Monetarismo y política versus ciencia de la información

Analizando el mundo de la información como ciencia. Hoy nos encontramos que la ciencia de la información casi ha desaparecido como ciencia, se ha transformado en un producto de venta, consumo y propaganda.

Los sistemas imperantes nacidos del monetarismo y del manejo del poder político, han servido para desangrar a la ciencia de la información para que sirva a sus propios intereses y no precisamente a favor de toda la humanidad. Sin embargo, podemos encontrar algunos grupos dentro de la sociedad que prosiguen en la lucha de recuperar el carácter libre y científico para el beneficio de toda la humanidad.

Desmenuzando la situación

Como primer paso es menester entender que es ciencia de la información y que no es. La verdadera ciencia de la información es un recurso y un derecho humano, por tal motivo debe responder, como otras ciencias, al servicio de toda la humanidad y no solamente a sistemas imperantes o solamente a grupos de poder. Es decir que el primer carácter de la ciencia de la información, es que debe ser libre, de fácil acceso y debe estar disponible para toda la humanidad.

Los distintos modos de poder políticos que existen hoy en día, atentan contra esta característica por medio de la clasificación y ocultamiento de la información; lo que no permite que esta, sea de fácil acceso y este disponible para el resto de la sociedad. No obstante los sistemas económicos nacidos del monetarismo como por ejemplo el capitalismo, son un caldo de cultivo para el nacimiento de acciones contra la libertad científica de la información.

Ya que nos referimos al capitalismo, encontramos dentro esta práctica algunas acciones que rompen con el requerimiento de la libertad de la ciencia de la información, como por ejemplo por medio de las patentes o licencias privativas. El capitalismo transforma la información en un producto privado y comercial para la venta, consumo y competencia.

El otro punto característico de la ciencia de la información, es la utilización del método científico en su desarrollo. El método científico consiste en lo siguiente y está dividido en etapas:

De acuerdo al acontecimiento y al entorno, se debe realizar una posible teoría de lo sucedido elaborando basándose en preguntas.

Se debe juntar y clasificar todas las fuentes y evidencias de acuerdo al acontecimiento desde una visión imparcial y neutral, socavar en las acciones pasadas que pudieron ocasionar los sucesos actuales.

Realizar un análisis de las evidencias encontradas y elaborar una hipótesis con base en los datos encontrados, el entorno y los hechos en sí mismos.

Le sigue la etapa de experimentación o producción del artículo. En el proceso de experimentación se resuelven los distintos errores que podrían contener la hipótesis, para posterior producción del artículo. Si se encontrase errores en el proceso de experimentación que provoque un cambio rotundo en la hipótesis, se debe volver al paso número 1; caso contrario seguir al siguiente paso.

Si se realizan posteriores descubrimientos, se debe realizar un nuevo proceso desde el punto número 1, para generar un nuevo artículo para enriquecer el aprendizaje ya creado.

El problema de los sistemas de civilizaciones actuales y de los poderes gobernantes, es que coartan con el proceso científico. Lo primero que se pierde es la imparcialidad y la objetividad científica. La información pierde la característica de ser un recurso a favor de toda la humanidad, para convertirse en una herramienta de manipulación, adoctrinamiento y en algunos casos, como arma contra otros. Generalmente, los grupos de poder gobernantes solo elaboran informes para convencer a la población que su sistema y gobierno son infalibles, escondiendo de la ecuación todo dato negativo o errores que su gobierno pudiera tener. En muchos casos, los datos de fuentes y evidencias son manipulados con anterioridad o nada más se analizan una parte de ellos para generar un informe positivo. De este modo se rompe el sentido científico del proceso de investigación científica.

En el sector económico, no hay muchas diferencias con el sector político. Las empresas convierten la ciencia de la información en un producto de ganancia monetaria en vez de un recurso. Sin dudas, este sector es el que más es el que causa más daño a la ciencia de la información. Elementos como la publicidad y la propaganda son diseñados para maquillar errores, engañar o convencer de que sus productos son sanos, no peligrosos y útiles para la supervivencia de cada ser humano. No obstante, la realidad casi siempre es otra, se utiliza estas herramientas para el propio provecho monetario, muchas veces a costa de la vida de otros, por retener información vital que pudiera salvar sus vidas. Podemos poner como ejemplo como se emplea la información en las empresas de productos transgénicos y neurotóxicos, las empresas no informan sobre los dañinos que son para la humanidad; los productos generan envenenamiento, contaminación e inclusive la muerte, todo ello en perjuicio de la mayoría de los seres humanos. Podríamos enumerar más acciones que el sistema económico monetario realiza en contra del proceso científico de la ciencia de la información, pero no pretendemos hacer un libro sobre esto.

Destrabando la situación

El proceso para destrabar esta situación es bastante arduo y difícil. Dependerá en todo caso del esfuerzo de toda la sociedad para cambiar las plataformas y sistemas preestablecidos. Hoy en día un muy alto porcentaje de personas están adoctrinados sutilmente para servir al sistema imperante dentro de los valores de las plataformas dictadas que actúan como rejas invisibles para mantener al individuo prisionero dentro de su zona de confort. Es necesario como primera medida entonces, organizar una campaña de reeducación para deshacer los viejos parámetros artificiales y direccionados, como por ejemplo la competitividad, el individualismo, el egocentrismo, etc.

El ser humano debe comprender que el lenguaje, como también la información, son procesos naturales colectivos encadenados; para ser más claros, la información es parte del entorno y se encuentra en cada aspecto de la naturaleza. El lenguaje es solo un efecto, cuya causa, es la comprensión de la información de la naturaleza y su posterior transmisión. Si la naturaleza es el hábitat de todos los seres vivos y el ser humano es únicamente un grano de arena dentro del entorno en el medio ambiente, entonces la información es patrimonio de todos los seres vivos y no de unos pocos.

Sosteniendo lo afirmado anteriormente, aseguramos que cualquier investigación científica o creación tecnológica no es un proceso individual, sino verdaderamente cooperativa y comunitaria. El investigador adquiere y aplica conocimientos y parámetros preestablecidos colectivamente, tal es el caso de matemáticas, física, química, gramática, etc. Por este motivo, no hay una experiencia individual y privada en sus creaciones. Inclusive su imaginación y creatividad se debe a un proceso colectivo de entrenamiento mental y según la información del entorno, más la retroactividad de los mitos urbanos (por ejemplo el de la vida eterna). Este es el motivo por el cual el fundamento de las licencias privativas, es simplemente falso y contraproducente; es una barrera artificial que detiene y se adueña totalitariamente del flujo natural del universo. Podemos certificar entonces que las patentes y licencias privativas atentan contra el método científico y con el proceso de evolución del ser humano. Deben ser eliminadas y remplazadas por licencias libres y de dominio público para el crecimiento natural de la humanidad y para su bienestar.

Entendiendo que la información es colectiva y, por lo tanto, patrimonio de toda la humanidad. Entonces esta debe estar disponible y accesible para todo el mundo. La disponibilidad de la información garantiza el tener una base de datos amplia para la solución de problemas de cualquier índole, por ejemplo de procesos de fabricación de vacunas para acabar con algún virus. Se debe garantizar el acceso a la información, tanto estatal, como corporativa o de asociaciones civiles. El acceso a la información no debe ser monetizado. Poner un valor monetario al acceso a la información, contribuye a que la misma sea inaccesible para ciertos grupos, sobre todo los más pobres y necesitados. Internet es una gran herramienta para lograr tal fin, pero debe garantizarse que el acceso digital a la misma, este disponible para todo el mundo y gratuitamente.

El sistema democrático representativo es otro de los factores que atenta contra el nombre de la ciencia de la información, sobre todo cuando los partidos caen en el personalismo, la idolatría de figuras políticas, el dogmatismo y modelos fijos preestablecidos o en casos más graves, en sectarismo fundamentalistas extremistas. Los partidos políticos y los representantes suelen desmembrar la ciencia de la información para convertirla solo en una herramienta de dialéctica para mantener el poder de sus ídolos y partidos políticos, o para atraer más votantes a sus filas. Se recurre constantemente a prácticas de propaganda y manipulación y generalmente se ocultan algunas realidades para mantenerse en el poder.

Se debe elegir sistemas más abarcativos y abiertos, bajo un concepto sistémico-holístico que nos permita una visión más amplia de la realidad, el macrocosmo. Desde este panorama podemos observar que no se trata de un microcosmo (idolatrías y banderas políticas), sino de problemas sociales y como lo solucionamos entre todos; la discusión de proyectos utilizando el método científico como base para el sistema, esto evita las discusiones estériles, serán las evidencias científicas las que hablen y digan al ciudadano cuál es el mejor camino que pueden elegir para que este, lo afirme o lo rechace. La tecnología es una pieza fundamental en la evolución del ser humano, desde que se inventó la rueda, hasta la invención de la cibernética, por lo tanto, es una pieza fundamental para la solución de los problemas.

Sistemas democráticos como la democracia directa digital, en una estructura cooperativista, donde se elijan administradores por presentación de concurso público; con un sistema socioeconómico como la economía de bien común o la economía basada en recursos. Es un buen punto a tener en cuenta para mantener un ambiente saludable para que la ciencia y la información vuelvan a ser un elemento al servicio del ser humano y no de unos pocos.

La conducta humana

Muchos han oído hablar de la naturaleza humana, una teoría filosófica falaz que ya fue refutada por la ciencia. La realidad es que no existe algo llamado naturaleza humana, existe el comportamiento o conducta humana. Explicaremos algunas nociones básicas para que el lector entienda de que se trata.

Interesantes conceptos básicos

A partir del momento en que un ser humano nace, se encuentra inserto en un medio ambiente social y en un medio ambiente natural. Desde ese momento y aun durante toda su vida, estará en constante relación con dicho medio.

De este modo el ambiente lo influirá, lo estimulará. Cada objeto que toque, la forma en que lo alimenten y cuiden, los seres que entren en contacto con él, le mostrarán al niño las características del mundo en que nació. Ese medio puede ser hostil o amigable, rudimentario o tecnificado, indiferente o protector.

Pero en esta relación, no se manifiesta el sujeto como elemento pasivo; no recibe las influencias sin reacción alguna. Por el contrario, el sujeto reacciona, elige cosas, rechaza otras, e incluso modifica el medio de acuerdo con sus necesidades. Es decir, se manifiesta como sujeto actuante:

Esta relación entre el sujeto y el ambiente es, entonces, bidireccional: el, medio influye sobre el hombre y éste selecciona, rechaza y aun modifica o transforma el medio. Se presenta, por lo tanto, bajo la forma de interacción.

