Autor: Organización De Union Planetaria

Guía activista orientativa de Zeitgeist

El Movimiento Zeitgeist es el brazo activista de El Proyecto Venus, el cual constituye el amplio trabajo de vida del diseñador industrial e ingeniero social, Jaque Fresco. Jacque actualmente vive en Venus, Florida, trabajando en cercanía a su asociada, Roxanne Meadows. Ahora, que quede entendido que el Sr. Fresco será el primero en decirte que sus perspectivas y desarrollos no son enteramente de su propiedad, sino únicamente derivados de la evolución de la investigación científica que ha perseverado desde el amanecer de la antigüedad. Puesto de una manera simple, lo que El Proyecto Venus representa y lo que el Movimiento Zeitgeist por ende condona, podría ser resumido como: ‘La aplicación de El Método Científico con preocupación social’.

A través de la aplicación humana de la Ciencia y la Tecnología al diseño social y la toma de decisiones, tenemos los medios para transformar nuestro ambiente tribalista, conducido por la escasez y lleno de corrupción en algo extremadamente más organizado, balanceado, humano, sustentable y productivo. Para hacerlo, debemos entender quienes somos, dónde estamos, qué tenemos, qué queremos, y cómo vamos a alcanzar nuestras metas. De acuerdo al estado actual de eventos, muchos de los que serán abordados en el primer parte de este libro, el lector encontrará que no solo necesitamos movernos hacia otra dirección… tenemos que hacerlo. El sistema económico actual está derrumbándose a un nivel acelerado con la perspectiva del desempleo global, ocurriendo a una escala nunca antes vista. Simultáneamente, estamos cortejando el “punto de no retorno” en lo que respecta a la destrucción del medio ambiente.

Nuestros métodos actuales de conducta social han demostrado no tener ninguna posibilidad de resolver los problemas de la destrucción ambiental, el conflicto humano, la pobreza, la corrupción y otras cuestiones que reducen la posibilidad de una sostenibilidad humana colectiva en nuestro planeta. Es tiempo que maduremos como especie y examinemos realmente cuáles son los verdaderos problemas y las verdaderas soluciones, tan inconfortables, no tradicionales y extrañas como puedan verse.

Este trabajo primero presentará los problemas económicos actuales que enfrentamos, reconociendo las causas de raíz, consecuencias e inevitables, mientras se presentan soluciones derivadas de la evaluación de lo que es realmente relevante a la vida y a la sociedad. Adicionalmente, información será provista en cuanto a cómo cada uno de nosotros puede ayudar en este desafío, presentando métodos de comunicación y activismo que esperanzadoramente acelerarán el proceso de transformación.

Es muy importante que aquellos que empiezan a leer este trabajo hagan una pausa momentánea y piensen en la ventana de perspectiva en la que han sido indoctrinados. Considerando la inmensidad actual de valores humanos e ideologías, junto con la identificación que crece con el tiempo asociada a un tren particular de pensamiento, tradición o noción de realidad, puede ser difícil e incluso doloroso para una persona revisar o remover sus preciados entendimientos que ha considerado como verdad durante largos períodos de tiempo. Esta asociación al ‘ego’, junto con el estado perpetuo de ‘conocimiento limitado’ que cada uno de nosotros tiene, será el mayor obstáculo que muchos enfrentarán al leer la información presentada aquí. Es tiempo de ampliar nuestras lealtades y afiliaciones más allá de los estrechos confines del mercado, la tradición, y el estado-nación para abarcar la especie humana como un todo, junto con el ambiente planetario que nos soporta. Es tiempo que miremos la tierra como un todo orgánico, indivisible, una entidad viviente compuesta de innumerables formas de vida, todas reunidas en una única comunidad.

Si la naturaleza nos ha enseñado una cosa, es que la única constante es el cambio. No hay tal cosa como Utopías. Por lo tanto, para madurar productivamente como especie, debemos volvernos expertos en “cambiar nuestra mentalidad” sobre cualquier cosa y sobre todo. Si eliges abordar este material con un intento consciente de ser abierto, mentalmente y objetivo, sentimos que las ideas expresadas aquí realinearán tu visión del mundo, de ti mismo, y el futuro de nuestra familia humana en la manera que sea más productiva, humana y efectiva.

Fundamentos de sistemas operativos

Generalmente, el material de cursos de sistemas operativos está compuesto por partes de distintos libros, artículos de investigación, recursos en línea, software, ejercitación, etc. Por ello, el alumno debe recurrir a distintas fuentes durante el curso. El presente libro pretende ser de utilidad tanto para alumnos como para docentes como una única publicación autocontenida. Cabe remarcar también que el material bibliográfico generalmente está protegido por derecho de autor, es costoso y en muchos casos de difícil acceso (sobre todo las publicaciones en inglés).

Este libro busca brindar a estudiantes y docentes de las carreras de ingeniería en computación, informática, Ciencias de la Computación y similares un material completo, general y autocontenido sobre la materia de sistemas operativos. No se asume conocimiento previo sobre la temática, aunque se utilizarán conceptos de estructuras de datos y algoritmos básicos.

Este libro se desarrolló dentro del marco del Proyecto LATIn (EuropeAid 2011), enfocado a la creación de libros de texto con un esquema de licenciamiento libre, derivados de la creación y colaboración de grupos de trabajo multinacionales, para la región latinoamericana.

La línea de comandos de Linux

No, no es la historia de cómo, en 1991, Linus Torvalds escribió la primera versión del kernel de Linux. Puedes leer esa historia en montones de libros sobre Linux. Tampoco voy a contarte la historia de cómo, algunos años antes, Richard Stallman comenzó el Proyecto GNU para crear un sistema operativo libre parecido a Linux, Esa también es una historia importante, pero la mayoría de los libros de Linux también la incluyen.

Mucha gente habla de «libertad» con respecto a Linux, pero no creo que la mayoría de la gente sepa que significa esta libertad en realidad. Libertad es el poder de decidir lo que tu ordenador hace, y la única forma de tener esta libertad es saber que está haciendo tu ordenador. La libertad es un ordenador que no tiene secretos, en el que todo puede saberse si te interesa averiguarlo.

La mayoría de los usuarios de ordenadores de hoy sólo están familiarizados con la interfaz gráfica de usuario o GUI (del inglés graphical user interface) y los vendedores y los expertos les han enseñado que la interfaz de línea de comandos o CLI (del inglés command line interface) es una cosa espantosa del pasado. Es una pena, porque una buena interfaz de línea de comandos es una maravillosa y expresiva forma de comunicarse con el ordenador, muy parecida a lo que el lenguaje escrito es para los seres humanos. Se ha dicho que «las interfaces gráficas de usuario hacen fáciles las tareas fáciles, mientras que las interfaces de línea de comandos hacen posibles las tareas difíciles» y eso es muy cierto aún hoy.

Este libro es una visión amplia sobre «vivir» en la línea de comandos de Linux. Al contrario que algunos libros que se concentran en un solo programa, como el programa shell o interfaz, bash, este libro tratará de explicar como utilizar la interfaz de línea de comandos en un sentido amplio. ¿Cómo funciona? ¿Qué puede hacer? ¿Cuál es la mejor forma de usarla?

Apartheid, el término jurídico que por fin define la realidad de Palestina

Naciones Unidas y un alto magistrado israelí han admitido en las últimas semanas que los crímenes cometidos por Israel son de lesa humanidad. “Las conclusiones del relator especial describen pormenorizadamente el sistema de opresión basado en motivos raciales establecido por Israel contra la población palestina”.

Ya se puede decir: Palestina sufre un apartheid. Lo que hasta ahora era evidente a ojos de que quienes viven en Cisjordania y Gaza, y de quienes visitan esas tierras fuera de los márgenes turísticos con al menos una pizca de empatía, ahora es una verdad asumida por los organismos que establecen los criterios de medición. El apartheid ya no es un adjetivo, es un hecho. Tal cual.

“Israel practica el apartheid en los territorios palestinos ocupados”, afirma en un reciente informe el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en territorio palestino, Michael Lynk. “Hoy existe en el territorio palestino ocupado por Israel desde 1967 un sistema legal y político dual profundamente discriminatorio, que privilegia a los 700.000 colonos judíos israelíes que viven en los 300 asentamientos israelíes ilegales en Jerusalén Este y Cisjordania”, explica el relator, que también habla de muros y de puestos de control y que recuerda que tres millones de palestinos y palestinas “están sin derechos, viviendo bajo un régimen opresivo de discriminación institucional”. Sin olvidar que dos millones de personas viven en Gaza, “una prisión al aire libre”, en palabras de Lynk, sin acceso adecuado al agua, a la energía o a la salud.

A veces poner nombre a las cosas ayuda. Las dimensiona y las ofrece un marco contextual y analítico. Unos días antes de que se publicara el informe del relator, Lubnah Shomlai, integrante de la organización palestina de derechos humanos Badil, participó en un encuentro online con periodistas para hablar sobre nuevas narrativas, es decir, de la importancia de los conceptos usados para describir los hechos. “Israel ha cometido crímenes, hay mucha investigación e información, pero la terminología lo minimiza”, denunció Shomlai, quien también reconoció que cada vez se usa más el concepto “apartheid”. Un término que, por cierto, no es solo algo físico, aunque cueste creerlo al ver los puestos militares de control, los asentamientos de colonos en territorio palestino, el muro, las calles solo para israelíes en Hebrón o las carreteras solo para población israelí que cruzan Cisjordania. Hay situaciones que incluso se escapan de la lógica de la expulsión física, es todo más sutil.

La singularidad de Jerusalén

Budour Hassan es abogada del Centro de Derechos Humanos de Jerusalén y habla de “la burocracia de la represión”, esa que dice no siempre es visible y es más difícil de conocer que la violencia visible, “porque es la cotidiana que afecta a la vida diaria; solo se sabe cuando se habla con la gente”. La abogada explica los problemas de residencia para la población palestina de Jerusalén, residentes permanentes y no ciudadanía en el vocabulario de Israel. Estas triquiñuelas léxicas hacen que el Gobierno pueda reubicar su residencia, a pesar de que la ciudad siempre ha tenido un régimen jurídico especial. “Más de 14.000 fueron reubicados en 50 años: a gente nacida y crecida de repente les dicen que no son legales en su ciudad”, cuenta la jurista en un perfecto castellano, aprendido escuchando partidos de fútbol y baloncesto.

Otro ejemplo de esa burocracia represiva de la que habla Hassan es que si alguien se va siete años fuera de Jerusalén ya no puede volver a tener su residencia en esta ciudad clave. La reubicación punitiva es otro más de los mecanismos que describe la abogada. “La existencia de los palestinos en Jerusalén es muy vulnerable porque están bajo riesgo cotidiano de perder su derecho de residencia, su ciudad”, continúa Hassan, que no deja de nombrar técnicas burocráticas de exclusión, de ingeniería demográfica. “Si tu marido es de Cisjordania y tienes una criatura, es muy difícil registrar a tu bebé. Este trámite mundano puede durar cinco años y la familia no puede vivir junta en Jerusalén”, cuenta deprisa, como si lo que narra no fuera una absoluta barbaridad propia de novelas o series de televisión distópicas, esas que hay que leer o ver con atención. “La ocupación fragmenta a las familias, que viven una pesadilla cotidiana solo para sobrevivir. El objetivo no es vivir una buena vida, es sobrevivir. El derecho a sobrevivir no está garantizado”, afirma la jurista, que ayuda a vecinas y vecinos de Jerusalén a no perder su residencia, a registrar a los niños y niñas y a proteger las casas de la demolición.

Ya fuera de la oficina de Budour Hassan, un paseo por las calles de Jerusalén imprime una postal de la absoluta desigualdad cotidiana, la de junio de 2018: barrios de población palestina abandonados y sin inversión pública, en donde ni siquiera se dan licencias de obras para reformas de casas frente a otras zonas perfectamente equipadas. “En los viajes turísticos organizados por Israel la ocupación no existe. Hay dos mundos en Jerusalén. Apartheid no es sólo una palabra, es una realidad”, describía.

Un crimen de lesa humanidad

En 1966, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró el apartheid como crimen de lesa humanidad, postura reiterada por el Consejo de Seguridad en 1984. Entre ambas fechas, concretamente en 1973, se aprobó la Convención sobre el Apartheid, que denuncia que las políticas de segregación y discriminación racial son crímenes internacionales. Esta Convención recoge que el crimen de apartheid incluye “actos inhumanos cometidos con el fin de instituir y mantener la dominación de un grupo racial de personas sobre cualquier otro grupo racial de personas y de oprimirlo sistemáticamente”, tal como narra John Dugard, experto en Derecho Internacional y profesor en varias universidades, en un documento de Naciones Unidas.

Siguiendo el marco conceptual establecido hace 50 años, hace apenas unas semanas el relator especial Michael Lynk dijo también que un régimen político que prioriza de manera tan intencional y clara los derechos políticos, legales y sociales de un grupo sobre otro dentro de un mismo espacio geográfico, sobre la base de la identidad racial, nacional y étnica, se corresponde con la definición legal de apartheid.

