaciones familiares e interpersonales, en las noticias trágicas que a diario invaden nuestros medios de comunicación, en el discurrir rutinario por las calles de nuestros pueblos y ciudades, en todos sitios se vislumbran síntomas de una crisis que nos conduce hacia un futuro poco esperanzador. La perdida de valores humanitarios, la inexistencia de un sentido de lo moral en el quehacer común solidario, es cada vez más una incipiente realidad que nos atropella a todos como un rodillo que no podemos esquivar y que, conducido por no se sabe bien quién o qué, pretende no dejar títere con cabeza. La triste realidad de una vida cada vez más competitiva e individualista, de un mundo cada vez más alejado de utopías emancipadoras, y de una sociedad cada vez más vuelta sobre su propio egocentrismo, se impone sobre nuestras consciencias como un proyecto de vida del cual no podemos, no queremos, o no sabemos escapar.

La sociedad de consumo

El consumo compulsivo de bienes es la causa principal de la degradación ambiental.

El desarrollo económico y político actual se caracteriza, según el último informe del Worldwatch, más que por la victoria del capitalismo sobre el comunismo, por el consumismo. El consumismo hoy domina la mente y los corazones de millones de personas, sustituyendo a la religión, a la familia y a la política. El consumo compulsivo de bienes es la causa principal de la degradación ambiental.

El cambio tecnológico nos permite producir más de lo que demandamos y ofertar más de lo que necesitamos. El consumo y el crecimiento económico sin fin es el paradigma de la nueva religión, donde el aumento del consumo es una forma de vida necesaria para mantener la actividad económica y el empleo. El consumo de bienes y servicios, por supuesto, es imprescindible para satisfacer las necesidades humanas, pero cuando se supera cierto umbral, que se sitúa en torno a los 7.000 euros anuales por persona, se transforma en consumismo.

En el mundo la sociedad de consumo la integran 1.728 millones de personas, el 28% de la población mundial: 242 millones viven en Estados Unidos (el 84% de su población), 349 millones en Europa Occidental (el 89% de la población), 120 millones en Japón (95%), 240 millones en China (apenas el 19% de su población), 122 millones en India (12%), 61 millones en Rusia (43%), 58 millones en Brasil (33%) y solo 34 millones en el África subsahariana (el 5% de la población). En total en los países industrializados viven 816 millones de consumidores (el 80% de la población) y 912 millones en los países en desarrollo (exclusivamente el 17% de la población del Tercer mundo).

Mientras los 1.700 millones de consumidores gastan diariamente más de 20 euros, hay 2.800 millones de personas que tienen que vivir con menos de 2 euros diarios (lo mínimo para satisfacer las necesidades más básicas) y 1.200 millones de personas viven con menos de 1 euro diario en la extrema pobreza. Mientras el estadounidense medio consume cada año 331 kilos de papel, en India usan 4 kilos y en gran parte de África menos de 1 kilo. El 15% de la población de los países industrializados consume el 61% del aluminio, el 60% del plomo, el 59% del cobre y el 49% del acero. Cifras similares podrían repetirse para todo tipo de bienes y servicios.

Consumismo y pobreza conviven en un mundo desigual, en el que no hay voluntad política para frenar el consumismo de unos y elevar el nivel de vida de quienes más lo necesitan. La clase de los consumidores comparte un modo de vida y una cultura cada vez más uniforme, donde los grandes supermercados y centros comerciales son las nuevas catedrales de la modernidad.

Las importantes ganancias en eficiencia se ven rápidamente absorbidas por el aumento del consumo. Las viviendas son cada vez mayores y los automóviles cada vez más potentes.

¿Por qué y para qué consumimos?

El objetivo primordial es la necesidad de supervivencia y en segundo plano el consumo por capricho o deseo de algo.

¿Necesitamos todo lo que consumimos? ¿Es lo mismo necesitar que desear?

No necesitamos todo lo que consumimos; sin embargo, en la sociedad que nos encontramos y el estado de vida que vivimos, el acto de consumir algo por deseo pasa de ser un deseo a una necesidad, tanto para relacionarnos con los demás como para pasar desapercibido. Necesitar se basa en lo mínimo que necesita una persona para sobrevivir; Y desear es un capricho de cada persona, una ilusión.

¿En las sociedades de consumo, se produce para atender las necesidades de las personas o las personas terminan necesitando todo lo que se produce?

En un principio supongo que lo esencial era abastecer a las personas productos o servicios de su necesidad, sin embargo, el mercado por fuerza ha tenido que ir mejorando e innovando para cada vez ofrecer a las personas algo nuevo. Porque las personas por naturaleza nos aburrimos con facilidad una vez que ya conocemos, o lo sabemos utilizar. Es simplemente el instinto de mejorar como ser humano aunque no siempre sea ese el buen camino.

Si fueras multimillonario. ¿Qué harías con el dinero? ¿Piensas que serías más feliz que ahora? ¿Por qué?

La mayoría de las personas lo emplearían en satisfacer sus necesidades y deseos, y los de su familia, Quizás sería más feliz por tener una tranquilidad económica.

Porque el dinero no da la verdadera felicidad, pero la disimula, ya que en el estado de sociedad en el que nos encontramos la supervivencia del individuo como persona tristemente depende y mucho de su estado económico.

¿Qué hay de las personas consumidoras?

Pondré un ejemplo, si alguien que va a comprar una computadora nos pregunta como debe ser, cuáles son las especificaciones del equipo para que sea muy rápido y nosotros siempre les decimos que entre más RAM, mejor sea el microprocesador, más espacio tenga en disco duro, que tenga compatibilidad con las últimas tecnologías en más evolución, que la computadora va a necesitar espacio para expansión, pero aquí le estamos diciendo implícitamente, compra, pero tiene por seguro que en el futuro no te va a satisfacer el rendimiento de la máquina por el software de última generación y vas a necesitar comprar más para que tu máquina funcione mejor. Es decir, nosotros mismos seguimos en este ciclo vicioso de comprar cada vez lo último, lo mejor, lo más rápido que a propósito, ¿alguien se ha dado cuenta de que antes las cosas duraban más y que parece que cada vez los componentes electrónicos son más frágiles?