Así, durante el transcurso de su vida, el hombre es modificado por el medio, el que a su vez, lo modifica. Esta interacción presenta dos momentos:

  1. Las características que poseemos, nuestra manera de comportarnos, nuestros gustos y preferencias, dependen del ambiente en que nacimos: de haber ocurrido esto en otro tiempo o lugar, nuestra manera de pensar o de sentir serían muy distintas. Estas variaciones se dan aun dentro de las diversas zonas de nuestro país; por ejemplo: el niño de la Patagonia, que debe recorrer varias leguas a pie para llegar a la escuela, recoge influencias muy distintas a las del niño de la ciudad, que viaja en subterráneo, trenes, utiliza escaleras mecánicas, etc.
  2. Por otro lado, el hombre se manifiesta como activo transformador del medio, adaptándolo a sus necesidades. Al mirar un paisaje ve la mano del hombre como transformador de la naturaleza. Crea un mundo social y cultural que, además, modifica a lo largo de la evolución histórica.

En esa interacción o intercambio, las acciones del hombre se manifiesta como una búsqueda de equilibrio entre sus necesidades y las posibilidades que le brinda el medio. El equilibrio que logra es dinámico; una vez logrado, se rompe, restableciéndose luego a través de nuevas acciones.

¿Que es la conducta?

Las conductas son las acciones del hombre en relación con el medio, manifestándose como una búsqueda de equilibrio; por ellas se integran nuestras necesidades con las posibilidades que nos presenta el medio. Dichas acciones no son siempre visibles desde el exterior, sino que se manifiestan de dos dimensiones: la exterior y la interior. La dimensión exterior se refiere a las conductas observables, tales como, una expresión de júbilo. La interior, a las conductas que no se ven, pero que acontecen, tales como las de un sujeto que permanece quieto pero que piensa. La conducta, a la vez, se manifiesta en tres áreas:

  • En la de las expresiones del cuerpo.
  • En la de las relaciones sociales.
  • En la de las expresiones mentales.

En realidad la conducta se manifiesta en las tres, pero, según las circunstancias, predomina la manifestación en alguna de ellas.

La conducta es el vínculo entre los seres. Desde que nacemos no dejamos de conducirnos. Surge una necesidad y con ella una conducta que busca satisfacerla a través del vínculo con los demás. La forma en que logremos vincularnos dependerá de lo que los demás nos posibiliten y de nuestra capacidad de acción.

A lo largo de su vida, cada ser humano va desarrollando una forma peculiar de conducirse, de vincularse con el medio, fruto de la interacción entre ambos. La experiencia que adquiera no se líjenle, sino que se incorpora a él influyendo en sus conductas posteriores.

La conducta se manifiesta en tres áreas la intelectual, la social y la corporal. Aunque determinada conducta puede abarcar más de un área, siempre hay preponderancia de alguna de ellas.

De esta manera se irá conformando un estilo propio de conducirse o vincularse, resultado de esa experiencia previa. El término personalidad designa, precisamente, esa forma particular de vínculo con los otros seres. Cada persona, estructura su persona a través de las conductas.

Conducta y homeostasis

Los demás seres de la naturaleza -las plantas, los animales- también establecen una relación de equilibrio dinámico con el medio ambiente físico.

En el plano biológico, la homeostasis expresa ese equilibrio que se da en forma de una regulación automática. Por ejemplo, si la temperatura del medio exterior baja, se produce en el organismo la vasoconstricción, que impide la pérdida de calor del cuerpo y produce un aumento del metabolismo interno. Los ejemplos en este plano serían numerosísimos. De hecho, todo organismo vivo está en proceso de intercambio con el medio, tendiendo a lograr con este un equilibrio, para poder llegar a una mejor adaptación.

Del mismo modo, en el plano psicológico la conducta cumple una reguladora que la homeostasis a nivel biológico.

La conducta no solo implica aquellas acciones observables exteriormente, sino también todos los procesos internos, que no son directamente captados desde el exterior.

La conducta es una forma de adaptación. Por la conducta el hombre procura una adecuada adaptación al medio.

Adaptación no significa aceptación pasiva de las limitaciones, por el contrario, por su naturaleza de proceso dinámico, implica la respuesta activa del sujeto para canalizar sus necesidades según las posibilidades que el medio pueda brindarle y, aún, la necesaria modificación de este último para satisfacerlas.

Como el intercambio es continuo, cada conducta es una nueva adaptación o, mejor dicho, una readaptación.

Conducta y personalidad

Las conductas no están aisladas e inconexas respecto del sujeto que las realiza, sino que están unidas a él, se hallan referidas al marco de su “persona”. Dicho de otro modo, las conductas no son ciegas ni se dan por azar, sino que representan acciones típicas de un sujeto, son expresión peculiar de él. Podemos reconocer que determinadas conductas son propias de tal o cual sujeto: son sus modos de resolver una determinada situación.

Por lo tanto, las conductas son una manifestación de la persona, de un “yo” particular, o sea, expresan su personalidad.

La personalidad no es visible, sino explicable a través del estudio de las conductas, y sobre todo, del estudio evolutivo de estas, de la historia personal del sujeto.

Las conductas son lo observable, lo visible de la personalidad, cuya estructura o conformación subyace a las conductas.

Conducta y personalidad, como términos indisolublemente unidos, marcan el campo de estudio de la psicología.

La conducta, al ser observable, puede ser analizada, controlada, e incluso puede experimentarse sobre ella.

En cambio, la personalidad, al ser inferida a partir del análisis de la conducta, puede ser explicada a través de teorías.

Caracteres básicos de la conducta

La psicología pretende estudiar la conducta, no como cosa aislada de la persona que la manifiesta ni del marco social en que se desarrolla; para analizarla tiene en cuenta las siguientes características básicas:

  1. La conducta solo puede comprenderse en función del medio en que se manifiesta. Por lo tanto, es necesario tener en cuenta la situación en que dicha conducta aparece para poder interpretarla.
  2. La conducta implica conflicto. Toda conducta surge por una necesidad que se genera en el sujeto. Esa necesidad representa un desequilibrio entre él y su situación. Veamos dos ejemplos:
    1. La necesidad de aprobación social motiva al sujeto a actuar de determinado modo, ya sea cumpliendo los dictados de la moda comportándose como un buen estudiante, etc.
    2. El hambre provoca la necesidad de conseguir alimento. El sujeto deberá, entonces, movilizarse para obtenerlo. En el ejemplo 1 se presenta un conflicto entre el sujeto y el medio social. En el ejemplo 2 el conflicto se produce entre el sujeto y su organismo, (medio natural o físico).
  3. La conducta es una acción readaptadora. Las conductas del hombre tienden a restablecer el equilibrio roto. En los ejemplos anteriores, las acciones que el sujeto realice le devuelven, ya en lo biológico como en lo social, la adaptación al medio.
  4. La conducta es un intercambio funcional entre el hombre v su ambiente. Hasta ahora vimos que la conducta representa un intercambio entre el hombre y su ambiente. Estos intercambios pueden ser de dos tipos:
    1. Materiales. Los materiales implican intercambios de sustancias físicas o químicas; por ejemplo, en la alimentación se produce un “traspaso” de sustancias entre el organismo y los alimentos (medio natural).
    2. Funcionales. Los funcionales implican cambios o transformaciones que no ocupan un lugar en el espacio, como las conductas humanas. En la evolución de éstas se va logrando una mayor independencia respecto de lo material para llegar al manejo de los símbolos abstractos. A este tipo de intercambios, más liberados de lo concreto, se los denomina funcionales.
  5. La conducta tiende a preservar un estado de integración o consistencia interna de la persona. A través de la conducta el sujeto procura preservar la integración de su personalidad Al existir conflicto, la estructura del “yo” buscará resolver!: sin lesionarse a sí mismo, sin desintegrarse o entrar en franca contradicción entre lo que aspira hacer y lo que hace. Por le tanto, el sujeto tiende a fortalecer su personalidad a través de sus conducías.

Nuestras conductas y los procesos inconscientes

Es común creer que somos totalmente dueños de nuestros actos. De este modo nos auto convencemos de nuestra racionalidad, lo que nos hace sentir más seguros y efectivos en nuestras relaciones con el mundo. Sin embargo, sin que el sujeto lo perciba, impulsan su conducta factores para él desconocidos: éstos son de origen inconsciente.

Un ejemplo de ellos son los comentarios fallidos. Perder un objeto una vez puede deberse a una simple distracción, pero la frecuente pérdida de dicho objeto no puede deberse a una falta de atención. Olvidar el nombre de una persona puede acontecer por azar, pero olvidarlo sistemáticamente no es producto de la casualidad. Los errores que comete el oficinista en su trabajo suelen adjudicarse a la fatiga o cansancio: sin embargo, si en condiciones normales se equivoca constantemente, debernos suponer que el origen se encuentra en el otro aspecto.

Llamamos actos fallidos a las acciones que ejecuta el sujeto a pesar de haber querido actuar de otra manera. Pueden manifestarse a través de errores al hablar o escribir u olvidos o pérdidas involuntarias. Para que los actos fallidos sean verdadera expresión de la actividad inconsciente, deben ser reiterados o significativos, es decir, deben repetirse o por lo menos deben tener un sentido en sí mismos. Resulta gráfico al respecto recordar el ejemplo del empleado que en el discurso de despedida a su jefe que había sido ascendido le dice: “Tenemos el placer de despedirlo…” en lugar de decir: “Tenemos el deber de despedirlo…”

Los actos fallidos ponen de manifiesto las verdaderas intenciones del sujeto. Es el caso, por ejemplo, del empleado que al despedir a su jefe, en lugar de decir: “tenemos el deber de despedirlo”; dice: “tenemos el placer de despedirlo”.

No sólo apreciamos la influencia del inconsciente en los actos fallidos. Muchas de nuestras conductas también tienen su origen en situaciones vividas en la: infancia y que, sin embargo, no recordamos; mejor dicho, creemos haberlas olvidado pero están presentes en nuestra vida psíquica e influyen directamente en nuestra vida actual. Veremos cómo funciona la dinámica de la vida psíquica para aclarar este importante aspecto del análisis de las conductas.