Desde Amnistía Internacional aplauden este novedoso posicionamiento. “Las conclusiones del relator especial describen pormenorizadamente el sistema de opresión basado en motivos raciales establecido por Israel contra la población palestina, expresamente concebido para mantener la dominación israelí judía y sostenido mediante la comisión de graves violaciones de derechos humanos”, ha afirmado el director adjunto de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África, Saleh Higazi. Incluso Michael Ben-Yair, ex fiscal general de Israel y magistrado de su Tribunal Supremo, ha asumido esta realidad en una tribuna de opinión publicada en El País: “Debo concluir con enorme tristeza que mi país se ha hundido en un abismo moral y político tal, que en estos momentos es un régimen de apartheid. Es hora de que la comunidad internacional reconozca esta realidad”.

Amnistía Internacional también ha publicado un informe este año para posicionarse claramente y asumir que lo que sucede en Palestina es un apartheid, sin peros ni eufemismos. “Israel ha impuesto un sistema de opresión y dominación de la población palestina (…) La segregación se lleva a cabo de una forma sistemática y muy institucionalizada mediante leyes, políticas y prácticas, todas ellas concebidas para impedir que la población palestina reclame los mismos derechos que la población israelí judía dentro de Israel y los territorios palestinos ocupados y disfrute de ellos y, por tanto, con la intención de oprimir y dominar al pueblo palestino”, recoge el estudio titulado ‘El apartheid israelí contra la población palestina’.

Intento de división

Los diferentes mecanismos utilizados hacen que la situación del pueblo palestino no sea uniforme. “Hay una jerarquía de opresión: lo de Gaza es peor que lo de Cisjordania, Cisjordania es peor que Jerusalén, Jerusalén es peor que Nazaret. Todos estamos bajo ocupación, pero la manifestación de la opresión es diversa. Es muy importante saber que hay diferencias, pero la motivación es única y uno de los objetivos de la ocupación es dividir a la población y convencernos de que hay gente mejor y peor para así evitar la unión de la lucha contra la ocupación”, explicaba Hassan en 2018. La abogada treintañera se considera una privilegiada porque, al nacer en Nazaret, población que forma parte del Estado de Israel desde 1948, tiene un pasaporte israelí que la permite libertad de movimientos.

El apartheid tiene diversas consecuencias para Lubnah Shomlai. Por un lado, habla de “desnacionalización”, es decir, de mantener a la población palestina como un pueblo sin estado; también de marginación democrática, de denegación del derecho al retorno, de la negativa al acceso y uso de la tierra; y, finalmente, de segregación, fragmentación y aislamiento. “Se trata de generar una desconexión que hace que se pierda la identidad como grupo o como pueblo y así se anula nuestro derecho a la autodeterminación. Israel trata de desgastar la identidad palestina”, relata.

* Artículo elaborado para el proyecto “Una mirada a la construcción de acciones transformadoras”, con la colaboración de AEXCID – Junta de Extremadura.

Construcción y puesta en marcha de nuestro sistema integrado de acuaponía

¡Estamos en vivo! Nos complace compartir que el Sistema Acuapónico Integrado del Proyecto Venus (#TVPIAS) en Kerala, India, ha comenzado a funcionar. Los trabajos de reconstrucción se han completado, las semillas se han plantado, los peces se han introducido, y el agua con todos los nutrientes en ella están ahora en ciclo continuo a través del sistema. Este es el aspecto actual:

Sistema global

Estos son algunos de los propósitos que cumple este sistema:

  • Alimentar a unas 130 personas de la zona con verduras, pescado y frutas altamente nutritivas y saludables.
  • Proporcionar estos alimentos a un precio asequible a través de un modelo de agricultura apoyada por la comunidad (CSA) en el que las familias se suscriben a entregas semanales de productos.
  • Utilizar solo una pequeña cantidad de terreno para cultivar los alimentos.
  • Una parte de la superficie se destina a la experimentación, de modo que continuamente mejoramos lo que hacemos.

Pero hay más.

Objetivos y valores

Con todo lo que hacemos, nos esforzamos por mantener un equilibrio dinámico dentro del ecosistema y también para el ecosistema más amplio y la biorregión circundante. Damos mucha importancia a la productividad de nuestro sistema, de modo que se requiera una cantidad muy pequeña de tierra para alimentar bien al mayor número posible de personas. Esto puede liberar mucha tierra para devolverla a la naturaleza. Tampoco utilizamos pesticidas ni otros compuestos venenosos y tóxicos. También nos preocupa la conservación del agua, por lo que todo el sistema está diseñado para requerir sólo una pequeña fracción del agua que se suele utilizar en la agricultura.

Asimismo nos esforzamos por mejorar el bienestar de las personas. Para los que trabajan en la tierra y ayudan a cultivar los alimentos, queremos liberarles de tareas muy repetitivas (por ejemplo, el riego está automatizado) para que puedan elegir cómo quieren contribuir. Para los que comen lo que cultivamos, queremos proporcionarles alimentos de alto valor nutricional y ricos en microorganismos beneficiosos, libres de antibióticos y metales pesados, para optimizar su salud y calidad de vida. Queremos ayudarles a prosperar. Esto también significa tener una relación más estrecha con ellos, en la que nos dan constantemente información sobre lo que quieren comer y nosotros lo cultivamos.

Visión general del sistema: Cómo cumplimos nuestros objetivos

Hay tres elementos principales en el sistema: los peces, las plantas y los microbios. Veamos cada uno de ellos.

Tanque de cultivo de peces

También queremos proporcionarles constantemente un suministro de alimentos abundante y de calidad óptima.

Este es el tanque de cultivo de peces. Contiene 60 m³ de agua en los que hemos introducido 6.000 alevines de tilapia del Nilo (10 litros de agua para cada pez). Actualmente, estamos planeando experimentar con el cultivo de otros peces y especies acuáticas.

Pescado en el día 7

Los peces alevines crecerán sustancialmente en los próximos meses, pero incluso ahora desempeñan un papel central en el sistema. Los excrementos de los peces, normalmente tratados como residuos de los que hay que deshacerse, constituyen para nosotros «oro puro». En nuestro sistema, los excrementos se recogen automáticamente del fondo del acuario 8 veces al día y se hacen circular por los lechos de plantas. Esta abundante fertilización natural alimenta a los microbios, que a su vez alimentan a las plantas. Las plantas crecen mucho más rápido y dan un mayor rendimiento que con los métodos agrícolas tradicionales.

Lechos de biofiltro de plantas

En principio, hemos plantado espinacas en nuestras 16 camas. Las espinacas tardarán 40 días en estar listas para la cosecha, después de lo cual traeremos una gran variedad de plantas que tenemos actualmente en nuestro vivero. Lo que hemos plantado y cómo se distribuirá en abonos semanales a los vecinos será objeto de otro post.

No se ve desde tan lejos, pero la arena rebosa de microbios del suelo. Un microbioma del suelo sano ayuda a construir un microbioma vegetal sano, que a su vez ayuda a construir un microbioma intestinal humano sano. Uno de nuestros objetivos es mostrar esto en acción.

El Sistema Integrado de Acuaponía tiene que ver con los microbios. Todo funciona sólo porque y por la actividad de lo que no podemos observar directamente. Por lo tanto, cuanto más felices sean los pequeños bribones, y cuanto más haya de ellos, mejor. Cuantos más haya, más peces y plantas se pueden acomodar, más estable, eficiente y productivo será el «sistema». Esta es la razón principal por la que preferimos la arena como medio para las plantas. Cuanto mayor sea el tamaño de las partículas, menor será la superficie disponible para que se adhieran los microbios.

Próximos pasos

Ahora que nuestro Sistema Integrado de Acuaponía está en marcha, estamos deseando realizar más investigaciones sobre cómo ampliar aún más su impacto beneficioso, para entender mejor cómo se interactúan los diversos procesos dentro del sistema, para aumentar la eficiencia y la calidad, manteniendo un equilibrio ecológico y ayudar a acelerar un cambio positivo mayor en el mundo. Nos gustaría colaborar y asociarnos con otras personas que compartan objetivos similares. Y buscamos más personas con grandes conocimientos para que se unan a nuestro equipo. Ponte en contacto con nosotros en esta página.

Estamos deseando ofrecerte más actualizaciones, sobre todo esto. Mientras tanto, agradecemos sus comentarios.

Donbass (2016)

Periodista francesa Anne Laure Bonnel: “no estoy con ningún bando. Estoy con los civiles… Asumo lo que digo: una bomba de Ucrania cayó ayer en una escuela y dos maestras fueron cortadas en dos”. C News.

Anne-Laure Bonnel, una joven directora y madre de familia francesa, decide acompañar a Alexandre, padre de origen ucraniano, en la región de Donbass, al este de Ucrania, en una zona prorrusa. En el corazón de la guerra, captura las terribles imágenes de un conflicto mortal y un desastre humanitario sin precedentes. Donbass es una road movie inmersiva, un apasionante documental en un país desgarrado. Filmar la guerra no es filmar el combate, por Mary Josephson 1 de marzo de 2022.

Si la guerra es un espectáculo, a menudo tendemos a olvidar lo que hay a su alrededor. En su fuera de campo, poblaciones enteras intentan vivir, o más bien sobrevivir.

Donbass les cede la palabra. A través de su documental, Anne-Laure Bonnel mira el conflicto en su universalidad y filma este «al lado» que no se nos muestra lo suficiente.

Más concretamente, en 2015 Anne-Laure Bonnel, una joven documentalista, periodista, profesora en la Sorbona, siguiendo su corazón, decidió acompañar a su padre desde Ucrania a la región de Donbass. En el corazón de la guerra, captura las terribles imágenes de un conflicto mortal y un desastre humanitario sin precedentes.

La documentalista francesa recogió testimonios de personas que había conocido durante su estancia. Anne-Laure Bonnel mira el conflicto en su universalidad. La autora destaca que en el contexto de su trabajo en la película se centró en el rostro humano y el reverso de la guerra que se entrega a los espectadores, dejando fuera de alcance el contexto político.

El director se infiltra así en la vida cotidiana de las poblaciones civiles. Prisioneras de esta situación, son las principales víctimas del conflicto. A través de su cámara, Anne-Laure Bonnel capta sus cicatrices, sus heridas, esas que no podemos ver, pero que tienen grabadas en el corazón y en la mente: el miedo, el luto, el caos.

Anne-Laure experimentó los horrores y las pérdidas de los hechos sangrientos: durante el rodaje, un técnico fue secuestrado y luego asesinado.

El conflicto ha matado a más de 10.000 civiles en once meses. A través de sus imágenes auténticas y vivas, Donbass parece una road movie en busca de valores olvidados. Pero según el autor de la película, es sobre todo una metáfora de la guerra que se ve a la altura de un hombre, lejos de toda consideración política. Es este llamado el que estuvo en el corazón de la presentación del documental en el Festival de Cine por los Derechos Humanos.

“Necesitamos ser capaces de enfrentar la violencia de la que es capaz el hombre para nunca olvidar lo que la guerra les hace a los hombres”, observa Anne-Laure Bonnel.

Hoy, el conflicto en el Donbass no ha terminado. A principios de junio se celebró por videoconferencia una reunión informal del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el tema «Maidan y sus consecuencias para el Donbass», durante la cual A.-L. Bonnel, así como otros testigos del conflicto en el este Ucrania, presentó imágenes, testimonios o documentos auténticos que ilustran todo el dolor de la tragedia humana que sigue sufriendo la población civil del Donbass.

Volver a la Tierra

En este documental se representa la cotidianidad de un productor de café y otro de panela, mientras explora la relación entre alimentación y territorio a través de la narración del desplazamiento forzado y retorno de la población de la vereda El Vergel de San Carlos Antioquia.

Los procesos productivos del café y la panela sirven para hacer memoria sobre el conflicto armado y mostrar la capacidad de regeneración social y territorial de esta comunidad.

Este documental fue producto de la investigación «alimentación, territorio y memorias del conflicto armado en la vereda El Vergel de San Carlos Antioquia», financiada por la convocatoria CODI Regiones 2017 de la Universidad de Antioquia. Aparecen imágenes pertenecientes a Jesús Abad Colorado publicadas en el libro mirar de la vida profunda.

Sembremos ciencia y conciencia: Manual de huertos escolares para docentes

Sembremos ciencia y conciencia: Manual de huertos escolares para docentes, editado por El Colegio de la Frontera Sur (ecosur), en San Cristóbal de la Casas, Chiapas es fruto del trabajo colectivo de docentes de biología, historia, literatura, ética, arte y matemáticas y de asesores en pedagogía, personal técnico y académico.

La materia prima de Sembremos ciencia y conciencia se gestó en el diplomado Laboratorios para la Vida: ciencias, conocimiento local, nutrición y cuidado ambiental en el huerto escolar, derivado del programa de investigación-acción LabVida, que los académicos de ecosur echaron andar en 2012 y cuyo objetivo era integrar la indagación científica, la agroecología, la nutrición y la salud en la vida cotidiana de la escuela, el huerto y la comunidad.

De acuerdo con Helda Morales –coordinadora del manual junto con Candelaria Hernández, Mariely Mendieta y Bruce Ferguson–, las experiencias de más de 60 docentes que han participado en el diplomado, a quienes se ha acompañado en la construcción de sus programas de huertos escolares, han posibilitado diseñar actividades pedagógicas “en las que se pueden adaptar conocimientos de ciencias, conocimiento local, nutrición y cuidado ambiental a su contexto”.