Pondré otro ejemplo con los teléfonos celulares: yo tengo mi teléfono celular ladrillo tiene con un display monocromático ese teléfono es muy resistente (hasta se me ha caído de una cuarta planta sin daños, traten con un J7 o con un G3 y a ver como quedan), no lo cambio porque no tengo dinero y hasta el momento no tengo necesidad. Pero que hay de las demás personas, aquellas que pueden conseguir un teléfono inteligente (smartphone) última generación móvil que aparte de llamadas y sms, reproduce música, videos pueden tomar fotos y videos, utilizarlos como agendas y otro sin fin de opciones que les brindan este tipo de teléfonos (que más que teléfonos son como micro portátiles), y un último ejemplo, tengo un amigo que se consiguió un teléfono no tan sencillo (un Motorola F7 creo) puede hacer todo lo mencionado anteriormente le costó alrededor de 200 dólares, sin embargo, lo que él hace con dicho teléfono, es escuchar música, ver algunos videos, tomar fotos de vez en cuando (por cierto, la calidad de las fotos no es muy buena) usarla como alarma, cosas sencillas, ¡hey! No digo que esté mal, él puede hacer lo que quiera con su dinero; sin embargo, con todas las posibilidades que le ofrece un teléfono ocuparlo regularmente para esas tareas y ni siquiera considerar sacarle más potencial al teléfono, ciertamente si me parece un desperdicio de recursos, pero bueno, estoy seguro de que si pudiera me compraría uno pero por cuestiones de tener un teléfono bonito y poder mostrárselo a alguno de mis amigos… mmm… Mostrar mi teléfono a mis amigos… y así ellos compran uno mejor para decir que tienen lo último… y luego yo… y… ¿Otra vez el ciclo vicioso?, alguien debe de comenzar a cambiar eso. Ese alguien debemos de ser nosotros, como detener o en lentecer este ciclo para darnos cuenta de que no tiene sentido, es decir, dejar de ser consumistas irracionales que cada que sale un nuevo producto corremos a comprarlo.

Conclusión

El consumismo en la sociedad actual es ¿un problema, una enfermedad o simplemente algo que está a la moda?

Actualmente, todas las personas de la sociedad compran y compran; todo por una satisfacción personal y algunos que otros por necesidad.

Es muy importante conocer mejor acerca de esta problemática que del consumismo pues cada día se vuelve más fuerte en la sociedad.

Existen varios factores que influyen e inducen a la compra y uno de ellos son los avances tecnológicos y la publicidad. El avance tecnológico nos permite producir más de lo que demandamos y ofertar más de lo que necesitamos.

Es necesario tomar conciencia y controlar esta situación, saber cuanto y que debemos comprar y no caer a la tentación de comprar sin necesidad de hacerlo pues es el primer paso para ser parte de los consumidores compulsivos.

Hoy es necesario un nuevo paradigma basado en la sostenibilidad, lo que supone satisfacer todas las necesidades básicas de todas las personas, y controlar el consumo antes de que este nos controle. Entre las medidas más inmediatas hay que eliminar las subvenciones que perjudican el medio ambiente (850.000 millones de dólares anuales que incentivan el consumo de agua, energía, plaguicidas, pescado, productos forestales y el uso del automóvil), realizar una profunda reforma ecológica de la fiscalidad, introducir criterios ecológicos y sociales en todas las compras de bienes y servicios de las administraciones públicas, nuevas normas y leyes encaminadas a promover la durabilidad, la reparación y la «actualización» de los productos en lugar de la obsolescencia programada, programas de etiquetado y promoción del consumo justo. Y todo ello dentro de una estrategia de «des-materialización» de la economía, encaminada a satisfacer las necesidades sin socavar los pilares de nuestra existencia.

Derechos, dinero y sistema monetario

No habrá libertad e igualdad mientras no se elimine el sistema monetarista basado en el lucro económico y político, por el cual los derechos, solamente se transforman en un simple producto de tales lucros, un privilegio. Hoy existen movimientos que hablan de deconstrucción; sin embargo, cometen falsedad ideológica, pues no hay una planificación para deshacer los pilares que sostienen al sistema y que son los que esclavizan a la humanidad y no permite su bienestar.

Uno de los productos preferidos de la propaganda son los variados derechos otorgados a individuos y grupos como prueba de reconocimiento de su papel político y en definitiva para que los partidos ganen apoyos electorales entre las masas. La leyenda de los derechos vino con los inicios del imperio del dinero. Entonces estaban expuestos como dulces en un expositor y para saborearlos había que comprar el producto. Con lo que, al principio, solamente los burgueses podían adquirir esos derechos dulces y gozar de sus virtudes. Después, la perspectiva fue cambiando. Aunque los derechos seguían en el escaparate, ya no estaban solamente al alcance del burgués, casi todos podían comprarlos; primero, porque el progreso había traído mejoras en la calidad de vida y avanzaba la llamada justicia social; segundo, su coste se redujo sensiblemente y, por otra parte, la capacidad económica del ciudadano común iba mejorando lentamente. De esta manera, los derechos ya no se consideraban artículo de lujo, sino que se abarataron hasta el punto de que casi eran gratuitos y cualquiera podía disfrutar de ellos, bastaba con invocarlos y ejercerlos.

Dado que finalmente los derechos en general acabaron por ofertarse gratuitamente, parece como si desde aquel momento se les hubiera privado de atractivo, porque ya corresponden a todos, con lo que la doctrina está abierta a mejorarlos y a ampliarlos. Hoy los derechos no solamente no tienen coste, puede decirse que han avanzado un paso más. Por el hecho de estar aquí, se goza de innumerables ocurrencias jurídicas definidas como derechos de las personas y, en orden al perfeccionamiento, baste señalar la extrema protección que se les dispensa en algunos casos. Si se pretende ser realista, conviene tener en cuenta que para conservarlos en línea con la sociedad moderna hay que operar siguiendo las normas marcadas por el capitalismo, fundamentalmente atendiendo fielmente a las reglas del mercado. Los derechos de los individuos, ya sean aisladamente considerados o agrupados para hacer más fuerza en el proceso de diferenciación social, se perfeccionan y refuerzan al ser económicamente respaldados, es decir, hay que acompañarlos de dinero en efectivo metálico para darles sentido de realidad. Se reclaman derechos, de los que generalmente ya se goza a plenitud en las sociedades avanzadas, interpretando el asunto más que como derecho en sí, como derecho a partidas de dinero público. En realidad no se están pidiendo el reconocimiento de determinados derechos, porque ya han sido consensuados, sino que se haga posible la diferenciación de algunos individuos y colectivos. Pero no bastan las resoluciones al efecto, hay que consolidarlas en el lenguaje del dinero. Al que reclama su derecho, no es suficiente con decirle que lo tiene, dándole un poco de coba jurídico-política, hay que pagarle en moneda para que se sienta plenamente satisfecho, invirtiendo en él, obligando a otro a hacerlo o subvencionándole, porque de esta manera se reconoce su derecho al privilegio, como nueva forma de posesión de un derecho que atiende a la igualdad desde la desigualdad.