Lo consciente y lo inconsciente

Un joven vendedor de productos eléctricos debe viajar a otra ciudad para promover en ella dichos productos. Con ese motivo, se dirige a la estación de trenes y compra un boleto. Al subir al tren observa a los demás pasajeros que viajan con él, al guarda y a las demás características de la estación. Escucha el silbato que indica la iniciación del viaje. En ese momento, una sensación de angustia y temor se apodera de él. Se siente muy incómodo por esta situación y trata de sobreponerse, pero le resulta muy difícil: cada vez que se inicia un viaje le ocurre lo mismo y, lo peor, es que no puede explicarse el porqué ni puede remediarlo.

En el ejemplo anterior, podemos marcar dos tipos de procesos: los conscientes y los inconscientes.

  1. El joven sabía cuál era el objeto de su viaje, tuvo una clara imagen de la estación de ferrocarril, percibió sin problemas a los pasajeros, al guarda, a la estación, en fin todo lo que conformaba la situación real que estaba viviendo. Fueron éstos, en él, procesos conscientes: Incluso él es consciente de su intranquilidad.
  2. El mismo joven se siente desasosegado al iniciar el viaje y esta desagradable situación es común que se repita cada vez que inicia uno. Sin poder determinar la causa, ésta se halla en procesos inconscientes.

Son conscientes las imágenes que se obtienen de la realidad, el infundo exterior.

Son inconscientes las imágenes de situaciones vividas anteriormente y que el sujeto cree haber “olvidado”. En realidad no los ha olvidado sino que están presentes en la vida psíquica en lumia latente, pero influyendo en la vida actual.

El estudio de lo inconsciente

Las investigaciones del psiquiatra austríaco Sigmund Freud descubrieron la existencia de lo inconsciente en el psiquismo humano y dieron lugar a un método para estudiarlo: el psicoanalítico.

Esto abrió un enorme campo de estudio a la psicología, pues hasta comienzos del siglo XX se estudiaban solamente los procesos conscientes, desconociendo los de carácter inconsciente y la influencia de los mismos en la conducta.

En realidad, los procesos conscientes son sólo una parte o fracción de la vida psíquica total. Incluso pueden faltar, como acontece al dormir o en los estados de hipnosis, donde la conciencia desaparece y, sin embargo, la vida psíquica continúa.

Luego de sus intensos estudios, Sigmund Freud llegó a numerosas conclusiones respecto del inconsciente; comenzaremos mencionando las siguientes:

  1. El hombre, al nacer, trae tendencias instintivas que podrían calificarse como impulsos de búsqueda de placer. Dichas tendencias exigen satisfacción.
  2. El hombre es un ser social, y para poder vivir en sociedad e integrarse a ella se ve obligado a sacrificar, en mayor o menor grado, dichas tendencias de búsqueda del placer. El primer grupo social al que el hombre pertenece es la familia que, por el proceso de la educación, irá modelando su conducta según las normas de conducta del grupo. Así, los padres apelarán frecuentemente a premios para consolidar ciertas conductas en los niños, y a castigos para eliminar otras.
  3. Por lo mencionado en los puntos 1 y 2, el sujeto quitará de MI conciencia ciertos recuerdos o experiencias que le resultan molestas y perturbadoras para su adaptación al grupo. Le resultará ventajoso “olvidarlas”. En realidad, no las olvida ni las destruye, sino que continuarán presentes con carácter de inconscientes. Este “olvido” no es voluntario, sino que es un mecanismo inconsciente de autodefensa de la conducta.
  4. Estas experiencias no se “borraron” sino que continúan actuando fuerte y eficazmente, determinando muchas de nuestras conductas presentes e incluso, originando trastornos mentales.

El proceso de represión. Existen experiencias —acciones, pensamientos, imágenes, etc.— que aportan al sujeto satisfacción de su impulso de placer, pero que impiden su adaptación al grupo social, ya que éste las considera indeseables.

¿Cuál será el destino de dichas experiencias? Será necesario reprimirlas. Se denomina represión al proceso por el cual se rechaza de la conciencia o se mantiene en el inconsciente a las experiencias que representan un peligro para la adaptación del sujeto al grupo social. Dichas experiencias permanecerán en el inconsciente por un mecanismo de autodefensa, como ya ha sido señalado.

El proceso de sublimación. Pero las tendencias instintivas no satisfechas y reprimidas en el inconsciente siguen actuando, en busca de su satisfacción. Son, en sí mismas, fuerzas vitales; como todo lo que es vivo, tienden a crecer, manifestarse, producir. Estando, entonces, reprimidas, buscarán surgir de algún modo. Una de las maneras de hacerlo será el proceso de sublimación por el cual se aplicarán como energía creativa a las actividades del hombre.

Por la sublimación se derivará la energía vital hacia fines socialmente valorados. De esta manera, el sujeto logrará desarrollar conductas aceptadas por el grupo social y, por lo tanto, el reconocimiento por parte del mismo. Dicha energía podría encaminarse hacia el trabajo, la investigación científica o la actividad artística, haciendo sentir al sujeto socialmente útil.

Fuente consultada: Psicología General Davini – Gellon de Salluizzi – Rossi

Conclusiones

Debido a las siguientes palabras podemos asegurar que, si bien los primeros seres humanos fueron moldeados por el medio ambiente en el que nacieron, la influencia del ser humano fue modificando el medio para su propia adaptación. El hombre primitivo se encontró en un escenario de abundancia de recursos para su supervivencia, pero con conocimientos precarios y herramientas rudimentarias para su explotación adecuada.

En el día de hoy existen herramientas avanzadas y conocimiento adecuado, pero no existe un avance de la conciencia humana para obtener una explotación, utilización y distribución adecuada de los recursos, por culpa de teorías económicas construidas artificialmente, para adoctrinar a las personas a servir a un sistema que beneficia a cierto sector de poder elitista.

Ningún comportamiento o conducta humana es fija, inalterable. Es evidente que la personalidad del ser humano es moldeada por la educación (tanto institucional como familiar), las reglas artificiales del entorno y el medio ambiente que se encuentra. Por lo tanto, para mejorar la conducta del ser humano se debe cambiar tales ejes, elaborar nuevos formatos de educación que dará origen a personas con mejor personalidad, que cambiaran los sistemas artificiales existentes como el sistema económico, que generará mayor sustentabilidad con el medio ambiente; en consecuencia, con tales factores llevaran a un cambio de conducta o comportamiento humano… La educación holística, empática o emocional puede ser una buena herramienta para implementar.

El problema que la psicología no puede resolver

Diez años después de que un trabajo seminal pusiera al descubierto el sesgo blanco, acaudalado y occidental de la psicología, no ha cambiado mucho. De hecho el feminismo sufre del mismo problema debido a que su base es esta misma psicología.

Cuando Cristine Legare da charlas a grupos de investigadores de psicología, le gusta hacer una encuesta rápida en la sala. ¿Cuántos de ellos, pregunta, se consideran «etnopsicólogos occidentales»? La pregunta no va bien. «Es como, ‘¿Qué?’ dice Legare, una psicóloga del desarrollo de la Universidad de Texas en Austin.» No tiene ninguna resonancia.

Esa confusión es precisamente el punto de Legare. Durante décadas, la abrumadora mayoría de la investigación psicológica ha examinado a personas que viven en los Estados Unidos y otros países occidentales prósperos. Al centrarse en una población tan reducida, Legare y otros críticos argumentan que los investigadores de psicología han presentado, en su mayoría sin quererlo, una visión sesgada de la mente humana.

«No es que no sea interesante o útil estudiar a su población americana de clase media. Pero no quieren afirmar que sólo están estudiando esa población», dice Legare. «Quieren afirmar que los humanos son lo suficientemente parecidos como para que no importe qué población se estudie». Muchos trabajos de psicología ni siquiera mencionan la nacionalidad, la situación socio-económica u otras estadísticas demográficas básicas de las poblaciones a las que se refieren.

En muchos casos, según otras investigaciones, la población estudiada sí importa -a menudo de manera sutil y profunda- y Legare no es el primer investigador que expresa estas preocupaciones. Los debates sobre la diversidad de temas de psicología llegaron a su punto álgido alrededor de 2010, cuando un artículo ampliamente leído afirmó que la excesiva dependencia de la investigación de las sociedades occidentales, educadas, industrializadas, ricas y democráticas -a menudo acortada a la sigla «WEIRD»- se convirtió en una crisis para las ciencias del comportamiento. En ese momento, parecía posible que el campo se sometiera a grandes reformas1.

Sin embargo, una década más tarde, muchos psicólogos dicen que poco ha cambiado. En el proceso, están planteando preguntas sobre cómo los investigadores de la psicología deben dar cuenta de la nacionalidad, la clase, la sexualidad, la raza y otras identidades en su trabajo, y expresan su frustración por la falta de una reforma concreta.

«Es el tema del que a todos nos gusta hablar», dice el psicólogo de la Universidad de Kentucky, Will Gervais, «pero a nadie le gusta cambiar realmente».

A principios del siglo XX, los investigadores de psicología, que en las primeras décadas del campo habían experimentado a menudo consigo mismos, comenzaron a buscar muestras más grandes. En muchos casos, recurrieron a las poblaciones cautivas más convenientes que tenían a mano: escolares locales o estudiantes universitarios de sus propias universidades. Dado que el reclutamiento de personas para participar en los estudios puede ser difícil y costoso, ese reclutamiento cercano al hogar ha persistido hasta el día de hoy, aunque ahora a veces se incrementa con servicios como el Turco Mecánico, o MTurk, una plataforma del Amazonas que conecta a trabajadores independientes (léase sujetos) con tareas de bajo salario y de poca importancia.

Cualquiera que sea la fuente, estas muestras, al menos en los campus universitarios, suelen inclinarse hacia las poblaciones blancas y ricas. También se basan en gran medida en las sociedades occidentales industrializadas. Sin embargo, los investigadores suelen restar importancia a la identidad social de sus sujetos en las investigaciones publicadas, una táctica que sirve para destacar la universalidad de sus resultados. «Se ha hecho costumbre enfatizar la identidad experimental de las fuentes de datos humanos a expensas de su identidad personal y social ordinaria», escribe el historiador Kurt Danziger en «Construyendo el sujeto», un estudio clásico de 1990.