El manual es una guía, un conjunto de consejos prácticos, donde las actividades, además de ser flexibles, se adecuan a los diferentes ambientes bioculturales de la región mesoamericana. Así, dentro del huerto se aborda un amplio espectro de temas: alimentación, ambiente, matemáticas, ética, ciencia, “que pueden facilitar la exploración prácticamente de cualquier materia académica. Muestran también que sirven como espacios de encuentro entre la escuela y la comunidad, facilitan la implementación de proyectos transversales y el desarrollo de competencias, apoyando la enseñanza-aprendizaje tanto en el medio rural como urbano”, expone Helda Morales en la presentación.

Todas las actividades pueden realizarse en distintos momentos: desde antes de establecer el huerto hasta la cosecha, abarcando diferentes niveles educativos, desde prescolar hasta universitario.

Como los coordinadores del manual han podido comprobar, los huertos escolares constituyen una herramienta educativa que hace más efectivo el trabajo de los docentes, pues son laboratorios vivos donde el proceso de enseñanza-aprendizaje adquiere mayor significación.

En las actividades que propone el manual podemos apreciar que los huertos escolares son una de las mejores opciones para iniciarnos en el camino de la ciencia, a través del proceso que va desde su creación hasta su conservación y mantenimiento: decidir de qué manera y dónde echar a andar el huerto; investigar cómo necesita estar el suelo para recibir las semillas y de ellas cuáles son las más adecuadas, y por qué, cuándo y cómo deben sembrarse (almácigo o siembra directa), además de observar todo lo que ocurre ahí desde la etapa de crecimiento hasta la cosecha. Ello posibilita explorar y descubrir distintas maneras de resolver los diferentes problemas que se presentan.

En estos laboratorios vivos los docentes y estudiantes van construyendo sus conocimientos a partir de reconocer su propio saber, con base en los tres ejes que sustentan al huerto escolar: la agroecología, la alimentación consciente y el rescate de los saberes locales. Dentro de ese proceso educativo, se va desarrollando el pensamiento crítico y reflexivo, que es la base de una verdadera educación y de la apropiación social del conocimiento.

El contenido de Sembremos ciencia y conciencia es una provocación que no sólo despierta la necesidad de proteger el medio ambiente, junto con la inquietud de querer cultivar nuestros alimentos para comer sano; sino que, también, nos conduce a descubrir qué hay detrás de lo que comemos, cuál es la historia económica, geográfica, política e incluso científica y tecnológica de cada alimento.

En síntesis, los huertos escolares generan ecología y conocimientos, y a través de ellos podemos cosechar salud.

Codicia

Poder y dinero, ¿pueden hacernos felices? Nuestro deseo constante de más es parte de nuestra naturaleza humana. ¿Cuál debería ser el límite? Unos dicen que es un legado útil de la evolución; otros, que es un error en el programa genético. El viejo pecado capital de la codicia parece más actual que nunca. ¿Por qué algunos seres humanos no tienen nunca suficiente? ¿A dónde conduce tal desmesura? ¿Se puede romper el círculo vicioso de la satisfacción de las necesidades? «A las personas les gusta poseer cosas, pues les da la sensación de vivir eternamente». Son palabras del psicólogo social estadounidense Sheldon Solomon, para quien el fetichismo de la mercancía y la fiebre consumista actual son nefastos.

En la era del ego, quien no consigue satisfacer sus deseos materiales, recibe el sello de «perdedor». Pero, con una población mundial de más de 7000 millones de personas, las consecuencias del consumo de recursos desmedido son manifiestas. ¿El estado deplorable de nuestro planeta no demuestra que el «programa de la codicia», que nos ha hecho adictos a la propiedad, al estatus y al poder, toca a su fin? O, ¿es la sed de poseer un ingrediente inseparable de la naturaleza humana? Indagamos en la esencia de la codicia. Y les contamos las historias de personas, que, de forma activa, como víctimas o consumidores desenfrenados, son partes integrantes de un paulatino cambio de valores.

La educación prohibida

La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aún considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil. Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. «La Educación Prohibida» es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a «La Educación Prohibida» en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas maneras de educación.

El mundo según Monsanto

El mundo según Monsanto, es un documental francés de 2008 de Marie Monique Robin sobre la multinacional Monsanto, la historia de la compañía y sus productos comerciales: como el PCB, los OGM, el Agente Naranja, la Hormona bovina o Somatotropina bovina, y su popular Roundup (Glifosato). Producido por Arte France, Image et Campagnie, Producctions Thalie, Office national du Canadá, WDR, con una duración de 108 minutos.

El mundo según Monsanto también es el título de un libro de investigación escrito por la misma autora, traducido a 11 lenguas. Marie Monique Robin es ganadora del Premio Noruego Rachel Carson de 2009 dedicado a mujeres ambientalistas.

El documental y el libro -que fueron traducidos a 15 idiomas y se difundieron en una veintena de países-, experimentaron un importante éxito público y fueron recibidos por la prensa nacional (francesa) e internacional. En Francia su éxito (1,6 millones de espectadores y 100000 libros vendidos), también se debe a la implicación de numerosas asociaciones locales que organizaron proyecciones de la película y reuniones en torno de los OGM y de Monsanto. En Internet se debatió en foros y blogs sobre OGM luego de la publicación del libro y la película. Marie Monique Rovin afirmo sobre ciertos ataques a foros de Internet «tan sistemáticos que parecen ser orquestados».

El mundo según Monsanto también parece tener una influencia en la escena política. El semanario francés L’Express afirmo que el debut de abril, en pleno debate sobre los OGM, el senador Jean-François Le Grand, el «Sr. OGM» de la mesa redonda del medio ambiente, ha escrito al presidente de su grupo Henri de Raincourt, para denunciar las prácticas lobbisticas que «opera» en los parlamentarios y anunciar su negativa de «la fatalidad de un mundo según Monsanto».»He visto el documental y estoy muy impresionado», testimonió, señalando que algunos de sus colegas, también, estaban «agitados». «Pero no puedo dar nombres». Más recientemente, en Alemania, Robin recibió de la mano de Renate Künast el viejo ministro de medioambiente del gobernador Schröder el «Umwelt-Medienpreis» (premio de medios de comunicación alemanes). En el comunicado de prensa, el jurado del premio afirmo que El documental ha permitido a los ciudadanos hacer preguntas críticas a sus diputados y netamente contribuyo a la prohibición del maíz transgénico en Alemania. Algunos analistas consideran que la película Home de Yann Arthus-Bertrand también impulso a los partidos verdes europeos en las elecciones europeas de 2009.

El informe se ha convertido en una herramienta de comunicación privilegiada de los movimientos anti-OGM, así el 25 de marzo 2008 un DVD fue enviado a cada diputado francés por la organización ecologista Greenpeace a fin de influenciar en el debate de la ley de OGM en la asamblea nacional francesa.

Gasland

El capitalismo está logrando destruir la naturaleza por medio del mercantilismo y el consumismo excesivo de recursos, sin aplicar el método científico en sus decisiones. Una de las prácticas más peligrosas que está llevando a cabo para obtener gas, es la fracturación hidráulica. Esta práctica es sumamente peligrosa y está contaminando los recursos más importantes para el ser humano, el agua.

Gasland (2010) es un documental estadounidense escrito y dirigido por Josh Fox. El documental se centra en comunidades de los Estados Unidos que se han visto afectadas por la extracción de gas natural «no convencional» o «de esquisto», concretamente mediante un método de extracción denominado «fracturación hidráulica» (del inglés, hidraulic fracturing o gas fracking).

En mayo de 2008, Josh Fox recibe una carta de una compañía de gas natural ofreciéndole 100.000 dólares a cambio de su permiso para explotar su terreno familiar en Milanville, Pensilvania, para la extracción de gas natural.

Tras la recepción de dicha oferta, Josh Fox estuvo consultando información sobre la extracción de gas natural en las formaciones geológicas de esquisto que se encuentran bajo vastas regiones de los estados de Pensilvania, Nueva York, Ohio y Virginia Occidental. Fox visitó Dimock, en el condado de Susquehanna, Pensilvania, donde ya se estaba realizando la extracción de gas natural mediante fracturación hidráulica. Allí conoció a familias que podían prender fuego al agua del grifo de sus casas, a la vez que padecían diversos problemas de salud (neuralgia, mareos, falta de apetito), que achacaban a que sus pozos de agua habían sido contaminados por los procedimientos de extracción del gas.

La tragedia electrónica

El uso de dispositivos inteligentes y aparatos electrónicos en general, han generado un adormecimiento cerebral que preocupa gravemente no solo a los padres, sino a cualquier persona que observa cómo la tecnología influencia nuestras vidas.

La obsolescencia electrónica sucede tan rápido como lo que tardamos en escoger un nuevo teléfono celular, por lo que solemos comprar lo que está de moda y cuando la temporada pasa, nos deshacemos de todo aquello ya no está al día.

El documental español “La Tragedia Electrónica” se encarga de explicar cómo suceden estas situaciones y por qué nos afectan tanto personalmente, pero lo que no vemos realmente es que estamos haciendo un gran daño al medio ambiente, ya que la generación de basura no reciclable es cada vez más preocupante.

La directora del largometraje, Cosima Dannoritzer, nacida en Alemania, realizó este proyecto con la colaboración de la cadena televisiva de TVE, Al Jazeera y Arte France, el cual busca profundizar en el tema que preocupa a las grandes naciones hoy en día, la contaminación electrónica.

La industrialización ha llegado a su auge, por lo que, en conjunto con la demanda incontrolable de dispositivos de última tecnología, crean esta problemática social que está inundando cada vez más al mundo en una pila de basura entre carcasas, viejas computadoras, teléfonos celulares y televisores que ya no consideramos como aptos para nuestro entretenimiento.

La investigación recorre las más grandes naciones capitalistas, como Estados Unidos, donde cada media hora una nueva idea es generada con el fin de crear un producto tecnológico que satisfaga las necesidades creadas por el mismo.

Este aspecto es expuesto al público durante los 50 minutos que dura el documental, estrenado en 2014.

La agricultura negada

Entre las prácticas más antiguas y mayormente conocidas en el mundo, se encuentra la agricultura. El arte de sembrar, atender, proteger y posteriormente cosechar los granos o semillas que pronto se convertirán en árboles de frutos o vegetales aptos para ser consumidos.

La alimentación mundial, entonces, se basa en la extenuante labor que realizan los agricultores a diario, para ofrecer la mayor variedad de productos naturales y que estos a su vez puedan ser consumidos sin el temor de encontrarse ante un alimento de dudosa procedencia.

La agricultura negada es un documental filmado en los años 2011-2013, que muestra la situación en la que se encuentra actualmente el campo de siembra argentino, específicamente en la localidad de Entre Ríos, donde se practica el uso indiscriminado de agrotóxicos o pesticidas en la producción alimentaria.

Este trabajo de investigación realizado bajo la dirección de Luis Boeykens, producida por Estanislao Chaparro y que cuenta con una duración total de 111 minutos, muestra los testimonios de los principales afectados por esta situación, los agricultores entrerrianos.

Una de las principales finalidades de La agricultura negada es dar a conocer la alarmante cantidad de intoxicaciones y problemas de salud que son generados debido a las malas prácticas y usos de implementos y productos para la siembra y cosecha.

Por esta razón no solo se enfoca en las condiciones de la producción de los alimentos que se consumen a diario, sino también en la búsqueda la expansión de métodos agronómicos autosustentables; una solución ante este problema que afecta directa o indirectamente a gran parte de la población argentina.

Entre los aspectos más relevantes de este documental, es que refleja la inexistencia de quien se haga responsable del abuso en la utilización de productos dañinos, ni de los terribles males ocasionados tanto al medio ambiente como a la salud de los seres humanos en general.

Ningún gobierno, empresa, centro de comercio ni productores agrarios, asumen la responsabilidad de los daños colaterales que originan los pesticidas que son utilizados en la actualidad para la “optimización” de los suelos de siembra y cultivo.

Así pues, La agricultura negada deja en evidencia que todo se trata sobre una cuestión de dinero. Nadie se preocupa por poner en uso prácticas no-tóxicas, solo les interesa la cantidad de ingresos que se generen y se perciban a fin de mes, a cuenta de la salud de otros.

Sus creadores indican que resulta imperante dar a conocer las terribles consecuencias del modelo agrícola-económico que se lleva a cabo en la actualidad, y que compromete el medio ambiente en el cual nos desenvolvemos a diario.

Así mismo, aseguran que todas las personas están en su justo derecho de escoger cuáles cosas comer y cuáles no, al igual que aquello de lo que se componen los alimentos que se ingieren día tras día.

Por esta razón instan a las compañías agropecuarias no solo a modificar el sistema que se emplea actualmente en la cosecha de los alimentos en Argentina –y a nivel mundial-, sino también a dejarle claro al consumidor las formas en que fueron cultivados y tratados.

Manual de los Datos Abiertos

Datos abiertos (open data en inglés) es una filosofía y práctica que persigue que determinados datos estén disponibles de forma libre a todo el mundo, sin restricciones de copyright, patentes u otros mecanismos de control.

Tiene una ética similar a otros movimientos y comunidades abiertos como el Software libre, el código abierto (open source en inglés) y el acceso libre (open access en inglés).

Este manual se refiere a los aspectos legales, sociales y técnicos de la apertura de datos. Puede ser utilizado por todos, pero fue específicamente diseñado para aquellos que están en la búsqueda de la apertura de datos.

Referencia el por qué, el qué y el cómo del Open Data. Por qué abrir, qué es abrir y cómo abrir los datos.