Habría que añadir que ciertos derechos en algunos casos son retribuidos económicamente siempre que se muestren en línea con la doctrina oficial; por ejemplo, los referidos a la forma de entender la igualdad, la libertad y hasta lo que es el honor. Se trata de derechos que se colocan en el expositor propagandístico que suelen entenderse como inofensivos para los ejercientes del poder y se consideran derechos amables. Por eso se despachan sin limitaciones, con ventajas añadidas para el usuario y se les da el mayor bombo posible, habida cuenta de su valor para el mercado electoral y la paz social. No obstante, hay otros derechos incómodos o menos amables para el gobernante, que se guardan a buen recaudo para que no estropeen la fiesta de la democracia representativa y se dispensan a cuentagotas con coste añadido para el usuario. Estos últimos son aquellos que, referidos a los mismos temas del ejemplo —igualdad, libertad, honor—, en su desarrollo no siguen la ruta marcada por la citada doctrina dominante.

En el plano individual y preferentemente en el panorama grupal, el ejercicio de esos derechos inofensivos es una forma de diferenciación a la que acuden las minorías frente al agobio de la masa, que de forma encubierta miran hacia el privilegio por parte de quienes reclaman enérgicamente el derecho a su derecho. Aunque los derechos para todos están ahí, como una realidad que flota en el ambiente y se asume plenamente, a los que demandan privilegios invocando la igualdad, la libertad o el honor, sin duda les resultan insuficientes para consolidar la distinción social a la que realmente aspiran. Se trata de ser reconocidos invocando la diferencia y haciendo del derecho común un privilegio en su caso. Con base en esta creencia, en el fondo de la cuestión ronda la idea en la resentida mente de los privilegiados de sentirse venerados por los demás, como si se trataran de un pequeño ídolo singular. Este es el efecto indeseado de privilegiar algunos derechos.

Así las cosas, al particular que siente herido su honor, se le debe de indemnizar. El grupo que encuentra agredida su diferencia, hay que pagarle para que siga manteniendo su base diferencial con mucha dignidad en defensa de la igualdad. Al que asume la tarea de reclamar derechos ajenos cuya garantía correspondería al Estado, pero de lo que se suele escabullir desviando el asunto hacia la solidaridad organizada, hay que subvencionarle. Incluso los anticapitalistas de boquilla, que combaten al capitalismo, pero van a por lo que todos desean, es decir, dinero para su propio bolsillo, también reclaman contribuciones públicas para que puedan seguir combatiendo profesionalmente el poder y las desigualdades sociales que genera el dinero. Así, apoyados en los derechos-dinero, las demandas avanzan hasta lo que permite la imaginación del moderno emprendedor, que aprovecha la ocasión para explotar el negocio particular, si es posible a cuenta de lo público.

Por lo que parece, hay que tener claro que en cualquier sociedad capitalista avanzada muchas cosas se arreglan con dinero, de ahí que para ser reales los derechos de los individuos también deban ser interpretados en clave de dinero. Y resulta que no hay verdaderos derechos si no se sostienen con dinero en efectivo —amén de su pequeña cuota de poder sobre los demás—, porque los ciudadanos están a lo que están, habida cuenta de que su vida se mueve en la sociedad de consumo. Dado el auge que va tomando el asunto, habría que ir pensando que en algún momento tendrá que constituirse en los Estados una sociedad mercantil pública con el dinero estatal, que podría denominarse Derechos-Dinero S.A., cuyo objeto social sería repartir el dinero de todos entre los que se sienten afectados en esos derechos protegidos por la doctrina oficial. E incluso podrían emitirse acciones, para que sus accionistas sean los portadores de esos derechos-dinero que deberán ser materializados a través de dividendos regulares en billetes de curso legal.

Solamente se puede obtener una libertad absoluta deshaciendo el sistema basado en el lucro económico y político, en lo que es propiamente dicho como monetarismo y sus sistemas derivados. Una excelente alternativa para eliminar las cadenas invisibles que esclavizan a los derechos es la Economía Basada En Recursos.

Pensamiento sistémico-holístico

En este texto analizamos cuál es el sistema de pensamiento que se utiliza en una holocracia, el cual se divide en dos sistemas que si bien parecerían antagónicos, en realidad se complementan. Los pensamientos que utiliza una holocracia se resumen en sistémico y holístico. Podrían definirse como el pensamiento de ingeniería de progreso (sistémico) y el pensamiento de ingeniería inversa (holístico), ambos corresponden al pensamiento científico. Para comprender mejor este modelo de pensamiento y obtener una definición clara, enumeraremos y describiremos ambos subsistemas de pensamientos de manera resumida y clara. Comprender ambos subsistemas, es esencial para identificar como es el pensamiento sistémico-holístico y porque es tan importante para el desarrollo del método científico, la holocracia y la sustentabilidad.

El pensamiento sistémico

El pensamiento sistémico es el tipo de pensamiento que se da en un sistema o varios subsistemas o elementos que se encuentran conectados entre si. Intenta comprender su funcionamiento y resolver los problemas que presentan sus propiedades progresivamente desde la unidad más pequeña hacia arriba. Se podría decir que el pensamiento sistémico es un marco de concepto, un contexto que se ha desarrollado en los últimos 60 años que facilita la claridad y modificaciones de patrones por medio del entendimiento progresivo de los elementos.

Etimología de sistémico

Para lograr entender el pensamiento sistémico, debemos comprender la etimología de las palabras que lo componen. Un sistema (del latín systēma, y este del griego σύστημα sýstēma “reunión, conjunto, agregado”) es un objeto complejo cuyos componentes se relacionan con al menos algún otro componente; puede ser material o conceptual. Todos los sistemas tienen composición, estructura y entorno, pero solo los sistemas materiales tienen mecanismo, y solo algunos sistemas materiales tienen figura (forma).

Entonces podemos decir que sistémico, en latín systematicus, y este del griego συστηματικός, proviene de la palabra raíz systēma, y significa “Presentación de un saber, conocimiento o forma jerarquizada y ordenada, como un sistema”12.

