Food Inc.

Food, Inc. es un documental estadounidense de 2008 dirigido por el cineasta ganador de un Emmy Robert Kenner.​ El filme está ligeramente basado en el superventas de no ficción del 2001 Fast Food Nation, de Eric Schlosser, y The Omnivore’s Dilemma de Michael Pollan.

La trama parte del punto de vista de la industria alimentaria estadounidense, relatada con mucho realismo, entrevistas en primera persona con los productores, agricultores y granjeros, comandados por las grandes multinacionales con las que tienen contrato de servicio. Un contrato que les pone numerosas cláusulas estudiadas sobre cría, alimentación y aspectos claves del crecimiento y desarrollo de los animales. Por ejemplo, la alimentación sobre la base de piensos manipulados específicamente en laboratorio para que los animales se desarrollen de forma más voluminosa (con más carne), en mucho menos tiempo.

Se empleó tres años en realizar el filme.​ El director, Kenner, afirma haber gastado grandes cantidades de su presupuesto para defenderse de las demandas legales de los productores industriales de comida, pesticidas y fertilizantes, y otras compañías criticadas en el filme.

Nuestro cerebro es lo que comemos

¿Algunos se ha preguntado porque la comida saludable y orgánica es más cara que la comida chatarra y artificial? Pues cierto grupo de poder esta creando comida artificial para las personas comunes, mientras que esta casta elitista se están guardando las comidas naturales, orgánicas y saludables. No crean que ellos comen comida rociada de venenos como glifosato, eso es lo que nos venden ellos para nosotros.

La respuesta a esto es que somos lo que comemos y nuestro cerebro se desarrolla a base del alimento que injerimos. Investigaciones en todo el mundo están demostrando que se esconde mucha verdad en antiguos saberes que hablan del desarrollo del pensamiento a base de lo que comemos. En Reino Unido, un estudio en una prisión reveló que los presos que tomaron suplementos vitamínicos eran menos propensos a la violencia. Y en Alemania, una psicóloga de la Universidad de Lübeck ha demostrado que la composición del desayuno influye en el comportamiento social. Pero, ¿qué sucede realmente en el cerebro cuando elegimos comer miel en lugar de mermelada, y pescado en vez de salchicha? Científicos de todo el mundo están tratando de descubrir precisamente eso. La neuronutrición es la rama de la ciencia entre la neurología y la nutrición.

Los experimentos con ratas o moscas ofrecen nuevos datos sobre nuestro comportamiento alimenticio. El consumo de comida chatarra en ratas de laboratorio no solo les provoca obesidad, sino que también tiene un impacto directo en su memoria. El papel de la flora intestinal se conoce desde hace tiempo, pero los científicos están descubriendo otras conexiones. La alimentación neurosaludable, por ejemplo: la denominada dieta mediterránea, que se basa principalmente en verduras y pescado, podría proporcionar la mejor alimentación para las pequeñas células grises. Los ácidos grasos omega-3, que se encuentran en el pescado, por ejemplo, protegen a las células nerviosas y son esenciales para el desarrollo del cerebro. Ahora, más que nunca sabemos que nuestro cerebro es lo que comemos.

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