La educación ambiental o la educación para el desarrollo sostenible: su interpretación desde la visión sistémica-holística del concepto de medioambiente

El 90% de los problemas que hoy existen en el mundo es por culpa del modelo educativo predominante, un modelo que tiene como factor de predominancia el capitalismo. Este modelo deficiente es sistémico, individualista, competitivista y mercantilista. Está basado en la restricción del saber, la acumulación de datos, la propiedad privada y el lucro. Los resultados están a la vista, un mundo lleno de violencia, de contaminación, de destrucción del medioambiente y a punto de condenar a la raza humana a su propio aniquilamiento.

En el presente trabajo se analizan las causas del fracaso de la Educación Ambiental o la Educación para el Desarrollo Sostenible, considerando el modelo económico que predomina en la actualidad, la interpretación de la educación como un proceso, la definición sistémica del Medio Ambiente y el significado del Desarrollo Sostenible. Asimismo, se describen algunas medidas, cuya puesta en práctica, podría contribuir a crear una auténtica y eficaz Educación para el Desarrollo Sostenible.

¿Quién firmó la sentencia a muerte de Palestina?

No solamente fue la famosa declaración de Balfour la que decidió la suerte del pueblo palestino pues como se ha demostrado hubo otros actores que apretaron el gatillo.

La declaración de Balfour se denomina a la célebre carta enviada por el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña lord Arthur Balfour -con la anuencia del Primer Ministro Británico David Lloyd George- al barón Rothschild, presidente de la Federación Sionista de Gran Bretaña e Irlanda como respuesta a la demanda de la creación de un hogar judío en Oriente Próximo (bajo su tutela). Pero no fue la primera ni la última pues los contactos y la correspondencia (oficial y secreta) de los sionistas con distintos líderes mundiales, ha sido muy copiosa a lo largo de la historia (en el siglo XIX ya existía contactos primero con el sultán turco y posteriormente con Gran Bretaña).

En efecto la misiva era el epílogo de una vasta negociación llevada a cabo entre la corona británica y las organizaciones sionistas y en la que se da el visto bueno a sus “justas demandas”. “Dear Lord Rothschild” querido, amado o bienaventurado es el tratamiento que le dispensaba Sir Arthur Balfour demostrando de este modo sus estrechas relaciones de amistad. “Tengo el placer de comunicarle en nombre de su majestad la siguiente declaración de apoyo y simpatía con las aspiraciones de los judíos sionistas que ha sido presentada y aprobada por el Gabinete. El gobierno de su Majestad ve muy positivo el que se establezca un Hogar Judío en Palestina. Con la advertencia de que no se debería perjudicar los derechos de las otras comunidades existentes (árabes, cristianos, beduinos o drusos). En este proceso también intervinieron personajes de gran relevancia como Allemby y Herbert Louis Samuel (el primer judío que hizo parte de un gabinete británico y el primer alto comisionado del Mandato Británico en Palestina, o sea, el primer judío en gobernar Israel. Él personalmente nombró a Amín Al Hussein como el muftí y máximo representante de los árabes) y autor del memorando “The Future of Palestine” y Sykes el protagonista del tratado secreto de Sykes-Picot en el que Gran Bretaña y Francia se repartieron Oriente Medio.

Herbert Louis Samuel fue

Según los historiadores sionistas la declaración de Balfour no hace más que refrendar la voluntad de Yahveh. Lord Arthur Balfour como cristiano sabía que él era un instrumento de Dios para que se cumpliera su palabra y restituir así a los judíos (el pueblo elegido) la antigua patria de donde fueron expulsados. “Hay que obedecer la ley de Dios”. Según los rabinos esta profecía ya estaba escrita en los textos sagrados del Talmud, o el ocultismo de la Torá (la cábala). Mejor dicho, se trataba de un hecho sobrenatural que no tiene explicación humana sino divina. El regreso de los judíos a Tierra Santa anunciaba la próxima venida del mesías. Gran Bretaña si brindaba protección a los judíos iba a tener el privilegio de acoger la segunda venida de Cristo.

El dirigente sionista Weizmann de origen bielorruso nacionalizado británico era un eminente ingeniero químico descubridor del método de obtención de acetona mediante fermentación bacteriana para estimular la producción de cordita y así mejorar el poder destructivo de los proyectiles y obuses. Investigaciones que desarrolló mientras trabajaba como asesor científico del Ministerio de Municiones y que aplicó en la flota de la armada real inglesa. Weizmann pertenecía a la facción del sionismo sintético (moderado) y con gran visión apostó por aliarse con el Imperio Británico confiado en que ganarían la guerra. Por el contrario muchos judíos orientales buscaron la protección del imperio alemán pensando lo mismo aunque fracasaron.

El 3 de enero de 1919, dos semanas antes de que comenzara la conferencia de Paz de París, el emir del reino árabe de Hiyaz Faysal Ibn Husayn reconoce en un documento ante Weizmann -representante del Movimiento Sionista -con el que ya se habían reunido en Transjordania en 1918- el derecho de los judíos a materializar la Declaración de Balfour. De esta forma se daba luz verde a la emigración o aliyá con la condición de que los judíos apoyaran la creación de un estado árabe a partir de los restos del antiguo Imperio Otomano (excluyendo a Sanjacado de Jerusalén o Palestina) Estamos hablando de una hipotética alianza entre sionistas y hachemíes para repartirse la región. El consejero de Faysal en ese entonces era Lawrence de Arabia que igualmente ejercía labores de espionaje a los órdenes del imperio británico.

En la Conferencia de Paz de Paris se iba a configurar el nuevo orden mundial y el destino de los países derrotados en la Guerra (Alemania, Imperio Otomano, Bulgaria, Austria y Hungría) Los judíos aprovechando sus contactos diplomáticos exigieron el total control de Sanjacado de Jerusalén o Palestina (bajo la tutela británica) Ellos se creían los legítimos dueños de la “tierra prometida” ignorando que el 90% de la población era palestino. De alguna manera tenían que ganarse el favor de las potencias y explotar al máximo el victimismo de un pueblo perseguido, de un pueblo expulsado de su patria y condenado al exilio. El antisemitismo se había extendido por toda Europa considerándolos como una raza maldita. Sin ir más lejos los pogromos llevados a cabo especialmente en la Rusia zarista y la soviética dejaron miles y miles de muertos, la destrucción de sus hogares, la violación en masa de mujeres, y 300.000 niños huérfanos. En fin, la ruina y la desolación.

La carta de Faysal a Félix Frankfurter, jefe de la organización Sionista Americana en la conferencia de París, hace una exaltación sobre la afinidad racial y antiguos vínculos entre ambos pueblos: “Sentimos que árabes y judíos son primos de raza y hemos sufrido una opresión semejante de manos de potencias más poderosas… Los árabes especialmente miramos el movimiento sionista con la más profunda simpatía… Daremos a los judíos una sentida bienvenida a casa… Gente menos informada y menos responsable que nuestros líderes y los vuestros, ignorando la necesidad de cooperación entre árabes y sionistas, han intentado explotar las dificultades locales que necesariamente surgirán en Palestina en la fase temprana de nuestros movimientos”.

En los despachos de las potencias imperiales se tomaban las decisiones sobre el destino de las colonias. Con la total indiferencia hacia las poblaciones autóctonas a las que catalogaba como seres “primitivos, incapaces de discernir” y que precisaban de un “mandato”, o sea, de alguien que los tutelara y los civilizara siguiendo los patrones occidentales. Eso fue lo que sucedió con el pueblo palestino despreciado por su carácter tosco y arcaico.

Pero lo cierto es que la idea de dotar al pueblo judío de una patria empezó a forjarse a fines del siglo XVIII durante la campaña de conquista napoleónica en Oriente Medio. Se tiene constancia que antes del asedio a San Juan de Acre en 1799 Napoleón redactó su “proclama a la nación judía”, en la que les prometió a los hebreos un estado judío independiente. “Tendréis derecho a una existencia política y a un trato de nación de naciones”. Incluso lanzó un llamado para que todos los judíos de la diáspora regresaran a Palestina. De esta forma se convirtió en el primer dirigente occidental en simpatizar con la causa sionista.

Los británicos fueron muy astutos pues jugaron a dos cartas como lo indican las promesas hechas por los británicos a través de Mc Mahon (alto comisario británico en el Cairo) al Jerife de la Meca Husayn Iban Al Hachemí con unas cartas enviadas entre1915 y 1916 cuando la I Guerra Mundial, estaba en plena ebullición buscando una alianza con las tribus árabes-(que desató la Gran Rebelión) a cambio de un Estado Árabe.

Los antecedentes de la trama sionista se remonta a mediados del siglo XIX con la publicación en el Colonial Times en 1841 por parte de lord Shaftesbury (importante político y filántropo de la época victoriana) del “memorando a los gobernantes protestantes de Europa” en el que defendía el regreso de los judíos a Palestina, en 1880 la Organización Sionista Mundial comenzó a promover la emigración a Palestina con el permiso del Imperio Otomano, en 1897 con el “Programa de Basilea” los judíos reclaman ante las potencias un hogar Judío en Palestina, en 1899 la Jewish Colonization Association lanza una exitosa aliyá de colonización rural bajo la anuencia del sultán otomano. Lord Henry Churchill oficial de la armada, cónsul británico en la Siria Otomana y promotor del primer plan político para la instalación del estado de Israel en la Palestina Otomana le escribe en 1841 a Moses Montefiore, líder de la Comunidad Judía Británica, dando el visto bueno a la emigración judía a Palestina. “A los judíos si se les permiten colonizar Siria y Palestina deberían estar bajo la protección de las grandes potencias”. Tal y como lo aseveraba su Theodor Herzl (considerado el padre fundador del moderno estado de Israel) en carta al Kaiser Wilhelm II del 1 de marzo de 1899 “La idea que yo defiendo (la de un estado judío), ya fue intentada en este siglo por un gran monarca europeo, Napoleón I. La instauración del Gran Sanedrín en París no fue sino el muy débil reflejo de esa idea. (…) Es sobre este mismo signo que conviene situar la cuestión judía. Desde entonces, lo que no fue posible bajo Napoleón I, ¡que lo sea bajo Wilhelm II!” Había que incentivar la emigración judía hacia tierra santa y la compra de tierras a los propietarios árabes o turcos.

A principios del siglo XX ya existían 200 sociedades sionistas estadounidenses con una gran influencia a nivel político y económico. Tanto es así que en 1944 Weizmann siendo presidente del Consejo Provisional de Israel es recibido con todos los honores en Washington por el presidente Harry S. Truman. Desde ese momento comienza entre ambos mandatarios un intercambio epistolar que va a desembocar en el reconocimiento en 1949 por parte del gobierno de EE.UU del nuevo estado de Israel.

Lo cierto es que desde la época de Theodor Herzl el Movimiento Sionista ejercía una gran influencia en las altas esferas del poder mundial. Posteriormente con Weizmann y el barón Rothschild el lobby judío explotó las buenas relaciones con el imperio británico para sacar los más altos réditos. Incluso tuvieron la osadía de enviar a Roma al periodista Sokolow para que presentara el “plan judío para Palestina” ante monseñor Eugenio Pacelli, secretario adjunto del Vaticano (futuro Papa Pio XII) quien correspondiendo al deseo del Papa Benedicto XV de combatir el antisemitismo les colmó de atenciones y prebendas.

Los miembros del Movimiento Sionista participaban asiduamente en la vida social inglesa departiendo con la alta burguesía, los nobles y la aristocracia; asistían a fiestas, convites, banquetes, eran invitados de honor en los encuentros políticos, culturales, o financieras. Además gozaban de la amistad de la casa real británica y del mismísimo rey Eduardo VII. Reunidos en los selectos restaurantes o los clubes privados alrededor de una mesa bebiendo whisky decidían el futuro de millones de súbditos o siervos de las colonias o protectorados.

Los judíos demostraron una gran habilidad en el campo de las relaciones públicas, sabían cómo moverse en estos ambientes refinados y exclusivos donde la lengua oficial por supuesto era el inglés–algo que o los árabes desconocían y por lo tanto necesitaban de intérpretes-. Los “gentleman sionistas” no tenían nada que ver con esos exóticos beduinos de apariencia salvaje, vestidos con túnicas de camelleros y que se comunicaban en una jeringonza incomprensible más propia de trogloditas.

El imperio británico necesitaba defender sus intereses geoestratégicos, su emporio colonial, la explotación de los recursos naturales, la extracción de materias primas, las rutas comerciales con especial énfasis en del canal de Suez como vía de comunicación de vital importancia para mantener el dominio sobre la India, la joya más preciadas de la corona. De ahí que en la I Guerra Mundial se libraran en la zona de Oriente Medio batallas trascendentales que determinaron la caída del imperio turco.

Aunque parezca delirante la carta enviada por lord Arthur Balfour al barón Rothschild no solo cambió la historia de Oriente Medio sino también la de Occidente y la del mundo entero. Fue el propio barón Rothschild quien hizo pública la declaración de Balfour en los periódicos británicos el día 9 de noviembre de 1917, es decir, hace exactamente 100 años. Podríamos decir que la declaración de Balfour -que no es más que un simple texto mecanografiado- es la sentencia que da vía libre al despojo, la expulsión y el genocidio del pueblo palestino. Una condena al patíbulo sin mayores objeciones.