Definición de Sistemas

En definitiva podemos decir que un sistema es todo organismo o conjunto de partes organizadas bajo un numero de componentes en interacción. Un sistema está conformado por componentes, que son unidades del sistema que en combinación con otros componentes se combina, separa o compara las causas para producir consecuencias (entradas y salidas, o causas y efectos).

Los sistemas por definición tienen una complejidad organizada con las siguientes características:

  • Es abierto al impacto del entorno
  • Tiene límites.
  • Energía, materia e información son importados desde el exterior de sus límites.
  • Parte de la energía es almacenada para impedir la desintegración futura, otra parte es transformada por y para las necesidades del sistema.
  • Complejidad.
  • Es propenso a fallos debido que no se analiza holísticamente3.

Fundamentación del pensamiento sistémico

En filosofía, el pensamiento sistémico encuentra un antecedente en la teoría hilozoista. Desde la biología se encuentran los fundamentos de este tipo de pensamiento en el vitalismo. La idea vitalista fue revivida por Rupert Sheldrake, quien postula la existencia de un campo morfogenético como agente causal del desarrollo y mantenimiento de la forma biológica. Desde la psicología se encuentra fundamentado en el concepto de gestalt, un todo irreductible aspecto clave de la percepción, y en la psicología cognitiva, con el concepto de cognición como proceso mental.

Principios filosóficos

Lo que se puede apreciar en un sistema son generalidades sobresalientes que pueden integrarse en cuatro principios.

  1. Principio de posición: Lugar que ocupa el sistema dentro del suprasistema, lo que implica el concepto de jerarquía del objeto estudiado.
  2. Principio de relación: La relación entre los sistemas origina polaridades, fuerzas atractivas y repulsoras, lo que implica la teoría del campo o de dominio.
  3. Principio de limitación: Resultado de la intención del diseñador del sistema. Controla su duración, fija su medida y ritmo, determina el radio de su influencia y produce el esquema o modelo de funcionamiento.
  4. Principio de equifinalidad: Si un sistema tiene metas para un propósito, puede alcanzarlas por diversos medios para llegar al mismo fin. No obstante El Todo puede influir en el sistema.

Antecedentes

La teoría general de sistemas fue enunciada originalmente por Ludwig von Bertalanffy en 1937. Seguid al mismo lo continuó a través del trabajo de Walter Cannon en fisiología, también hubo desarrollos similares en la Ingeniería de comunicaciones que condujeron a la cibernética y la informática. En 1961 Talcott Parsons en su libro El sistema social, fue el primero en aplicar sistemáticamente la teoría de sistemas a la sociedad, el cual se sigue utilizando hasta el momento4.

Sistemas complejos y sistemas vivos

Un sistema dinámico complejo es un sistema que evoluciona con el tiempo, lo que se le atribuye la definición de dinámico, relativamente permeable al flujo de materia y energía que lo rodea, por lo tanto influenciable por el entorno, se dice que es abierto, que se organiza según sus propias reglas o según sus propios mecanismos corpóreos sin seguir ninguna orden o plantilla externa, quiere decir que es auto-organizado según sus propias capacidades, y que produce patrones estables en su desarrollo como consecuencia de interacciones simples y repetidas que se dan entre sus componentes, podemos decir que es emergencista. La complejidad de un sistema tiene que ver con la cantidad y diversidad de los patrones y regularidades emergentes observables. Un sistema complejo capaz de autorregularse y de reparar autónomamente sus componentes a partir de la materia y energía extraída del entorno es un sistema vivo. Además de ser autónomos, los sistemas vivos son también sistemas de agentes, esto es son “entidades con una totalidad distintiva, individualidad y perspectiva en el entorno, capaces de actuar en él a través de actividades deliberadas, anticipadoras, intencionales, adaptativas y auto-evaluadas según normas internas”5. Ejemplos de sistemas vivos son todos los seres vivos, pero también conjuntos de seres vivos como colonias de bacterias, hormigas, abejas, grupos y organizaciones humanas.

Para esclarecer más el tema, los grupos y organizaciones humanas son ejemplos de sistemas complejos y también de sistemas vivos que a la vez componen un organismo más complejo. Tienen fronteras semipermeables que tanto los separan como los conectan con sus miembros y con el entorno en el que viven. Están inmersos en activos intercambios de doble dirección con otras personas, otros grupos y otras entidades que existen en los diferentes contextos que habitan (físicos, socioculturales y organizacionales) que a su vez forman el entorno. Fruto de las interacciones entre sus miembros emergen variables y patrones de carácter global, lo cual generan lo que se llama el comportamiento humano, el cual incluye valores, normas y otros elementos de la cultura grupal, clima relacional, formas de compromiso, grado de cohesión grupal, estructura de roles, jerarquía de estatus, red de atracción, etc. Y salvo en el caso de grupos muy dirigidos, la mayoría de los grupos y organizaciones se autorregulan, se auto-organizan y se renuevan a partir de los recursos que encuentran en su entorno inmediato. Todo ello para conseguir su fin o propósito que, en el caso de grupos humanos, puede ser muy diverso.

En todo sistema dinámico complejo se observan 3 niveles de causalidad, que afectan también a los grupos y organizaciones humanas6:

  1. Dinámica local: Es la actividad de los elementos constituyentes del sistema. En grupos humanos, consiste en las interacciones que se dan entre sus miembros, en las que se intercambia información y recursos. En una organización, estos intercambios se dan también entre diferentes partes de la organización como equipos, departamentos o secciones. Por ello resulta más conveniente hablar de “agentes”. Miembros y partes de la organización con capacidad de agente son los elementos básicos de la dinámica local. Como resultado de estas interacciones locales, surgen variables globales (patrones o regularidades).
  2. Dinámica global: Se refiere a la evolución de las variables globales del sistema. Estas variables emergen de la dinámica local y la condicionan a su vez. Las variables globales son cualidades del sistema como totalidad, visibles desde fuera para un observador atento sin necesidad de conocer exactamente cómo son las interacciones a nivel local. En grupos, ejemplos de variables globales son la cultura grupal, el clima afectivo, el grado de compromiso, la diferenciación horizontal (roles), la diferenciación vertical (estatus), los patrones de participación, de comunicación y de afecto, el grado de cohesión, etc.
  3. Dinámica contextual: Se refiere al impacto del sistema en el entorno y viceversa. La dinámica contextual influye considerablemente en las dinámicas, local y global. En grupos humanos, el contexto influye en temas como el grado de apoyo por parte de la cultura local u organizacional, en la facilidad o dificultad para obtener miembros y recursos, en el acceso a información y conocimientos, etc.