Los investigadores tenían algunas buenas razones para dudar de la conveniencia de enfatizar identidades como la raza o la nacionalidad. Hay una larga historia de científicos que tratan de reforzar los argumentos racistas y xenófobos planteando, sin ninguna prueba real, diferencias profundamente arraigadas entre los grupos. Especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, las corrientes intelectuales giraron en la dirección opuesta, haciendo hincapié en la universalidad de la experiencia humana.

Y a menudo esas otras identidades no importan particularmente. «Mucho de lo que hacemos es consistente entre las personas», dice Daniel Simons, un psicólogo de la Universidad de Illinois que ha escrito sobre la generalización en la psicología.

Las primeras investigaciones psicológicas, señala Simons, a menudo se centraban en comportamientos básicos que no eran susceptibles de ser influenciados por la cultura o el entorno. Con el tiempo, la investigación comenzó a estudiar comportamientos sociales más complejos, y «continuó asumiendo que se trataba del mismo tipo de principios universales». Hoy en día, muchas investigaciones psicológicas examinan temas en los que la cultura o las experiencias particulares pueden dar forma o informar de los resultados; de hecho, la cultura y el entorno pueden estar en el centro mismo de la cuestión. Y en muchas preguntas, Simons dice, «simplemente no sabemos».

Dada esa laguna de conocimientos, algunos psicólogos han estado dando la voz de alarma durante años. A finales del decenio de 1990, el psicólogo Stanley Sue expresó su preocupación por el hecho de que en su campo se prestaba muy poca atención a las experiencias de los grupos étnicos no blancos. En un estudio realizado en 2008, en el que se comprobó que las investigaciones de seis importantes revistas de psicología sólo rara vez examinaban a personas de fuera de Occidente, se propuso irónicamente que una revista importante se rebautizara como «Revista de la personalidad y la psicología social de los estudiantes universitarios estadounidenses de psicología introductoria».

El tema cobró fuerza en 2010, cuando Joseph Henrich y dos colegas de la Universidad de Columbia Británica reunieron pruebas de docenas de estudios para demostrar que las personas que crecieron en las denominadas sociedades RARAS actúan a menudo de forma muy diferente a las personas de otras partes del mundo. Por ejemplo, ciertas ilusiones ópticas que engañan constantemente a la gente de los países industrializados simplemente no engañan a las personas que crecen en sociedades rurales no industrializadas. O cuando se les pide que jueguen a un juego que implica compartir dinero con un extraño, los estudiantes universitarios americanos actúan de forma muy diferente a los miembros del pueblo Tsimane, que viven en la Amazonia boliviana.

«Si la base de datos de las ciencias del comportamiento consistiera enteramente en sujetos Tsimane, los investigadores estarían probablemente bastante preocupados por la posibilidad de generalizar», escribieron Henrich y sus colegas. ¿Por qué, se preguntaban, estaban los investigadores menos preocupados cuando sus bases de datos estaban compuestas casi en su totalidad por americanos y europeos?

El documento generó innumerables respuestas, reuniones y llamamientos a la reforma. Ampliamente cubierto por los medios de comunicación, desde entonces ha sido citado miles de veces en la literatura académica. Pero Henrich, ahora profesor en Harvard, dice que hasta ahora el documento ha tenido poco efecto en la investigación de la psicología como disciplina. «En un nivel, siento que hay mucho más entusiasmo en cuanto a la variabilidad de la muestra», dice Henrich. «Pero si realmente miras los números, los últimos números de los últimos años no muestran ningún cambio en la diversidad de las muestras.»

Algunas investigaciones lo respaldan. Un reciente análisis de los artículos publicados en la revista líder Psychological Science encontró que, de los estudios que incluso señalaban la nacionalidad de los participantes, el 94% se centraba exclusivamente en muestras RARAS. Y más del 90 por ciento no ofrecía ningún dato sobre el estatus socio-económico de los participantes.

En los últimos 10 años, la psicología ha sufrido un cambio sísmico, pero no exactamente el que Henrich y otros previeron. Los investigadores comenzaron a darse cuenta de que, cuando volvieron a hacer muchos estudios importantes en el campo, no pudieron replicar los resultados. Las prácticas experimentales deficientes y los malos hábitos estadísticos, que ayudaron a que las fluctuaciones aleatorias de los datos parecieran resultados grandes y significativos, fueron en gran parte culpados por esta crisis de replicación. Pero otro culpable menos frecuente, según algunos psicólogos, es la falta de diversidad en las muestras de la investigación original: Los estudios probados en una población simplemente no funcionaban en otras poblaciones.

«En mi mente, esas dos cosas siempre han ido juntas», dice Neil Lewis Jr., un psicólogo de la Universidad de Cornell, sobre la relación entre la diversidad de las muestras y la crisis de la replicación2.

Sin embargo, cuando los psicólogos lanzaron grandes esfuerzos para replicar viejas investigaciones y reformar sus prácticas experimentales, los críticos dicen que prestaron menos atención a la falta de diversidad en sus muestras. «Averiguar si el hallazgo que tienes hoy en día funciona realmente en todos los lugares y con todas las poblaciones no ha sido realmente incentivado», dice Lewis.

En cambio, algunos psicólogos reformistas sugieren que puede parecer que el campo sigue favoreciendo la investigación rápida y llamativa en lugar de las mejoras concienzudas en el diseño del estudio. En muchas instituciones, «la estructura de recompensas es tal que yo saldría adelante publicando 20 estudios de mierda de MTurk en lugar de uno grande e intercultural», dice Gervais, el psicólogo de Kentucky. «No creo que aprendamos 20 veces más, pero mi currículum se vería mejor».

También hay presión, dicen algunos investigadores, para sacar grandes lecciones universales de los estudios. «Nos sentimos realmente alentados a hacer estas grandes y audaces afirmaciones, y a tener lo que se siente como estos documentos innovadores», dice Jasmine DeJesus, una psicóloga de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro que ha documentado la prevalencia de amplias afirmaciones sin fundamento en los documentos de psicología.

Además, desde que comenzó la crisis de la replicación, se espera que los investigadores de psicología utilicen cada vez más muestras de mayor tamaño en sus investigaciones. Esas nuevas normas han sido ampliamente elogiadas por el aumento del rigor en las ciencias sociales, pero pueden suponer una carga adicional para los investigadores que estudian poblaciones poco representadas, lo que puede resultar más difícil y costoso de reclutar.

En conjunto, estos desafíos pueden ser formidables. Sarah Gaither, psicóloga de la Universidad de Duke, estudia la identidad, incluida la forma en que las personas conceptualizan las categorías raciales. Gran parte de su trabajo se centra en los niños birraciales, un grupo que a menudo es desviado a una categoría racial, o simplemente excluido de los estudios por completo. Pero las experiencias de los niños birraciales, según la investigación de Gaither, subvierten algunas suposiciones sobre cómo las mentes de las personas llegan a conceptualizar la diferencia.

«En el momento en que se mira a las personas no blancas, se encuentran efectos muy diferentes en la forma en que ven estos rostros multirraciales», dice Gaither, quien señaló que la mayor parte del trabajo sobre la psicología de la categorización racial ha tenido lugar en muestras predominantemente blancas. «Sin tener una muestra diversa, nunca se sabría eso, porque la mayoría de nuestros trabajos ni siquiera informan adecuadamente sobre la raza y la etnia».

Gaither dice que entró en el campo de la psicología porque quería estudiar los grupos subrepresentados. Sin embargo, al carecer de titularidad, dice que siente la necesidad de publicar con frecuencia, lo que la obliga a dedicar más tiempo a los estudios que se centran en muestras predominantemente blancas, reclutadas en línea.

E incluso cuando se realizan estudios sobre grupos insuficientemente representados, añade Gaither, normalmente atraen menos la atención. «Si estudias un grupo subrepresentado, naturalmente no vas a tener el mismo número de citas que alguien que estudia una cuestión más convencional», dice. Esto se debe a que los investigadores que, por lo demás, se apresuran a extrapolar a partir de muestras predominantemente blancas, según su experiencia, pueden ser menos propensos a hacerlo cuando la muestra es más diversa. En cambio, el estudio termina en una revista especializada que se centra en los grupos minoritarios, donde puede obtener menos citas. «Si no se estudia a los negros, no hay razón para que se quiera citar un trabajo que examine los resultados de los participantes negros, por ejemplo».

Se están llevando a cabo algunos esfuerzos de reforma. El Acelerador Científico Psicológico es un nuevo esfuerzo global que toma hallazgos experimentales específicos y los pone a prueba en docenas de contextos culturales alrededor del mundo. Como informó Dalmeet Singh Chawla en Undark en noviembre, el esfuerzo publicó recientemente su primer estudio, en el que se utilizó a más de 11.000 sujetos de 41 países para replicar un influyente experimento en 2008 sobre la forma en que los humanos juzgan los rostros de los extraños.

Otros intentos más modestos de abordar el tema se centran en reformas en las revistas académicas que publican los trabajos de los científicos. Simons, el psicólogo de Illinois, ha sugerido que los artículos de psicología adopten una sección totalmente nueva para lo que él llama «restricciones a la generalidad», o COG, declaraciones, que requieren que los investigadores definan exactamente a qué poblaciones se aplican sus investigaciones. Otros psicólogos han instado a las revistas a que establezcan políticas explícitas que favorezcan las investigaciones que incluyan muestras subrepresentadas y no pertenecientes a WEIRD, incluso, tal vez, estableciendo cuotas para asegurar que la investigación represente una porción más amplia de la humanidad3.

Algunos líderes de las instituciones más influyentes del campo han escuchado esas críticas. «Tenemos que aceptar la necesidad de una mayor diversidad en nuestras muestras», dice Patricia Bauer, una psicóloga de la Universidad de Emory que este mes comenzó un período de cuatro años como editora en jefe de Ciencia Psicológica.

Aun así, Bauer enfatizó que los cambios tomarán tiempo. Señaló los recientes llamamientos para que el 50 por ciento de los artículos de la revista incluyan temas no relacionados con la ciencia en 2020. «No creo que pueda alcanzar esa meta», dijo a Undark. «Creo que es demasiado alto. Pero teniendo eso en mente, eso me hará tomar ciertos pasos».