Los nativos palestinos bajo la tutela del imperio turco jamás se imaginaron lo que se estaba fraguando a miles de kilómetros de distancia en las cortes y despachos de las metrópolis europeas. El imperialismo aprovechándose de su poderío militar trazaba en los mapas las nuevas fronteras que demarcaban los territorios bajo su soberanía.

“La declaración de Balfour reconoce la tierra de Israel como la patria del pueblo judío” así lo afirmó Netanyahu en el Kenneset en la celebración del centenario de la declaración de Balfour. En el mismo sentido se pronunció en el año 1917 Weizmann cuando se congratulaba ante la asamblea del Movimiento Sionista de las buenas nuevas que llegaban de Downing Street: “la declaración de Balfour es la carta magna de las libertades judías” “Este es el público reconocimiento de la poderosa conexión de los judíos con Palestina”.

El pueblo Palestino ha sido víctima de una diabólica confabulación urdida por el lobby sionista en complicidad con el imperio británico y el beneplácito de la dinastía traidora Hachemita. Además han incidido tres factores determinantes para que se consume este alevoso crimen: la declaración de Balfour, los acuerdos secretos Sykes-Picot y la resolución de la Sociedad de Naciones que aprobó los Mandatos de Gran Bretaña y Francia. Como colofón el día 14 de mayo de 1948 se proclama en Tel Aviv el estado de Israel provocando el estallido de la guerra árabe-israelí cuyas catastróficas consecuencias se extienden hasta nuestros días.

Si hace cien años fué Lord Arthur Balfour el que le remitió al Barón Rothschild la declaración de apoyo a la creación de un hogar judío en Palestina hoy la correspondencia ya no es con el extinto imperio británico sino con los EE.UU. El presidente Donald Trump se ha reservado el papel de principal valedor de la causa sionista y para ello cuenta como su asesor personal para ¡la Paz en Oriente Medio! a Jared Kushner que es nada menos y nada más que su yerno y una de las figuras más relevantes del poderoso lobby judío americano. La decisión tomada el día de hoy miércoles 6 de diciembre del 2017 de trasladar la embajada de EE.UU de Tel Aviv a Jerusalén nos es más que el reconocimiento total y absoluto de Israel y sus políticas guerreristas y genocidas. Una decisión suicida e irresponsable teniendo en cuenta la situación de extrema gravedad (bloqueo, nuevos asentamientos, colonos, represión, militarización, estado de sitio, detenciones arbitrarias, robo de tierras, desempleo o ruina económica) en que se encuentran los Territorios Ocupados de Cisjordania y la franja de Gaza que prevé un recrudecimiento sin precedentes de las acciones de resistencia palestina que desembocará en una voraz y sangrienta espiral de violencia.

Carta a Anna Frank

Querida Ana, ¿que pensarías de todo esto? ¿Qué pensarías sobre lo que se ha convertido el mundo? ¿Qué sentirías acerca de cómo nos seguimos comportamos? ¿Te sorprenderías de lo que ha sucedido con el pueblo Judío desde tu muerte y de cómo se ha desarrollado su historia en el siglo XXI? ¿Te impactarías con el uso indebido de la memoria del holocausto?

¿Qué escribirías en tu diario hoy día, Ana Frank? ¿Cuáles serían tus sueños y esperanzas?

Se supone que sería el genocidio para acabar con todos los genocidios. La alerta final del poder monumental del odio. Pero después vino Camboya, Ruanda, Bosnia y Darfur. Todo lo que hemos aprendido es que nunca aprendemos. Cada generación debe descubrir que no existe la victoria sobre el odio, sólo perdón y vigilancia.

Como otros, me he preguntado qué significa ser Judío después de Auschwitz, después de Belsen y Treblinka. ¿Qué significa ser Judío después de Ana Frank?

Ana, te convertiste en el símbolo del millón y medio de niños judíos asesinados por Hitler y los Nazis. No podemos comprehender esas vidas perdidas, pero podemos atesorar la tuya. Como dijiste una vez en tu diario: «Me gustaría seguir viviendo después de mi muerte». Eso es lo que yo desearía también. Tu fe en la humanidad y tu creencia que el bien puede triunfar en los tiempos más duros, es el mensaje al que debemos aferrarnos.

Pero, ¿qué sucede cuando tu muerte, y la de todos los que representas, se usa para justificar el abuso sobre otro pueblo, su identidad, su historia y su herencia?

¿Qué hemos hecho a tu memoria, Ana, cada vez que decidimos calificar de anti-semita a cada crítico de Israel y de Nazi moderno a cada Palestino? ¿Qué sucede con el significado de tu vida cada vez que elegimos victimizarnos eternamente, siempre amenazados?

La verdad es que 70 años después, el pueblo judío aún sufre un terrible trauma. Es el trauma que ha distorsionado nuestro pensamiento colectivo y nuestra identidad. Un trauma que ha desviado la brújula de nuestra moralidad. En Israel y la diáspora judía, el Holocausto se ha usado para explicar y justificar cada agresión, cada familia Palestina despojada, cada pedazo de tierra robada, cada casa demolida, como medidas para prevenir un segundo Holocausto.

Hemos elevado el Holocausto más allá de nuestra historia. Le hemos dado existencia metafísica, un horror como ningún otro, un mal sin comparación. Mencionar cualquier atrocidad en la misma frase es tratado como una herejía. Espero que concuerdes, Ana, que esto es un peligroso sinsentido. La escala del Holocausto es única y sus métodos nunca deben ser repetidos, pero ese modo de pensar y el sufrimiento no son nuevos y se han seguido repitiendo.

El comentarista israelí Boaz Evron dijo en 1980: «Dos cosas terribles han sucedido este siglo al pueblo judío: el Holocausto y las lecciones aprendidas de él.»

El sionismo ha tomado el Holocausto como una vindicación de su teoría acerca de la historia judía: los judíos no tenían futuro en Europa y nunca serían completamente aceptados; sólo un estado Judío traería normalidad y seguridad.

Pero en pleno siglo XXI, ¿qué es más anormal y anacrónico que un estado Judío etnocrático, que por su propia naturaleza favorece a un grupo de ciudadanos por sobre otro?

Con trágica ironía, hemos creado para nosotros un nacionalismo cada vez más estridente basado en la creencia de una superioridad étnica, religiosa y cultural. Hemos recreado en nuestra tierra ancestral, las mismas condiciones que causaron nuestra persecución en Europa y sin embargo lo describimos como un milagroso renacer.

Ana, hay dos mujeres que me gustaría presentarte. Ambas me han ayudado a entender como los judíos podemos pensar acerca del Holocausto y cómo integrarlo en nuestras vidas.

Sara Roy es la hija de una sobreviviente del Holocausto y ha estudiado desde hace más de 25 años los efectos de 40 años de ocupación y bloqueo económico Israelí sobre la Franja de Gaza. Su padre fue uno de los dos sobrevivientes del campo de exterminio de Chelmno, también sobrevivió a Auschwitz y Buchenwald. La experiencia de sus padres la influenció profundamente en su compromiso de estudiar la desintegración social y económica en Gaza. Ella explica el porqué su madre decidió no vivir en Israel después de la guerra:

«Su decisión de no vivir en Israel se basó en una creencia, aprendida y reforzada por sus experiencias durante la guerra, que tolerancia, compasión y justicia no se pueden ser practicadas cuando uno vive sólo entre los propios». Citando a su madre: «Quería vivir como Judía en una sociedad pluralista, dónde mi grupo fuese importante para mí, pero dónde otros grupos también lo fueran.»

«Las lecciones del Holocausto siempre se me han presentado como algo particular (es decir Judío) y universal. Tal vez lo más importante es que se me han presentado como indivisibles. Dividirlas significaría disminuirlas».

Irena Klepfisz, poeta y feminista, escapó del guetto de Varsovia con su madre. Su padre fue asesinado poco después del inicio de la resistencia Judía en los guettos. Irena cree que la mejor manera de rendir tributo ha aquellos que lucharon, resistieron y murieron en el levantamiento judío de Varsovia es sostener su visión y fiera indignación hacia la destrucción de la vida cotidiana de su pueblo.

«..la histeria de una madre por su hijo baleado; una familia muda ante su hogar vandalizado o demolido; una familia separada, desplazada; leyes injustas y arbitrarias que demandan el cierre o apertura de colegios; la humillación de un pueblo cuya cultura es denominada inferior; un pueblo desamparado sin nacionalidad; un pueblo viviendo bajo gobierno militar. Por nuestra experiencia, reconocemos estos males como obstáculos a la paz.»

Irena reconoce el cruel trueco que el Holocausto ha jugado en su sensibilidad moral: » ¿Se ha convertido el Nazismo en la única norma por la que los Judíos juzgan el mal, y aquello que no sea su exacto duplicado es considerado moralmente aceptable?»

Ellas son voces judías de la conciencia para que abramos nuestros corazones y oídos. Son también las voces que se ahogan diariamente en la ruidosa arrogancia y chauvinismo que prefiere poder a deber, poder Judío a ética Judía.

Ana, hoy más que nunca necesitamos tu fe simple en la naturaleza humana. Necesitamos que vivas después de tu muerte, tal como lo deseaste.

¿Recuerdas estas bellas palabras?

«Qué maravilloso es que nadie necesite esperar un solo momento antes de empezar a mejorar el mundo».

Ana,

Tu espíritu luminoso sea recordado.
Tus esperanzas vivan a través de otros.
Tu aprendizaje sea nuestro aprendizaje.

Tuyo en busca de justicia, bondad y humildad.

Cambios de paradigma y consumo sustentable

Reza una cita, «para cambiar al mundo, primero debemos empezar por cambiarnos uno mismo»; nada más acertado y realista. En su mayoría la humanidad no se responsabiliza de su consumo, sociedades como las capitalistas viven en un eterno consumismo depredador, contaminante y que puede generar enfermedades, siendo sin dudas la más peligrosa de los sistemas actuales en el mundo. Si bien este tipo de sociedades son las más nocivas para el planeta, las sociedades comunistas, socialistas y progresistas contribuyen a un consumo no responsable. Es que el problema en realidad lo tiene la humanidad, muy adentro suyo, casi en su totalidad.

Tratando de buscar vías para un cambio de paradigmas para un consumo sustentable y una sociedad diferente. He creado un par de consejos que ayudara a realizar un consumo sustentable y mejorar tu modo de vida.