Es interesante notar que en sistemas complejos, las variables globales emergen de las interacciones entre las partes del sistema, esto es son causadas por ellas, pero a su vez dichas variables globales condicionan en mayor o menor grado el comportamiento de dichas partes, siendo por tanto causa de sus acciones. Este hecho se conoce como “causalidad circular” y es una característica propia de todos los sistemas complejos.

Otras características relevantes de los sistemas complejos son7:

  • Irreversibilidad: los procesos dinámicos complejos, incluyendo los procesos grupales, son irreversibles, no tienen vuelta atrás. Utilizan energía que se degrada en calidad sin que se pueda recuperar (procesos disipativos). Para mantenerse necesitan un suministro continuo de energía de calidad, de lo contrario decaen o mueren. En los grupos y organizaciones, está energía procede de las aportaciones de sus miembros (trabajo) y de lo que obtienen del entorno en compensación por lo que ofrecen en forma de productos o servicios.
  • Restricciones: en todos los sistemas complejos existen limitaciones en cuanto a las interacciones posibles entre los elementos del sistema. Para que emerjan nuevas estructuras, un sistema no debe estar ni rígidamente ordenado ni completamente desordenado, sino hallarse en una región comprendida entre el orden absoluto y el caos determinista. En el caso de grupos humanos, además de las restricciones externas (leyes y normas sociales), otras restricciones vienen dadas por las condiciones de pertenencia (quién puede participar y quién no), por la visión, o por otras normas y acuerdos que regulan los comportamientos posibles dentro del grupo. Es interesante notar que cuantas más restricciones, más limitadas son las interacciones, seguramente más predecibles y controlables, pero al mismo tiempo con menos espacio para la espontaneidad, la creatividad y, por tanto, la emergencia de nuevos patrones. Y en el otro extremo, cuantas menos restricciones, mayor es el número de interacciones posibles, aunque con menor capacidad para generar vínculos, establecer diferencias, crear orden y alejarse del caos.
  • Atractores: un atractor es un estado, o conjunto de estados, al que una variable global de un sistema dinámico tiende una y otra vez a lo largo del tiempo. Si la variable global es, por ejemplo, el grado de consenso o conflicto que surge en la toma de decisiones de un grupo o equipo, algunos grupos alcanzan rápidamente un consenso evitando todo conflicto, de manera que el consenso se convierte en un atractor puntual del sistema. Otros grupos, por el contrario, generan una dialéctica en la que se alcanza cierto acuerdo para luego descubrir nuevas diferencias que alejan al grupo del consenso, de nuevo se ponen a trabajar por un acuerdo, y de nuevo surgen diferencias, y así varias veces hasta que la tensión aumenta hasta tal punto que la situación no se sostiene y alguna forma de consenso termina por imponerse, no sin conflicto. En este caso, el atractor es un ciclo que se repite entre dos extremos. También puede ocurrir que en algunas decisiones un grupo alcance un consenso rápido, mientras que en otras prácticamente le resulte imposible, generando frustración y conflicto. Existen en este caso dos atractores puntuales, consenso y conflicto. Hacia cuál de ellos se encaminará el grupo dependerá normalmente de cuáles sean las condiciones iniciales de ciertas variables locales claves en el proceso. En este último caso, la influencia del entorno puede ser determinante. Por ejemplo, un alto nivel de estrés en los miembros del grupo (variable contextual cuando se debe a factores ajenos al grupo), puede hacer que en una determinada situación el grupo se aleje del consenso y vaya hacia la confrontación y el conflicto.
  • Amplificación, ciclos de realimentación: Todo equilibrio dinámico está sujeto a perturbaciones que, en muchos casos, son el resultado de ciclos de interacciones que se repiten una y otra vez (feedback loops) y que crean efectos no lineales, tanto negativos (la información o señal queda amortiguada al final del ciclo) como positivos (la información o señal se amplifica en cada ciclo). Un pequeño cambio en una variable local, sujeto a ciclos de realimentación positiva y negativa, puede dar como resultado un cambio a nivel global. Por ejemplo, un grupo puede estar pasando por un mal momento y la atmósfera grupal ser bastante deprimente (la atmósfera grupal es una variable global en equilibrio dinámico). De repente, una persona cuenta una anécdota en una reunión informal con algunos otros miembros del grupo. La anécdota resulta muy inspiradora y rápidamente se extiende por todo el grupo en interacciones de diverso tipo que alimentan y amplifican la historia inicial. Como resultado, la atmósfera del grupo cambia haciéndose más jovial y afectando de vuelta a todos los miembros del grupo, incluidos aquellos que no participaron en ningún momento en la difusión de la anécdota. Este proceso, por el cual algunas interacciones se repiten una y otra vez realimentándose unas a otras, se conoce como “amplificación”. Cuando las interacciones tienden a “apagar” la señal inicial, el proceso se conoce como “amortiguación”.
  • Auto-organización, emergencia: Auto-organización es el proceso (y resultado) por el que un sistema complejo cambia, de acuerdo con su propia dinámica, hasta alcanzar una forma que muestra un comportamiento más ordenado y/o más complejo, normalmente como consecuencia de ciclos de realimentación positiva y negativa que añaden alguna nueva restricción de carácter global al sistema. Emergencia es la aparición de un fenómeno que no se puede predecir de las interacciones dinámicas entre las componentes de un sistema. En términos dinámicos, lo que emerge es el resultado de un proceso auto-organizador. En un grupo, como consecuencia de procesos de auto-organización, suelen emerger acuerdos y estructuras organizativas. Pero también emergen estructuras no tan visibles como la red de atracción, la red de comunicación, la estructura de roles o la estructura de estatus.
  • Modularidad: Un módulo es una parte de un sistema complejo que goza de cierta autonomía de funcionamiento. Es posible distinguir tres tipos de modularidad:
    • Modularidad S, espacial: módulos espaciales que coexisten.
    • Modularidad L, de nivel: módulos en diferentes niveles de organización (vertical).