Bauer, que aún no había asumido la dirección de la revista cuando fue entrevistado por Undark, compartió algunas ideas sobre cuáles podrían ser esos pasos. Incluyeron el nombramiento de un consejo editorial más diverso; enviar señales de que la investigación en poblaciones no pertenecientes a WEIRD es un trabajo importante, un tema que Bauer planteó con fuerza en su primera nota de editor de la revista; y, quizás, empujar a los autores a hacer más para justificar por qué escogen las muestras que hacen. Propuestas como las declaraciones obligatorias del COG u otras políticas fijas, sin embargo, le dan una pausa: «No me gustan los requisitos», dijo.

Bauer subrayó que los investigadores tienen que equilibrar las necesidades que compiten entre sí, citando algunas de sus propias investigaciones recientes sobre los resultados educativos en una comunidad del sur de América que es aproximadamente un tercio negra, un tercio latina y un tercio blanca. Al agrupar a todos, Bauer tiene una muestra lo suficientemente grande como para hacer el tipo de análisis que permite a los investigadores identificar resultados significativos a partir del ruido estadístico. Pero, si tratara de desglosar la población por raza, o por estatus socioeconómico, cada grupo sería demasiado pequeño para ser analizado realmente.

«A veces les digo a mis estudiantes que no pongan información sobre su muestra que haga que un revisor les pida que analicen sus datos por subgrupos, porque nuestros estudios no están impulsados [estadísticamente] de esa manera», dijo Bauer.

Es poco probable que este tipo de sugerencias ganen apoyo entre las personas que presionan para que se preste más atención a la diversidad de las muestras, que podrían querer más divulgación o tamaños de muestra más grandes, en lugar de simplemente dejar fuera la información. «Eso es sombrío», dijo Henrich cuando le hablé del consejo de Bauer a los estudiantes.

Cabe recordar que la mayoría de los estudios sociológicos utilizados por el movimiento feminista se basan en estas mismas fuentes sesgadas de la psicología. Por lo que a menudo se mide la sociedad mundial y el parámetro de libertad, según los mismos parámetros occidentales.

Para algunos psicólogos reformistas, los líderes en este campo no pueden responder con suficiente rapidez. Legare, el psicólogo de Texas, dice que todavía existe la suposición tácita de que los estudios más legítimos -los que mejor apuntan a las verdades universales- son los que utilizan sujetos blancos de habla inglesa.

«Hay un etnocentrismo realmente incómodo asociado con este tema que hace que la gente se retuerza», dice Legare. «Todos deberíamos retorcernos mucho más».

Legare

Una nueva teoría de la mente

Durante mucho tiempo, bajo el dominio de la teoría cognitivista clásica, se ha considerado la mente como un conjunto de procesos independientes de cualquier forma material. Toda actividad mental podía ser interpretada en términos de representaciones mentales y de los procesos o reglas por los que estas representaciones son manipuladas o transformadas. De acuerdo con el cognitivismo, no es necesario disponer de un cuerpo para tener una mente. Representaciones y procesos mentales (software) se podrían simular artificialmente con la tecnología adecuada (hardware). El relativo fracaso de la inteligencia artificial ha cuestionado seriamente el enfoque computacional de la mente, basado en una identificación injustificada de mente, símbolos y lógica. Tan pronto como se ha intentado simular procesos mentales, relativamente simples para cualquier ser vivo, como los asociados con la percepción, la sensación, las emociones, el movimiento, la atención o el aprendizaje, se ha visto que la tarea resultaba abrumadora en el marco de una mente “descorporeizada”.

El reciente auge de la teoría de sistemas complejos ha dado un nuevo impulso a la idea de mente no representacional. Un ser vivo tiene un comportamiento inteligente (se anticipa y aprende) no por su capacidad para procesar información externa convertida internamente en representaciones conscientes, algo solo accesible a unos pocos animales superiores, sino por su capacidad para autorregular su dinámica interna en función de los cambios en el entorno y producir respuestas adecuadas que emergen funcionalmente de su propio proceso interno de auto-organización. En todo ello, el cuerpo (no solamente el cerebro) y el entorno juegan un papel fundamental, dando lugar una teoría de la mente “embodied”, o corporeizada, y “embedded”, inmersa en un contexto, extendida, y que es aplicable a cualquier ser vivo, tenga sistema nervioso o no. Esto es, de acuerdo con este enfoque, todos los seres vivos tienen mente, o si se prefiere, realizan actividades que pueden considerarse mentales. Y con matices, lo mismo se podrá decir de los sistemas vivos (conjuntos de seres vivos) y, por tanto, de las organizaciones humanas.

La Teoría Enactiva de la mente

Dentro de las diversas propuestas postcognitivistas, la teoría enactiva de la mente, desarrollada inicialmente por Maturana, Varela, Rosch y Thompson, aporta elementos muy innovadores en la manera de entender la mente, al proponer que la cognición surge de la interacción dinámica entre un ser vivo y su entorno, una interacción que permite a un ser vivo, no tanto recibir pasivamente información del entorno traducida luego en representaciones internas, sino participar activamente en la generación de sentido, en transformar y producir nueva información. En su actuar sobre el mundo, en sus relaciones con el entorno físico y con otros seres vivos, los seres vivos “cocrean”1, dan forma al mundo. Desde esta visión, la mente no es algo exclusivo de los seres vivos dotados de un sistema nervioso, o de un cerebro, sino que es un proceso en el que participan todos los seres vivos. “Donde hay vida hay mente, y la mente incluso en sus formas más articuladas pertenece a la vida”, afirma Evan Thompson (2007) en su defensa de la continuidad absoluta entre vida y mente. En el caso de los seres humanos, seres vivos dotados de un complejo sistema nervioso, sus capacidades cognitivas emergen de una compleja red de influencias recíprocas entre el sistema nervioso, el cuerpo y el entorno. De acuerdo con esta teoría, el cerebro no está al mando ni controla el cuerpo. Toda actividad mental es el resultado de un proceso emergente global que atraviesa el cerebro, el cuerpo y el mundo2.

En su libro The Embodied Mind Varela, Rosch y Thompson (1991), explican con detalle las principales características de esta teoría:

  1. Autonomía y acoplamiento estructural: Los seres vivos son agentes autónomos que mantienen activamente su identidad, y al hacerlo, ‘generan’ sus propios dominios cognitivos (esto es, “cocrean” espacios de sentido). Un sistema autónomo no procesa información que preexiste “ahí afuera”, sino que “produce” información en sus interacciones continuas y recíprocas con el entorno. Un nutriente, por ejemplo, no es algo que el entorno suministra a un sistema vivo, es algo cocreado por el sistema vivo y el entorno en su larga relación de dependencia mutua (acoplamiento estructural). Sin esa cocreación recíproca el nutriente, solo sería una sustancia química, algo sin forma o valor para el ser vivo. Es a través del acto de cocreación de sentido que se da en la relación entre el ser vivo y el entorno que la sustancia química se convierte en nutriente (o en un tóxico) para el ser vivo.
  2. El sistema nervioso no tiene primacía ni control: El sistema nervioso no procesa información procedente de nuestras sensaciones y percepciones para controlar la conducta. Como sistema dinámico semiautónomo, lo que hace es generar y mantener de manera activa, coherente y con sentido, sus propios patrones de actividad, operando como una red circular, “reentrante”3 y sensomotora de neuronas en interacción. Un ser vivo no actúa a partir de decisiones que “toma” su cerebro (ni tampoco un yo o una conciencia separada del cuerpo), actúa a partir de decisiones que emergen como resultado de múltiples y recursivas interacciones entre diferentes sistemas dinámicos, representados por el cuerpo, el cerebro y el mundo (lo que incluye, en el caso de un ser consciente, un campo de relaciones sociales y culturales).
  3. La cognición como acción corporeizada: Los procesos y estructuras cognitivas emergen de recurrentes patrones sensomotores de percepción y acción. El acoplamiento sensomotor entre un ser vivo y su entorno modula, pero no determina, la formación de patrones dinámicos y endógenos de actividad neuronal, los cuales, a su vez, dan forma al acoplamiento sensomotor. De manera que es la totalidad del ser vivo, como ser dotado de un cuerpo, como sistema autónomo, autoorganizado y de agente, quien en su actuar en el mundo da sentido al mundo en el que vive.
  4. El observador condiciona lo observado: El mundo cognitivo de un ser vivo no es algo externo, preespecificado, y representando internamente en su cerebro. Es un dominio relacional “traído a la luz” o “enactuado” por la capacidad de agente de dicho ser vivo y por su modo de acoplamiento con el entorno.
  5. Cognición y fenomenología: La experiencia subjetiva es central para comprender la mente. La cognición no solo se relaciona con procesos neuronales, corporales y relacionales, es también una actividad que vivimos subjetivamente, y que implica, por tanto, la experiencia que tenemos de nosotros mismos como sujetos con un cuerpo situado en el mundo.

Para el propósito de este artículo, es importante retener la idea de que todo sistema autónomo (como lo es una organización o una parte de ella en un modelo holístico), en su acoplamiento estructural con el entorno, da luz al mundo que acoge a ambos, produce una información relevante para ambos y para la relación que mantienen. El hecho de que en un sistema vivo, el cerebro no tenga primacía ni control sobre sus decisiones y acciones (ni por tanto un “yo” construido sobre él), sino que “colabora” activamente con otros sistemas dinámicos como son el cuerpo y el entorno, nos invita a repensar las organizaciones de tal manera que su estructura interna se base en una estrecha colaboración entre estos tres sistemas dinámicos: “cerebro” (dirección, coordinación y gestión), “cuerpo” (administración, producción) y “entorno” (usuarios y comunidad)4.

La propuesta de la Neurobiología Interpersonal

En Pocket Guide to Interpersonal Neurobiology, Daniel J. Siegel (2012) define la mente como el proceso de regulación del flujo de energía e información que atraviesa nuestro cuerpo y nuestras relaciones; un proceso emergente, autoorganizado, que en los seres humanos da lugar a diferentes actividades mentales como percibir, sentir, pensar, imaginar, recordar, soñar, etc., y en el que la experiencia subjetiva (la conciencia de uno mismo) juega un papel fundamental. Gracias a la conciencia, los seres humanos podemos modificar el flujo de información y energía en el que estamos inmersos (y que cocreamos en nuestras relaciones con otras personas y con el mundo), en la dirección de mayor salud y bienestar.