  1. Lo primero que debes hacer es preguntarte algunas cosas: Lo que voy a comprar ¿sirve para sobrevivir? ¿Sirve para producir algo? ¿Es para una enfermedad que poseo o para mi salud? ¿Esto me lo voy a poner, tengo realmente poca ropa?. Si lo que usted está por comprar no responde a esas preguntas, no lo compre. Usted debe comprar lo que realmente necesita, no lo que entra por los ojos. Debe adquirir aquello que realmente le sea útil a su existencia, lo que no es banal o superficial. Debe comprar algo que realmente utilice para subsistir en la vida y que vaya a utilizar realmente.
  2. Evite comprar varios objetos que cumplen la misma función. Realmente no hace falta tener 3 televisores en casa, tres teléfonos, una filmadora y cámara de fotos teniendo un celular que tiene las mismas prestaciones. Tampoco un equipo de música de última generación, cuando tienes una computadora y parlantes que puede servir para realizar las mismas acciones. Son gastos de recursos que ayudan la explotación indiscriminada del medio ambiente y se pueden evitar.
  3. Infórmate sobre el origen de los productos, el proceso y los elementos empleados para su fabricación, tanto si es ropa, objetos o comida. Mira las etiquetas de cashmod (información sobre el producto). Existen tiendas y sitios en internet como Comercio Justo donde puedes obtener recomendaciones e información sobre productos; elige siempre los menos nocivos para el medio ambiente. Debes elegir los productos que han sido producidos o fabricados en los lugares más cercanos a donde vives, su desplazamiento habrá sido menor, por lo tanto, se habrá utilizado menos energía y habrán generado menos contaminación para su transporte. No compres pensando solamente en el producto, sino también en quien lo produce y quien lo vende. Es mejor ayudar a los pequeños comercios y productores que a las grandes multinacionales. Fíjate si estas empresas poseen iniciativas sociales.
  4. Olvídate de la moda, las tendencias y la propaganda; siempre ocultan un mundo que no se conoce y puede ser perjudicial para el consumo, la salud y el medio ambiente. Mantén una visión de análisis, crítica y no banal y evita comprar accesorios de moda y productos de belleza, no son esenciales y contribuyen al derroche de recursos; generalmente son tóxicos, generan enfermedades y no ayudan a tu supervivencia. Este mismo punto debe aplicarse dentro del hogar, evita comprar adornos innecesarios, compra lo que realmente sirve para tu soporte vital.
  5. Debe preocuparse por el medio ambiente. Sé consciente que el despilfarro en las compras y el consumo genera una producción masiva que degrada los recursos y el medio ambiente. No solamente se trata de ir y comprar lo que se nos ocurre o que nos llama la atención, esta actividad lleva aparejadas otras, como el extractivismo, la explotación y la producción de gran cantidad de basura. Debes tener una visión holística del consumo.
  6. Compra o utiliza vehículos no contaminantes, no es necesario ir en auto a 10 cuadras cuando lo puedes hacer caminando o en bicicleta. Si compras un auto, que sea no contaminante, es preferible, autos eléctricos. No compres autos que funcionan con agua o biocombustibles, el agua y la materia biológica es esencial para la vida. Además, para producir biocombustibles se gastan más recursos y terreno para su producción que podrían servir para alimentos y otros materiales esenciales para la vida. Si tienes vehículo, compártelo con familiares y amigos, será menos gasto de recursos y contaminación. Usa el transporte público a largas distancias y cuando más puedas.
  7. Aplica en tu vida una economía basada en recursos, comparte tus recursos con tus allegados, intercámbialos por otros recursos o servicios cuando ya no te hagan falta o emplea el sistema de bancos de tiempo.
  8. En caso de no poder aplicar una economía basada en recursos, trata de utilizar dinero virtual en vez de dinero material en tus compras. Se necesita recursos para fabricar el dinero material, generalmente son construidos en papel y otras sustancias que generan contaminación, enfermedades y depredación de la naturaleza. Sucede lo mismo con tarjetas de créditos, están realizadas sobre materiales plásticos, estos extraídos del petróleo. Se podría evitar utilizando sistemas de dinero virtual como el BitCoin, LiteCoin, etc.
  9. Aplica en tu vida la filosofía de reducir, reutilizar, reparar y reciclar. Si ya tienes materiales con los cuales producir algo que necesitas, no tiene sentido ir a comprar nuevos. El poder más grande de una persona para una vida sostenible, son los sueños, la imaginación y la creatividad, comienza a aplicarlas. Puedes ingresar a portales como Ecoportal para obtener información sobre como puedes lograr este punto.
  10. Consume productos sin obsolescencia programada, estos productos se rompen o deja de funcionar rápidamente y generan un consumismo inútil. El proceso de obsolescencia programada contribuyen a la depredación de recursos, la contaminación, un mayor caudal de desperdicios y no contribuyen a la economía. La palabra economía proviene de economizar, si consumes elementos que se rompen con facilidad, se deberá producir nuevamente el mismo producto ayudando a utilizar más recursos y energía para su producción; no ayuda a economizar y, por lo tanto, a la economía. Sé inteligente.
  11. Alimentación y producción sostenible. Consume y produce productos ecológicos, autóctonos y de temporada. Evita que tu dinero o tus recursos vallan a empresas contaminantes y extractivistas. Evita consumir productos que contienen pesticidas, transgénicos y elementos dudosos. Consumir estos productos traerá consigo enfermedades y problemas físicos que necesitaran de atención inmediata, se gastaran otros recursos esenciales como medicinas y tratamientos para contrarrestarlas.
  12. Como consumidor/a tienes derechos, no te quedes en silencio. Tienes derecho al acceso a la información de lo que consumes. Exige a las empresas productos durables, no tóxicos y contaminantes. No compres productos a empresas que ayudan a la esclavización de personas o que ayudan a países que violan los derechos humanos y cometen crímenes de lesa humanidad. Compra en empresas que producen elementos bajo licencias libres o de código abierto. Si hay algo de una empresa que no te gusta, quéjate en las cuentas de redes sociales o por los medios disponibles. Exígeles que sus productos sean sustentables.
  13. Evita comprar y que se vendan productos bélicos, las guerras generan un elevado gasto de recursos y contaminación. Informes de varios científicos afirman que la temperatura y la contaminación terrestre se elevó un 800% desde el 2001 hasta la fecha, precisamente cuando comenzaron a extenderse los conflictos bélicos. Además, las armas utilizan sustancias tóxicas y químicas que agreden el medio ambiente, la vida y la producción.
  14. En materia de multimedia, no contrates servicios de televisión o comunicación que emplean cable coaxial o cualquier tipo de ramales de cables terrestres, elige servicios de televisión o comunicación por aire. Los servicios de televisión terrestres deben utilizar recursos para construir sus ramales de cables, plásticos, fibra de vidrio, cobre, oro, etc. en grandes cantidades contribuyendo al extractivismo y la contaminación. No te conformes con cualquier información que den por televisión u otros medios. Hay programas que son claros ejemplos de consumismo y que no ayudan más que a la superficialidad. Realmente consume material informativo, aprendizaje y cultura que ayuden a extender tu mente y tu espíritu. Hoy en día vivimos en un mundo donde el flujo de información es constante, así que opta por medios donde informan sobre realidades sociales y priman el interés general sobre el interés del propio medio. Comparte, informa y educa a los demás, es necesario inculcar a las demás generaciones el conocimiento, de no hacerse es un recurso más que se pierde.

Corridas de toros, el arte del engaño

«No hay nada tan patético como una multitud de espectadores inmóviles presenciando con indiferencia o entusiasmo el enfrentamiento desigual entre un noble toro y una cuadrilla de matones desequilibrados destrozando a un animal inocente que no entiende la razón de su dolor.

Un baño de sangre anual de mil millones de euros».

Crueldad y decepción

Las corridas de toros son un espectáculo bochornoso en tres actos, de unos veinte minutos de duración, que escenifica la falsa superioridad y la fascinación enfermiza con la sangre y la carne de la que se alimentan, contra toda lógica ética y dietética, quienes creen tener un derecho divino a disponer a su antojo de la vida de otros seres sensibles, llegando incluso a justificar y trivializar la muerte del toro como arte y diversión; un comportamiento patológico que nace de una incapacidad para afrontar el dolor de las víctimas y una morbosidad irrefrenable ante la posibilidad de ser testigo directo de alguna cornada, o de la muerte del matador; un riesgo fortuito, infrecuente (un torero por cada 40.000 toros sacrificados), y sobre todo evitable que, sin embargo, incrementa el carácter macabro de la corrida.

Una caridad cruel e insolidaria

Igual que los carniceros y las guerras, las corridas de toros tienen mala imagen, y no es fácil presentar la muerte como arte, comida o libertad. Pero si el requisito para un festín es la matanza de un animal, y los tiros son los precursores de la libertad, quienes se lucran fomentando la diversión a costa de la vida animal también necesitan justificar y enfocar la atención de los consumidores y usuarios en la supuesta utilidad de sus productos y servicios apoyando obras de interés social; por ejemplo, a través de una corrida de beneficencia, un acto aberrante e insolidario que, sin embargo, puede servir de reclamo al tranquilizar algunas conciencias, sobre todo si el baño de sangre beneficia supuestamente a un asilo de ancianos, las hermanitas de los pobres, una asociación que defiende a los discapacitados como la Fundación Padre Arrupe, o instituciones como la Asociación Española Contra el Cáncer o la Cruz Roja, que también entró a formar parte del negocio taurino con la explotación del servicio de alquiler de almohadillas en la plaza de Sevilla.

La destrucción de cualquier vida, supuestamente en beneficio de los demás, es éticamente inaceptable; pero esto no impidió a las monjas de la Hermandad del Santo Cristo del Consuelo y Nuestra Señora de los Desamparados celebrar el año pasado en Ciudad Real una novillada o «festival taurino-religioso», incumpliendo el artículo 2.418 del catecismo, donde se dice que hacer sufrir a los animales va contra la dignidad humana. Otro ejemplo pintoresco, impropio de una sociedad democrática y civilizada, que no guarda relación con una actitud solidaria y humanitaria hacia los discapacitados y los animales, tuvo lugar en Alcuéscar, Cáceres, donde el alcalde construyó con dinero público una rampa y una zona especial para que 80 espectadores en sillas de ruedas pudieran ser testigos de un linchamiento repugnante de animales físicamente sanos. La Diputación de Málaga también se ha sumado a este inusitado interés taurino por los discapacitados físicos, aportando dinero público para que la plaza de La Malagueta sea la primera del país en instalar un ascensor para minusválidos, que previamente eran trasladados en brazos por los empleados, habilitando el ruedo para todos los públicos, con la creación de rampas de acceso a la plaza y una barandilla para sujetar las sillas de ruedas.

Las administraciones públicas, propietarias del 65% de las más de trescientas plazas de toros españolas, a pesar de las quejas de la inmensa mayoría de los contribuyentes que no desean apoyar con sus impuestos esta barbarie nacional que los intereses taurinos tratan desesperadamente de mantener e incentivar, siguen exigiendo un mayor número de corridas en los pliegos de adjudicación de los concursos taurinos; una carnicería anual, estéticamente impresentable que, con más de mil representaciones escenificando la masacre de un pacífico animal herbívoro que acaba en el desolladero, amenaza con ahogar con sangre, incluso, el interés de sus más fieles e incondicionales cómplices, ética y físicamente discapacitados, de una cobardía que a todos envilece.

Una siniestra farsa impuesta como fiesta nacional

Detrás de la barrera que les aisla de la sangre, los aficionados y curiosos, adictos a la muerte y al dolor ajeno, se jactan de alimentar un biocidio aberrante y estéril con la compra de abonos que les permiten ver hasta la saciedad un espectáculo nauseabundo en el que se torturan, uno tras otro, miles de veces, seis magníficos animales, condicionados desde el nacimiento para representar, junto con el caballo, el papel más funesto de un fatídico guión, dividido en tres «suertes», en las que unos siniestros mercenarios muestran su desprecio a la vida, acosando y «castigando» a un noble toro, manipulado y traicionado, con arpones y picas afiladas, hasta que muere, asfixiado o ahogado en su propia sangre con los pulmones destrozados por la espada del matador, o apuntillado con un puñal con el que intentan seccionarle la médula espinal. Pudiendo haber sido sometido, según estudios veterinarios, a toda clase de mortificaciones fraudulentas, incluyendo, además del afeitado (del cual, según el artículo 47.2 del reglamento de 1996, son supuestamente responsables los ganaderos), el suministro de fármacos y purgantes, que actúan como hipnotizantes y tranquilizantes, pudiendo producir falta de coordinación del aparato locomotor y defectos de la visión antes de comenzar la farsa taurina y ser descuartizado por los picadores, que le clavan el hierro de la puya en el morrillo, abriendo, a modo de palanca, un tremendo agujero con la cruceta, cortando y destrozando los tendones, ligamentos y músculos de la nuca para obligarle a bajar la cabeza y poderle matar más fácilmente. Continuando con el suplicio de las banderillas; tres pares de arpones de acero cortante y punzante (llamadas también «alegradores»), que le rompen la cerviz, quitándole fuerza y vitalidad, antes de ser estoqueado por los sicarios de la espada y el puñal; una labor premiada con las orejas, rabos y patas arrancadas de sus víctimas, incluso antes de su muerte, como trofeos que testifican el grado de deshumanización de sus cobardes verdugos y quienes les alientan con el griterío inconsciente o un silencio cómplice.

Las corridas de toros, además de carecer de sentido ético y apoyo social, fomentan el desprecio hacia los animales y la insolidaridad entre los ciudadanos, acostumbrados a permanecer impasibles ante el linchamiento de un ser vivo. No siendo tampoco un espectáculo que cuente con el apoyo incondicional de sus más fervientes aficionados que protestan contra «la invalidez de los pseudotoros» y el incumplimiento reiterado de las normas que regulan la tortura del animal, cada vez más debilitado y «falto de casta», que sufre la dolorosa indignidad del afeitado, una práctica que implica el corte de un trozo de pitón, dentro del mueco donde se le inmoviliza, sufriendo el llamado lumbago traumático, y destrozándose los músculos y tendones al luchar desesperadamente por librarse del yugo que sujeta su cabeza, saliendo desvencijado en el cajón hacia los corrales de la plaza, a donde llega tullido y sin fuerzas para afrontar los desgarradores puyazos que le inflinge el picador. Un vergonzoso fraude, tolerado y muy extendido, según los propios taurinos, que debería bastar para condenar y aislar públicamente a los matones que han impuesto, con el beneplácito institucional de sus vasallos políticos, este sucio negocio como emblema de la España negra y «fiesta nacional».

El «arte de matar»: como modelo educativo, religioso y cultural

Aunque haya disminuido el apoyo popular a las corridas de toros, el fin de las fiestas crueles dependerá del grado de respaldo de los medios de comunicación, de los intereses económicos y de las instituciones públicas y religiosas que tradicionalmente las han justificado y mantenido, política y materialmente, a cambio de vender su alma al diablo o al mejor postor, permitiendo la implantación del «status quo» taurino y la pérdida de valores éticos y religiosos del modelo egoísta de sociedad actual, intolerante y cruel, que se manifiesta a través de las retransmisiones taurinas, la violencia deportiva y doméstica y la telebasura en general, con el silencio cómplice, egoísta o ignorante de los votantes que legitiman activa o pasivamente la violencia institucionalizada sin comprender el origen de los conflictos sociales y las guerras locales y transnacionales que condicionan e hipotecan el presente y el futuro de la humanidad.

El fomento de la crueldad y el desprecio a la vida llega incluso a redefinir y condicionar el comportamiento y la identidad cultural de los aficionados a la sangre, a través de nuevos videojuegos como «Torero, arte y pasión en la arena», con una opción, presentada por un conocido torero, que enseña a dos jugadores las técnicas más refinadas para torturar y matar a sus víctimas virtuales o potenciales. Al igual que los esfuerzos, claramente tendenciosos para presentar una corrida de toros simbólicamente, con descaro o sutileza, como una expresión artística fascinante y respetable, a través del cine o del teatro, en obras como «Carmen» y «Don Juan en los ruedos», de Salvador Távora, que llenan los escenarios de sangre real, vertida para satisfacer el morbo de los espectadores, o la película «Hable con ella», del director Pedro Almodóvar, quien organizó corridas de muerte en Madrid y Guadalajara, que costaron la vida a varios toros, destruyendo la magia incruenta del cine para manchar de sangre a los espectadores y hacerles cómplices involuntarios de una atrocidad éticamente incomprensible e injustificable.