    • Modularidad P, procesos: módulos según diferentes procesos o funciones.
    La modularidad reduce la complejidad de un sistema, al disminuir sus grados dinámicos de libertad, sin perjuicio a su funcionalidad. Es habitual en organizaciones humanas, en las que suele haber “módulos territoriales” (secciones locales, regionales o nacionales), y “módulos funcionales” (comisiones, grupos de trabajo, departamentos), aunque suelen limitar la modularidad de nivel a una jerarquía de mando.
  • Dependencia del camino, historicidad: En un sistema complejo con amplificación positiva, trayectorias dinámicas inicialmente muy cercanas, pueden divergir hasta el punto de terminar en atractores bien distintos (sensibilidad a las condiciones iniciales). En algunos casos, una pequeña fluctuación inicial, que en condiciones normales terminaría por desaparecer, puede llegar a amplificarse y arraigarse de una manera bien sólida, hasta el punto de hacerse irreversible, especialmente cuando el sistema alcanza un punto de bifurcación o de no retorno. Un ejemplo de esto en grupos humanos sería el caso de dos emprendimientos similares que se abren prácticamente en el mismo tiempo y lugar. Aún partiendo de condiciones iniciales muy cercanas, con parecidas condiciones internas y contextuales, es bien posible que su evolución sea totalmente diferente, llevando a uno de los dos emprendimientos a consolidarse como una actividad exitosa, mientras que el otro apenas consigue sobrevivir. La explicación a este hecho está en los miles de pequeños factores que continuamente ‘perturban’ a cada uno de los emprendimientos y a los que cada uno de ellos responde de forma ‘ligeramente’ distinta. Esta acumulación diferente de posibilidades realizadas y abandonadas, lleva finalmente a uno de los dos sistemas a un atractor marcado por la palabra éxito, lo cual no ocurre con el otro. Averiguar en qué momento se produjo la separación entre los dos sistemas no es fácil. Lo que sí podemos afirmar es que todos los grupos tienen un origen y una historia que es necesario tener en cuenta de cara a considerar las opciones de futuro. Es su historia particular lo que hace que un grupo pueda llegar a ser totalmente diferente de otro, aunque sus circunstancias iniciales fueran parecidas. Y es la historia del grupo la que nos marca por dónde seguir de la manera más efectiva.
  • Autonomía: La autonomía es la capacidad de un sistema de adquirir energía ordenada del entorno y utilizarla para recargar o reparar las estructuras internas desgastadas o dañadas, y de regular su organización interna para sostener los propios procesos que llevan a cabo dichas tareas. Consiste pues en dos procesos cíclicos diferentes, uno interno y otro externo.
    • El ciclo externo consiste en una repetida interacción con el entorno para conseguir energía y recursos en una forma que el sistema pueda utilizar, y en el momento y lugar requerido por el sistema para completar sus ciclos regenerativos.
    • El ciclo interno incluye la capacidad de regular la organización interna del sistema, a fin de poder sostener eficientemente tanto la capacidad de interacción externa del sistema como su propia capacidad de regeneración interna.
    La presencia de estos dos procesos cíclicos sincronizados, encaminados a la regeneración del sistema, define de una manera bastante amplia, el que un sistema sea autónomo. Aunque los detalles cambian en cada caso, especialmente en cuanto a sus fronteras dinámicas, esta definición de autonomía se aplica a todos los seres vivos, sean estas células, organismos multicelulares, comunidades de seres vivos, u organizaciones humanas. Esta característica es, de hecho, exclusiva de los seres vivos (y de la mayoría de grupos y organizaciones), determinando así una nueva categoría dentro de la organización de sistemas complejos, los sistemas vivos.
  • Multifuncionalidad y multiplexión: Para que un sistema vivo pueda llevar a cabo una función global, como la regeneración metabólica en el caso de una célula, necesita que sus componentes se organicen globalmente para dicha función. Esto implica una restricción sobre la dinámica que asegure su realización (de alguna forma, esta restricción implica una presión o fuerza sobre las componentes para que hagan adecuadamente su trabajo). En el caso de sistemas con múltiples funciones globales, como ocurre con grupos y organizaciones, para un uso óptimo de la energía del sistema, todas las restricciones globales (acuerdos, estructuras operativas y estructuras emergentes) deberían diseñarse de tal manera que un mismo elemento (agente, persona, tarea o recurso) pudiera ser utilizado adecuadamente para cumplir diversas funciones (multifuncionalidad) y que una misma función pudiera ser apoyada adecuadamente por diferentes combinaciones de elementos (multiplexión). Multifuncionalidad y multiplexión son dos características inherentes a todo sistema vivo que los hace más resilientes. La permacultura ha elevado al rango de principios de diseño estas dos características aplicadas a los ecosistemas humanos. Grupos y organizaciones también deberían tenerlas en cuenta para aumentar su coherencia interna y resiliencia.
  • Adaptabilidad y aprendizaje: Un organismo está adaptado cuando ha desarrollado características que le permiten satisfacer su necesidad de autonomía en un entorno dado. Adaptabilidad es su capacidad para alterar algunas de sus características de manera coordinada con el fin de adaptarse a diferentes entornos y poder mantener su autonomía. El potencial adaptativo de un organismo es el conjunto de características que un organismo puede variar coordinadamente para adaptarse a diferentes entornos. Un sistema vivo aprende cuando es capaz de aumentar su capacidad de adaptación. En grupos y organizaciones humanas, la adaptabilidad requiere flexibilidad para llevar a cabo importantes cambios internos, tanto en la esfera de personas, como de procesos y estructuras organizativas, pero también creatividad y capacidad de innovación para dar una mejor respuesta a las demandas del entorno. Y aunque todo proyecto colectivo arranca con un propósito, un interés compartido en conseguir algo, de poco sirve contar con una visión y misión magníficas si el grupo no es capaz de introducir cambios cuando es necesario, encaminados a mantener su integridad.