Para Siegel5 la información es energía con una forma, esto es energía que sigue determinados patrones, y que tiene por tanto un significado para quien la recibe. Los seres vivos estamos inmersos en un flujo continuo de energía que nos recorre internamente y acompaña nuestra relación con el mundo exterior. Esta energía nos nutre, nos protege y nos mantiene vivos, o nos intoxica, nos agrede o nos destruye, dependiendo de la forma con la que nos llega, una forma con diferente sentido en cada caso. Lo que todavía no tiene forma, lo que no tiene sentido, no puede ser percibido ni utilizado por ningún ser vivo, puede hacernos tanto bien como mal. Desde esta perspectiva, podemos decir por tanto que la mente, es un proceso regulador de información, y que dicha regulación se hace a través de diferentes actividades mentales como percibir, sentir o pensar, siempre que entendamos que dicha información no viene dada en sí misma, sino que es cocreada en las relaciones que un ser vivo mantiene con otros seres vivos y con el entorno que los acoge a todos. Es en dichas relaciones donde la energía toma forma y se convierte en información.

En la línea de la teoría enactiva, Siegel afirma que la mente no es algo separado de nuestro cuerpo ni de nuestras relaciones, es algo que emerge de ambos y que a la vez los regula. La conciencia es un aspecto más de esta mente emergente, un aspecto sin duda crucial pues nos permite “percibir desde dentro” el flujo de energía e información que nos recorre y la manera en que dicho flujo es regulado por nuestra mente. Es evidente que los seres humanos no hacemos una regulación óptima del flujo de información, como lo demuestra la existencia de enfermedades relacionadas con el estrés, las preocupaciones, o los conflictos en nuestras relaciones. Ante un desequilibrio “mental”, el cuerpo reacciona, en forma de enfermedad, para reequilibrar una situación que no se sostiene. A través de la conciencia (awareness) los seres humanos podemos observar nuestra mente y fijarnos en “cómo la usamos para alterar el curso de nuestras vidas, para aprender nuevas habilidades e incluso cambiar la propia estructura del cerebro, y para reflexionar sobre lo que tiene sentido”6. Y a través de una “conciencia plena” (mindfulness) podemos modificar dicho flujo de una manera concreta en la dirección de la salud y el bienestar.

Siegel afirma que este bienestar se consigue como consecuencia de un doble proceso en el que están inmersos todos los sistemas vivos: diferenciación e integración. Diferenciación es el proceso por el que las partes de un todo mayor se afirman en su individualidad, en su ser único y especializado. Es similar a la fuerza de autoafirmación de la que habla Wilber. Pero además, para que dichas partes puedan mostrar todo su potencial, es necesario un proceso paralelo de integración, de reconocerse como parte de una totalidad mayor que acoge y da sentido a lo que cada una expresa por separado (comunión, en términos de Wilber). De acuerdo con Siegel, un sistema capaz de diferenciarse en partes que colaboran armónicamente entre sí es un sistema sano y con un alto potencial de bienestar. Si por el contrario, el sistema no es capaz de mantener unidas sus partes diferenciadas o no permite una diferenciación real de sus partes, entonces cae en el caos o en la rigidez, respectivamente, y puede llegar a disolverse.

La definición que Siegel hace de la salud en un sistema vivo es clave para trasladar un concepto similar al mundo de los grupos y las organizaciones. Un sistema sano es aquel en que sus partes han podido diferenciarse y desarrollar su potencial y capacidad expresiva, a la vez que se reconocen como partes integradas en un sistema mayor que acoge y da sentido a lo que cada una de ellas expresan por separado. Para que un sistema goce de buena salud, es necesario mantener un flujo bidireccional de información entre las partes y de estas con el todo, de manera que en todo momento unos y otros conocen las necesidades de los demás y actúan para satisfacer las necesidades de todos. Cuando este flujo bidireccional se bloquea o deja de funcionar, cuando se pierde la comprensión del papel que juega cada uno en la holarquía, el sistema corre el riesgo de descomponerse. Afortunadamente, de la misma manera que los seres humanos podemos desarrollar una atención plena desde la que intervenir en el flujo interno de información y modificar incluso nuestras estructuras neuronales, también las organizaciones pueden desarrollar una atención plena cambiando la manera de conversar, creando espacios de diálogo generativo desde los que poder observar e intervenir en la regulación que la organización hace del flujo de información y energía7.

La mente grupal

Al asociar comportamientos inteligentes a todos los sistemas vivos se abre la puerta a la idea de una mente colectiva, una mente más allá del individuo. En el caso de las colonias de insectos sociales, como las hormigas, termitas o abejas, resulta evidente la existencia de comportamientos colectivos que se pueden considerar sin ninguna duda inteligentes. En un trabajo seminal, William Sulis (1997) utiliza el término “inteligencia colectiva” para designar cualquier “conjunto, relativamente grande, de agentes cuasi-independientes, que interactúan localmente entre ellos y con el entorno, en ausencia de todo tipo de organización jerárquica, y capaces de comportamientos adaptativos”. El término “agente” utilizado en esta definición permite incluir cualquier entidad con capacidad para actuar autónomamente, y no solo seres humanos8.

Atribuir inteligencia a sistemas vivos no es lo mismo que atribuirles otras propiedades propias de la mente individual como intencionalidad, pensamiento, memoria, aprendizaje, o conciencia. Sin embargo, dejando de lado la dificultad de qué podría ser una conciencia grupal subjetiva, Theiner, Allen y Goldstone (2010), apoyándose en la idea de mente extendida, muestran cómo ciertas características cognitivas propias de la mente individual (incluyendo la capacidad de memorizar o almacenar conocimiento, de resolver problemas a través de la creatividad y el pensamiento, de aprender e innovar, etc.), son proyectables a una mente grupal. Theiner y sus colegas dejan claro que la cognición en el ámbito de grupo no consiste en la simple agregación de actividades cognitivas individuales, sino que en muchos casos es el resultado emergente de las interacciones colaborativas que se dan libremente entre ellos, sin que haya una intención expresa por su parte9.

Si aceptamos la definición de mente como el proceso de regulación del flujo de energía e información que recorre todo sistema vivo, entonces la idea de que los grupos tienen una mente grupal cobra todo su sentido. De hecho, en todos los sistemas vivos, incluyendo grupos y organizaciones humanas, se da dicha regulación a través de diversas actividades que implican, como afirma Theiner, una división del trabajo que, en algunos casos, es diseñada, mientras que en otros (la mayoría a juicio de estos autores) es el resultado emergente de las interacciones entre los miembros del grupo u organización. En esta misma línea, Ralph Stacey (2001), un teórico de las organizaciones y buen conocedor de los sistemas complejos, afirma que el conocimiento en una organización no puede estar centralizado ni codificado, esto es no es algo que posean algunas personas o se pueda recoger en unas pocas frases. En una organización como sistema vivo, el conocimiento reside en las relaciones que se dan entre sus miembros y tiene que ver con la calidad de dichas relaciones, tanto desde el punto de vista cognitivo como emocional.

Las estrategias de manipulación masiva

Noam Chomsky fue un prodigio intelectual que obtuvo un doctorado en lingüística en la Universidad de Pensilvania. Desde 1955, ha sido profesor en el MIT y ha producido teorías innovadoras y controvertidas sobre la capacidad lingüística humana. Chomsky es ampliamente publicado, tanto en temas en su campo como en temas de disidencia y política exterior de Estados Unidos.

Noam Chomsky es uno de los intelectuales más respetados del mundo. El New York Times lo nombró, el pensador más importante de nuestra era actual.

Una de las principales cosas que ha hecho es llamar y analizar las diferentes estrategias de control de medios que se utilizan hoy en día en el mundo.

Noam Chomsky primero llamó la atención por su trabajo como lingüista, pero también es filósofo y politólogo. También se ha convertido en una voz importante en el mundo del activismo político.

Aquí les dejamos, las diez formas de manipulación mediática, que según Noam Chomsky, utilizan los medios en la actualidad.

Magnitud, propiedad y orientación de los beneficios de los medios de comunicación

Concierne al mercado de los medios, lo cual sugiere que las grandes empresas de información controlan todos los medios de difusión globales. Estas empresas a su vez tienen nexos con distintas entidades políticas, sociales, industriales y económicas, cuya tarea principal es retroalimentar sus ideologías y pensamientos en la población. De esta manera se impide el surgimiento de medios alternativos que no representen a estas grandes instituciones. Esto según Chomsky,“pone en énfasis la desigualdad de riqueza y poder, así como en los efectos que esta produce a diferentes niveles en los intereses y elecciones de los medios de comunicación de masas».

Beneplácito de la publicidad

La proliferación de los medios de comunicación ha permitido que se generen espacios de publicidad que alientan el crecimiento económico de distintas empresas y de los mismos medios. Sin embargo, con el paso del tiempo la pauta publicitaria ha generado una marcada brecha entre las grandes compañías capaces de lucrar mediante sus anuncios con respecto a las que no disponen de acceso a los medios. «Los anunciantes, en consecuencia, suelen apoyar programas que concuerden ideológicamente con ellos (a saber, contenidos que no sean poner en tela de juicio la ideología corporativa dominante)».

Suministro de noticias a los medios de comunicación

Las noticias que se difunden a la audiencia tienden a ser «cuidadosamente seleccionadas» por el gobierno e instituciones privadas y públicas, lo cual resulta en aportación informativa mediocre, aislada de la realidad y falta de crítica. Este filtro justifica los intereses de las élites. Según Chomsky (1988) Los representantes de los medios de comunicación pretenden que lo que el gobierno dice es «de interés periodístico» por derecho propio; es decir, su objetividad es nominal y no real puesto que lo que es aceptado por el gobierno y es emitido por un medio de comunicación sin ser evaluado en un contexto y sin considerar alguna manera de manipulación es tomado como permiso para ser «dirigido», de este modo se constata el manejo de la información mediante el suministro de ésta a los medios de comunicación masivos.

Críticas a los contenidos de los medios de comunicación

También conocido como «El «con el mazo dando» de los reforzadores de opinión». Este ítem constituye la manera como las élites acallan cualquier tipo de información que vaya en contra de sus intereses particulares, ya que para ellas no es conveniente ser criticadas ante una gran masa de gente del común. Es por ello que «si se considera que probablemente algunos acontecimientos, posturas o programas pueden provocar esta respuesta crítica, lo más probable es que sean eliminados» (Chomsky y Herman 1988).