Uno de los factores que contribuyen a mantener y fomentar las corridas de toros es el aporte de dinero público de las instituciones locales y regionales a las escuelas taurinas, que surgieron junto a los antiguos mataderos municipales, donde se entrena a niños de doce y catorce años en «el arte de matar», mediante competiciones y prácticas con terneros y vacas, que sufren atroces heridas e incluso, como en la escuela taurina de Madrid, mutilaciones de las orejas y el rabo antes de morir. Barbaridades que forman parte del ritual tauricida de las corridas, apoyadas y justificadas por representantes taurinos de la cultura, como el escritor y catedrático de ética de la Universidad Complutense de Madrid, defensor de las corridas de toros y de las víctimas del terrorismo, Fernando Savater, quien se jacta de que «las barbaridades a veces también tienen su mérito, su estética y su ética», justificando demagógicamente la crueldad por no ser, según él, «el objetivo de la diversión», sino «un ingrediente necesario».

El gobierno de Andalucía, que también apoya las corridas de toros, justifica las escuelas taurinas que subvenciona haciendo una lectura parcial de los artículos 35 y 46 de la Constitución Española, que tratan del derecho al trabajo y la libre elección de un empleo o una profesión, así como el fomento y conservación del patrimonio cultural español, sin tener en cuenta el artículo 15, que trata del derecho a la vida, sin miedo a la tortura y a un trato inhumano y degradante, que convenientemente no se aplica a los toros y caballos víctimas de las corridas.

Otros factores económicos que contribuyen a mantener las corridas son la asistencia, nada grata, del turista ocasional que apoya, a menudo involuntariamente, el morboso espectáculo y la diversificación económica de los ruedos. Asimismo, mientras algunos ganaderos se benefician de la ayuda económica de la Unión Europea, destinada a la producción de carne, otras subvenciones públicas permiten la celebración de corridas de toros en pueblos y ciudades que carecen de medios económicos para organizarlas por su cuenta. La venta de carne de los animales sacrificados a los gourmets taurinos, que ignoran o desean ignorar la importante liberación de toxinas producida por el estrés de las víctimas y las enfermedades habituales relacionadas con su consumo, como tuberculosis, nefritis y parasitosis hepática, también contribuye a hacer más rentable la masacre taurina.

A pesar de la falta de apoyo público por los espectáculos crueles de las últimas estadísticas, coincidiendo con el auge del vegetarianismo/veganismo y la búsqueda de valores espirituales basados en el respeto a la vida; sin absurdas excepciones antropocéntricas o religiosas, la mafia taurina, que nunca en su macabra historia ha querido saber de leyes de protección animal (incompatibles con su actividad tauricida, destructora de hombres y caballos), trata desesperadamente de retrasar el inevitable fin de una sangrienta dictadura que extiende sus tentáculos por los satélites taurinos de Europa, América y otros feudos potenciales, imponiendo un espectáculo denigrante y remodelando o proyectando nuevos centros de tortura multiuso, con cubierta o techo retráctil, para subvencionar y equiparar el martirio de animales con otros espectáculos musicales y artísticos más lucrativos, como el centro multimillonario de la ciudad de Burgos, previsto para el 2004.

Una perspectiva histórica

Aunque las corridas de toros sean un espectáculo singular y vergonzosamente español, su origen se remonta a los sangrientos juegos romanos y las crueles venationes en las que se mataban miles de animales para divertir a un público sediento de sangre y fuertes emociones. Según cuenta Plinio el Viejo, en su Historia Natural, Julio César introdujo en los juegos circenses la lucha entre el toro y el matador armado con espada y escudo, además de la «corrida» de un toro a quien el caballero desmontando derribaba sujetándolo por los cuernos. Otra figura de aquella época, según Ovidio, fue el llamado Karpóforo, que obligaba al toro a embestir utilizando un pañuelo rojo. El sacrificio de toros también se incluía entre los ritos y costumbres que los romanos introdujeron en Hispania.

En Creta, además del relato de la mitología griega que cuenta las aventuras de Ariadna, hija del rey Minos, y Teseo, que mató al Minotauro, hay constancia de la celebración de juegos en la plaza de Cnossos, en cuyo palacio, conocido por el Laberinto, pueden verse frescos que muestran a hombres y mujeres en escenas de tauromaquia, guiados quizá por los mismos mitos y la ignorancia insensata que permite caracterizar a un pacífico animal como un monstruo o enemigo virtual, convirtiéndole en víctima real de nuestro fracaso evolutivo como seres humanos, para poder traficar con la vida y el dolor de cuantos carecen arbitriamente de nuestros inmerecidos privilegios.

El acoso y la matanza de toros en España como ritual de diversión

La primera referencia histórica de una corrida data de 1080, como parte del programa de festejos de la boda del infante Sancho de Estrada, en Ávila. Existiendo una conexión psicológica entre la corrida y estas celebraciones por la simbología ritual libidinosa imaginaria entre toro y torero, o entre lo masculino y lo femenino, con ramificaciones en el folklore y las fiestas populares, así como la relación libidinal entre el público y el torero, y otros elementos menos visibles que manifiestan todo un espectro de deseos, traumas y pasiones malsanas y enfermizas.

Aunque varios escritores apuntan que el Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar, fue el primer caballero español que alanceó toros, según Plinio, la práctica la introdujo Julio César, atacando él mismo con una pica a los toros a caballo. Una costumbre que los moros consideraban menos peligrosa que los torneos entre cristianos, que les preparaban para las batallas en las que los hombres se mataban del mismo modo.

Durante la Edad Media la corrida de toros se desarrolla y es monopolizada gradualmente por la nobleza que, influenciada por la galantería y el mal ejemplo de los reyes, como sucede en España en la actualidad, se disputaba la notoriedad pública, las atenciones de las damas y el respeto de los demás, exhibiendo su «valor» y gallardía, acosando y alanceando toros, considerados como enemigos totémicos de gran poder defensivo.

La reina Isabel la Católica rechazó las corridas de toros, pero no las prohibió, mientras que el emperador Carlos V se distinguió por su afición y mató un toro de una lanzada en Valladolid para celebrar el nacimiento de su hijo Felipe II, en cuyo reinado se promulgaron las primeras condenas eclesiásticas.

La complicidad del poder y la iglesia con las corridas de toros

En 1565 un concilio en Toledo para el remedio de los abusos del reino, declaró las funciones de toros «muy desagradables a Dios», y en 1567 el Papa Pío V promulgó la bula De Salutis Gregis Dominici, pidiendo la abolición de las corridas en todos los reinos cristianos, amenazando con la excomunión a quienes las apoyaban, pero su sucesor Gregorio XIII modera el rigor de la bula de San Pío V, conforme al deseo de Felipe II de levantar la excomunión. En 1585, Sixto V vuelve a poner en vigor la condenación, que a su vez es cancelada en 1596 por Clemente VIII. Felipe III renovó y perfeccionó la plaza mayor de Madrid en 1619, con capacidad para casi sesenta mil participantes, y Felipe IV, además de alancear toros y matar uno de un arcabuzazo en la Huerta de la Priora, estoqueó a muerte a más de cuatrocientos jabalíes.

Durante los siglos XVI y XVII, en España y el sur de Francia ya se practicaba la suelta de vaquillas y toros por calles y plazas, y otros festejos como los toros de fuego y los toros embolados, ensogados o enmaromados, comparables en crueldad con el espectáculo aristocrático de la corrida en el que el caballero tenía un papel preponderante en el acoso y muerte del toro, que también sufría las mil provocaciones que le causaban los peones desde los burladeros o caponeras, los arpones que la chusma le clavaban y los arañazos de algunos gatos introducidos en algún tonel que el toro desbarataba. En Sevilla, se documenta una corrida, a cargo de la cofradía de Santa Ana, con «seis o doce toros con cinteros y sogas para regocijo del pueblo», llegando a generalizarse en las grandes corridas a caballo, con rejones, la provisión de un primer toro «para que sea burlado, humillado y muerto por el pueblo de a pie».

El entusiasmo de la nobleza por las corridas se mantuvo durante el reinado de Carlos II, pero a partir del siglo XVIII, cuando la nobleza se desentendió del toreo a caballo, a raíz de la prohibición de Felipe V de las llamadas «fiestas de los cuernos» (también rehusó participar en un auto de fe organizado en su nombre al principio de su reinado), se impuso el protagonismo plebeyo en el toreo a pie, con la novedad de la muerte del toro a manos de la gente más vil y poco refinada vinculada con el abasto de carne y los mataderos, donde desarrollaron su particular modalidad tauricida hasta formar en el siglo XVII cuadrillas de peones o chulos provistos de capas, que se unieron a los patéticos y despiadados jinetes (varilargueros), para correr (provocar el acoso del toro), doblar (hacerle dar vueltas bruscamente con el engaño), pinchar y rematar (desjarretar) a los toros agotados que rehuían el doloroso encuentro con sus verdugos a caballo y los perros de presa. Pasando de ser el enfrentamiento con el toro un entrenamiento «deportivo» a un negocio lucrativo que siguió contando con el apoyo real para erigir en la Puerta de Alcalá de Madrid la vieja plaza de obra de fábrica, donada por Fernando VI a la Real Junta de Hospitales, que fue inaugurada en 1754.

A partir de la segunda mitad del siglo XVIII se destinan extensas tierras para pastos, mientras el matador de toros alcanza renombre como espada y se consuma la dictadura taurina, al margen de la ley, con la proliferación de plazas permanentes, al estilo de los coliseos romanos, como un cáncer de la razón, con la consiguiente perversión y vulgarización de las malas costumbres y la pérdida de valores éticos y sociales que los españoles ilustrados trataron de corregir, sin éxito, con una legislación más humanitaria y socialmente acertada.

La conciencia humanitaria ilustrada y el despotismo taurino

A finales del siglo XVIII, una iniciativa para civilizar las costumbres del país del conde de Aranda, ministro del gobierno ilustrado de Carlos III y presidente del Consejo de Castilla, desembocó en la promulgación de la Real Orden de 23 de marzo de 1778, que prohibía las corridas de toros de muerte en todo el reino, con excepción de aquéllas destinadas a sufragar, «por vía de arbitrio», algún gasto de utilidad pública o fines benéficos, siendo éstas prohibidas también posteriormente por la «pragmática-sanción en fuerza de ley» de 9 de noviembre de 1785, que contemplaba su «cesación o suspensión». Finalmente, por el decreto de 7 de septiembre de 1786 se consumó la total prohibición de todos los festejos, sin excepciones, incluidas las corridas concedidas con carácter temporal o perpetuo a cualquier organismo como «las Maestranzas u otro cualquiera cuerpo». En 1790, otra «Real Provisión de los señores del Consejo», erradicaba, no sólo la versión espectáculo de la recién inventada «corrida moderna», sino cualquier celebración que tuviera al toro como víctima protagonista, en virtud de la cual se prohibía «por punto general el abuso de correr por las calles novillos y toros que llaman de cuerda, así de día como de noche». En 1805, otro real decreto de Carlos IV reiteraba la abolición de las corridas de toros en España y sus territorios de ultramar, aunque se toleraban algunas excepciones con fines benéficos. Prohibición que dejó de ser efectiva incluso antes de la llegada de Fernando VII, el rey absolutista que restaura el tribunal de la inquisición (abolido en 1808) y da su apoyo a las corridas, mientras suprime las libertades y la constitución de 1812. Cerrando las aulas de la Universidad en todo el reino, al mismo tiempo que crea, en 1830, la primera escuela de tauromaquia, con sede en el matadero sevillano, que sería cerrada tras su muerte, en 1834, bajo la regencia de María Cristina.

El deseo de la mafia taurina de afianzar su poder e imponer su espectáculo a toda costa a la población española incrementa el ritmo de construcción de circos de muerte a lo largo del siglo XIX (en respuesta a la prohibición legal de las corridas), en cuyo período se erigen y se aumenta la capacidad de la mayoría de los que hoy están en uso. Provocando el apasionado clamor literario de la poetisa española Carolina Coronado (1823-1911) contra la profusión de circos taurinos, en su poesía Sobre la construcción de nuevas plazas de toros en España. Durante el siglo XIX se regula la matanza de los toros al margen de la ley, publicándose en 1836 la Tauromaquia completa, mientras se organizan espectáculos en los que participan perros y otras especies animales, al más puro estilo del antiguo circo romano, como el enfrentamiento que tuvo lugar en Madrid entre un toro y un elefante en 1898.

La muerte de miles de caballos, horriblemente destripados, convierte las corridas de toros en verdaderas carnicerías que acaban reduciendo la población equina a la mitad en el último tercio del fin de siglo, lo que motiva la introducción en 1928 del peto, una colcha protectora de invención francesa, que no elimina el sufrimiento del caballo, pero evita herir la sensibilidad de los espectadores que menos toleran la sangre.

Los ganaderos manipulan el comportamiento y la fuerza del toro reduciendo su tamaño y fabricando un animal acomodaticio por medio de sucesivos cruzamientos para adaptarles al ritual taurino «moderno».