El pensamiento holístico

Anteriormente explicamos de que se trata el pensamiento sistémico. En esta sección nos adentramos al pensamiento holístico. El holismo es: “la tendencia en la naturaleza y a través de la evolución creadora, a constituir sistemas (conjuntos) que en muchos aspectos son superiores y más complejos que la suma de sus partes”. Pasándolo en claro, el holismo se define globalmente por el pensamiento, tendiendo a explicar las partes y sus funcionamientos a partir del Todo. El pensamiento holístico es contrario al pensamiento individualista que tiende a explicar la globalidad (El Todo) a partir de sus partes. Podría ser explicado al holismo como la ingeniería inversa, un método científico que esta siendo muy utilizado actualmente.

Etimología de holismo

La etimología de la palabra holismo proviene de la lengua griega, como muchas palabras utilizadas en el lenguaje español. En términos de la etimología, holismo viene de la palabra hólos (del griego ὅλος [hólos]: Todo, por entero, totalidad). En algunos textos de la mitología griega podemos encontrar referencias entre la palabra hólos y la filosofía hermética atribuida a la figura de Hermes (en griego antiguo Έρμῆς), que representan el ingenio, la sabiduría y la astucia8.

Definición de holismo

El holismo es una posición de pensamiento, metodológica y epistemológica que postula cómo los sistemas (ya sean físicos, biológicos, sociales, económicos, mentales, lingüísticos, etc.) y sus propiedades, deben ser analizados en su conjunto y no solo a través de las partes que los componen. Pero aún consideradas estas separadamente, analiza y observa el sistema como un todo integrado y global que en definitiva determina cómo se comportan las partes, mientras que un mero análisis de estas no puede explicar por completo el funcionamiento del Todo. El holismo considera que el «Todo» es un sistema más complejo que una simple suma de sus elementos constituyentes o, en otras palabras, que su naturaleza como ente no es derivación de sus elementos constituyentes. El holismo defiende el sinergismo entre las partes y no la individualidad de cada una.

En el campo científico, lo contrario es tel reduccionismo. El concepto del reduccionismo científico nos dice que un sistema complejo puede ser explicado mediante una simple reducción del mismo a las partes que lo componen. Por ejemplo, los procesos biológicos son reducibles a la química, y las leyes de la química son explicadas por la física. Desde una perspectiva holista, por el contrario, los sistemas funcionan como conjuntos y su funcionamiento no puede ser plenamente comprendido si solo se tienen en cuenta sus partes componentes.

Al analizar la sociedad, desde la sociología, el enfoque opuesto del holismo es el individualismo metodológico. El enfoque sociológico holístico considera y define el comportamiento de los individuos como consecuencia de una matriz, es decir del sistema social, económico, político y cultural en el que se encuentra, mientras que el individualismo metodológico privilegia en su análisis la interpretación subjetiva de los hechos sociales.

En definitiva, si bien en principio sigue siendo útil dividir un problema en partes más sencillas para asi atacar y resolver cada una de ellas en forma separada e independiente, el enfoque tiene sus limites y es propenso a cometer fallas teóricas, puesto que si bien puede arreglarse algunos problemas, también esta solución puede causar otros problemas. Esto sucede porque el enfoque individualista no tiene en cuenta las relaciones y efectos importantes que quedan afuera de la individualidad, sin explicar, comprender, solucionar y cuantificar el conjunto que significa el entorno.

Holístico u holística, como adjetivo dialéctico, significa una concepción basada en la integración total frente a un concepto o situación. Holística sería la práctica misma de la filosofía holista.

Aristóteles en sus escritos definía muy precisamente el concepto: “El Todo es mayor que la suma de sus partes”. Este concepto se puede definir como el tratamiento de un tema o de un problema de tal forma que se consideren todos sus componentes, incluyendo sus relaciones invisibles pero igualmente evidentes o existentes. Determina una visión de amplitud, teniendo en cuenta el entorno y sus posibles enlaces, antes que una visión reducida. Esta aproximación se usa como una tercera vía o un nuevo enfoque a un determinado problema o cuestión.

El holismo enfatiza la importancia del todo considerado en su globalidad, lo que es mayor que la suma de las partes y sus interacciones (propiedad de sinergia), y brinda gran importancia a la interdependencia de estas y a sus variadas interrelaciones. El holismo trata de presentarse directamente como un axioma para el nuevo planteamiento que se proponga resolver, y a veces no es expuesto como una hipótesis. Este es su principal problema de validación, al tratarse de verificar si tiene y cumple las propiedades del método científico. Sin embargo esto lo soluciona el pensamiento sistémico-holístico9.

Holarquías naturales

Un holón, término acuñado por primera vez por Arthur Koestler (1967), es algo que es a la vez un todo y una parte. Koestler añade que los holones son unidades autónomas, con un cierto grado de independencia, capaces de resolver sus asuntos sin pedir instrucciones a una autoridad superior, siempre que lo hagan dentro del marco creado por dicha autoridad. Su capacidad de auto-organización asegura su estabilidad y resistencia a las perturbaciones, mientras que su aceptación de normas superiores contribuye al buen funcionamiento del conjunto u holón mayor, dejando claro su papel de forma intermedia. Por último, Koestler define un holarquía como una jerarquía de holones autorregulados que funcionan tanto como totalidades autónomas dentro de un determinado nivel, como dependientes, y sujetas al control, de los niveles más altos, y siempre en coordinación con su entorno local10.

Sistemas SOHO

En un artículo publicado en 1999, James J. Kay introduce el concepto de Sistemas Abiertos Holárquicos y Auto-organizados, o sistemas SOHO (Self-Organizing Holarchic Open Systems).

Kay define un holón como un sistema complejo, auto-organizado y semiautónomo, que es tanto una totalidad en sí mismo (con partes diferenciadas que son a su vez holones de menor alcance), como parte de una totalidad mayor (un holón de mayor alcance), y que existe en un punto de equilibrio dinámico entre el orden y el caos (estructura disipativa). Como sistema abierto, un holón está inmerso en un flujo de energía de gran calidad (exergía) que lo lleva lejos de su estado de equilibrio termodinámico. La energía disponible es utilizada por el holón para crear y mantener una nueva estructura regulada por él mismo. Un holón necesita permanentemente acceder a dicha energía de calidad para existir, de lo contrario decae y muere.

De acuerdo con Kay, para que sé de un proceso de auto-organización entre diferentes elementos de un sistema abierto se necesita exergía que lo sostenga. Si es el caso, el proceso se consolida creando estructuras más complejas (holones de un nuevo nivel). Una vez creadas, estas estructuras interactúan entre sí generando nuevos procesos, lo que a su vez dará lugar a nuevas estructuras más complejas (holones de mayor nivel o alcance). De esta manera se crea un sistema SOHO, como una constelación anidada de holones que se coordinan entre sí en torno a diversas fuentes de exergía, materia e información, inmersos en un entorno físico y que se comportan de manera estable y coherente. Kay llama “holarquía” a esta constelación anidada de holones, que no ha de verse en ningún caso como una jerarquía. En una jerarquía tradicional el poder se extiende de arriba abajo, mientras que en una holarquía las relaciones de poder son recíprocas. Un holón de un determinado nivel ha de acatar las decisiones procedentes del holón de mayor nivel al que pertenece, pero conserva una gran capacidad de influencia en dichas decisiones.