Anticomunismo como mecanismo de control ideológico

El comunismo ha sido siempre el fantasma temido por los propietarios, ya que amenaza las raíces mismas de su posición social y de su estatus superior. Quizá –tras la caída del muro de Berlín y el colapso de la URSS–, este filtro sea ya obsoleto, pero su política puede extrapolarse fácilmente a casos como el de la guerra del Golfo, mientras que los resabios ideológicos del anticomunismo prosiguen en los medios, promocionando el individualismo proempresarial y el ataque sin cuartel al estado de bienestar. Así mismo el mecanismo de control anticomunista llega a través del sistema a ejercer una fuerte influencia sobre los medios de comunicación por medio de temas esquematizados en términos de la bipolaridad comunista y anticomunista con perdidas y ganancias que abogan por la propaganda de cada grupo (mayoritariamente del anticomunismo), lo que a su vez genera en la audiencia la aceptación de un hecho como verdad legítima.

El escritor Sylvain Timsit, elaboró de igual manera, en el año 2002, diez estrategias de manipulación masiva. En algunas páginas, el texto es atribuido erróneamente a Noam Chomsky, pero si bien esto es cierto, lo expuesto por Sylvain Timsit no se aleja del pensamiento del pensador estadounidense:

1Distracción

Según Sylvain Timsit, la más común de todas las estrategias de control de los medios es la distracción. Básicamente implica cambiar la atención del público a cosas sin sentido o irrelevantes. Así es como mantienen ocupadas nuestras mentes.

También sobrecargan a las personas con información o enfatizan en eventos deportivos, celebridades y curiosidades. El objetivo es hacer que las personas pierdan de vista los problemas reales.

2Problema-Reacción-Solución

A veces, los poderes se «descuidan» a propósito, o al menos no abordan, ciertas realidades. Hacen que sus ciudadanos piensen que es un problema que necesita una solución externa. Y ellos mismos presentan la solución.

Por ejemplo, podrían retratar intencionalmente que una industria pública es peor de lo que es porque quieren privatizarla. La idea es justificar la venta.

3La estrategia gradual

El objetivo aquí es lograr que el público permita cosas que normalmente no aceptarían. ¿Cómo? Introduciéndolos muy gradualmente para que la gente ni se dé cuenta.

Por ejemplo, es lo que sucedió con la reducción de los derechos de los trabajadores. En algunas sociedades han implementado reglas, o tipos de trabajo, que hacen que las personas eventualmente piensen que es normal que un trabajador no tenga ninguna garantía de seguridad social.

4Aplazamiento

Esta estrategia hace que los ciudadanos piensen que están tomando medidas que podrían ser malas a corto plazo, pero que podrían ser beneficiosas para toda la sociedad en el futuro. «El fin justifica los medios.»

El objetivo es que las personas se acostumbren a las cosas «malas» y no las rechacen. ¿Cómo? Para que piensen que lo «bueno» vendrá mas adelante Cuando llegue el momento, el efecto de «normalización» ya ha hecho su trabajo. La gente no protesta por no obtener lo que se les prometió.

5Tratar a las personas como niños

Muchos mensajes televisados, especialmente en anuncios, hablan con las personas como si fueran niños. Usan expresiones, palabras y actitudes muy estratégicas rematadas con un halo de inocencia.

El punto es atravesar las defensas de la gente. Es una forma de control de los medios que intenta matar las habilidades de pensamiento crítico de las personas. Los políticos también usan estas tácticas, haciéndose pasar por figuras paternas.

6Yendo por la ruta emocional

Los que manejan los hilos del poder, no quieren personas que analicen de manera racional. Quieren despertar emociones y llegar al inconsciente de las personas . Es por eso que muchos de estos mensajes están llenos de contenido emocional.

El punto es causar una especie de «cortocircuito» en los procesos de pensamiento racional. Utilizan las emociones para capturar el significado general del mensaje, pero no los detalles. Esta es otra forma en que matan las habilidades de pensamiento crítico de las personas.

7Mantener al público ignorante

Mantener a las personas ignorantes es uno de los principales objetivos de quienes controlan los medios. La ignorancia significa no dar a las personas las herramientas que necesitan para analizar las cosas por sí mismas. Significa contarles las partes interesantes, pero nunca revelar el detrás de escena de lo que sucede.

Mantener a las personas ignorantes también significa apartar la atención de la educación. Resulta en una gran brecha entre la calidad de la educación pública y privada. Calman la sed de conocimiento de la gente y hacen que la inteligencia no sea importante.

8Hacer al público complaciente

La mayoría de las tendencias y modas no solo surgen de la nada. Casi siempre hay alguien que los pone en movimiento y los promueve. Lo hacen para crear gustos, intereses y opiniones homogeneizados.

Los medios constantemente promueven ciertas modas y tendencias. La mayoría de ellos tienen que ver con estilos de vida frívolos, innecesarios, incluso ridículos. Convencen a las personas de que actuar de esta manera es lo que está de moda.

9Reforzar el sentimiento de culpa

Otra estrategia de control de los medios es hacer que la gente piense que son ellos, y solo ellos, los culpables de sus problemas. Cualquier cosa mala que suceda es completamente debido a ellos. Así es como logran que las personas piensen que su entorno es perfecto y si hay algo malo es su culpa.

Por lo tanto, las personas terminan tratando de adaptarse a su entorno y luego se sienten culpables por no lograrlo a la perfección. Desubican toda la ira que causa el sistema, culpándose sin cesar a sí mismos.

10Conocer a las personas mejor que ellos mismos

En las últimas décadas, la ciencia nos ha dado acceso a ese conocimiento sobre biología y psicología humana. Pero esta información aún no está disponible para la mayoría de las personas.

Solo una pequeña cantidad de información llega al público. Mientras tanto, las élites tienen toda esta información y la usan a su antojo. Una vez más podemos ver cómo la ignorancia hace que sea más fácil para los poderes controlar la sociedad.

El objetivo de estas estrategias de control de los medios es hacer del mundo lo que las personas más poderosas quieran que sea. Bloquean las habilidades de pensamiento crítico y la libertad de todos. Pero es nuestra responsabilidad dejar de dejar pasivamente que nos controlen. Debemos pelear tanto como podamos.

Investigadora Canadiense prueba que los árboles se comunican entre ellos

Durante años distintos investigadores han estudiado la flora. Generalmente estos estudios apuntaron a estudios individuales o grupos de especies. Los investigadores relacionados con el área de ecología en la Universidad de Columbia Británica, Canadá, han realizados estudios más amplios y holísticos. Entre los hallazgos realizados, encontraron evidencia de que los árboles se comunican entre sí, así como con otros seres vivos.

Las redes debajo de la tierra

Las redes micorrícicas (MN) son hifas fúngicas que conectan las raíces de al menos dos plantas o más. Sus estudios demostraron que estas redes son ecológicamente pertinentes porque pueden facilitar la transferencia de recursos entre plantas y mejorar la dinámica de la regeneración. En los estudios se investigaron los efectos de las redes micorrícicas en la supervivencia de las plántulas, el crecimiento y las respuestas fisiológicas, la transferencia de recursos entre plantas (carbono y nitrógeno) y la colonización fúngica ectomicorrícica (EM) de las plántulas por parte de los árboles en los bosques interiores secos de abeto Douglas (Pseudotsuga menziesii var. Glauca ).

En un sitio grande, recientemente cosechado, que retenía algunos árboles más viejos, se estableció 160 parcelas aisladas que contenían pares de árboles más viejos “donantes” de abeto Douglas y se sembraron manualmente las semillas y se plantaron plántulas “receptoras” de abeto Douglas. Las plántulas cultivadas en semillas e invernaderos se sembraron y plantaron en cuatro tratamientos de malla que sirvieron para restringir el acceso al MN (es decir, plantadas en bolsas de malla con poros de 0,5-, 35-, 250-μm, o sin malla). Los árboles más viejos fueron marcados con carbono (13CO2) y nitrógeno (15NH415NO3) para cuantificar la transferencia de recursos. Después de dos años, las plántulas cultivadas a partir de semillas en el campo tuvieron una mayor supervivencia y recibieron mayores cantidades de carbono transferido (0,0063% de los fotoasimilados del donante) y nitrógeno (0,0018%) donde se cultivaron sin malla; sin embargo, las plántulas que fueron plantadas no se vieron afectadas por el acceso a las raíces e hifas de los árboles. El tamaño de los árboles “donantes” estaba inversamente relacionado con la cantidad de carbono transferido a las plántulas. El potencial de formación de MN era alto (basado en la gran similitud de las comunidades EM entre los huéspedes), y la colonización mediada por MN parecía ser importante solo para las plántulas cultivadas a partir de semillas en el campo. Estos resultados demuestran que los MN y las raíces micorrícicas de los árboles pueden ser ecológicamente importantes para la regeneración natural en los bosques secos.

Posteriormente se analizaron más especies donde se comprobaron que también estaban conectados entre sí por las redes micorrícicas, e incluso se corroboró que especies de diferente diversidad también se comunican entre sí.

Cómo funciona esta red de comunicación

De acuerdo con la ecóloga forestal Suzanne Simard, las plantas interactúan y se comunican a través de una red subterránea de pequeñas partículas como hongos que une a las plantas con el ecosistema circundante. A través de esta simbiosis, las plantas pueden contribuir al desarrollo y crecimiento mutuo y ayudar a los diferentes ejemplares del bosque.

El descubrimiento se produjo a partir de la observación de las pequeñas bandas de color blanco y amarillo de hongos identificados en el suelo de los bosques. En una entrevista con Ecology.com, Suzanne explicó lo que los científicos fueron capaces de averiguar a través del análisis microscópico. Los hongos están conectados a las raíces del árbol. A partir de esta conexión, los árboles pueden intercambiar carbono, agua y nutrientes e información, según sea necesario.

“Los grandes árboles proporcionan subsidios a los más jóvenes a través de esta red de hongos. Sin esta ayuda, la mayoría de las plántulas no se desarrollarían”, explicó el científico.

Los árboles más antiguos, ya desarrolladas y grandes, son considerados como «plantas madre». Ellos se encargan de la gestión de los recursos de una comunidad de plantas a través de los hilos de hongos. Esta conexión es tan fuerte que, según la investigación del equipo de Simard cuando se corta un árbol de este tamaño, la tasa de supervivencia de los miembros más jóvenes del bosque o selva se reduce drásticamente. La conexión existente entre las plantas es comparable con la sinapsis de las neuronas humanas.