Pablo Iglesias (1850-1925), figura indiscutida del Partido Socialista (PSOE) desde su legalización en 1881, condena públicamente las corridas de toros; pero es su propio partido el que las legaliza de nuevo en España mediante el Real Decreto 176/1992, de Juan Carlos I, que, lejos de tipificar la crueldad como delito como corresponde a un gobierno constitucional democrático, establece las medidas para fomentar la barbarie taurina «en atención a la tradición y vigencia cultural de la fiesta de los toros», especificando las características y el tamaño de las armas, legalmente homologadas, que los verdugos deben emplear para torturar a sus víctimas, como las banderillas; más largas que hace dos siglos, las banderillas negras (que reemplazaron a las de fuego con cartuchos de pólvora), para aterrorizar al toro manso que no colabora con sus verdugos, así como la puya o pica, la espada o estoque y la puntilla propia del matadero y el arsenal taurino.

El negocio taurino fuera de España: una cuestión de vida y muerte

Las corridas de toros en América, Francia y Portugal atravesaron las mismas vicisitudes que en España, decretándose prohibiciones civiles y eclesiásticas que, salvo algunas excepciones, no se respetaron, aunque contribuyeran al desarrollo de un estilo diferente de espectáculo, igualmente cruel, basado en el tormento y la muerte de un animal sensible.

En Francia, la entrada en vigor de la ley Grammont prohibiendo las corridas de toros el 2 de julio de 1850, no impidió la introducción de las corridas de muerte al estilo español, para satisfacer a la emperatriz española, Eugenia de Montijo, que intervino personalmente para solicitar la suspensión de la prohibición que afectaba a una serie de corridas en Bayona, programadas para el verano de 1853, en las que murieron 19 toros y 39 caballos. A pesar de lo cual, las corridas siguieron estando legalmente prohibidas durante cien años en todo el territorio nacional, hasta la adopción, por el Consejo de la República, el 12 de abril de 1951, de una proposición de ley declarando que la ley anterior «no era aplicable a las corridas de toros cuando una tradición ininterrumpida podía ser invocada».

Temiendo que una mayor preocupación por los derechos de los animales haga más difícil mantener engañada a la opinión pública mundial, la mafia taurina trata desesperadamente de exportar su esperpéntico espectáculo a cualquier país sin ninguna tradición taurina como Egipto y Rusia, o a otras ciudades de Francia como París, donde intentaron organizar una corrida, en junio de 2002; o Carcasona, donde se montó una corrida por primera vez desde 1954, después de que el alcalde y la corte superior de justicia hicieran prevalecer la escapatoria legal de que existe «una tradición local ininterrumpida», una disposición que excluye a las corridas de toros y peleas de gallos de las sanciones previstas en la actualidad para el maltrato de animales en la ley francesa de protección de los animales del 15 de julio de 1976.

«Según una encuesta francesa de 1993, el 83% de la población está en contra de las corridas de toros, y sólo las apoya un 11%».

En Portugal, donde la crueldad y el sufrimiento de los animales es similar al resto de la península, a pesar de la prohibición de las corridas de muerte al estilo español en 1928, la tradición de matar a los toros en las plazas de las ciudades fronterizas con España continúa en lugares como Villa de Barrancos, donde las autoridades las han permitido durante décadas. Paradójicamente, una nueva ley permitirá nuevamente la matanza del toro en los ruedos, en las ciudades que puedan demostrar haber mantenido ininterrumpidamente la costumbre de matar toros y de haber incumplido sistemáticamente la ley durante al menos cincuenta años.

Los falsos argumentos utilitaristas en defensa de las tradiciones para justificar la tortura de los toros no justifican de ninguna manera ningún acto basado en el suplicio gratuito de nuevas especies animales, pero el abuso sistemático de animales de cualquier especie acaba insensibilizando a la opinión pública ante el sufrimiento animal, permitiendo, por ejemplo, incluso encierros de avestruces en Aragón y en poblaciones como Fuengirola, sin tener en cuenta las consecuencias físicas, psicológicas, morales o éticas para las víctimas involuntarias o para quienes participan de buena gana en cualquier espectáculo cruel y degradante.

Si deseamos atajar la violencia contra los animales de cualquier especie y empezar a construir una sociedad basada en el respeto a la vida y a los demás, debemos avanzar en la dirección más humanitaria de otros países de la Unión Europea como Alemania, Italia o el Reino Unido, y mejorar el estatuto de los animales en España y otros países como Portugal, Francia, México, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, condenando sin paliativos la tortura de cualquier ser vivo a nivel europeo e internacional y reformando el artículo 632 del Código Penal español, que es totalmente ineficaz para prevenir los casos de crueldad con los animales, ya que sólo se aplica a los espectáculos no autorizados legalmente, en cuyo caso el maltrato sólo está castigado como una falta, con una multa.

El despertar de la conciencia pública

Los continuos esfuerzos de las instituciones en apoyo de las corridas de toros y las fiestas crueles, en las que se torturan animales de varias especies en la España democrática, se enfrentan al creciente rechazo de una juventud más crítica que busca una relación más sincera y armoniosa con los animales y la naturaleza, y a una opinión pública más escéptica y dispuesta a cuestionar, no sólo la calidad y el origen de los alimentos, sino también las diversiones más aberrantes. Lo cual posibilitaría el fin de la permanente sangría nacional y un mayor progreso económico, social y cultural del país haciendo realidad el sueño de erradicar las costumbres violentas, insolidarias y crueles, como las corridas de toros, prohibidas hace más de dos siglos por nuestros ilustres antepasados como una enfermedad social que se manifiesta, de múltiples formas, destruyendo nuestra sensibilidad y el sentido ético y estético de cuantos aceptan como normal que las partes mutiladas de un animal herbívoro pacífico sirvan de recompensa a sus verdugos, y fomentando incluso el machismo y la violencia de genero; ya que si se acepta que un ser vivo pueda ser torturado por lucro y diversión, también la condición humana puede ser objeto de la misma consideración.

José Vargas Ponce, capitán de fragata, miembro y director de la Real Academia de la Historia, y notable erudito, amigo de los principales ilustrados de la época, como Jovellanos y Villanueva, resumió en su Disertación sobre las corridas de toros, escrita en 1807, todos los argumentos antitaurinos del siglo XVIII, trabajo que, lamentablemente, no trascendió más allá del limitado círculo académico, quedando inédito en los archivos hasta 1961, cuando Julio Guillén Tato, otro marino académico, editó la Disertación y alguna documentación complementaria, en la que el autor condena las diversas perversiones que se resumen en la corrida de toros: «Â¿Será posible que espectáculo por tantos títulos bárbaro, expuesto e indecoroso, haya tolerado siglos y siglos, sin repugnarlo, la gente española?». En otro apartado sobre los perniciosos efectos que este espectáculo produce en el carácter colectivo de los españoles, dice: «Esto es en el fondo el objeto de cada corrida; esto es lo que representa y multiplica las escenas: fiereza procurada por el hombre, daños y carnicerías voluntarias, dechados perennes de crueldad y de ingratitud, y sangre vertida y mezclas de sangres, y siempre sangre y más sangre. Pues si estos son los ejemplos de los toros, ¿qué pueden producir los toros? Dureza de corazón, destierro de la dulce sensibilidad y formas tan despiadadas y crueles como el espectáculo que miran».

Las corridas de toros y los derechos naturales de los seres vivos

El significado histórico de los derechos civiles, la libertad de expresión y la extensión de los derechos naturales a los seres humanos y a los animales, por primera vez con criterios puramente humanitarios, surgió de una profunda reevaluación de los valores éticos y las prioridades humanas que permitió cuestionar cualquier forma de explotación animal como la domesticación de animales, que es un modelo para el sometimiento social, al igual que la caza, que históricamente ha representado una afirmación de poder y virilidad, y la vivisección que, además de una atrocidad científica, hipoteca nuestra salud, haciéndonos rehenes de los criterios mercantilistas de la industria farmacéutica, que no concibe la salud sin el recurso obligado a las medicinas.

Para hacer frente a las corridas de toros como una costumbre cruel e institucionalizada, antes es necesario entender la relación existente entre este arcaico espectáculo y la primitiva escala de valores de la cultura carnívora en la que se sustenta, que considera a los seres humanos y a otros seres vivos como enemigos potenciales a quienes es posible dominar o sojuzgar, además de consumir sus despojos. Dado que una forma de explotación suele justificar la otra, y ambas pertenecen a una mitología que aparta a los animales de nuestro ámbito moral.

Joseph Ritson (1752-1803), decía en 1802, en su Ensayo moral sobre la abstinencia, que la relación entre el consumo de animales y el comportamiento cruel y despiadado del ser humano, es un hecho históricamente demostrado. Y que el origen de los mal llamados deportes bárbaros e insensibles de los ingleses, como las carreras de caballos, la caza, el tiro con escopeta, el acoso con toros y osos, las peleas de gallos, los combates profesionales de boxeo, y otros tantos, está en la adicción a la carne.

El vegetarianismo como base del progreso social y cultural

Las raíces del movimiento vegetariano, que llegaría a ser la base de las campañas en pro de los animales y sus derechos, tienen su origen en los ideales de la Ilustración y de quienes han creído y luchado por un mundo más justo para los seres humanos y los animales; intelectuales ilustrados como el conde de Aranda (1719-98), diplomático y primer ministro de Carlos III, y Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), jurisconsulto, estadista y escritor, se caracterizaron por su rechazo frontal a las corridas de toros, promoviendo la cultura, el bienestar social y la mejora de las costumbres. Cuya influencia se dejó sentir en toda la generación de los literatos del 98 que, con la excepción de Valle-Inclán, se opusieron a las corridas de toros. Miguel de Unamuno transformó el antiguo lema de Pan y Juegos en Pan y Toros, criticando a las masas que acudían a las corridas en busca de una macabra y sangrienta diversión, mientras que Pío Baroja expresó su preocupación por el sufrimiento de los animales.

Los libros de Tomas Payne (1737-1809), «Sentido común» y «Los derechos del hombre», cuya influencia marcó el curso de la historia de la humanidad, y Joseph Ritson, quien creía que los sacrificios rituales de animales permitieron que el ser humano empezara a comer carne, representaron los ideales de la Ilustración para todos aquellos que creían en un nuevo concepto universal de la justicia para los seres humanos y los animales, sentando las bases del movimiento vegetariano internacional del que forman parte organizaciones como la Unión Vegetariana Internacional (IVU) y diversas asociaciones veganas internacionales que promueven un estilo de vida más sano y solidario, basado en una alimentación de origen vegetal, que rechaza y condena el maltrato de los animales y su explotación para la producción de alimentos, cuya comercialización y consumo impiden la adopción de medidas necesarias, justas y responsables a favor del bienestar de los animales, y el movimiento global para la defensa de sus derechos, un colectivo al que pertenecen también varias asociaciones españolas como Amnistía Animal, ADDA, ALA, ANPBA, ASANDA, ATEA, Derechos para los Animales, OLGA, etc., que defienden los derechos de los animales y condenan la crueldad institucionalizada de las corridas, canalizando la indignación pública hacia estos espectáculos, como en la primera marcha antitaurina de la primavera de 1987 a la plaza de las Ventas de Madrid. Protestas que no siempre reciben la atención adecuada de los medios de comunicación por temor a perder los favores políticos y económicos de los intereses taurinos e institucionales que las apoyan.

Por un futuro sin diversiones sangrientas

El mayor rechazo de la sociedad a las guerras y los espectáculos crueles en los que se torturan y matan animales por lucro y diversión, debería generar una actitud menos tolerante con la violencia que sufren los animales y degrada a toda la sociedad; sin embargo, aunque algunos festejos crueles, como el lanzamiento de una cabra del campanario de la iglesia de Manganeses, ya no se permitan; otros, como el «Toro de la Vega», que consiste en perseguir a un toro por el campo hasta matarlo con una lanza para disputarse sus testículos como trofeo, encuentran su justificación en las corridas de toros y siguen contando con el suficiente apoyo institucional, representado por intereses taurinos, que no permiten educar a la sociedad a valorar por igual a todas las víctimas de la violencia, impidiendo la adopción y ejecución de una verdadera ley estatal de protección animal, acorde con una sociedad democrática evolucionada que respeta los intereses de los más vulnerables.

Si podemos establecer que somos lo que comemos y rechazamos la violencia relacionada con el consumo de carne, también debemos dejar vivir a los demás. Si nuestros alimentos son nuestra medicina, también pueden permitirnos redefinir el significado de lo que llamamos diversión y lograr alimentar el espíritu, o el alma, aprendiendo a apreciar los alimentos obtenidos sin violencia ni crueldad. Si realmente somos seres compasivos, cada uno de nosotros debemos ser parte de la solución y pedir la abolición de las corridas de toros y de toda su simbología supremacista que hace una fiesta del dolor, centrando nuestros esfuerzos en debilitar los cimientos políticos y económicos que hacen posible que perdure un anacronismo de nuestro pasado sangriento que no tiene lugar en una sociedad que se autodefine como moderna, democrática y solidaria.

«Según una encuesta reciente, el 68% de los españoles no están interesados en las corridas de toros, siendo los jóvenes y las mujeres quienes menos las apoyan. Los catalanes y los gallegos, con el 81 y el 79%, respectivamente, son los que están menos interesados. Otros datos reflejan que el 82% de los españoles no han asistido nunca a una corrida, mientras que el 87% condenan el sufrimiento animal en los espectáculos públicos».

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