En su pertenencia a un conjunto más grande, un holón está influenciado por dicho conjunto en la misma medida que tiene influencia sobre él (causalidad circular). Y en tanto que formado por subsistemas o partes, un holón influye en dichas partes igual que se ve influido por ellas. Esto es, en una holarquía existe un flujo de información bidireccional entre el todo y las partes en cualquier nivel, así como una transmisión horizontal entre holones del mismo nivel. Cuando, por cualquier razón, se ve comprometida la bidireccionalidad de este flujo y la comprensión del papel de cada uno en la holarquía, el sistema comienza a descomponerse, las totalidades no son capaces de ver que dependen de las partes que las forman, mientras que las partes no reconocen la autoridad organizadora de la totalidad11.

Fig. 1. Dos posibles formas de representar una holarquía. La figura de la izquierda deja claro que cada holón trasciende y contiene los anteriores, mientras que la de la derecha alude al hecho de que en organizaciones humanas solo algunas personas de un holón participan realmente en el holón de siguiente nivel (representadas por puntos en la figura).

Teoría Integral

Un holón varía en tamaño y estructura desde las más pequeñas partículas subatómicas y cuerdas hasta la totalidad del universo, pasando por átomos, moléculas, cristales y fluidos, bacterias y organismos unicelulares, organismos multicelulares, etc. Los seres humanos, los grupos y organizaciones que han creado, las sociedades y sus culturas, son holones de nivel intermedio entre ambos extremos. Los holones también se pueden identificar en un nivel no físico: palabras, ideas, culturas, etc. serían elementos de una holarquía no física. En su libro Sexo, Ecología, Espiritualidad (2005) Ken Wilber esboza veinte propiedades fundamentales que caracterizan a todos los holones. Por ejemplo, todos los holones emergen en procesos auto-organizados, todos los holones emergen holárquicamente, todo holón emergente trasciende a la par que incluye sus predecesores, todos los holones muestran cuatro capacidades fundamentales, incluyendo la de perseverar en su ser y mantenerse como totalidad, etc. Por otra parte, cada holón puede ser visto desde su interior (perspectiva interior, subjetiva) o desde el exterior (perspectiva exterior, objetiva), desde un punto de vista individual o colectivo. Estas categorías colocadas en dos filas y dos columnas conforman lo que Wilber llama los Cuatro Cuadrantes, uno de los elementos principales de su Teoría Integral. Según Wilber, la sociedad moderna occidental tiene una predilección casi patológica por el cuadrante exterior u objetivo. Dicha perspectiva valora aquello que se puede medir externamente y probar en un laboratorio, pero tiende a negar o marginar el lado izquierdo (la subjetividad, la experiencia individual, los sentimientos o los valores). Sin embargo, cada uno de los cuatro enfoques tiene una perspectiva válida para ofrecer, todos son necesarios para una apreciación completa de cualquier aspecto de la realidad. Por ejemplo, aplicados al conflicto, una teoría integral del conflicto debería tener en cuenta la experiencia interna y personal del conflicto, aquellos aspectos del conflicto relacionados con nuestra conducta y la manera en que nos relacionamos con otras personas, los elementos estructurales que inciden en el conflicto, y la influencia de la cultura en el mantenimiento de hábitos culturales que sostienen el conflicto. De esta manera, nuestra comprensión global del conflicto aumenta y, por tanto, también es posible una mejor gestión al incidir en sus múltiples causas.

Además de los cuatro cuadrantes, la Teoría Integral incluye un conjunto de niveles o estados de desarrollo en cada uno de los cuadrantes, que guardan relación entre sí12. Por ejemplo, la aparición de los primeros animales que viven en grupos o familias (lo que corresponde a un determinado nivel del cuadrante exterior colectivo, ver figura 2), ocurre a la vez que se desarrolla el cerebro límbico en algunos animales (nivel del cuadrante exterior individual), lo que permite la realización de impulsos básicos e instintivos, centrados sobre todo en la supervivencia y en la seguridad (cuadrante individual interior), en el marco de una ‘cultura’ caracterizada por una profunda inmersión en la naturaleza, la satisfacción inmediata de las necesidades instintivas, y la no conciencia de un yo (separado), algo que Wilber y otros autores llaman estado “uróbico” en el desarrollo de la conciencia. Siguiendo este esquema, vemos que la aparición del ser humano se relaciona con el desarrollo de la corteza cerebral (cuadrante exterior individual), el surgimiento de las primeras tribus, primero como bandas desorganizadas (cuadrante exterior colectivo) y el desarrollo de un lenguaje simbólico (cuadrante interior individual) en el marco de una cultura caracterizada por la identificación con el grupo y la conformidad total con sus normas y valores, lo que Wilber llama estado mítico (cuadrante interior colectivo).

Fig. 2. Esquema de los cuatro cuadrantes y las líneas de nivel Otro aspecto interesante de la teoría de Wilber se refiere a las cuatro fuerzas fundamentales que actúan sobre los holones: autopreservación, autoadaptación, autotrascendencia y autodisolución.

  • Autopreservación: Se refiere a la capacidad de todo holón para preservar su ser, su forma o estructura. Se trata de una fuerza de afirmación que Wilber equipara con el concepto de “agencia”, esto es con la capacidad de un ser de actuar deliberadamente en el mundo.
  • Autoadaptación: En la medida que un holón no es solamente una totalidad que se afirma a sí misma, sino que es parte de un todo mayor, está recorrido por otra fuerza que le empuja a adaptarse o acomodarse a otros holones (autoadaptación). Wilber llama a esta fuerza “comunión”, dando entender que un holón no solo actúa para preservar su ser, sino también para preservar la comunidad de la que forma parte. Ambas fuerzas son igualmente importantes. Un exceso de cualquiera de ellas supone la destrucción del holón. Un exceso de afirmación individualista conlleva la alienación, el alejamiento de una comunidad de la que el holón se nutre, mientras que un exceso de comunión lleva a la fusión y la indiferenciación.
  • Autotrascendencia: En un sistema SOHO cuando varios holones de un mismo nivel se juntan y comienzan a interactuar entre sí en un entorno de abundante exergía, se dan procesos que pueden llevar a la formación de patrones y estructuras de mayor complejidad, esto es a la aparición de nuevos holones. No se trata en este caso de autoadaptación ni asociación, sino de una transformación que da lugar a algo nuevo y emergente. Wilber llama a esta fuerza autotrascendencia.
  • Autodisolución: Por último, es necesario considerar que los holones también pueden disolverse, descomponerse de nuevo en las partes que los forman, que recuperan así parte de su autonomía. Es lo que Wilber llama autodisolución y que, como hemos visto antes, ocurre cuando un holón no es capaz de conseguir de su entorno toda la energía de calidad que necesita para mantener su integridad13.

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