El estado de la ciencia en el siglo XXI

Crecí en Australia en los años 50 y 60. La historia que nos vendieron en la escuela fue que la ciencia estaba encabezando el nuevo mundo feliz. Hombres y mujeres comprometidos perseguían la verdad en la ciencia, libres de prejuicios e influencias. Los descubrimientos científicos fueron alabados en la prensa y se nos exhortó a aceptar estos nuevos descubrimientos como la verdad del evangelio. La ciencia fue ensalzada como una gran carrera, incluso noble. A medida que me he ido haciendo viejo y (ojalá) más sabio, he descubierto que eso no era cierto en lo absoluto. La ciencia de hoy ha perdido completamente el norte.

Existe una crisis en todas las disciplinas en torno a la capacidad de reproducir, es decir, otras personas no son capaces de reproducir los resultados que se reportan. Cada vez son más las corporaciones y fundaciones vinculadas a corporaciones y organismos gubernamentales con una agenda muy clara y un deseo de resultados particulares. Produzca usted resultados que vayan en contra de la agenda y se arriesga a que su investigación termine, a que se retiren sus fondos y a que su reputación sea atacada. Hay muchos ejemplos de esto.

La forma en que un científico progresa en su carrera es investigando y publicando en revistas de prestigio. Para ello, necesita atraer financiación y que sus investigaciones sean revisadas por homólogos. Resulta que para atraer fondos, evitar ser atacado por los demás científicos y ser aceptado para su publicación, es necesario seguir el camino políticamente correcto. Y esto es cierto en todos los campos de la ciencia, ya sea la medicina, la psicología, el clima, el tabaquismo, la dieta, la nutrición, etc.

John Ioannidis, profesor de epidemiología, publicó un estudio a finales de la década de 1990 que realmente enfureció a muchos de sus colegas. Titulado «Por qué la mayoría de los hallazgos de investigación publicados son falsos», fue publicado en PLOS. Aunque se centró en la investigación médica, los datos subsiguientes han demostrado que sus resultados se aplican de forma generalizada. Se le ocurrieron varios corolarios que son muy esclarecedores:

  1. Cuanto más pequeños sean los estudios realizados en un campo científico, menos probable será que los resultados de la investigación sean ciertos.
  2. Cuanto más pequeños sean los tamaños de los efectos en un campo científico, menos probable será que los resultados de la investigación sean ciertos.
  3. Cuanto mayor sea el número y menor sea la selección de relaciones probadas en un campo científico, menos probable será que los resultados de la investigación sean ciertos.
  4. Cuanto mayor sea la flexibilidad en los diseños, definiciones, resultados y modos analíticos en un campo científico, menor será la probabilidad de que los resultados de la investigación sean ciertos. La flexibilidad aumenta el potencial para transformar lo que serían resultados «negativos» en resultados «positivos»,
  5. Cuanto mayores sean los intereses financieros y de otro tipo y los prejuicios en un campo científico, menos probable será que los resultados de la investigación sean ciertos.
  6. Cuanto más candente sea un campo científico (con más equipos científicos involucrados), menos probable será que los resultados de la investigación sean ciertos.

También señaló que los hallazgos de la investigación a menudo pueden ser simplemente mediciones precisas del sesgo predominante. Qué interesante; para determinar el sesgo prevaleciente en la sociedad, basta con mirar el grueso de la investigación científica publicada.

Así que tómese un momento para pensar en estos puntos, especialmente en el punto 5: «Cuanto mayores sean los intereses financieros y de otro tipo y los prejuicios en un campo científico, menos probable será que los resultados de la investigación sean ciertos». ¿Dónde vemos un mejor ejemplo de esto que en el campo de la ciencia climática? El valor anual estimado de la industria climática es de alrededor de 1,5 billones de dólares al año. Eso es mucho dinero sobre el que quieren poner sus manos personas que no pueden hacerlo a menos que los resultados de sus investigaciones confirmen el sesgo actual. Si está dispuesto a reforzar la historia de «El CO2 es el botón de control del cambio climático», puede aprovechar esos fondos. Si usted es escéptico de esa historia o piensa que otros factores como los ciclos solares y cósmicos juegan un papel, entonces se perderá el enorme pozo de dinero.

En un mundo ideal, la gente estaría dispuesta a debatir sus teorías científicas y a ajustarlas adecuadamente a medida que surjan nuevos datos. Pero no vivimos en un mundo ideal. Esos 1,5 billones de dólares al año son un incentivo masivo para que la gente siga la línea políticamente correcta. No es de extrañar que haya tanta rabia y pasión al atacar a cualquiera que sugiera que el CO2 no es el botón de control para el clima y que cualquier cambio climático que estamos viendo no es causado por las actividades de la humanidad. Tanto dinero, tanta financiación para la investigación, tantas reputaciones están en juego en esto que nunca veremos un debate sensato y razonado. Y es por eso que cualquiera que cuestione el paradigma actual, que sea genuinamente escéptico con respecto a la interpretación de los datos, es etiquetado como un «negacionista».

Los escépticos no sólo son etiquetados como «negacionistas», sino que también son acusados de estar a sueldo de conglomerados de combustibles fósiles. La idea es absurda. La mayoría de los sitios web que publican datos escépticos luchan por subsistir de una semana a la otra y están constantemente buscando donaciones de sus lectores. Y absurdo si se considera el presupuesto de 1,5 billones de dólares que financia a los apóstoles de la fe climática.

Las personas con las que me cruzo a diario y que se consideran escépticas no «niegan» el cambio climático. Cualquier tonto puede ver que el clima está cambiando, y de hecho siempre ha estado cambiando. Lo que ellos cuestionan es la CAUSA de ese cambio; ¿es el hombre o es algún otro ciclo? Y por eso, por atreverse a cuestionar la doctrina del CO2, estas personas son denigradas como «negacionistas», un intento obvio de igualarlas con los negacionistas del holocausto. Y para aquellos que son escépticos, cuanto más tiempo miran la escasez de pruebas y ven los frecuentes intentos de callarlos y destruir su reputación por querer un debate honesto sobre un tema importante, más se parece el movimiento climático a una religión. Una religión donde cuestionar los principios básicos de la fe es ser un hereje que debe ser destruido.

En la última semana, una revista académica llamada Conversación, que pretende dar rigor académico con estilo periodístico, ha prohibido a los escépticos comentar sus artículos porque son «demasiado peligrosos». ¿Cuándo se volvieron peligrosos los intentos de entablar un debate científico? Cuando están en desacuerdo con los principios básicos de la fe en su religión. Allí quedó el rigor académico. Reducir la libertad de expresión es más importante para estas personas para que puedan «mantener pura la fe» y «proteger» a sus lectores de cualquier punto de vista alternativo. Y no están solos.

Michael Mann, infame por su Gráfica del Palo de Hockey, echa a todos los escépticos de su canal de Twitter. Ataca la investigación científica producida por científicos escépticos e insta a la gente a no leerla. Este es el mismo Michael Mann que demandó al Dr. Tim Ball por criticar su Gráfica del Palo de Hockey y afirmar que era incorrecta. Como parte del proceso judicial iniciado por Mann, el juez dictaminó que Mann debía presentar los datos en los que se basaba su gráfico. Mann se negó rotundamente a hacerlo y al final el juez desestimó el caso. Mucha gente se pregunta por qué los datos no fueron enviados; tal vez porque no resistirían el escrutinio. Mann sigue atacando implacablemente a cualquiera que sea un escéptico, afirmando que «nadie puede negar que el cambio climático es real», lo cual es una clara ofuscación, como se ha comentado anteriormente.También parecería que las calificaciones académicas y los puestos de trabajo encajan en un sistema jerárquico. En este sistema, las personas con títulos y posiciones académicas, que producen investigación que se ajusta a la doctrina, se mantienen como el estándar de oro. Nada está por arriba de la investigación revisada por colegas que es doctrinalmente correcta. Sin embargo, cuando escépticos con calificaciones similares publican investigaciones revisadas por pares que cuestionan el statu quo, entonces es evidente que están a sueldo de las empresas de combustibles fósiles y que han vendido su integridad a cambio de sucios beneficios. Son «herejes», lo peor de lo peor.

Hoy oímos a los numerosos activistas de la fraternidad de la ciencia del clima reivindicando una ciencia validada por consenso. Si realmente existe un consenso es otra cuestión y ha habido un número de académicos y científicos que han desacreditado ampliamente el frecuentemente reportado «consenso de la ciencia climática». Pero haya o no consenso, debemos recordar que el consenso nunca ha sido parte integral del método científico.

Si miramos hacia atrás en la historia, encontramos muchas veces que el «consenso» era simplemente erróneo. El consenso afirmaba que la Tierra era plana, y que el Sol giraba alrededor de la Tierra. En 1982, dos científicos australianos descubrieron que las úlceras estomacales eran causadas por la bacteria H Pylori y eran fácilmente tratables con antibióticos. Ahora usted pensará que estos resultados fueron bien recibidos por la fraternidad médica. Pero eso no fue lo que pasó. Había toda una infraestructura construida alrededor de la noción de que las úlceras estomacales eran incurables y que los únicos tratamientos disponibles eran los medicamentos y la cirugía.

El consenso era que los únicos tratamientos se basaban en fármacos y cirugía. Y ese consenso estaba equivocado. Había personas cuyos ingresos dependían de ello, cuya reputación se construyó en torno a estos supuestos hechos. No hace falta decir que estos caballeros fueron atacados por una comunidad médica escéptica. Pasaron casi 20 años antes de que sus resultados fácilmente reproducibles fueran aceptados como válidos por la fraternidad médica y en 2005 se les otorgó un premio Nobel en reconocimiento a su trabajo.

Nada ha cambiado. El consenso nunca ha sido un punto de partida en el método científico. Discutir desde el consenso es sólo otro intento de forzar a la gente a volver a los principios básicos de la fe en el clima, y «a la mierda lo que los datos realmente digan».

¿Por qué está pasando todo esto? Está claro que hay un grupo fuerte de activistas climáticos con sus muy ricos partidarios dirigiendo una agenda en este asunto. Mi observación es que están buscando crear un mundo en el que todos seamos veganos, habitantes de un mundo postindustrial sin combustibles fósiles y tecnologías asociadas, un mundo con una población mucho menor. Han secuestrado la ciencia del clima y nos están conduciendo con mucho éxito hacia un futuro distópico, del que sus ardientes partidarios son felizmente inconscientes de que se avecina y que se horrorizarán si realmente acabamos allí.

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